Reproducción social y pandemia (entrevista a Tithi Bhattacharya por Sara Jaffe)

Entrevista a Tithi Bhattacharya

Reproducción social y pandemia

10/04/2020 | Sarah Jaffe

La pandemia del coronavirus ha demostrado a muchas de nosotras, con una claridad brutal, la rapidez con que la sociedad puede cambiar y qué necesitamos –y no necesitamos– para vivir. Resulta que gran parte de una economía capitalista puede mantenerse paralizada en tiempos de crisis, mientras que los recursos se encaminan a la atención sanitaria. Muchas cosas que antes nos decían que eran imposibles –desde liberar presos de las cárceles hasta suspender alquileres e hipotecas y desembolsar a cada habitante del país un dinero en efectivo–, ahora se están haciendo.

Tithi Bhattacharya lleva pensando desde hace tiempo en cómo sería una sociedad centrada en la vida humana y no en las necesidades del Mercado Todopoderoso. Es profesora de historia y directora de estudios globales de la Universidad Purdue, así como coautora del Manifiesto de un feminismo para el 99 %, miembra del consejo editorial del nuevo periódico Spectre y editora de un libro reciente titulado Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression. Hemos hablado con ello sobre lo que nos puede enseñar la teoría de la reproducción social con respecto al periodo actual, a las demandas que debería avanzar la izquierda en estos momentos y a cómo podemos aprovechar estas lecciones para prevenir una catástrofe climática.

Sarah Jaffe: Para empezar, explícanos brevemente qué es la teoría de la reproducción social.

Tithi Bhattacharya: La mejor manera de definir la reproducción social es decir que son las actividades e instituciones que se requieren para crear vida, mantener la vida y reemplazar la vida generacionalmente. Las llamo actividades de creación de vida.

Crear vida en el sentido más directo es dar a luz. Pero para mantener esta vida necesitamos toda una ristra de otras actividades, como limpiar, alimentar, cocinar, lavar la ropa. Hay instituciones físicas que se precisan: una vivienda; transporte público para acudir a diversos lugares; instalaciones recreativas públicas, parques, programas extraescolares. Escuelas y hospitales son algunas de las instituciones fundamentales que se requieren para mantener y crear vida.

Estas actividades e instituciones que están implicadas en este proceso de creación de vida las llamamos trabajo de reproducción social e instituciones de reproducción social. Pero la reproducción social también es un marco; es una lente a través de la cual contemplamos el mundo que nos rodea y tratamos de comprenderlo. Nos permite ubicar la fuente de riqueza en nuestra sociedad, que es tanto la vida humana como el trabajo humano.

El marco capitalista o la lente capitalista es lo opuesto a la creación de vida: es creación de cosas o generación de ganancias. El capitalismo pregunta: “¿Cuántas cosas más podemos producir?”, porque las cosas generan ganacias. No se piensa en el impacto de esas cosas en la gente, sino en la creación de un imperio de cosas en el que el capitalismo es el nigromante que reina soberano.

La mayoría de estas actividades y la mayor parte del empleo en el sector de la reproducción social –como los cuidados, la enseñanza, la limpieza– corre a cargo de mujeres trabajadoras. Y puesto que el capitalismo es un sistema de hacer cosas y no de hacer vida, estas actividades y estas trabajadoras están gravemente infravaloradas. Las trabajadoras del sector de la reproducción social son las peor pagadas, son las primeras en irse, se enfrentan a un constante acoso sexual y a menudo a una violencia directa.

Jaffe: Nos hallamos en un momento en que hay espíritus malignos como Glenn Beck diciendo que darían la vida por que el capitalismo siguiera funcionando, más claro el agua.

Bhattacharya: La crisis del coronavirus ha sido trágicamente esclarecedora en dos sentidos. En primer lugar, ha aclarado lo que las feministas de la reproducción social vienen diciendo desde hace un tiempo, a saber, que la labor de cuidados y la de crear vida son los trabajos esenciales de la sociedad. Ahora mismo, cuando estamos en confinamiento, nadie dice: “¡Necesitamos corredores de bolsa y bancos de inversión! ¡Mantengamos abiertos estos servicios!” La gente dice: “Que sigan trabajando las enfermeras, las trabajadoras de la limpieza, los servicios de recogida de basuras, la producción de alimentos.” Comida, combustible, cobijo y limpieza: estos son los servicios esenciales.

La crisis también ha revelado trágicamente la total incapacidad de capitalismo para afrontar una pandemia. Lo que busca es maximizar el beneficio y no mantener la vida. [Los capitalistas afirman] que las principales víctimas de todo esto no son las innumerables vidas que se pierden, sino la maldita economía. La economía, parece, es el bebé más vulnerable que todos, desde Trump hasta Boris Johnson, están dispuestos a proteger con espadas afiladas. Mientras, el sector sanitario ha quedado devastado en EE UU debido a las medidas de privatización y austeridad presupuestaria. La gente dice que las enfermeras tienen que hacer máscaras en casa. Siempre he dicho que el capitalismo privatiza la vida y la creación de vida, pero pienso que hemos de reformular la frase después de la pandemia: “El capitalismo privatiza la vida, pero también socializa la muerte.”

Jaffe: Quería hablar más sobre la manera en que se minusvalora el trabajo de cuidados y esas otras formas de reproducción social. El gobernador de Pensilvania tenía una lista detallada de actividades esenciales para mantener la vida a las que autorizó a permanecer abiertas. El personal de limpieza abandonó el trabajo por carecer de equipos de protección individual. Nuestra tendencia a minusvalorar esta clase de trabajo está afectada por y también afecta a lo que pensamos de las personas que lo llevan a cabo.

Bhattacharya: Las residencias de ancianos y el sector de cuidados asistidos acogen actualmente a unos cuatro millones de personas en EE UU. En su mayoría están afiliadas a Medicare. El New York Times informó hace poco de que todos los años mueren 380.000 pacientes a causa de una infección en las residencias permanentes, que a menudo se resisten a invertir en los debidos procedimientos de higiene y salud. Estas instituciones influyen de modo importante en la propagación de epidemias. Esto se agrava sabiendo que en EE UU hay 27 millones de personas que carecen de seguro médico.

Cerca del 90 % del personal sanitario y auxiliar de clínica que presta servicio a domicilio en EE UU son mujeres. Más del 50 % de estas son mujeres de color. No estoy segura –nadie lo está– cuántas de ellas están indocumentadas. Son vulnerables por partida doble, tanto a la pérdida del empleo como a las redadas de los agentes de inmigración. En promedio, ganan unos 10 dólares la hora, y en la mayoría de los casos no tienen derecho a la paga en caso de baja por enfermedad ni seguro médico. Estas son las mujeres cuyo trabajo sostiene tantas instituciones de cuidados en nuestro país.

He seleccionado algunas de las categorías de trabajos que figuran en la lista de servicios esenciales que publicaron Indiana y Pensilvania y he comparado los salarios del personal de estos servicios esenciales con los de los altos ejecutivos. La diferencia es astronómica. Las trabajadoras de estos servicios que ahora nos dice que son esenciales –y que las feministas y socialistas sabemos desde siempre que son esenciales– perciben menos de 10 dólares la hora, mientras los banqueros permanecen sentados en casa.

Durante la crisis hemos de plantear reivindicaciones como la institución inmediata de lo que llamo una paga pandémica para las trabajadoras de cuidados esenciales. Están arriesgando sus vidas. Necesitan salarios mucho más altos. Inviertan de una vez en hospitales y servicios médicos, traten de nacionalizar la sanidad privada, como ha hecho España. Aseguren el cuidado de la infancia y la ayuda económica a todo el mundo, especialmente las trabajadoras y trabajadores que tienen que ir a trabajar. Y déjense de redadas y deportaciones de inmigrantes. Esto es algo que disuade a la gente de acudir a la asistencia médica: tienen miedo de ir al médico y llamar la atención de las autoridades de inmigración. Irlanda y Portugal han promulgado leyes que prorrogan todos los visados y anulan la condición de inmigración indocumentada. Estos son los modelos que hemos de seguir.

Jaffe: Uno de los grandes brotes en el Estado de Washington se produjo debido al pluriempleo de muchas asistentas sanitarias a domicilio que llevaron el virus a numerosas residencias de ancianos. La insuficiencia de la paga que reciben en un solo puesto de trabajo favorece la propagación del virus.

Bhattacharya: El virus, en cierto modo, es democrático. Ha infectado incluso al príncipe Charles. Sin embargo, esto no debe engañarnos hasta el punto de creer que el acceso a la curación será igual de democrático que el virus. Como sucede con todas las demás enfermedades bajo el capitalismo, la pobreza y el acceso al tratamiento determinarán quién vive y quién muere.

Esto tendrá un efecto devastador en mi país, India. El primer ministro fascista Narendra Modi acaba de decretar 21 días de confinamiento. Todas las ciudades han cerrado básicamente las empresas. ¿Qué será de los trabajadores migrantes? ¿Tiene Modi un plan para ellos? No. Millones de trabajadores y trabajadoras migrantes cruzan literalmente el país a pie para volver a sus aldeas, filas de gente caminando por las carreteras, de oeste a este. Modi ha prohibido todas las formas de transporte público y privado para que no vuelvan a casa, ya que pueden propagar el contagio. En cambio, Modi se ha asegurado de que los ciudadanos indios que viven en el extranjero –gente de clase media alta– pudieran volver en avión. Se fletaron vuelos especiales, se dieron permisos excepcionales para permitir que los aviones aterrizaran a pesar del cierre anunciado de los aeropuertos y se extendieron visados especiales.

Este es el modo en que una serie de gobiernos capitalistas del Sur global van a tratar a la gente pobre. Veremos cómo la enfermedad acecha en los arrabales de Calcuta, Mumbai, Johanesburgo, etc. Ya nos llegan declaraciones de nuestros gobernantes de que el virus es una manera de que el planeta se recupere, que se deshaga de los indeseados. Es un llamamiento eugenista a la limpieza social para eliminar a la gente más vulnerable y débil.

Jaffe: Lo que esto demuestra no es que las emisiones disminuyan por la falta de gente, porque la mayoría de la gente no muere; lo que demuestra es que el mundo está mucho más sano sin tanto trabajo, porque la gente solo lleva a cabo, como dijiste antes, el trabajo de crear vida.

Bhattacharya: Este argumento de que el coronavirus es un botón de reset para el mundo es un argumento ecofascista. Lo que debería ser es un botón de reset para la organización social. Si el virus se va y volvemos a la vida de antes, entonces es que no nos ha enseñaddo nada. Puesto que se ha vuelto necesario que nos quedemos en casa, somos capaces de hallar la belleza y el tiempo para gozar de aquellas personas con las que compartimos nuestro hogar. Pero no podemos olvidar que en el capitalismo los hogares, al tiempo que nos proporcionan cobijo y seguridad, también son escenarios de una violencia increíble. Hace dos días recibí un correo electrónico de un refugio local para víctimas de la violencia machista en que yo solía hacer voluntariado, preguntándome si podría plantearme volver allí porque prevén un repunte de casos.

Mis compañeras feministas de Brasil, Sri Lanka e India, todas me dicen lo mismo: un repunte de los abusos domésticos debido a la olla a presión que supone que todos permanezcan en casa. No necesitamos el aislamiento social. Necesitamos aislamiento físico y solidaridad social. No podemos olvidarnos de la vecina anciana que vive enfrente; puede que para ella no sea seguro ir a la tienda. No podemos olvidarnos de nuestra colaboradora que viene demasiado maquillada alrededor de los ojos y dice que se ha golpeado la cabeza contra una puerta. Tenemos que verlas regularmente.

La gente lo hace voluntariamente a pesar de que nuestros gobernantes apenas muevan un dedo para animarles realmente. Hay docentes que se acercan en coche a casa de sus alumnas y alumnos, les saludan con la mano y les dicen “¡vamos a salir de esta!” Mi distrito escolar, como muchos otros, suministra comidas a todas las personas menores de 18 años. En mi Estado, las entregan a domicilio. Es algo que ni el gobierno federal ni ningún político ha hecho. Son el personal docente y los distritos escolares que deciden hacerlo por su cuenta. Hay brillantes actos de solidaridad y amor y asistencia que florecen en medio de esta tremenda crisis. Estas son nuestras fuentes de esperanza.

