Inauguración: Luis Felipe “Yuyo” Noé 60 – 20 – 60

LUIS FELIPE NOÉ . 60-20-60 . 

Inauguración con invitación: martes 29/08, de 18 a 21 horas.

Al público a partir del 30/08 – Cierre 27/10.

GALERÍA RUBBERS INTERNACIONAL – NUEVO ESPACIO: 
AVENIDA ALVEAR 1640, PB.

 


#Fotos: Yuyo Noé, “Mirada prospectiva” (MNBA)

* Algunas fotos de la megamuestra de Yuyo Noé, Mirada prospectiva (100 obras), en el Museo Nacional de Bellas Artes. (La muestra se mantiene abierta hasta el 20 de septiembre.)

(Hacer clic en las imágenes para agrandar.)

 


#Fotos: exposición “Kazimir Malévich” en Fundación Proa

* Algunas fotos que tomé de la muestra (que se mantiene hasta noviembre en la Fundación Proa) dedicada al artista suprematista ruso Kazimir Malévich.

(hacer clic en cada imagen para agrandar)


A 50 años de ‘Antiestética’: diálogo con “Yuyo” Noé

antiestetica1-67b9a9df7916843383464c3473bb3088-1024-1024* Publicado en la sección Cultura de La Izquierda Diario

Conversar con Yuyo Noé es intenso. (Ya habíamos tenido otro diálogo, extenso, de corte autobiográfico, también publicado en La Izquierda Diario, a comienzos de 2015) Activo, lleno de planes, Noé nos muestra una mesa repleta de papeles, impresos y manuscritos –fragmentos y borradores de libros–, y conversa sobre la reciente reedición de Antiestética (por Ediciones de la Flor) y varios proyectos y actividades: nuevos libros y reediciones, nuevas muestras, y toda clase de planteos y reflexiones sobre arte, historia y política. También, brinda un recuerdo sobre Gyula Kosice, Arte concreto y Madí. Una charla con un amplio abanico de temas, donde Yuyo, a sus 83 años, sigue creando obras, y además anticipa sus próximos planes: una muestra este año, en la Galería Rubbers –su galería habitual–, y otra en el Museo Nacional de Bellas Artes, para 2017.

Yuyo, para empezar, comentá esta reedición

- Este libro, Antiestética, fue publicado hace cincuenta años. El año pasado se cumplieron los cincuenta años, y por eso lo reedité.

¿Y le cambiaste algo, le sacaste, agregaste…?

- No cambié absolutamente nada. Eso sí: tiene muchos prólogos esto. Está mi primer prólogo. Mi segundo prólogo, que se llama “Prólogo a la reincidencia” [de 1988]. Y este tercer prólogo, para esta edición, y dos prólogos más: uno de Cecilia Ivanchevich, colaboradora mía, y otro de [Eduardo] Stupía.

Stupía considera que este libro es de una época. Y que es distinta la época actual. Esta reedición la ve como una cosa de concepto histórico. En cambio, Cecilia lo ve como un presente –como me lo dice mucha gente–.

 

¿Y vos cómo lo ves?

- Yo lo veo como presente. Como un presente que no es anecdóticamente presente. Quiero decir: acontecen muchas cosas, y uno por ejemplo las responde; pero luego acontecen otras. Pero esas otras que acontecen después, y que parecen cambiar el panorama, tienen que ver implícitamente con esas primeras. Porque todo está generado por algo. Entonces, si querés, esto es un tiempo anterior a un tiempo presente; pero el tiempo anterior a nuestro presente está presente. Y tiene que ver con mi teoría del caos. Y creo que, en cierto modo, es actual en la medida en que preveo cosas que luego han ocurrido después.

Pero claro: es una época. Yo, cuando hice este libro, estaba haciendo obras muy caóticas, en el sentido de que eran obras complejas, que se relacionaban entre sí, pero hacían una. Instalaciones que continuaban por la pared, por el techo, por el piso… Luego, en un momento, esas cosas las tenía en Estados Unidos, porque fui con la Beca Guggenheim, en el año 65, 66…

Es un momento donde la teoría acompañaba a la práctica

- Sí, sí. Y entré en crisis después. Porque se veía que algo no lo podía concretar. Porque eran obras que hacía y deshacía. Pero estaba en mi espíritu el que no me importara deshacerlas. Porque sentía que todo cambiaba y que yo cambiaba también con el tiempo. Y me fui politizando cada vez más. Fue un momento en el que después publiqué un folleto que se llamó El arte de América latina es la revolución. Como que el arte refleja una sociedad, y si la sociedad no está constituida realmente con una presencia de poder, de poder ser –“poder” en el sentido de poder ser–, no puede generar nada. ¡Si no puede generar realmente poder ser cómo va a manifestarse como es! Entonces esa era la idea de esta segunda etapa. Una segunda etapa que me llevó a escribir un libro, que no publiqué, que se llamaba El arte entre la tecnología y la rebelión. Lo escribí, estaba casi terminado. Fue entre el 67 y el 72, aproximadamente. Pero por algo no lo publiqué. Lo podría haber terminado, pero no lo publiqué porque creo que lo que planteaba lo hacía muy lúcidamente; pero las respuestas eran candorosas. O sea: lo que deseaba… Es que toda la época en torno a lo que se llama “el 68”… Más candoroso no podía ser.

