Nuevo libro de Christian Castillo

El dirigente del PTS y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda reúne en La izquierda frente a la Argentina kirchnerista artículos que logran constituir una mirada alternativa tanto al “relato” oficial como al que sostienen los sectores de la oposición asociados con los grandes grupos multimedios.

 Christian Castillo –dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)– reúne aquí algunos artículos referidos a esta cuestión, que logran constituir una mirada alternativa tanto al “relato” oficial como al que sostienen los sectores de la oposición asociados con los grandes grupos multimedios.

Estos textos, escritos al calor de los hechos y desde una perspectiva marxista militante, abarcan un período que va desde los meses posteriores a la rebelión popular de diciembre de 2001 hasta la actualidad.

La izquierda frente a la Argentina kirchnerista incluye también artículos sobre el FIT y el debate en el que participaron, junto al autor, Horacio González, María Pía López, Eduardo Grüner y Pablo Alabarces.


Más de 200 intelectuales en asamblea de apoyo al Frente de Izquierda

Fac. de Cs. Sociales, sede MT (viernes 17 de junio de 2011).

Luego del importante debate del jueves 16 entre Horacio González, Christian Castillo, Eduardo Grüner, María Pía López y Pablo Alabarces sobre los intelectuales, el kirchnerismo y la izquierda, más de 200 intelectuales, docentes y trabajadores de la cultura se reunieron el viernes 17 en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para participar de la asamblea de apoyo al Frente de Izquierda, en lo que constituyó un importante hecho político y cultural.

La reunión estuvo coordinada por Hernán Camarero, Pablo Bonavena y Carlos Mangone, docentes e investigadores de la UBA y otras universidades. Camarero dio inicio a la asamblea reivindicando dos importantes logros de la campaña del Frente de Izquierda: las casi 500 firmas de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT, de los cuales muchos estaban presentes, y el debut del Frente en Neuquén, conquistando una bancada obrera y socialista que ocuparan rotativamente los ceramistas Alejandro López (Agrupación Marrón) y Raúl Godoy (PTS), seguidos por Angélica Lagunas (IS) y Gabriela Suppicich (PO).

Luego tomaron la palabra para dar un saludo a la asamblea los principales candidatos de las fuerzas que componen el FIT. José Castillo de IS, candidato a vicejefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, saludó la asamblea y destacó que “en la pelea contra la proscripción kirchnerista, saludamos todos los apoyos que hemos recibido, porque son muestra de la crisis del doble discurso y la cooptación del gobierno”.

Por su parte, Christian Castillo, dirigente del PTS y candidato a vicepresidente del Frente de Izquierda, sostuvo que “el gobierno quiso dar la idea de que a su izquierda no había nada, pero la declaración de más de 500 intelectuales muestra un polo político para dar una pelea contra la impostura del kirchnerismo” y que, ante “un escenario de crisis económica mundial, se plantea una reflexión sobre qué programa y qué perspectiva es necesaria para que los trabajadores superen la crisis”, destacando que “el surgimiento del Frente de Izquierda es expresión de la necesidad de una opción anticapitalista frente a las tendencias a la descomposición del kirchnerismo”

A su turno, Jorge Altamira, candidato a presidente, planteó que “el kirchnerismo se jactó de ganar una batalla cultural, pero la construcción cultural por excelencia de los K es el caso Schoklender”, al mismo tiempo que enfatizó “el objetivo del FIT es ampliar el escenario de intervención política independiente de la clase obrera”.

Posteriormente se abrió el debate en el cual hubo al menos una veintena de destacadas intervenciones en las que se expresaron tanto militantes de las organizaciones componentes del FIT como compañeras y compañeros independientes, que consideraron la asamblea como un espacio propio de la intelectualidad de izquierda que apoya el frente.

Junto con la reivindicación de la asamblea, se discutió la necesidad de que la misma se constituyera en un espacio de resoluciones para el debate y para impulsar la campaña del Frente de Izquierda. Uno de los participantes que mayor hincapié hizo en este aspecto fue Eduardo Grüner, quien sostuvo que “el FIT es un síntoma de que hay crisis cruzadas, tanto políticas como económicas, y que hacía falta un espacio plural. Y este espacio es más plural que lo que terminó siendo Carta Abierta, por lo que hay que mantenerlo y profundizarlo”.

Por su parte, Hernán Camarero se pronunció desde la mesa por “la necesidad de ganar en extensión la constitución de este espacio, conquistando nuevas adhesiones a la declaración, pero también en consistencia, logrando una periodicidad de reuniones y actividades”, como parte de una batalla política por “denunciar tanto al gobierno kirchnerista, como a las variantes de Binner y Pino Solanas, como falsas opciones progresistas que no merecen llamarse de ese modo”

Con el mismo espíritu, también tomaron la palabra Agustín Santella, joven investigador del Conicet y miembro de la revista Nuevo Topo; Laura Meyer, miembro de la CD de AGD-Sociales y del IPS-PTS; Hernán Díaz, historiador y docente de la UBA; el periodista y escritor Diego Rojas, por nombrar algunos.