 

La entrevista sigue; completa en la web de Viento Sur.


México: Anne Waldman anunció el programa del Festival Poesía en Voz Alta.17

Anne Waldman anunció el programa del Festival Poesía en Voz Alta.17 en la Casa del Lago

Los participantes emergen de tradiciones muy diversas, pero su obra ofrece un hilo conductor: parten de la convicción de manifestar la verdad, la belleza y el humor frente al poder y la violencia

Las lenguas originarias del país están consideradas, pues el compromiso es por la diversidad cultural

Foto

En el actual gobierno federal estadunidense, encabezado por Donald Trump, hay mucha confusión, pues estamos hablando de un presidente que definitivamente no lee, expresó la poeta Anne Waldman (Nueva Jersey, 1945)
Foto Natalia Gaia/ Casa del Lago
Carlos Paul – Periódico La Jornada
Martes 28 de marzo de 2017, p. 6

Para la poeta perfomática Anne Waldman (Nueva Jersey, 1945), quien ha colaborado con creadores como Bob Dylan y Allen Ginsberg y es calificada de gigante contracultural, por Publisher’s Weekly, hay mucha confusión en el actual gobierno federal estadunidense encabezado por Donald Trump, ya que estamos hablando de un presidente que definitivamente no lee.

De acuerdo con Waldman “es importante destacar ciertos logros, como el rechazo a suprimir por su gobierno el Obamacare (Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible). Muchos creadores siempre estamos haciendo algo en contra del gobierno. Me siento esperanzada que en el mundo en el que vivo, sí hacemos cosas, pues por ejemplo sabemos también que el recorte a las becas es una gran pérdida, por lo que hay que trabajar más en organizaciones locales, en iglesias o en lugares que no sean tan costosos.

“Apoyamos a las ciudades santuarios. Pero, sobre todo, como creadores de lo que se trata es de salvar la mente. Eso es lo más importante. Ahora hay artistas que se están volviendo abogados.”

Difusión de la poética indígena

Como adelantamos ayer en estas páginas, Anne Waldman se encuentra en México para participar en el Festival de Poesía en Voz Alta.17, que se desarrollará del 29 de marzo al 2 de abril en la Casa del Lago Juan José Arreola de la Universidad Nacional Autónoma de México, foro durante el cual se podrá apreciar también el trabajo de diversos creadores y estéticas como la de las mexicanas Coral Bracho y Natalia Toledo, el chileno Raúl Zurita, la también estadunidense y reconocida saxofonista Joy Harjo, así como Guillerno Gómez-Peña, director de la Pocha Nostra.

Waldman es la programadora este año del Festival de Poesía en Voz Alta.17, el cual es coordinado por Ana Franco, y tiene como programador de poesía en lenguas originarias a Mardonio Carballo, aspecto que se debe destacar, ya que abre un espacio a esa poética como parte del compromiso del festival con la diversidad cultural del país.

En contraste con el reconocimiento a la riqueza cultural del país, de la que siempre se hace mucho alarde, prácticamente hoy seguimos desconociendo a qué suenan las lenguas originarias y su poética, dijo Carballo, quien participará en el festival.

Anne Waldman, en charla con los medios para dar a conocer los detalles del mismo, explicó que la idea es dar voz a los poetas que se manifiestan contra un mundo cada vez más hostil. De acuerdo con la poeta estadunidense, los participantes emergen de tradiciones muy diversas, pero su obra tiene un hilo conductor: parten de la convicción de manifestar la verdad, la belleza y el humor frente al poder y la violencia.

Tiempos críticos

Anne Waldman, quien vive y trabaja en Nueva York, es cofundadora –junto con Allen Ginsberg– de la Escuela Jack Kerouac de Poesía Desencarnada. “Estos son tiempos críticos en el mundo y es momento de que la voz del poeta sea, aún más, un toque de trompeta para una mayor conciencia, una visión alternativa y lúdica, y una compasión hacia los ciudadanos del planeta Tierra.

“La rúbrica para Poesía en Voz Alta.17 corresponde a los retos del Antropoceno, al de un mundo que se encuentra cada vez más a merced de la ‘mano del hombre’. Hoy todo tiene el sello humano, lo cual se puede ver reflejado en los problemas climáticos, provocados por el capitalismo, al que llamo una especie de pensamiento-zombi.

Tenemos que reflexionar al respecto, sobre cuáles son los propósitos a futuro. Cuestionarnos qué es ser humano en la actualidad. La poesía no debe estar en peligro, sobre todo en esta época, la cual, como dice un amigo, puede aliviar el dolor de estar vivo ante la falta de sensatez.

Para mayores detalles sobre los horarios y la programación del Festival Poesía en Voz Alta. 17


Chamuyando sobre Bob Dylan y el Premio Nobel…

nknfrnswnlezdc92eiin* Hace unos diez días me solicitaron desde Venezuela que respondiera unas preguntas (rápidamente) sobre el reciente Premio Nobel de Literatura otorgado a Bob Dylan (y temas aledaños). Lo hice, y salió publicado ayer.

¿Por qué el Nobel de Literatura a Bob Dylan?

Creo que le dieron el premio por dos razones, una más evidente, y la otra, no-explícita. La primera, la que llamo evidente, tiene que ver con la trayectoria y calidad artística (y “letrística”) de Bob Dylan: 67 discos (con músicas y letras –podríamos decir– inmortales, como “Blowin in the Wind”, “Like a Rolling Sonte”, “Things Have Changed”, “A Hard Rain’s a-GonnaFall”, “Masters of War”, “Tombstone Blues”, “Knockin’ on heaven’sdoor”…), algunos libros (como el experimental Tarántula, y su primer volumen autobiográfico Crónicas), la actuación y las pinturas, y una historia que comienza, en la década de 1960, con la crisis (interna) del imperialismo yanqui con la Guerra de Vietnam, y el surgimiento de distintos movimientos contraculturales, contestatarios, de los que el mismo Dylan fue parte (desde la canción de protesta, la fusión del folk con el rock y con el country, hasta sus lazos e influencias con la llamada “generación beat”, de escritores y poetas). Como fue anunciado públicamente, se le dio el premio, específicamente, “Por crear nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción [norte]americana”.

La otra cuestión, la segunda a analizar, viniendo el premio de la Academia Sueca (en este caso de un comité de 18 personas, que además guarda cada acta de discusión, votos y fundamentos por 50 años), es la significación política, o político-ideológica, que tiene el premio en sí: suele ser un reconocimiento artístico, a lo que se suma alguna expresión de lo llamado “políticamente correcto”, dentro de la situación internacional dada cada año. Generalmente, el Premio Nobel termina siendo así un “llamado de atención” al trabajo de algún artista en particular, pero, más en general, a las cuestiones que atañen a un país o región, desde un punto de vista que excede lo artístico o cultural (entendido esto en sentido amplio): hablo de lo geopolítico. Así como hace unos años se lo dieron a Mo-Yan (reconociendo en este personaje,un académico militar maoísta, el peso creciente de China –un ex Estado obrero reconvertido al capitalismo– en la arena mundial), o el año pasado a la bielorrusa Svetlana Aleksiévich (una periodista y cronista que recopiló “las voces de Chérnobil” y de otros conflictos militares), el Nobel a Dylan probablemente signifique que hay que mirar a los Estados Unidos, quienes actualmente están dirimiendo la presidencia entre Donald Trump y Hillary Clinton, en el marco de una crisis económica internacional, y con una situación de crisis y movilizaciones dentro de EEUU por parte de diferentes sectores (como en su momento la juventud con Ocuppy Wall Street, o más recientemente las comunidades negras, bajo el lema Black Live Matters).

Dicho esto, seguramente valga la pena mencionar, a modo de “datos biográficos”, que Dylan, que comenzó tocando en los festivales juveniles en la década de 1960, en el auge de los movimientos sociales y civiles contra el propio imperialismo yanqui, terminó, en esta última etapa de su carrera (y vida), realizando un concierto en 1997 para Juan Pablo II, y recibiendo hace muy poco, de manos de otro premio Nobel (en este caso el –supuestamente– “de la Paz”), el presidente Obama, la llamada “medalla de la libertad”. Del mismo modo, para graficar ese camino biográfico que va de los festivales populares a los salones de las instituciones (contrarrevolucionarias) establecidas y consagradas –el Vaticano, la Casa Blanca–, pasando además por la autorización (venta) de su músicas y canciones para publicidades de bancos o automóviles, se pueden leer las incomodidades que dice haber pasado Dylan en su autobiografía, por haber sido sindicado masivamente, en las décadas de 1960 y 70, como “ídolo popular”, “de la juventud”, “antiguerra”, etc.

¿Qué significa que un músico haya ganado el Nobel?

En primer lugar significa que los integrantes de la Academia sueca no instauraron –hasta el momento– una categoría de premio Nobel para la música. En segundo lugar, significa que –tal vez como tantas otras cosas en la vida– las artes no pueden reducirse, constreñirse o acomodarse a un compartimento estanco, a una sola categoría o “rama” del arte. En muchos casos son disciplinas y obras que están cruzadas, que se influencian mutuamente, y lo lírico alude (históricamente) tanto a la poesía como a la música. En este sentido –y aunque no le haya gustado esta premiación a otro Nobel de Literatura, a Vargas Llosa, quien no tuvo mejor idea que decir, muy pobremente, a modo de “crítica”, que el año próximo el premio podría ir… a un futbolista–, Dylan es uno de los tantos artistas que no se restringieron en sus actividades, realizando o priorizando una sola: el músico nacido en Minnesota ha pintado, ha escrito, ha compuesto y cantado, y su talento ya le había valido varios premios: el Príncipe de Asturias de las Artes en 2007, y el Pulitzer en 2008, además de un “Óscar musical”. Solo para no hacer una larga lista, creo que se puede mencionar a Leonard Cohen (quien además de sacar discos publicó libros con poemas, y dos novelas), a Joni Mitchell (la gran cantautora norteamericana que además pinta cuadros), al brasileño Vinicius de Moraes (el ex diplomático devenido en poeta y gran compositor de la Música Popular Brasileña) o a Laurie Anderson (cuya combinación de letras, músicas, luces e imágenes es única). Menciono todos artistas –a modo de ejemplo– cuyas obras son difíciles de encasillar en un solo “rubro” (o “estilo”), tal como podría mencionarse también a la “poesía concreta” del Brasil, donde sus creadores, hasta la actualidad, como Augusto de Campos (quien realiza “shows multimedia”), no se limitaron a escribir sobre el papel e hicieron de la ciudad y los lugares públicos “soportes” de sus creaciones poéticas (lo verbi-voco-visual joyceano).

¿Es el fin de la literatura?

Esta pregunta tal vez podamos pensarla desde dos ángulos, reformulada, incorporando un elemento que la haga más explícita: hablamos de si, con este premio Nobel a un cantante, se terminaron los premios a los literatos “puros” (es decir, a los artistas que se dedican a la creación escrita); la respuesta, para mí, es no. Y al contrario: no solo se escucharán más los discos de Dylan a partir de este premiación y posterior discusión (masiva) en todos los medios (como ya fue noticia: en apenas 24 horas el servicio de música Spotify tuvo más de un 500 % de aumento en las escuchas de canciones de Dylan), sino que también se irá –muy posiblemente– a buscar sus libros, tanto los de sus propios escritos, como los que compilan sus letras (transformadas así en “poemas”, para leer en papel), y las biografías y análisis de otros autores. Es decir que la premiación puede fomentar la lectura (por lo tanto, la lectura como práctica), tanto de Dylan como de otros autores y libros relacionados a él (desde Dylan Thomas, el poeta que sirvió de inspiración para el nombre artístico que adoptó Robert Allen Zimmerman –nuestro actual premiado–, pasando por los beatniks como Gregory Corso, Jack Kerouac y Allen Gingsberg… hasta William Blake, el poeta “dark” que fue mencionado por la secretaria del premio Nobel que anunció al ganador de este año).