Hay una visión equivocada del 68. Primero se cree que el 68 aconteció en París. El 68 es un eco de lo que estaba aconteciendo en los Estados Unidos, en las universidades –en Berkeley, en Columbia–, y que era la resistencia la guerra de Vietnam. Más un espíritu de época que hacía como un replanteo de muchas cosas.

Si vos ves la causa de la rebelión francesa, es totalmente mínima: era un problema del planteo de una ciudad universitaria. Si podían llevar chicas a los cuartos, porque no podían.

Bueno, eran derechos que pedían los jóvenes estudiantes para su vida cotidiana… algo que fue parte de lo que se conoció como “revolución sexual”…

- Era una tontería en cierto modo, comparado con la otra cosa. Era como un teatro, como una representación. Y como toda representación, termina.

Pero lo interesante es ese espíritu, que en cierto modo continúa, de otra manera. Siempre las cosas continúan, pero de otra manera.

Y volviendo al libro: no lo publiqué porque las respuestas me parecían candorosas. Pero creo hay muchas cosas que las tengo todavía. Las publiqué en cierto modo, en parte, en Noescritos sobre eso que se llama arte, que tiene el material recopilado de cosas escritas por mí, del año siguiente en que escribí este libro [Antiestética]; es decir desde el 66, hasta el 2006.

La nota completa acá.


Luis Felipe “Yuyo” Noé: un hombre de libros

PRESENTACIÓN DE LIBRO // ARTE DE LA IMAGEN

Luis Felipe “Yuyo” Noé: un hombre de libros

El martes 10 de noviembre se presentó en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA) ‘Mi viaje’ y ‘Cuaderno de bitácora’, libro en dos volúmenes del artista de la imagen Luis Felipe “Yuyo” Noé.

Demian Paredes
@demian_paredes

Fotografía: Lucía Feijoo

 

A sala llena en el MAMBA, Yuyo Noé –quien inauguró recientemente una nueva muestra con sus trabajos de 2015– presentó un nuevo libro, acompañado en la mesa por Franklin Espath Pedroso (curador y crítico de arte, de Brasil) y Patrick Frank (historiador sobre arte latinoamericano, de Estados Unidos). Publicado por El Ateneo, es un proyecto que se concreta, según comentó el mismo Noé, tras unos 10 años de trabajo. Yuyo abrió la presentación planteando que es un libro “difícil de explicar”, ya que es “un libro que no es un libro: son dos libros”, arrancando las primeras sonrisas y risas del público.

Sobre la “idea inicial”, Yuyo explicó que se buscaba hacer “un libro que relatara visualmente mi proceso artístico, con testimonios de otros, textos y otras cosas”; para que ellos “contaran mi experiencia”. Para Noé no se trataba de hacer una autobiografía, sino de reflejar su propia “experiencia artística”. O, en otras palabras, mostrar lo que también llama su “viaje artístico”.

Este viaje consta de 170 imágenes (reproducciones de sus trabajos –que además durante la charla se fueron mostrando en una pantalla gigante, ubicada detrás de los charlistas–), y está dividido-organizado en “diez etapas (o estaciones)”. “Coherentemente con un viaje –agregó de inmediato Yuyo– está el cuaderno de bitácora”, el otro tomo de la obra. Fotos, artículos de y sobre Yuyo, que muestran y comentan toda su trayectoria artística y vital.

“Eso es todo”, dijo; “pero ese todo es gordísimo, y pesa cinco kilos”, provocando divertidas risas nuevamente. Y agregó: “Muchas veces me han dicho que son excesivo. Bueno: tienen razón”.

 

Los libros, que sumados son 1.000 páginas –Mi viaje tiene 400, y Cuaderno de bitácora 600–, son, según Noé, “mellizos que han nacido de una sola vez”, teniendo “cada uno su aventura: imagen y texto cada uno”. Acto seguido hizo una (larga) lectura de agradecimientos y presentó a Franklin Espath Pedroso.