Esta asamblea fue un primer paso en el surgimiento de un espacio de intelectuales de izquierda en apoyo al Frente que debemos ampliar y desarrollar.


Gran debate sobre los intelectuales, el kirchnerismo y la izquierda

Resposteo del comunicado del Blog de debates del Instituto del Pensamiento Socialista “Karl Marx”.

Jueves 16 de junio, F. Cs. Soc.

Panelistas: Horacio González – Christian Castillo – Eduardo Grüner – María Pía López – Pablo Alabarces

Con un público que superó las 1400 personas, entre las más de 700 que colmaron el Hall central de la nueva sede de la Facultad de Ciencias Sociales, y las otras 700 que la siguieron en vivo a través de Tvpts, se desarrolló el debate entre: Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, María Pía López, socióloga y docente (ambos miembros Carta Abierta); Christian Castillo, dirigente nacional del Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT); y Eduardo Grüner y Pablo Alabarces (ambos ensayistas, sociólogos y docentes de la UBA), firmantes de la declaración de apoyo al FIT junto a más de 400 intelectuales, docentes y artistas.

Ariane Díaz presentó a los panelistas destacando la importancia del debate, que se suma al que se viene desarrollando en el blog del IPS con las contribuciones de distintos intelectuales.

Horacio González fue el primero en intervenir, destacando que el debate le recordaba “a los mejores momentos de debates de esta Facultad de Ciencias Sociales”. Se centró en un recorrido histórico alrededor de la cuestión nacional, los movimientos nacionales y populares y su relación con la izquierda marxista. Destacó la influencia política de la izquierda local en los ‘50 y ‘60, frente a fenómenos de este tipo, como el peronismo. Finalmente, enmarcó el fenómeno kirchnerista en este conjunto de problemas que plantea la cuestión de los movimientos nacionales.

Pablo Alabarces hizo una crítica del peronismo a partir del menemismo, y consideró que “el kirchnerismo es una reactualización del mito del ‘peronismo auténtico’, una puesta en escena”; y calificó al “peronismo de izquierda” como un oxímoron, como una “contradicción imposible”.

A su turno, María Pía López comenzó afirmando que lo mejor que le podía pasar al kirchnerismo era el crecimiento de la izquierda y del conflicto. Comenzó con una reflexión alrededor de la categoría de intelectual, proponiendo su problematización y resaltando las figuras de Estrada, Mariátegui y Cooke. Rescató al kirchnerismo “como un movimiento político que ha sido capaz de leer, interpretar y traducir, una cantidad de enunciados democráticos que se dieron desde el 2001 (…) que implicó el poder decisorio de un Estado”.

En cuarto lugar, Christian Castillo comenzó respondiendo al argumento de María Pía López planteando que el kirchnerismo está en la vereda de enfrente del conflicto social, como en la lucha actual de Santa Cruz, la de los Qom, la del Indoamericano o la de ferroviarios, que terminó con el asesinato de Mariano Ferreyra. Puntualizó que “el kirchnerismo es una política de domesticación, esterilización y cooptación de los movimientos sociales”, siendo el de las Madres de Plaza de Mayo un ejemplo de ello. Analizó la debilidad estructural del kirchnerismo, sostenido sobre la decisión política de una persona, Cristina; y dentro del cual conviven la burocracia sindical y el aparato del PJ con un sector progresista que incluye a la intelectualidad; resaltando que estos elementos tienden a chocar. A su vez, recalcó la importancia de la cuestión nacional en el pensamiento de Trotsky, y la incapacidad de las burguesías locales de los países semicoloniales para enfrentar seriamente al imperialismo, lucha que quedaba históricamente en las manos de la clase obrera.

Por último, Eduardo Grüner, quien ha escrito varios artículos sobre su apoyo al FIT, destacó que esta charla era un “acontecimiento inaudito”, y recordó el aniversario de la fusiladora del golpe del ’55. Afirmó que la crisis del 2001 tuvo una resolución parcial y que “hoy el gobierno ha logrado estabilizar el apoyo de las principales expresiones del poder económico, logrando una relativa ‘normalización burguesa’” volviendo más innecesaria a la oposición de derecha, y señaló que hoy no existe “peligro destituyente”. Saludó el importante triunfo de un diputado obrero ceramista en Neuquén y planteó que la crisis económica mundial no es una crisis más, y resaltó la importancia de las “primaveras populares”.

En la segunda ronda de intervenciones, se discutió la crisis económica mundial y las perspectivas en nuestro país frente a ella, las implicancias de la cooptación del kirchnerismo sobre los intelectuales, y si la revolución era un horizonte político posible.

Próximamente el debate completo podrá verse en TV PTS y en este blog.


678: la negación de una (incómoda) realidad

* Breve reseña crítica publicada el pasado jueves en La Verdad Obrera, semanario del PTS, escrita junto al compañero Daniel Satur.

** Este libro sobre la “nave insignia” del kirchnerismo mediático aún no fue discutido en los “blogs K” (a excepción de Lucas Carrasco… más preocupado en aclarar que no estaría en la presentación de libro, que por discutir el mismo).