Por otra parte, si la pregunta la pensamos más ampliamente –aun apartándonos un poco del tema en cuestión–, acerca de si, además de las decisiones de los premios Nobel (entregando premios a una periodista, o a un músico), el mundo contemporáneo estaría presenciando alguna clase de “fin de la literatura” (por el renovado auge de lo audiovisual y del “mundo de la imagen”, los celulares con cámaras fotográficas, etc.), para este caso también mi respuesta es negativa.

Tratando de decirlo brevemente: la literatura, como parte de los discursos (y objetos) que circulan públicamente, goza –pese a todo– de buena salud. Y no sólo gracias a la tecnología y a una nueva “puesta al día” como con el “libro electrónico”, o el nuevo impulso, en este caso audiovisual, que le dan al libro y a la lectura los jóvenes llamados booktubers. La literatura sigue gozando de prestigio social, de cierto reconocimiento, y –lo más importante, lo fundamental– satisface una profunda necesidad humana. Que haya, entre autores y lectores, diversos espacios e instituciones que favorecen o condicionan sus prácticas (monopolios y mercados, rol de editoriales medianas y pequeñas, la prensa, etc. En una palabra, la industria cultural –o si se prefiere, anticultural– del siglo XXI), es otro asunto a desarrollar, criticar y discutir; lo mismo en lo que respecta a qué se lee (y para qué, y cómo).

En cualquier caso, la premiación a Bob Dylan, con todas las discusiones que ya trajo, no puede provocar nada malo a lo que llamamos literatura, sino, más bien, contribuir a pensarla. Al igual que todos los otros aspectos concomitantes (políticos, ideológicos, etc.) que planteamos.

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Mika, el POUM y el trotskismo. Una respuesta a Elsa Osorio

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La escritora Elsa Osorio ha dejado un comentario en mi blog a propósito de la breve reseña que hice a la publicación en Argentina –por primera vez– de las memorias de Mika Etchebéhère, Mi guerra de España. En su breve comentario, Osorio niega que Mika haya sido trotskista durante la guerra civil española (1936-1939), le niega también ese carácter al POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista), y aduce que un amigo de Mika, poeta y depositario de sus papeles personales, afirma lo mismo: que Mika no fue trotskista.

Para comenzar a aclarar esta discusión, me parece lo mejor dejar que hable la misma Mika, desde su libro. (Extrañamente, el Diccionario biográfico de la izquierda argentina, Bs. As., Emecé, 2007, adjudica a Hipólito Etchebéhère el carácter de militante trotskista… pero a Mika no. Extraño, ya que ambos se conocieron de muy jóvenes y pasaron por las mismas experiencias vitales y de militancia hasta la muerte de Hipólito, en plena guerra civil.)

Esto relata Mika, cuando ya estaba establecida –luego de la pérdida de su camarada y compañero Hipólito, y tras el episodio del cerco de los franquistas a la Catedral de Sigüenza– como líder militar de fama extendida (debido a que, además de argentina, es mujer), sobre la campaña de calumnias que lanza el estalinismo (el Partido Comunista español, aprovechando la llegada de armas desde la URSS a la necesitada España, junto a agentes de la policía política, la GPU):

“Entre nuestros hombres hay una decena pertenecientes a las Juventudes Socialistas Unificadas, que se incorporaron a nuestra columna al comienzo de la guerra civil, en el tren que nos llevaba a Guadalajara. Los comunistas tienen ahora gran influencia en su organización, pero hasta el presente ellos han combatido a nuestro lado. Esta noche piden hablarme.

–Es para decirte –articula penosamente el delegado– que estamos obligados a irnos de la columna del POUM.

–¿A causa de…?

–A causa del POUM –contesta el delegado–. Parece que el POUM no es una organización revolucionaria. Lo dicen nuestros responsables. El POUM es trotskista, y Trotsky es un contrarrevolucionario enemigo del proletariado que han tenido que echar de la Unión Soviética. Entonces nosotros no podemos quedarnos en la columna del POUM.

Dominando la cólera que comienza a invadirme, trato de convencerlos explicándoles que Trotsky fue el organizador del Ejército Rojo soviético, el compañero de Lenin, el revolucionario más grande del mundo, pero enseguida dejo de hablar, porque leo en sus ojos tercos que lo que quieren es irse cuanto antes.

Este incidente demuestra que ya ha comenzado una campaña contra el POUM, una campaña taimada, sorda todavía. Está lejos aquel día de julio en que la Pasionaria dijo a Hippo que todos estábamos empeñados en el mismo combate, los trotskistas como los otros. Con los tanques y las ametralladoras rusas llegan los métodos estalinistas, la máquina de triturar que está liquidando a la vieja guardia bolchevique en la URSS.

Mirando de frente al grupo de hombres mudos y visiblemente incómodos, le digo que si es su voluntad pueden irse.

–Pero hemos decidido llevarte con nosotros. Nuestros responsables están de acuerdo, y la comandancia de milicias también. Tendrías el mismo grado y hasta más, porque te lo mereces.

¿Qué decir a estos pobres muchachos cuya ignorancia política raya en la inocencia?

–Pero yo soy trotskista.” (pp. 171-172 de la edición de la española Plaza y Janés, de 1987)

Dice Mika más adelante:

“[…] volveré a mis extremeños que aceptaron voluntariamente seguir defendiendo la ciudad sitiada. Son hombres rudos, herméticos, orgullosos y doloridos, difíciles de tratar en las horas de calma, obedientes, serenos y valerosos en el combate. Sumarles los milicianos de ‘Artes Blancas’ sería un error porque habría una incompatibilidad total, sin contar las posibles fricciones políticas por pertenecer la mayoría de los nuestros al POUM, una organización que los comunistas se disponen a poner en el banquillo. Ya se fue de nuestras filas un grupo de la JSU por imposición de su partido, a causa de nuestra filiación trotskista. Sería lamentable que un incidente de este tipo ser produjera en el frente. Mejor no correr el riesgo.” (p. 217)

Y esto dijo –según relata Mika, sin corregir ni negar nada– Adalberto Miranda sobre la situación que creó el estalinismo con(tra) el POUM:

“[…] los que tienen la sartén por el mango son los comunistas gracias a las armas que vienen de la Unión Soviética. ¿Qué somos nosotros? Cuatro gatos que se han batido el cobre desde el primer día de la guerra civil. La historia no dirá nada de nosotros, porque somos del POUM, trotskistas. No dirá que en proporción al puñado que somos, tenemos más bajas en combate que cualquier unidad comunista. Esto tampoco lo dirá nadie, porque somos los leprosos, los traidores…”. (p. 219)

Podríamos agregar varias citas más, pero creo que estas ya ilustran claramente cuál fue la identidad política que adoptó Mika Etchebéhère: trotskista.

Por supuesto que, tal como señala Osorio, no todo grupo político anti-estalinista era, solo por oponerse a la burocracia totalitaria de la URSS, trotskista. No.

Pero también es cierto que una gran cantidad de organizaciones, agrupamientos y personalidades tuvieron diversos tipos (y períodos) de afinidad y simpatías con Trotsky, con su personalidad y sus ideas. Los centenares de artículos, folletos y cartas que dejó el revolucionario ruso –muchas veces en crítica y polémica–, reunidos en los Escritos 1929-1940, demuestran el valor político que tenían Trotsky y su corriente, la Oposición de Izquierda (luego IV Internacional) ante la lucha que libraban estos contra el estalinismo, en la URSS y en el mundo.

A fines de 1937 esto señalaba Trotsky en un artículo sobre el accionar estalinista, en España y el mundo:

“En España, el P.O.U.M., que mantiene una implacable lucha contra la IVª Internacional, ha sido calificado de «trotskysta». Después del P.O.U.M., le ha llegado el turno a los anarcosindicalistas, e incluso a los socialistas de izquierda.

Actualmente se califica de «trotskystas» incluso a gentes que sólo se han limitado a protestar contra la represión emprendida contra los anarquistas. El número de fusilamientos y de crímenes aumenta a un ritmo acelerado. Bien es verdad que ciertos detalles escandalosos pueden achacarse al excesivo celo de ciertos agentes, pero, en su conjunto, el trabajo está estrechamente centralizado y dirigido por un plan elaborado en el Kremlin. El pasado 21 de abril tuvo lugar en París un pleno extraordinario del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista. Las sesiones fueron estrictamente secretas. A la prensa internacional no se filtró sino un breve comunicado que indicaba que los trabajos se habían dedicado a la lucha contra el «trotskysmo». Stalin había enviado directamente las instrucciones desde Moscú.

No se han publicado ni los debates ni las decisiones. Según los testimonios que hemos recogido, y según los acontecimientos posteriores, es evidente que este pleno era en realidad un congreso de los responsables internacionales de la G.P.U. y que su tarea consistía en la preparación de una campaña de calumnias, de denuncias y de asesinatos contra los adversarios del estalinismo en el movimiento obrero mundial.”

En el caso del POUM, si bien este no fue trotskista, surgió de la fusión de la Oposición de Izquierda Española/Izquierda Comunista Española, trotskista –de Nin, Andrade y Gorkín–, con el Bloque Obrero y Campesino –de Maurín–. Incluso Trotsky, además de mantener durante años una relación política con Nin, aseguraba que en el POUM, especialmente, había cantidad de seguidores y simpatizantes del trotskismo. (Es bien conocido que, en el proceso de radicalización español, la juventud del Partido Socialista, sensible –como toda juventud impactada por la lucha de clases– a los grandes cambios políticos, desfilaba en las calles llevando retratos de Trotsky. Éste, que buscaba fortalecer una corriente política para mejor luchar contra el estalinismo, propuso una táctica de entrismo.) Con el correr de los años, y con la derrota del proceso español, Trotsky será durísimo –al mismo tiempo teniendo un lamento respetuoso y principista ante el asesinato por parte del estalinismo de Nin– en el balance que haga de la actuación del POUM y su decisión de ceder al estalinismo y al Frente Popular (el mismo Nin llegó a entrar como ministro al gobierno del Frente Popular). Entonces, la afirmación de Osorio debemos relativizarla o, mejor dicho, completarla: el POUM no fue trotskista, y sí un partido de carácter centrista –oscilante entre posiciones reformistas y revolucionarias–, con un origen trotskista (todo un sector fundante del POUM, proveniente de la Oposición de Izquierda).

Como lo demuestran las citas de Mika, y las de otros militantes del POUM que hay en Mi guerra de España, los poumistas se asumían no solo como anti-estalinistas, sino como trotskistas… pese a que su dirección haya tenido una política diferente a la que sostenía el mismo Trotsky.

¿Y esto es raro? Se puede decir que no, si observamos que hasta la misma Mika –lamentablemente– diferenciaba y hasta separaba (demasiado) como “dos mundos” el plano militar (el combate día a día, semana a semana –“hay que vivir al día”, era un dicho además de realista, habitual–) del político. Esto dice Mika –y no es la única afirmación que hace en este sentido–, cuando comenta uno de sus encuentros con sus amigos franceses Marguerite y Alfred Rosmer, un matrimonio de origen anarco-sindicalista… militantes de la Oposición de Izquierda y amigo del matrimonio Trotsky:

“Ya sé que Alfred me reprochará el no estar bien enterada de las presiones políticas que están iniciando los comunistas a cuenta de la ayuda soviética. Pero trataré de explicarle cómo, hasta aquí, en el frente, al menos donde yo estaba desde el comienzo, la política no era nuestra preocupación mayor.” (p. 122)

Más allá de esto –de ciertos límites políticos–, Mika tenía, como “estrategia” para el proceso español… una que la emparentaba con Trotsky: que se desarrollen las juntas obreras y campesinas como órganos de autogobierno de las masas en lucha. (Por ejemplo, le pregunta a Mika un joven periodista “¿Tú crees verdaderamente que, de haber destituido al Gobierno republicando, instalando en su lugar una junta revolucionaria, digamos, a estas horas se habría ganado la guerra?”. Y ella responde: “No sé si se habría ganado, pero sí cambiado el curso con toda seguridad. De no haber frenado el Gobierno ese empuje revolucionario que reconquistó el Cuartel de la Montaña, rescató tantos pueblos y ciudades, inició la defensa de Madrid cuando el gobierno salió huyendo a Valencia, las milicias hubiesen ganado más territorio y habrían conservado ciudades que se perdieron a causa de las dilaciones impuestas por el Gobierno.”) Lamentablemente, las comillas en “estrategia” están para significar que, en España, faltaba algo muy importante –y que para Trotsky era fundamental, y que Mika parece, al menos en su libro de memorias, subestimar–: un partido revolucionario, una organización que adoptara, justamente, un programa y una estrategia de poder basado en las juntas y milicias obreras y campesinas, y que se opusiera al desarme de las mismas que terminó imponiendo el gobierno del Frente Popular, freno al proceso revolucionario –y que permitió la posterior embestida de Franco y su dictadura, que se mantuvo por décadas–.