Pedroso leyó un texto que es el mismo que abre el tomo Mi viaje, “El poeta del caos”, sumando acotaciones al paso. Luego de destacar a Yuyo como artista y teórico, y de comentar que había tomado contacto directo con su obra en la década de 1980 (para una muestra en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro), se dedicó a los libros: “El primer volumen se consagra a la obra de Noé desde los años sesenta hasta el día de hoy. La obra se presenta dividida –personalmente por Noé– en diez períodos, con la particularidad de que para cada período el artista escribió una breve introducción.
“El segundo tomo está dedicado a su autobiografía. Es un texto muy rico tanto por su vida como por la manera en que la describe. Las citas de los críticos y comentadores que acompañan el relato permiten ahondar en su pensamiento artístico y en los principales acontecimientos de la escena artística local y mundial. Es una verdadera declaración crítica del arte argentino y de su escenario artístico.” Pedroso concluyó diciendo que el libro “es un testimonio sorprendente, coherente y apasionante”.

Luego de esta intervención Yuyo presentó a Patrick Frank (igual que a Pedroso: leyendo su extenso “currículum”).

Frank comenzó planteando: “En verdad Yuyo Noé es un hombre dedicado al libro”. Y explicó: “la casa de él está llena de libros; él ha escrito varios libros; los libros de él con sus trabajos se ven en todo el mundo, y, aparte de eso, la primera vez que lo conocí… ¡me regaló uno!”, provocando las risas del público. Y tras esto, explicó: “Y no fue uno de él”.

Contó que, “investigando la historia del grabado político argentino”, y sin saber cómo Yuyo se enteró de esto, lo contactó. “¡Y me regaló un libro con grabados paraguayos sobre la guerra de la Triple Alianza!, lo que generó nuevas risas y a Frank a decir una conclusión sin apelación: “Yuyo es un hombre de libros”.

Refiriéndose al “gran tema de Yuyo, de su vida y trabajos”, “el caos”, lanzó la pregunta: “¿El caos sigue vigente como tema artístico?, ¿sí o no?”. Y recordó que Yuyo planteó desde su libro Antiestética, de 1965, “que la sociedad está en un estado de caos, constante renovación, de revolución –casi–, con la caída de la iglesia en el siglo XIX y el ascenso del capitalismo en el siglo XX”; algo que comenzó con la Revolución Francesa. Noé “así lo define y así aceptamos esa definición”, dijo Frank.

Entonces, ¿sigue vigente el tema del caos? Frank propuso ejemplificar –que sí– con “casos” del “caos en mi país”, Estados Unidos. Hizo dos observaciones”: “El gobierno norteamericano aprovechó el caos desde el 11-S para cercenar libertades que aún no se han recuperado”, y citó el libro de Giorgio Agamben Estado de excepción, donde se plantea que “el poder del Estado está en decidir cuáles derechos valen y cuáles no en cualquier momento”. Frank dijo que “lo que hace el gobierno de Estados Unidos es circunscribir libertades y derechos garantizados en documentos fundamentales”.
La segunda observación fue sobre el tema del arte en Estados Unidos, donde hay también hay “un estado de caos”: no hay una “tendencia dominante allá. Ni dos, ni tres… ¡ni cuatro! Van a ver una docena de tendencias, algunas son nuevas, algunas parecen nuevas pero no lo son, otras son reciclaciones de estilos pasados”, sostuvo. Y agregó: “no hay críticos que los evalúen, no hay críticos que interpreten el caos”.
Para Frank, “el caos todavía vive, el caos todavía sigue vigente como preocupación para los artistas”. Y para corroborarlo planteó: “se puede ir a la Galería Rubbers, para ver la nueva exposición de Yuyo”. Contó que, recorriendo la muestra con el mismo Yuyo, le preguntó, citando una frase de Antiestética, si seguía “asumiendo el caos”. Y que Yuyo le contestó: “Mejor que nunca. Más que nunca”.
Por lo tanto, Frank concluyó que “el caos sigue vigente”.

Respecto al libro que se presentaba, Frank explicó que fue leyendo el libro a lo largo de los últimos cinco años, cuando recibía “páginas sueltas, impresas en computadora”, a medida que se hacía el trabajo. “Yo he leído casi todo el libro, y puedo asegurar algunas cosas sobre el libro”, dijo: “es el libro más detallado, la autobiografía más detallada que he encontrado en todos mis años de investigador”. Para Frank es “el libro más completo de un artista en la historia del arte” (ya que incluye eventos, exposiciones, historia, política, testimonios, arte). “¡Se encuentra de todo!”, exclamó, y dijo que al volumen biográfico se suma el tomo con las pinturas, que podría tomarse como “un catálogo de arte razonado”. Un libro que es “un sueño hecho realidad”.