 

 

La editorial Paidós acaba de publicar “678: la creación de otra realidad”, un diálogo entre María Julia Oliván (conductora del programa durante el primer año) y Pablo Alabarces (docente e investigador en comunicación), que se completa con una entrevista a Diego Gvirtz, productor del programa, y otra a Pablo Sirvén, periodista de La Nación.

Que 678 es un fenómeno que captó una audiencia amplia (y movilizada) es innegable. Y si bien esa podría ser una razón para la aparición del libro, su publicación tal vez apunte a otro motivo, a una especie de “mea culpa… exculpatoria”.

 

Dos realidades, la de la “corpo” y la “K”

En el libro los autores dicen que el surgimiento de 678 fue por una necesidad gubernamental en 2009, ante el adelantamiento de las elecciones, que continuó con el tema de la Ley de Medios. Según ellos, desde entonces “se posicionó rápida y eficazmente como un programa oficialista, que reproducía las posiciones gubernamentales y las defendía con un ardor no exento de humor, así como con duras críticas a los adversarios”, logrando “su lugar de portavoz privilegiado de las medidas de la gestión Fernández de Kirchner, una posición innovadora en la tradición del periodismo político televisivo”.

Esa “innovación” refiere a la función política del programa, que concentra diversos formatos (archivo, humor, crítica al periodismo, entrevistas) con el casi único objetivo de “contradecir” a los medios opositores al kirchnerismo.

Oliván y Alabarces admiten que en 678 no hay crítica, sino una amplificación de los discursos de Cristina sobre sus éxitos económicos. Y que tampoco hay investigación, lo que les impide ser “otra ventana a la realidad”.

La estrategia de 678 más bien es dividir el campo político-mediático en un “ellos”, representado por la oposición y sus medios afines, y un “nosotros” (indefinido) que intenta unificar a la audiencia contra la oposición derechista. Dice Alabarces que “en algún momento dicen ‘somos oficialistas’, pero nunca se definen en términos ideológicos concretos, no dicen: ‘Somos kirchneristas’ o ‘Somos peronistas’ o ‘Somos de izquierda’”. Así buscan un apoyo amplio al kirchnerismo, en una suerte de “transversalidad mediática”.

 

Lo que no entra en el “relato” seisieteochesco

Para la periodista y el académico 678 tiene una doble agenda: la pública, que cruza el relato de los grandes medios (opositores), y la “oculta”, la de los temas que no se tratan. Dice Alabarces que se “invisibilizan ciertas cosas que están dentro de la agenda y que, como voceros oficiales, no están dispuestos a debatir (…) Por ejemplo el crimen de Rubén Carballo, el pibe que murió, antes de entrar al recital de Viejas Locas, asesinado por la Policía Federal con la excusa de que se cayó de la autopista (…) no dijeron nada. La estrategia de Aníbal Fernández fue ‘Déjenlo pasar, no digamos nada porque se olvidan’”. Haciéndole caso, podemos sumar el “sindicalismo de base”, la gran lucha de Kraft del año pasado, la desaparición de Julio López y la lucha universitaria (donde le dieron espacio a los secundarios contra Macri pero ocultaron a los universitarios contra los decanos K, llevando al estudio a Trinchero de Filosofía y Letras y despotricando contra a la juventud luchadora).

 

Público privado

El libro parece crítico de 678. Pero en realidad acaba por absolverlo. De señalar algunos puntos negativos del programa se pasa a omitir que el “conductor oculto”, Diego Gvirtz, usa el canal estatal como fuente de negocios privados para su productora (que emite a su vez Duro de domar y TVR en Canal 9 -también ultras k-). Y, en una especie de cínico reconocimiento de que Canal 7 adolece de toda democracia, Alabarces llega a proponer que, al menos a la medianoche, haya algún programa para “la voz trotskista” o de otros partidos de izquierda.

En el libro se reconocen contradicciones y se amaga una crítica mordaz a 678. Pero al final el programa termina absuelto de toda culpa. Para los autores, incluso, su aparición en la pantalla es un hecho “saludable”.

El peronismo había instituido que “la única verdad es la realidad”. Por eso vale decir que 678, al ocultar y mentir sobre la realidad que existe a su izquierda y sobre el doble discurso del gobierno nacional, es un programa que falsea la verdad para vender “otra realidad”.

Basta ver el programa del miércoles 20, cuando frente a los acontecimientos desatados con el asesinato del compañero Mariano Ferreyra, 678 desplegó un verdadero “operativo despegue” intentando negar cualquier vínculo de Pedraza (dirigente de la Unión Ferroviaria) con Hugo Moyano y con el propio gobierno. Una operación desesperada y necesaria para salvar el “buen nombre” de la burocracia cegetista y del propio kirchnerismo. Queda para la imaginación saber qué hubieran dicho al respecto Oliván y Alabarces.

El libro ya está en la calle. Mientras, 678 profundiza cada noche su desfachatado arrastre con la política oficial y sus aliados.