Y al mismo tiempo, en esta ¿sutil? diferencia, Mika “deja de ser trotskista” y se acerca más a alguna clase de “anarquismo” o posición “libertaria”, al exaltar el proceso de masas y sus luchas, sin ver que también actúan sobre éstas los partidos, sus programas y estrategias. Y que sin un partido revolucionario, trotskista, el proceso sería conducido por otros partidos y organizaciones… como efectivamente ocurrió en la España revolucionaria. Las masas dieron todo de sí, lo que faltó fue una dirección revolucionaria.

Para finalizar: un dato más para Elsa Osorio, tomado del apéndice biográfico de la edición argentina de Mi guerra de España (Bs. As., Eudeba, 2014). Allí se cuenta que, décadas más tarde, Mika, tras haber participado de las barricadas del Mayo francés –ya sexagenaria– y en vísperas de publicar sus memorias, se afiliará a un nuevo partido, nacido hace poco: la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). ¿Su carácter? Una organización trotskista.


Un comentario de Elsa Osorio a mi nota sobre Mika Etchebéhère

* Posteo el comentario que dejó en este blog la escritora Elsa Osorio a mi nota sobre las memorias de Mika Etchebéhère, recientemente publicadas.

En un próximo post, mi respuesta.

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Crítica a una crítica “crítica” de críticos y artistas

Respuesta a un artículo de Rodrigo Cañete

criticasEscribió Jean-Paul Sartre en El ser y la nada: “de repente escucho pasos en el vestíbulo. ¡Alguien está mirándome! ¿Qué significa eso?”. Al parecer, yo he tenido alguna clase de “suerte”, y alguien me ha estado mirando (leído): un tal Rodrigo Cañete. Veamos qué significa “eso”.

 

1

La “crítica” de Cañete a mi reseña sobre la muestra del escultor Ron Mueck –actualmente exhibida en la Fundación PROA– presenta todos los elementos típicos del “francotirador” que busca “escandalizar”, vía la denostación apresurada (mal leída, como veremos en breve), para posar “de crítico”, sin comprender realmente mucho –o, directamente, nada– del tema en cuestión. Al mismo tiempo aclaro que sólo me ocupo de su texto porque demuestra la mala fe (expresada en chicanas a ramonauno de sitios web donde se publicó mi escrito–: “cabe preguntarse sobre la seriedad del proyecto Ramona”, lanza Cañete) que caracteriza este tipo de posturas, que pontifican sobre “el arte”… desde alguna clase de “fascinación” por el “primer mundo”, como veremos hacia el final de este escrito.

 

2.

Cañete dice que yo digo algo al comenzar mi escrito que “inhabilitaría el resto del texto”. ¿Qué? El hablar de “captura fotográfica” de la realidad y al mismo tiempo decir que Mueck “usa el simbolismo, naturalismo” y varios “ismos” más. Primer error, Cañete: yo digo (escribo), justamente, lo contrario: que ponerse a valorar “estilos” (sea naturalismo, sea realismo u otro), “técnicas” y/o “materiales” puede NO ser lo primordial para pensar la obra de Mueck, ya que justamente puede tomarse, como un punto de partida, “el congelamiento” de las “escenas” que nos propone –si así lo queremos/podemos observar/imaginar– con cada una de sus obras. Si este “crítico de críticos” hubiera leído lo que escribí –¡apenas en el primer párrafo!– con menos desesperación por ponerse de inmediato a teclear sus diatribas “críticas”, podría haberse ahorrado algunas pólvoras para tratar de cazar, en serio, algún chimango…

 

3.

Dice Cañete: “Lo que me parece interesante de la lectura de Paredes es que sigue los designios de Mueck como si fuera un manual de instrucciones y allí esta el error tanto del critico como del artista. Es, por esto que yo creo que la obra de Mueck está más cerca de los efectos especiales que del arte. Digo esto porque Paredes mismo ve a sus movimientos restringidos por una serie de atributos (sangre escondida de un solo lado) que parecen indicarle un modo de lectura cuando, en realidad, como dije antes hay otros modos posibles que ni siquiera incluyen narrativa alguna. Sin embargo, la evidencia de la intencionalidad del artista como guiando la narrativa nos da la pauta de los limites de este experimento […] esta en la intención de Mueck orientar la lectura. Esto, de más está aclararlo, está muy lejos de lo que Paredes llama ‘polisemia escultórica’”. Observemos entonces cómo el “crítico de críticos (y ahora, de designios de artistas)” censura sin mayores miramientos: TODOS nos equivocamos… menos él.

Pero si hacemos a un lado todos estos intentos de enjundiosa “aristocracia de la crítica” (o esta crítica de críticos críticos y artistas criticados –y sepan disculpar, lectores y lectoras, pero hay que calificar al tal Cañete de alguna manera–), simplemente lo que se postula son… “otros modos posibles” de interpretar (de sentir, imaginar) las obras en cuestión: Cañete, por caso, propone ver en Youth (2009) no un joven “plebeyo” herido, “sino […] un retrato de un actor que está filmando una película de acción”. (¡Claaaro!, ok, digamos que su ejercicio vale: el “actor”, en esta “visión” cañetiana, podría estar  mirando lo bien que le quedó el “kétchup” que simula la sangre.) ¿Pero entonces no es esto acaso –tal como lo propongo yo–, efectivamente, un ejercicio (más) de polisemias posibles?

 

4.

En su último párrafo, el “crítico de críticos críticos (y de artistas criticados)” propone la obra de Mueck –alguien, según Cañete, más digno de “efectos especiales” que de “arte narrativo” (fans de Star Wars, ¡aquí está su artista!, intenta decir el “crítico”)– como una de “monumentalización del detalle”. Podría ser (no tenemos por qué censurar interpretación alguna; más si es otro intento de nuestro crítico de críticos críticos y artistas criticados); aunque esta definición deja por fuera las obras pequeñas de Mueck, que, justamente, no “monumentalizan” nada y, por el contrario, invitan a ver “la perfección” mimética –a escala reducida– de diversos seres humanos. (Al parecer, según intenta interpretar el crítico de críticos críticos, él se impacta con “lo grande” y a esto le sobreviene “la melancolía”…)

Como si esto fuera poco (quiero decir: como si todas sus ambiciones “críticas” no fueran, realmente, un visión sesgada, parcial, de las obras que nos ocupan), Cañete dice: “Mueck no me gusta porque se toma demasiado esfuerzo en magnificar lo bueno para transformarlo en algo malo y esto no es algo dificil de conseguir”. Ajá. ¿Y con qué vara mide nuestro crítico al artista y a sus “esfuerzos”? ¿A cuento de qué viene este “juicio”? Sin más, luego de estas líneas, Cañete intenta asociar a Mueck con Marcos Lopez y agrega: “y no me extraña que el tipo de lectura sea también social, narrativa y profundamente autoritaria”. ¿Cuál(es) lectura(s), “hipercrítico” Cañete: la de los mismos artistas, la de los críticos… la suya? Francamente, el artículo (¿just ideas?) es inentendible a esta(s) altura(s) “crítica(s)”… Lo único claro, sí, es el autoritarismo del “crítico”. (¡Y después se nos trata de adjudicar alguna “pedantería filo-académica”!)

 

5.

Para terminar: resulta “extraño” –por así decir– que el “crítico de críticos críticos (y de artistas)” hable… desde Londres, donde está instalado desde hace unos diez años: “necesitaba un contexto que valorara y cultivara la excelencia per se”, dice Cañete en una entrevista. Extraño porque critica al mercado y “arte argentinos” (donde, sin ninguna duda, hay toda clase de manganetas, negocios y negociados) al mismo tiempo que defiende ¿qué? ¡El “primer mundo”! ¡El “serio” mercado imperialista del arte! (Cañete recuerda en la nota linkeada que estuvo “a cargo de la colección mundial del banco de inversión Morgan Stanley y asesoraba en arte a varios CEOs de Wall Street”. Esto, como resulta evidente, más que “excelencia per se” es “excelencia”… en la búsqueda de dólares y euros. Nada más.)

El tema es que, entonces, tenemos acá a un “crítico”, simplemente, elitista. Algo que se expresa en todas sus concepciones: de ahí que, hablando de “lo difícil que es ser artista”, denomine al público como “extraños que lo van a juzgar superficialmente con un ‘me gusta’ o ‘no me gusta’”; y que, incluso, defiende el hacer “críticas” de muestras que se hacen en Argentina desde Londres o Nueva York –tal como él hace– ya que “con las nuevas tecnologías como Google Art, se puede tener la experiencia de Rembrandt de lejos”(!?).

En síntesis, elitismo (clientes, money), antidemocratismo, toda clase de censuras (tal como existe y funciona estructuralmente en el “mundo del arte”, gracias la imposición capitalista del mercado, sus “modas” y negocios) es lo que nos “enseña” el tal Rodrigo Cañete bajo sus “falsetes críticos”; ningún respeto o consideración por el artista, los públicos y sus miradas. Ya sea mediante algún “servicio Google”, en la realidad… o en la (por supuesto, criticable) “hiperrealidad”.


“Ron Mueck y la lupa como hiper-metáfora” (un artículo “crítico” a mi reseña de Ron Mueck en Proa)

* AVISO: como mi último post de rta. a RC lleva a su blog, actualmente en “en mantenimiento”, y como yo tengo su nota en mi mailera (gracias a un amigo que en su momento me la envió), dejo abajo entonces el post original de mi “crítico”.

 