Señaló que las autobiografías muchas veces se hacen por “razones ocultas” (“el autobiógrafo quiere reivindicarse, o contraatacar, o quiere controlar el diálogo sobre lo que ha hecho”), y que es “la tentación de cualquier autobiógrafo”. Tentación de la que está exento el libro de Noé, agregó. “Más que autopromoción es autoanálisis, es autoexpresión”; “carece de competencia entre artistas y cosas así”; finalizando: “el sentimiento tras leer el libro es gratitud”; “gracias Yuyo”, dijo: “ocurre pocas veces en la historia lo que él ha hecho”, lo que motivó grandes aplausos.

Tras esto retomó la palabra Yuyo, muy emocionado, y anunció: “Quiero aclarar por qué creo quees más vigente que nunca el problema del caos. Porque creo que eso que se llama globalización está agudizando todos los fragmentos que pertenecen al mundo. Cataluña da un ejemplo, el mundo islámico da un ejemplo. Es todo un proceso que va a una velocidad extraordinaria”, dijo. “El caos no es como cuando escribí la Antiestética, que cumple 50 años y Ediciones de la Flor va a publicarlo inmediatamente; han cambiado muchas cosas, pero yo estoy sorprendido de la aceleración” de los procesos. Y explicó que en el libro “a veces confundía caos con desorden; creo que el caos es muy distinto al desorden: orden y desorden con categorías estáticas, y caos es una categoría dinámica”.

Tal como recuerda el lema de su última muestra, actualmente en la Galería Rubbers, Noé recordó que ya tiene 82 años, y que todavía tiene –no obstante– varios proyectos por cumplir. Y entre ellos, uno, dijo, es “asumir el caos”. Con eso dio fin a la presentación, y la sala estalló en un gran aplauso.


Escribiendo sobre “Yuyo” Noé

ARTE DE LA IMAGEN // OPINIÓN

“Yuyo” Noé: la imagen que emerge del caos

Cinco notas a partir de la última muestra del artista de la imagen Luis Felipe “Yuyo” Noé, “No obstante…”, curada por Cecilia Ivanchevich y abierta al público en la Galería Rubbers desde el pasado 4 de noviembre.

Demian Paredes
@demian_paredes

 

1.

Sea de pie, frente a una obra colgada, o caminando, rodeando (para poder mirarla) una obra 3D –que emerge del piso y prolifera en diversas direcciones–, los más recientes trabajos de Luis Felipe “Yuyo” Noé son una invitación a viajar. Un viaje alucinado (y alucinante, para quienes podamos –y queramos– acompañarlo) por el caos del mundo contemporáneo. Un viaje (vía la imagen creada) que el artista nos propone: lo que emana, vibra, resuena. Lo que provoca, concita, suscita, es lo que ocupa y caracteriza el quehacer de Noé. El gran arte (de la imagen) del siglo XXI.

2.JPEG - 107.9 KB

¿Y qué es, “exactamente”, lo que provoca al arte de Noé? ¿Cuáles son los “factores” actuantes? Escribe el artista en su monumental obra de dos tomos (Mi viaje y Cuaderno de bitácora) recientemente aparecida: “En lo que a mí concierne, siento que la realidad y la ficción interactúan constantemente y en mutación eterna”; “aspiro asir un esquivo instante que refleje la maraña de la complejidad caótica en la que me siento inmerso. Y ese caos no es del mero mundo físico sino la interrelación de este con el mundo ficcional construido por los hombres” (“A modo de epílogo”, en Cuaderno de bitácora, Bs. As., El Ateneo, 2015, p. 607). Caos y complejidades, “internos” y “externos”, se cruzan e influencian; y las “ficciones” (Noé siempre ha sido un atento y agudo lector de literatura, filosofía, historia(s), etc. –además de ejercer la docencia y el trabajo teórico–), las construcciones textuales, son un componente más; todo eso (la “maraña”) es lo que intenta capturar y, en cada trabajo, mostrar, expresar. (Dice Noé en el texto citado: “Para mí, pintar es radiografiar lo interior que no es otra cosa que la resonancia de lo exterior. Salvo que el tema sea la naturaleza exterior, en este caso sentiré la resonancia de su interior fundida con mi interior de hombre urbano”.) Colores como rutas y cascadas; como ríos y banderías. Como nervaduras. Paralelas. Curvas. Diversas geometrías y rugosidades, formas, “zonas” y figuras encontramos en las pinturas de Noé. La sinuosidad de las líneas y la intermitencia (y potencia) de los colores.

* La nota completa en La Izquierda Diario.


Nueva muestra de “Yuyo” Noé

A modo de “informe fotográfico”, se publicó en La Izquierda Diario una breve nota sobre la nueva muestra del artista de la imagen, Luis Felipe “Yuyo” Noé, inaugurada recientemente en la galería Rubbers y titulada “No obstante”.

untitled-10-13

12193759_940287086045951_7638075840371019649_n

La nota y las fotos se pueden ver acá.