RON MUECK Y LA LUPA COMO HIPER-METAFORA

26 enero, 2014

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La reseña de Demian Paredes en Ramona sobre la muestra de Ron Mueck presenta todos los elementos de la pedantería filo-académica para darse permanentemente de frente contra su propia falta de sentido. Sin embargo, debo aclarar que la única razón por la cual me ocupo de este texto es porque nos permite entender, desde el punto de vista del ‘fascinado’, la confusión reinante respecto de la obra de Ron Mueck. El que sigue es el texto/reseña de Paredes con mis comentarios al final de cada párrafo. Dice Paredes:
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‘1.
Las “técnicas” (varias), los materiales empleados (varios) y los “estilos” (simbolismo, costumbrismo, realismo, naturalismo, hiperrealismo, etc.) tal vez sean menos prioritarios (de aplicar) y, la clave –al menos, una de las claves– de la obra de Ron Mueck pase por intentar apreciar ese instante en que él captura, “fotográficamente”, con sus esculturas, “la vida” (humana). (MI COMENTARIO: Este primer párrafo inhabilita el resto del texto. En otras palabras, plantear que Mueck ‘captura fotográficamente’ la realidad, poco después de decir que usa ‘el simbolismo, el costumbrismo o el realismo’ plantea problemas de formación serios. Quién es este tal Paredes? A esta altura cabe preguntarse sobre la seriedad del proyecto Ramona).
‘2.
La extraordinaria mímesis con lo humano que nos ofrece Mueck –literalmente: con pelos y señales– invita a transgredir ese “momento congelado” (y sorprendente: la fidelidad en los detalles de sus esculturas-personajes, de todas las edades y tipos sociales humanos impacta, atrae y asombra) e hipotetizar, desde él, desde ese momento, tanto pasado como presente de estos personajes: ¿de dónde viene(n); a dónde va(n)?; ¿dónde está(n)?; ¿cómo llegó/llegaron allí? ¿Qué sienten? ¿Piensan? ¿En qué? ¿Y por qué? Estos, y otros mil interrogantes más son –pueden ser– el comienzo de una amplia proliferación de pensamientos y especulaciones sobre estos seres. Arte poderoso que convoca, desde lo que está, lo que no está: lo que pasó y estuvo (o pudo pasar/estar); y lo que pasará/estará (o podrá pasar/estar) en esas “vidas”’ (Mi comentario: Bueno, en realidad esta ‘hipotetización’ del pasado y el futuro es propia del medio de la escultura, la fotografía y la pintura, en tanto medios. Esto no es diferente que La Mona Lisa o Las Meninas de Velazquez o una foto de Alessandra Sanguinetti. En otras palabras, lo que Paredes está planteando no es una virtud de Mueck sino de todo arte ‘congelado’ y que no está ‘en movimiento’ (como el cine o las instalaciones con cine o performance/teatro). Con esto, este párrafo queda también inhabilitado. Van dos de dos. Next!).
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3.
‘Entonces: “polisemia escultórica”. Las nueve obras de Ron Mueck, exhibidas actualmente en la Fundación Proa –nueve de casi 40 que componen, hasta el momento, todo su corpus–, invitan a acercarse –en el pleno sentido del término: de una actividad que pueda explayarse desde lo visto, revisado, escrutado en estas esculturas, hasta lo imaginado, lo especulado, lo potencial (lo “posible”) ya aludido– a una variada galería: desde un gracioso autorretrato, Máscara II (Mask II, 2002), pasando por A la deriva (Drift, 2009) y Juventud (Youth, 2009), hasta la gigante Pareja debajo de una sombrilla (Couple Under an Umbrella, 2013), que permite, por ejemplo, pensar en el paso del tiempo: en el “destino común natural” de todos los seres humanos: la vejez y la muerte; o, también, en los “detalles” que nos permiten imaginarlos a ellos, desde “lógicas preguntas” tales como ¿por qué la mujer tiene anillo de casada y el hombre no?; ¿en qué estado anímico se encuentran?; ¿a qué clase social pertenecen? En otras obras, como Juventud, o Mujer con las compras (Woman with Shopping, 2013) aquella última pregunta puede ser respondida más directa o “fácilmente”: el joven negro vestido con ropas “populares-de moda” y su herida, invitan a pensar en la vida, con toda clase de violencia, de los sectores humildes; o las bolsas de compras de la mujer, el precario “sistema” con el que carga a su bebé, sus ropas simples, oscuras, de ajetreada vida urbana (“anónima”, de masas), y sus propias facciones, que de-muestran que pertenece a las clases trabajadoras. (Y a propósito de Mujer…, cabe destacar lo que señala el artista, crítico y curador Robert Storr en sus “Notas sobre Ron Mueck, Londres y París” –texto que se publica en el catálogo Ron Mueck, de Proa–: “A pesar de la década que separan a los dos artistas y de la crucial diferencia de género que califican sus puntos de vista divergentes, esta obra nos recuerda poderosamente al totémico Persistent Antagonism (1947-1949), de Louise Bourgeois, y sus variadas versiones del tema de la ‘mujer con paquetes’ en su idea de la femineidad como una acumulación de cargas: los hijos, las cosas y el propio cuerpo de la mujer”.) (MI COMENTARIO: El párrafo tres es la continuación del párrafo dos y debería ser parte del mismo. Aquí Paredes mezcla dos cuestiones que deben ser diferenciadas en tanto cualidades inherentes al objeto artístico: por un lado, le hecho de son la representación de un momento interrumpido (como en un cuadro de Caravaggio, por ejemplo) y por el otro lado, el que las figuras tengan atributos que refieren a cosas que no están en la imagen o en lo que el espectador ve. Es decir, que el joven negro de la ‘escultura’ de Mueck tenga ‘ropas populares’ (lo que sea que esto quiera decir) debe ser considerado de manera diferente y en un plano diferente del que ‘el joven’ tenga una ‘herida’. La una es una atributo de clase y tiempo y el otro es un evento que puede convertirse o no en un atributo de clase y tiempo y si se quiere ahi aparece un interrogante que la obra bloquea. Sin embargo y habiendo dicho esto, Paredes no parece permitir a estas imágenes escapar de una narrativa o un texto que el pretende imponer y frente a cuya incertidumbre parece frustrarse. Digo esto porque a guisa de la mencionada ‘polisemia’ yo podría argumentar, y he allí el interés que estas imagenes pueden llegar a tener, que no hay claves visuales que permitan concluir que lo que vemos puedan ser vinculados con una acción o un texto. Convengamos que esto es algo que Paredes parece dar por sentado. Yo podría argumentar, por el contrario que no hay narrativa o eventos sino que es un retrato de un actor que está filmando una película de acción, por dar solo un ejemplo).
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4.
Por su parte, Naturaleza muerta (Still life, 2009) siendo, una vez más, una reproducción gigante: un pollo congelado, invita a jugar desde su título (que alude a los ejercicios plásticos del renacimiento) con los significados del actual “uso” de la naturaleza; en este caso, desde la industria “alimenticia”. (Y, tal vez, pueda decirse también que las escalas de Mueck –gigantes o pequeñas, comparadas con las reales medidas del cuerpo humano; o como en este caso, de un animal– tienen por finalidad el tratar de hacernos enfocar lo que nos presenta… más allá de los tamaños en sí.) Y Pareja joven (Young Couple, 2013) deja ver algo “de frente”… y otras cosas “por detrás”, cuando se la rodea; y sin embargo, según el mismo Mueck (citado en el texto de Storr) “Podría significar diez cosas distintas”. Dice el crítico: “Mueck explica que el motivo […] fue su deseo de capturar la ambigüedad de la relación de pareja y más particularmente el gesto del muchacho”. Tan es así que, con esta escultura, hay interpretaciones polarizadas: para algunos, se alude aquí a la violencia de género; para otros, se ve todo lo contrario. Dice Mueck: “Alguien que vio la obra me dijo que le parecía un ‘apretón protector’”.
La Mujer con ramas (Woman with Sticks, 2009) y el Hombre en un bote (Man in a Boat, 2002) responden, al parecer, a otro orden imaginativo: al de la metáfora y las alusiones a “otros mundos” u “otros seres”.
(Mi comentario; Lo que me parece interesante de la lectura de Paredes es que sigue los designios de Mueck como si fuera un manual de instrucciones y allí esta el error tanto del critico como del artista. Es, por esto que yo creo que la obra de Mueck está más cerca de los efectos especiales que del arte. Digo esto porque Paredes mismo ve a sus movimientos restringidos por una serie de atributos (sangre escondida de un solo lado) que parecen indicarle un modo de lectura cuando, en realidad, como dije antes hay otros modos posibles que ni siquiera incluyen narrativa alguna. Sin embargo, la evidencia de la intencionalidad del artista como guiando la narrativa nos da la pauta de los limites de este experimento y es por eso que ese tipo de poligamia debe estar descartad ya que esta en la intención de Mueck orientar la lectura. Esto, de más está aclararlo, está muy lejos de lo que Paredes llama ‘polisemia escultórica’)
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5.
Trabajo, condición social, “destino”; lazos afectivos: además de “qué somos”, Mueck apela también al “cómo somos”: nos muestra en nuestra corporeidad. Detestando el rótulo de hiperrealismo para que se califiquen sus trabajos, Mueck nos invita a (ver) “lo nimio” del cuerpo humano; a lo que lo caracteriza en cada momento –un momento– del transcurrir de una vida; lo que solemos ver (en el ajetreo de las calles, en el hogar; como un paisaje por repetido desgastado, paradójicamente desconocido) todos los rutinarios días de nuestras vidas: arrugas, venas hinchadas, ojeras… partes/“fragmentos” de personas (lo que apreciamos a la mañana, a la noche, en nosotros mismos en nuestra cama). Así como se puede “llenar el espacio” alrededor de cada obra con alguna clase de entorno familiar, social –con alguna clase de “historia”–, también podemos detenernos en cada detalle de eso que, nosotros mismos –de manera relativamente al margen del origen y situación socio-económica–, somos: cuerpos humanos, en un estadío de nuestro tránsito temporal-vital. La obra de Mueck entonces asombra en su grado de verosimilitud, de fidelidad a la materialidad corporal viviente, provocando introspección, y siendo el cuerpo origen, tránsito y destino de ese movimiento reflexivo. (Mi comentario: Finalmente Paredes pone la atención donde la debería poner que es en la economía del fragmento que plantean estas imágenes. Sin embargo, esto no ocurre, como el cree mediante el aislamiento o el congelamiento de un momento de la narrativa sino, y esto es lo verdaderamente relevante en la obra de Mueck, mediante la monumentalizacion del detalle. El fragmento se logra por la exageración y magnificaron de ‘lo normal’ y es ahi en donde se rompe la familiaridad de la hiperrealidad. Es como si uno se transformara en una lupa y mirara cada cosa de la realidad en su mas exhaustivo detalle. Es en esa magnificación en donde sobreviene la melancolía. Es por esto que la obra de Mueck no me gusta porque se toma demasiado esfuerzo en magnificar lo bueno para transformarlo en algo malo y esto no es algo dificil de conseguir. Alguien que hace algo parecido es Marcos Lopez y no me extraña que el tipo de lectura sea también social, narrativa y profundamente autoritaria. Just a thought).

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10 pensamientos en “RON MUECK Y LA LUPA COMO HIPER-METAFORA”

  1. Yo tambien creo que la obra de Mueck está más cerca de los efectos especiales que del arte.Su obsesion por el detalle nos lleva a una lectura de superficie , de un Manierismo Tecnico que sorprende por la descripcion meticulosa de la arruga y el pelito.pero aparte de esa lectura de superficie… sus personajes estan vacios de misterio y contenido. Prefiero el museo de cera de Madame Tussauds.
  2. no fui a la muestra, pero no es arte espectaculo como Mondongo?
    Y si esta mas cerca de los efectos especiales entonces traigan los trabajos de Stan Winston y HR Giger que son mil veces mejores
  3. Las parejas de Mueck son lo mejor de la muestra. Todo ese tecnisismo parece servir cuando, de la manera que están expuestas, te sorprendés a la vuelta de los viejitos cuando él le toca el brazo a ella. O la estirada de mano en la pareja de jóvenes. Esas dos obras son bastante narrativas, tienen por lo menos tres momentos de lectura, incluso un cuarto de relectura. Haciendo del recorrido algo importante en su obra… O sea, que hay que ir a verlas en “vivo”. Como una escultura debiera requerir inherentemente, a mi entender. Cosa que no pasa en el resto. Con ver una foto en internet basta.
    Una lástima que no dejen sacar fotos a las obras, porque este tipo de exposición funcionan perfecto en las redes sociales. Por lo monumental y escenográfico. La principal razón por la cual Kusama se convirtió en un hit fue que te sacaban unas fotos de perfil y unas portadas preciosas. Más allá del sentido que se le quiera imprimir a la obra.
  4. A mi tampoco me gusta Ron Mueck… Ni me gusta el Hiper-Realismo… pues en mi opinion se aleja de lo artistico para hacer incapie en la representacion meticulosa del sujeto… Es como si el “artista” dijese que la imaginacion debe estar subyugada al posicinamiento de un pelo; o a estar sentado esperando que salga un pajarito del reloj de pared.. CUCU…CUCU…
  5. Mmm, otra vez pienso que la palabra, la explicación de la obra falla, también la crítica de Rodrigo, que genera una discusión con la descripción errónea de las obras, yo sí fui a verlas, y a mí me gustaron, tal vez tengo ese berretín de admirar el trabajo tedioso que muchos argentinos tenemos, pero la película que dan en el cine de la fundación muestra al escultor con mucho fastidio, casi ofuscado haciendo su trabajo, su trabajo, tal vez lo único sobresaliente de esa película es que se lo ve trabajando, que rompe el mito de la felicidad y los sentimientos de ama de casa de country que hablamos. Toda la parafernalia acerca de la crítica social que hace en sus obras es más negocio para los que escriben que para el artista, sus obras son lo bastante claras hasta para un principiante cómo yo, sí criticaría la curaduría porque es una mezcla de muchos temas, la muerte, el amor, la violencia, el gallo muerto y un autoretrato a lo cristo tomando sol en la pileta, y una señora fea juntando ramas; pero la escultura del hombre pequeño desnudo en una barca con la mirada perdida y proporcionalmente muy pequeño para el bote es una verdadera obra de arte, así también cómo la pareja de la que yo no me percaté de la posición dominante del joven agarrándola de la mano detrás hasta que una amiga me lo comentó. La obra de Mueck es buena, creo que el enojo de muchos es porque es masiva, que a cualquiera que le gustan los efectos especiales le llama la atención, pero compararla con los muñecos de cera de Madame Tussauds es un insulto, o una ignorancia, recomiendo que antes que termine se den un paseo por Proa y saquen sus propias conclusiones, y que le vean la cara a Mueck, yo pensaba que las caras de los personajes estaban un poco mal hechas, que las proporciones eran malas en todas, sutilmente deformes, pero si le ven la cara van a ver que se le parecen, todas se le parecen, y eso me cae en gracia
    Saludos
  6. Fui a ver la muestra, no comparto el quedarse con la obsesión por los detalles de las esculturas ni los efectos especiales, no veo Hollywood ahi, creo que hay bastante mas que eso. Me gustó mucho mucho la obra del hombre en el bote, me pareció realmente buena, invade su actitud. No, definitivamente no es Mondongo. Gran trabajo, meticuloso pero cargado de ironia para mi.
  7. AVILA (Fernando Gomez) en 27 enero, 2014 en 2:40 dijo:
    Aclarado…
  8. Y permitame aclarar que NI me gusta Ron Mueck… Ni me gusta el Hiper-Realismo…

Famosos piden justicia en el caso Pussy Riot (La Jornada)

Leemos hoy en el diario mexicano:

Más de 70 artistas de renombre internacional, entre los que figuran Patti Smith, Madonna, Elton John y Bryan Adams, lanzaron este lunes un llamado en favor de la liberación de dos integrantes de la banda feminista rusa Pussy Riot, encarceladas por una actuación de protesta contra el gobierno de su país.

Entre los músicos famosos que firmaron esta petición auspiciada por Amnistía Internacional constan también los nombres de Joan Baez, Björk, Bono, Tracy Chapman, The Clash, Peter Gabriel, PJ Harvey, Billy Joel, Angelique Kidjo, Mark Knopfler, Annie Lennox, Massive Attack, Alanis Morissette, Youssou N’Dour, Yoko Ono, Radiohead, Adele, Bruce Springsteen y Sting.

En una carta abierta dirigida a las dos integrantes del grupo punk rock ruso, Maria Alejina, de 25 años, y Nadejda Tolokonikova, de 23 años, los célebres músicos expresaron su apoyo y denunciaron un “juicio terriblemente injusto.

Aunque entendemos que una acción de protesta realizada en un lugar de culto puede provocar indignación, pedimos a las autoridades rusas que revisen las severas penas pronunciadas, con el fin de que (las dos mujeres) puedan reunirse con sus hijos y familiares, añaden los artistas.

Su fuerza, valentía y determinación son fuente de inspiración para todos nosotros, concluye la carta.

Próxima audiencia

Este llamado fue hecho público días antes de la audiencia de apelación, que tendrá lugar esta semana, y que podría concluir con una eventual liberación de las dos Pussy Riot.

Maria Alejina y Nadejda Tolokonnikova fueron arrestadas en febrero 2012 por haber cantado una oración contra Vladimir Putin en una catedral de Moscú. Las jóvenes querían denunciar una colusión entre la Iglesia ortodoxa y el poder político.

En agosto 2012, las dos mujeres fueron condenadas a dos años de campo de trabajo. Una tercera integrante, que también fue condenada, fue puesta en libertad condicional.


Liberdade imediata para as Pussy Riot! (blog “Iskra”)

http://blogiskra.com.br/?p=305

por Thyago Villela

Masha em greve de fome

pussyriotapHoje, Maria Alekhina (Masha) completa o oitavo dia de greve de fome e é levada a um hospital nas dependências de sua colônia penal, na pequena cidade de Berezniki (nos Urais). Masha, uma das três integrantes do grupo de punk-rock feminista Pussy Riot, foi presa em fevereiro de 2012 com Nadesda Tolokonnikova e Yekaterina Samuzevich (as outras duas integrantes da banda). A ordem de prisão foi dada após a realização, pelo grupo, de uma performance na Catedral de Cristo Salvador (principal igreja de Moscou), na qual apelaram, ironicamente, para que a virgem Maria protegesse a Rússia de seu recém-empossado presidente, Vladimir Putin.

O apelo aos céus não foi ouvido e as três musicistas-ativistas foram condenadas a dois anos de cárcere por “vandalismo motivado por ódio religioso”. A sentença de Samuzevich foi suspensa alguns meses depois. Tolokonnikova, por outro lado, teve seu pedido de condicional negado mês passado, e o mesmo ocorreu com Masha, precisamente há uma semana (22 de maio).

O Ministério Público e os representantes da prisão de Berezniki alegaram que Masha “descumpriu conscientemente as regras de conduta carcerária” (como não arrumar a cama ou escrever cartas em horários impróprios) – daí a negação de sua condicional e a proibição de que Masha estivesse presente na audiência que decidiria sua libertação prévia (um direito constitucional elementar). Não bastasse esta tramakafkiana, os advogados de defesa da Pussy Riot foram indicados pelo Tribunal (e apontados como negligentes pelas três integrantes) após pressão para que Masha recusasse seu direito de defesa (o mesmo já havia ocorrido com Tolokonnikova).

Em resposta à tentativa de punição exemplar pelo regime de Putin, a ativista decretou greve de fome e foi hospitalizada. A cada minuto que corre, a vida de Masha definha frente ao espetáculo de horror da justiça burguesa.

Longe, entretanto, de constituir um fato isolado, a abominável condenação do grupo expressa um processo de escalada repressiva do governo Putin frente à conquista de uma base social conservadora.

Pútin e a Igreja ortodoxa

Conforme a precisa crítica realizada pelas Pussy Riot na Catedral de Cristo Salvador, a Igreja ortodoxa é peça fundamental para o projeto político da burguesia russa. Não à toa, Putin devolveu à instituição religiosa grande parte das terras que foram expropriadas da mesma na Revolução de 1917. Vladimir Mikhailovich Gundyayev, o patriarca da Igreja ortodoxa russa, agradeceu à benevolência do regime de Putin adjetivando seu período de governança de “milagre de Deus”. Milagres, entretanto, são para poucos, e Putin tratou de garantir (consciente desta lei divina), que seus milagres fossem distribuídos cirurgicamente.

A condenação das Pussy Riots foi parte, portanto, do projeto putinista de barrar a expressão de qualquer tipo de oposição ao regime (o que passa também por barrar qualquer manifestação contrária aos jugos da Igreja ortodoxa) e ganhar terreno entre os setores reacionários. Concomitantemente ao processo aberto de censura (artística e política) empreendido pelo governo no caso da “performance da Catedral”, o governo proibiu (em cem anos) as Paradas de Orgulho LGTB no país – que já eram massacradas pelos fortes grupos neonazistas russos.

O cenário repressivo aberto tende a se intensificar mediante um projeto de lei aprovado pelo Parlamento que prevê prisão para “ofensa a sentimentos religiosos” (o projeto ainda deve ser aprovado por Putin); bem como pelas manifestações xenófobas realizadas pela extrema-direita.

A disputa, por parte do regime, das camadas mais conservadoras, reacionárias e de veia nacionalista pode também ser incrementada diante da contradição que se abre entre União Europeia e Rússia pela querela acerca dos custos da divida em Chipre. O Rússia Unida (partido de Putin) e sua base aliada necessitam, no caso, de uma ampliação de sua base política – a qual vem perdendo exponencialmente espaço entre as camadas mais jovens e proletárias do país (cerca de 6% em um ano, segundo dados do Fundo de Opinião Pública russo) – para conseguir fazer frente à Merkel na disputa pelo (que resta do) mercado financeiro chipriota e pelo pagamento da dívida do país.

Ao cerceamento das liberdades democráticas e ao avanço repressivo do Estado, os setores oprimidos e explorados devem responder nas ruas:

-Por uma ampla campanha pela liberdade imediata de Maria Alekhina, Nadesda Tolokonnikova e demais presos políticos! Não à censura!

-Não à escalada repressiva de Putin e da Igreja ortodoxa! Por um Estado laico que garanta as liberdades democráticas elementares dos setores historicamente oprimidos!


Presentación e índices de las ‘Obras selectas’ de Lenin

NOTA PARA LA PRESENTE EDICIÓN

 

tapas_lenin_final_tomoIPresentamos estas Obras selectas de Lenin en dos tomos: una recopilación de textos y discursos imprescindibles a la hora de conocer y abordar la obra de uno de los más importantes revolucionarios marxistas del siglo XX. Pretendemos con estas Obras selectas, junto al reciente lanzamiento de las Obras escogidas de León Trotsky, hacer llegar al público en general, y a las nuevas generaciones de trabajadores y jóvenes, los textos de los grandes marxistas clásicos.

Lenin lleva aproximadamente dos décadas de estar casi “desaparecido”, fuera de los emprendimientos editoriales, fuera del “mercado” de la palabra escrita, calumniado por biógrafos liberales y conservadores; demonizada su figura como “representación” de la dictadura estalinista y atacada por la “nueva izquierda”… que en sus prácticas políticas nada han traído de “nuevo”. Sin embargo, Lenin también ha tenido, en este nuevo siglo, algunas pocas y nuevas ediciones. En 2001 se realizó en Alemania un simposio en torno a

las relecturas de sus escritos desde nuestra época, que fueron publicados en Lenin reactivado[1]. También se han publicado biografías, como la de Jean-Jacques Marie, o interesantes investigaciones de aspectos de su vida y obra como la de Philip Pomper en El hermano de Lenin[2]. Las presentes Obras selectas, junto a las nuevas publicaciones sobre Lenin, muestran el atractivo que aún posee su figura a la hora de pensar una alternativa al sistema capitalista.

Y es que hay –teniendo en cuenta la crisis económica internacional del capitalismo– un potencial regreso de las ideas del revolucionario ruso; fantasma que evidentemente asusta al historiador reaccionario Robert Service, quien se ha tomado muy en serio la tarea de “terminar de asesinar” a los revolucionarios del siglo XX. El peligro para este está en la posibilidad de que “se pueda volver a invocar su memoria” “en las muchas partes del mundo en que el capitalismo provoca graves problemas sociales. Lenin no está del todo muerto, al menos aún no”[3].

La presente selección de escritos de Lenin pretende entonces aportar al surgimiento de un genuino interés en su obra, partiendo de la actualidad que tiene la herencia leninista allí donde (re)surge la necesidad de orientar y potenciar la acción de los explotados hacia el combate contra el orden político y social capitalista.

Queremos ofrecer una recopilación de textos que, a contrapelo de toda falsificación estalinista, de toda propaganda amansada y toda resignación frente al presente político, permita al lector responderse la pregunta con la cual comienza nuestro primer tomo: “¿A qué herencia renunciamos?”. ¿Debemos renunciar a lo mejor de la experiencia que expresó Lenin, por la cual se apostó, se luchó y se padeció? ¿Acaso la derrota que provocó que la revolución y el Estado basado en los sóviets de trabajadores, campesinos y el pueblo que surgió de ella, del cual Lenin fue uno de sus artífices, se transformara en su contrario, en un Estado “totalitario” dirigido por una casta burocrática, justifica esta renuncia? Adelantando nuestra respuesta, con Lenin decimos que no solo “no renunciamos a esta herencia”, sino que también “refutamos los recelos” de muchos de aquellos que han renunciado a la misma. También decimos con Lenin que no guardamos “la herencia como los archiveros conservan los viejos documentos”, sino que lo hacemos porque hoy es vital para el análisis crítico del capitalismo, la lucha de clases y el programa y la organización necesaria para la lucha de los trabajadores y los explotados.

En las últimas décadas, de reacción liberal y restauración conservadora, se atacó uno de los aportes más significativos de Lenin como político marxista. Con él surgió y se desarrolló una nueva concepción (que el lector podrá apreciar a lo largo de los presentes tomos) de la práctica política: la necesidad de una organización, de un partido capaz de conservar las energías y potenciar la lucha de los explotados y los oprimidos; de potenciarla “según todas las reglas del arte” por parte de “personas cuya profesión sea la actividad revolucionaria”[4]. Y esa profesión a la que apostamos junto con Lenin, la revolucionaria, es hoy la más combatida, denigrada y malentendida, no sin ocultas e interesadas razones. Al hacerlo artífice del régimen de partido único y de la dictadura totalitaria, deporte preferido de académicos liberales, conservadores y también de radicales libertarios, autonomistas y “posmarxistas”, se evita abordar verdaderamente al sujeto Lenin, sus combates, y el significado real de su herencia para el marxismo.

Como decía Trotsky frente a este tipo de posiciones: “El error de este razonamiento comienza con la identificación tácita del bolchevismo, de la Revolución de Octubre y de la Unión Soviética. El proceso histórico, que consiste en la lucha de fuerzas hostiles, es reemplazado por la evolución abstracta del bolchevismo. Sin embargo, el bolchevismo es solamente una corriente política. Aunque estrechamente ligado a la clase obrera, no se identifica con ella. En la URSS, además de la clase obrera existen más de cien millones de campesinos de diversas nacionalidades; una herencia de opresión, de miseria y de ignorancia. El Estado creado por los bolcheviques refleja no solamente el pensamiento y la voluntad de los bolcheviques, sino también el nivel cultural del país, la composición social de la población, la influencia del pasado bárbaro y del imperialismo mundial no menos bárbaro. Representar el proceso de la degeneración del Estado soviético como la evolución del bolchevismo puro, es ignorar la realidad social, pues considera uno solo de sus elementos aislándolo de una manera puramente lógica. Basta con llamar a este error elemental por su verdadero nombre, para que no quede nada de él”. Y luego agregaba: “Evidentemente el estalinismo ha ‘surgido’ del bolchevismo; pero no surgió de una manera lógica, sino dialéctica; no como su afirmación revolucionaria, sino como su negación termidoriana. Que no es una misma cosa”[5].

Más allá de este tipo de críticas es claro que su presencia como político revolucionario del siglo XX no puede ser ignorada. El escritor austriaco Stefan Zweig, en su libro llamado, nada menos, Momentos estelares de la humanidad, relata la vuelta de Lenin a Rusia luego de la revolución de febrero de 1917. Exiliado en Zúrich después de 1905, Lenin retorna junto a otros militantes a su país. Escribió Zweig: “El tren se puso en movimiento hacia Gottmadingen, la estación fronteriza alemana. Eran las tres y diez. Y el mundo cambió brutalmente de horario. Millones de obuses destructores habían sido arrojados en el curso de la guerra mundial. Los ingenieros continuaban inventando las armas más pesadas, las más poderosas y las más devastadoras. Pero ningún obús fue más devastador y más decisivo que este tren, con su cargamento de revolucionarios, los más peligrosos y más decididos del siglo, este tren, que de la frontera suiza se lanzaba entonces a través de toda Alemania hacia Petrogrado y se preparaba para hacer explotar el orden de los tiempos”. En Rusia se entrelazaban el hambre, la miseria y la desesperación de la guerra con las esperanzas eléctricas de la revolución. Una vez en la estación Finlandia, “los reflectores instalados en las fachadas de las casas y en el castillo se concentran sobre él, y desde aquel coche blindado dirige su primer discurso al pueblo. Bulle animadamente el gentío por las calles. Ha comenzado el ‘ciclo de diez días que conmovieron el mundo’. El proyectil ha dado en el blanco, ha destruido un imperio y cambiado la faz del mundo”.

 

* * *

 

La revolución socialista y Lenin junto con ella pasaron por los momentos más gloriosos y seductores, así como por los más terroríficos y violentos. Según el historiador Arno Mayer estas son las “dos caras contrapuestas” de una revolución. Y toda revolución social abre una dinámica propia que es relativamente “autónoma” y condicionada[6]. Trotsky, en el exilio mexicano, analizando esta dinámica abierta, poco antes de ser asesinado por un militante estalinista, escribió: “A pesar de las medidas de represión a las que fue necesario recurrir bajo la presión de circunstancias extraordinarias, la Revolución de Octubre impuso un cambio radical en las relaciones sociales en favor de los intereses de las masas trabajadoras. En cambio, la contrarrevolución estalinista dio inicio a conmociones sociales que van en el sentido de transformar el orden social soviético en beneficio de una minoría privilegiada de burócratas termidorianos”[7]. Lo que quedaba de ese Estado gobernado por una “minoría privilegiada de burócratas” se derrumbó estrepitosamente, desacreditado frente a las masas, luego de 1989, en Rusia. Pero “el carácter de los levantamientos de 1989-91 y sus consecuencias sólo puede comprenderse como el último acto de un largo proceso de revoluciones políticas derrotadas que sacudieron los países de Europa del Este, combinado con retrocesos importantes de la clase obrera occidental ante el avance de la ofensiva neoliberal”[8]. Primero fueron los combates de la Oposición de Izquierda, dirigida por Trotsky (y muchos de los mejores militantes comunistas), que culminaron con su expulsión y exilio en 1928; luego las grandes y represivas conmociones del “Gran Terror” estalinista de los años 30; luego vinieron los levantamientos de obreros y campesinos de Berlín, Hungría, Polonia, Checoslovaquia (sólo por nombrar algunos), que plantearon el antagonismo existente entre esa “minoría privilegiada” y las masas obreras y campesinas. Sólo la derrota de los mismos, junto con el agotamiento económico y el cerco capitalista (lo que demuestra lo

utópicamente reaccionario que fue y es plantear el “socialismo en un solo país”), preparó “el último acto” que fue 1989-91: la implosión de la burocracia, en medio de movilizaciones de masas, sin perspectiva revolucionaria.

En síntesis: el aplastamiento de los procesos de “revolución política” por parte de burocracias estalinistas nacionales, en sus diferentes variantes, estuvo en la base de este enorme retroceso de la revolución y dejó planteada la enorme actualidad de los últimos combates de Lenin contra la burocratización del Partido Bolchevique y la continuidad de esta batalla por parte de Trotsky, que lo llevó, en 1938, a fundar la IV Internacional.

La recopilación que presentamos en estos tomos intenta aportar a esta tarea de retomar la herencia del marxismo revolucionario.

 

* * *

 

Los textos reunidos atraviesan el largo camino trazado entre “dos revoluciones”: la de 1905, con sus “Jornadas revolucionarias”, hasta la de 1917, con sus “Tres crisis”. Además, recopilan las huellas de la lucha por forjar esa organización de hombres y mujeres “expertos en las artes de la política revolucionaria” en “¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento”. El lector podrá descubrir en estos textos la definición de cuál es la alianza de fuerzas que permitiría a Rusia derribar la autocracia; según Lenin, la alianza de los obreros con los campesinos –y no con la burguesía liberal, como proponían los mencheviques–, así como la fundamentación de los métodos insurreccionales frente a las tendencias “pacifistas” en el debate plasmado en “Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática”. Podrá sumergirse también en los duros y francos debates de tendencias y fracciones entre los emigrados luego de la derrota de la revolución de 1905, momento de retroceso y reacción, cuando el zarismo desbarata palmo a palmo las “libertades” que se había visto obligado a otorgar frente a las masas insurrectas. Podrá leer los debates que Lenin lleva adelante contra aquellos que proponían la liquidación del trabajo ilegal del Partido, debate reflejado en “Algunas fuentes de la actual discrepancia ideológica”. O leer las discusiones que Lenin realiza contra la fracción izquierdista en “La fracción de los partidarios del otzovismo y de la construcción de Dios”.

A través de los textos que componen el primer tomo el lector verá desarrollarse la pelea de Lenin por forjar una nueva internacional revolucionaria: la III Internacional. Podrá analizar el cambio en la situación política de las masas, el nuevo ascenso de luchas obreras que se va desarrollando con ímpetu, analizado por Lenin en “El desarrollo de las huelgas y las manifestaciones callejeras”. Podrá ver los giros bruscos que produjo la Primera Guerra Mundial y la ubicación del marxismo frente a la misma en “La bancarrota de la II Internacional”.

Verá los interrogantes que abre la guerra cuando Lenin debate con el programa de Rosa Luxemburg, encarcelada en Alemania por su oposición a la guerra, en “El programa militar de la revolución proletaria” y propone “a la guerra como a la guerra”: a la guerra entre los “bandidos imperialistas”, la guerra civil del proletariado y las masas contra la burguesía. Podrá leer el aún controversial ensayo con el cual Lenin buscó dar una respuesta a los cambios que se estaban produciendo en el capitalismo del siglo XX en “El imperialismo, etapa superior del capitalismo”, con el que sentó las bases para la explicación de la nueva época de crisis, guerras y revoluciones que, con sus diferentes etapas, llega hasta nuestros días.

En los textos que dan inicio al segundo tomo el lector podrá adentrarse en el ambiente de energías liberadas, de impaciencias, posibilidades y peligros que abrió la revolución de febrero de 1917. Leer el combate de los “diez días que conmovieron al mundo” a partir de las “Tesis de abril”, cuando Lenin combate las posiciones sostenidas por los llamados “viejos bolcheviques” confluyendo, de hecho, con las tesis de la revolución permanente sobre la mecánica de la revolución que Trotsky había formulado a partir de las lecciones de la Revolución rusa de 1905[9]. Podrá seguir el curso de las crisis, avances y reflujos del calendario revolucionario a través de su intervención en el “I Congreso de los Sóviets de diputados obreros y soldados”, pasando por las “Tres crisis” y observando “El comienzo del bonapartismo”. Podrá “retirarse” y seguir a Lenin, ahora nuevamente en la clandestinidad, y leer sus tesis sobre una nueva organización estatal transitoria, sin Ejército permanente y sin burocracia, en la que hasta una cocinera pueda ser responsable de la administración del nuevo Estado, así como su gran anticipación de las contradicciones a las que se tendría que enfrentar el partido revolucionario al tomar el poder del Estado durante la transición, en “El Estado y la revolución”.

El lector podrá preguntarse entonces junto con Lenin: “¿Podrán los bolcheviques mantenerse en el poder?”. El instante de peligro que significó esta decisión, derrocar al Estado de la burguesía, puede apreciarse leyendo su llamado urgido contra la mayoría de sus compañeros del Comité Central del Partido Comunista (bolchevique), cuando sólo era apoyado por militantes como Trotsky y Sverdlov y las masas que protagonizaban el “auge revolucionario del pueblo”. En esos momentos les decía: “La historia ofrece pocos momentos como estos para los revolucionarios”, “es ahora o nunca”. Podrá el lector entonces adentrarse y sumergirse luego en la plenaria de aquella tensa madrugada que cambió la “historia universal”, cuando se votó “El decreto sobre la paz”, “El decreto sobre la tierra” y la “Resolución sobre la creación de un Gobierno obrero y campesino”.

El lector podrá sentir el empuje y las esperanzas puestas en la extensión de la revolución internacional y de esa “nueva” democracia de los trabajadores que estaba surgiendo frente a la catástrofe económica y la guerra en sus “Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado”. Podrá observar cómo Lenin, al inicio de la guerra civil rusa, no teme hacerles llegar una “Carta a los obreros norteamericanos” para decirles que es necesario “aplastar la resistencia de los capitalistas” y “recurrir a la violencia”, pero a la violencia de los explotados y oprimidos y no de esa “minoría” de capitalistas que se basa en ella y sólo la recusa si la utilizan “los de abajo”. También el lector tendrá la posibilidad de sopesar la importancia que Lenin dio a los problemas de la revolución internacional leyendo “El izquierdismo, enfermedad infantil del comunismo”, donde debate dura pero fraternalmente con sus compañeros de la III Internacional la necesidad de no “repetir mal” las lecciones del bolchevismo, de buscar y descubrir las particularidades de la lucha de clases de cada nación y aprender de las formas a través de las cuales el partido y la revolución avanzan.

Podrá evaluar el lector en los textos seleccionados los avances del nuevo Estado y de la sociedad de transición, el análisis de la situación, en cada momento, de las fuerzas en pugna. Podrá entonces seguir los textos que muestran nuevas encrucijadas, cuando la derrotar militar del antiguo régimen se ha conquistado pero persisten las dificultades de un Estado obrero en condiciones de aislamiento, rodeado de “enemigos” para nada “imaginarios”, con un atraso cultural heredado de siglos de absolutismo y con una devastación económica por la guerra externa e interna. Podrá analizar entonces los “giros” en la situación y la “retirada estratégica” que Lenin propone en la “Nueva Política

Económica” (NEP), cuando plantea la necesidad de que el Estado de los trabajadores refuerce su alianza con los campesinos e introduzca elementos de “capitalismo de Estado”. Hacia finales del segundo tomo encontrará entonces los textos en los cuales Lenin ya entrevé el peligro en esa “podredumbre” que es “nuestra burocracia, tanto de los sóviets como del Partido en el nuevo Estado”, como afirmó en “Mejor poco, pero mejor”. Finalmente, tendrá la chance de ahondar en el último de sus combates leyendo su “Testamento”, escrito en 1922 y ocultado por la dirección oficial… ¡hasta 1956!

Cuando las manifestaciones del décimo aniversario de la revolución (1927) se desplegaron por las calles de la URSS, el eco de sus últimas palabras fue recogido por los militantes de la Oposición de Izquierda: “Remover/desplazar a Stalin”.

 

* * *

 

Sobre el origen de los textos

La presente edición se realizó a partir de una selección de las Obras Completas editadas desde la URSS y publicadas en nuestro país por la Editorial Cartago. La primera edición –como señala Jean-Jacques Marie en su biografía sobre Lenin– fue un conjunto de treinta y cinco volúmenes, que en la época de Jruschov se elevaron a cincuenta y cinco (ya que se reintegraron artículos y fragmentos ocultados); por ello utilizamos esa segunda edición “jruschoviana”.

Debido a la manipulación constante de que se ha hecho de los trabajos de Lenin según conveniencias políticas, por parte del stalinismo, en los presentes volúmenes hemos optado por despojar a los textos de la enorme cantidad citas de los editores, dejando solamente las del propio Lenin, y agregando nosotros las indispensables.

Cada tomo tiene índices que podrán ayudar al lector: uno de conceptos, organizaciones y abreviaciones; otro de publicaciones. En el Tomo dos encontrará además un índice de pequeñas biografías y una línea de tiempo con dos entradas: una se refiere a la vida de Lenin y al accionar del Partido Bolchevique; la otra indica los acontecimientos históricos más importantes en el mundo y en Rusia.

Al final del segundo tomo hay también un listado bibliográfico que da cuenta de los materiales utilizados como referencia para estas Obras selectas y que sirven a modo de “guía de lectura sugerida” para profundizar en torno a Lenin.

 

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La presente edición estuvo a cargo de un equipo conformado por Cecilia Feijoo, Valeria Foglia, Demian Paredes y Julio Patricio Rovelli.

Estos tomos no podrían haberse publicado sin la colaboración de Gabriel Piro, Sabrina Chirico, Valeria Rios, Analía Cabral y Lucía Feijoo.


[1] Lenin reactivado, Budgen, Kouvelakis, Zizek (eds.), Madrid, Akal 2010.

[2] Lenin, Jean Jacques Marie, Madrid, POSI, 2011; El hermano de Lenin, Philip Pomper, Barcelona, Ariel, 2010.

[3] Lenin. Una biografía, Robert Service, Barcelona, Siglo XXI, 2001.

[4] Ver “¿Qué hacer…” en el Tomo uno de la presente edición.

[5] “Bolchevismo y estalinismo. Sobre la cuestión de las raíces teóricas e históricas de la IV Internacional” (1937), León Trotsky, Escritos 1929-1940 (versión digital), en http://ceipleontrotsky.org/

[6] Les Furies, 1789-1917. Violence, Vengance, Terreur, Arno J. Mayer, París, Fayard, 2002.

[7] Stalin, León Trotsky, México D.F. Juan Pablos Editor, 1973.

[8] Ver “La actualidad del análisis de Trotsky frente a las nuevas (y viejas) controversias sobre la transición al socialismo”, Claudia Cinatti, Bs. As., revista Estrategia Internacional N.° 22, 2005.

[9] Ver al respecto La teoría de la revolución permanente (compilación), León Trotsky, Bs. As., Ediciones IPS/CEIP “León Trotsky”, 2011.

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Índices

 

Tomo uno (1898-1916)

 

Nota para la presente edición

 

Breve índice de conceptos

 

Índice de periódicos y publicaciones

 

¿A qué herencia renunciamos?

 

Sobre las huelgas

 

¿Qué hacer? Problemas candentes de nuestro movimiento

Prefacio

I. Dogmatismo y “libertad de crítica”

II. La espontaneidad de las masas y la conciencia

de la socialdemocracia

III. Política sindicalista y política socialdemócrata

IV. Los métodos artesanales de trabajo de los economistas

y la organización de los revolucionarios

V. Plan para un periódico político destinado a toda Rusia

VI. Conclusión

Anexo: Intento de fusionar Iskra con Rabocheye Dielo

 

Jornadas revolucionarias

 

Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática

Prólogo

I. Una cuestión política urgente

II. ¿Qué nos brinda la resolución del III Congreso del POSDR

sobre el Gobierno provisional revolucionario?

III. ¿Qué es la “victoria decisiva de la revolución

sobre el zarismo”?

IV. La república y la abolición de la monarquía

V. ¿Cómo “impulsar la revolución hacia adelante”?

VI. ¿Desde dónde amenaza al proletariado el peligro

de verse con las manos atadas en la lucha contra

la burguesía inconsecuente?

VII. La táctica de “eliminar a los conservadores del Gobierno”

VIII. La tendencia de Osvobozhdenie y la de la nueva Iskra

IX. ¿Qué significa ser el partido de la oposición extrema durante la revolución?

X. Las “comunas revolucionarias” y la dictadura democrática revolucionaria del proletariado y del campesinado

XI. Breve comparación de algunas resoluciones del III Congreso del POSDR y de la Conferencia

XII. ¿Disminuirá el alcance de la revolución democrática si la burguesía le da la espalda?

XIII. Conclusión. ¿Nos atreveremos a vencer?

Epílogo: Otra vez la tendencia de Osvobozhdenie, otra vez la tendencia de la nueva lskra

 

Huelga política y lucha callejera en Moscú

 

Sobre la reorganización del Partido

 

La organización del Partido y la literatura partidaria

 

Nuestras tareas y el Sóviet de Diputados Obreros. Carta a la redacción

 

Enseñanzas de la insurrección en Moscú

 

Prólogo a la recopilación En doce años

 

Marxismo y revisionismo

 

La fracción de los partidarios del otzovismo y de la construcción de Dios

 

Algunas fuentes de la actual discordancia ideológica

 

El sentido histórico de la lucha interna del Partido en Rusia

 

Desarrollo de las huelgas revolucionarias y de las manifestaciones callejeras

 

Comunicado y resoluciones de la reunión de Cracovia del Comité Central del POSDR con funcionarios del Partido

 

La bancarrota de la II Internacional

 

Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo

 

El programa militar de la revolución proletaria

 

El imperialismo, etapa superior del capitalismo (Ensayo popular)

Prólogo a la edición rusa

Prólogo a las ediciones francesa y alemana

I. La concentración de la producción y los monopolios

II. Los bancos y su nuevo papel

III. El capital financiero y la oligarquía financiera

IV. La exportación de capitales

V. El reparto del mundo entre asociaciones de capitalistas

VI. El reparto del mundo entre grandes potencias

VII El imperialismo como etapa particular del capitalismo

VIII. El parasitismo y la descomposición del capitalismo

IX. Crítica del imperialismo

X. Ubicación histórica del imperialismo

 

 

Tomo dos (1917-1923)

 

tapas_lenin_final_tomoIIBreve índice de conceptos

 

Índice de periódicos y publicaciones

 

Las tareas del proletariado en la actual revolución (Tesis de abril)

 

Cartas sobre táctica

 

El doble poder

 

Las tareas del proletariado en nuestra revolución (Proyecto de plataforma del partido proletario)

 

La guerra y la revolución (Conferencia pronunciada el 14 (27) de mayo de1917)

 

I Congreso de los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados de toda Rusia

 

¡Todo el poder a los sóviets!

 

Tres crisis

 

¿Dónde está el poder y dónde la contrarrevolución?

 

Sobre las consignas

 

El comienzo del bonapartismo

 

El Estado y la revolución. La teoría marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revolución

Prólogo a la primera edición

Prólogo a la segunda edición

I. La sociedad de clases y el Estado

II. La experiencia de 1848-1851

III. La experiencia de la Comuna de París (1871). El análisis de Marx

IV. Continuación. Aclaraciones complementarias de Engels

V. Las bases económicas de la extinción del Estado

VI. La vulgarización del marxismo por los oportunistas

VII. La experiencia de la revolución rusa de 1905 y 1917

 

Acerca de los compromisos

 

Proyecto de resolución sobre la situación política actual

 

Los bolcheviques deben tomar el poder (Carta al Comité Central y a los comités del POSDR(b) de Petrogrado y de Moscú)

 

El marxismo y la insurrección (Carta al Comité Central del POSDR(b))

 

La catástrofe que nos amenaza y cómo luchar contra ella

 

¿Podrán los bolcheviques mantenerse en el poder?

 

II Congreso de los Sóviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de toda Rusia

I. A los obreros, a los soldados y a los campesinos

II. Informe sobre la paz

III. Palabras finales luego del debate del informe sobre la paz

IV. Informe sobre la tierra

V. Resolución sobre la creación de un Gobierno obrero

y campesino

 

Proyecto de decreto sobre el control obrero

 

Carta a los obreros norteamericanos

 

La revolución proletaria y el renegado Kautsky

Prólogo

Cómo Kautsky convirtió a Marx en un vulgar liberal

Democracia burguesa y democracia proletaria

¿Puede haber igualdad entre el explotado y el explotador?

Defender que los sóviets no se conviertan en organizaciones del Estado

La Asamblea Constituyente y la república soviética

La Constitución soviética

¿Qué es el internacionalismo?

Subordinación a la burguesía con el pretexto de un “análisis económico”

Anexo I. Tesis sobre la Asamblea Constituyente

Anexo II. El nuevo libro de Vandervelde sobre el Estado

 

I Congreso de la Internacional Comunista

Discurso en la inauguración del Congreso

Tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado

Discurso de Lenin sobre sus tesis

Resolución relativa a las tesis sobre la democracia burguesa y la dictadura del proletariado

 

La III Internacional y su lugar en la historia

 

Economía y política en la época de la dictadura del proletariado

 

El “izquierdismo”, enfermedad infantil del comunismo

I. ¿En qué sentido podemos hablar de la importancia

internacional de la revolución rusa?

II. Una condición esencial del éxito de los bolcheviques

III. Etapas principales en la historia del bolchevismo

IV. ¿En la lucha contra qué enemigos dentro del movimiento

obrero creció, se fortaleció y se templó el bolchevismo?

V. El comunismo “de izquierda” en Alemania.

Los dirigentes, el partido, la clase, las masas

VI. ¿Deben trabajar los revolucionarios en

sindicatos reaccionarios?

VII. ¿Debemos participar en los parlamentos burgueses?

VIII. ¿Ningún compromiso?

IX. El “comunismo de izquierda” en Inglaterra

X. Algunas conclusiones

Apéndice:

I. La división de los comunistas alemanes

II. Los comunistas y los independientes en Alemania

III. Turati y Cía. en Italia

IV. Conclusiones erróneas de premisas correctas

V. Carta de Wijnkoop

 

Discurso de clausura del X Congreso del Partido Comunista ruso

 

III Congreso de la Internacional Comunista

Informe sobre la táctica de la Internacional Comunista

Informe sobre la táctica del Partido Comunista de Rusia

 

La Nueva Política Económica y las tareas de las comisiones de educación política. Informe en el II Congreso ruso de Comisiones de Educación Política

 

Carta al Congreso (“Testamento” de Lenin)

 

Cómo debemos reorganizar la Inspección Obrera y

 

Campesina (Recomendación al XII Congreso del Partido)

 

Mejor poco, pero mejor

 

Nuestra revolución (A propósito de la notas de N. Sujanov)

 

Breve cronología de la vida de Lenin

 

Breve índice biográfico

 

Bibliografía de consulta