“Plegaria vespertina” (Günter Grass)

Plegaria vespertina

Lo que de niño

me asustaba hasta ponerme el miembro tieso

era una frase  –‘Dios lo ve todo’–

escrita en los muros con letra picuda;

pero ahora –desde que Dios ha muerto–

da vueltas arriba un dron no tripulado,

que no me pierde de vista

con un ojo sin pestañas que no duerme

y todo lo almacena, no puede olvidar nada.

 

Me vuelvo infantil,

tartamudeo plegarias incompletas incoherentes,

quiero pedir gracia y absolución

lo mismo que mis labios en otro tiempo al acostarme

pedían indulgencias tras cada caída.

Me oigo susurrar en el confesionario:

Ay, querido dron,

te pido perdón

para poder ir al cielo de rondón.

 

Günter Grass, De la finitud, Bs. As., Alfaguara, 2016, p. 16.


#Documental: “Raúl Zurita. Escribir en el Desierto”

Publicado el 9 nov. 2017


“Extrañas familias” (Adolfo Bioy Casares)

Extrañas familias

Fulano, según el Diccionario de la Academia Española, procede el árabe Fulán, un tal. Mengano, del árabe man kán, quien sea, cualquiera. Según Corominas, Mengano empieza a usarse a principios del siglo XIX, pero desde 1194 se usaba la forma Mancana. Mengano equivale a Fulano, pero se pone después; y antes, o después, de Zutano. Perengano, de per (preposición inseparable que refuerza o aumenta la significación de las palabras) y Mengano. Corominas le da fecha de nacimiento, 1884, y dice que viene de Perencejs, de 1870, y agrega que este último fue realmente Pero Vencejo, un rústico. Zutano, procede de citans, del latín scitanus, de scitus, sabido (consabido). Para Corominas procede de zut, exclamación para llamar a un desconocido: ¡Señor Zut! o ¡sit! o ¡sst!. A veces al primero, sobre todo si es mujer, pero aun si es hombre, se le agrega el apellido de Tal: Fulano o Fulana de Tal.

N es abreviatura de Nombre Desconocido, según la Gramática de la Academia Española. N.N., en la Argentina, equivale a persona desconocida. Según Abad de Santillán, es la abreviatura que se emplea en el Registro Civil para significar No natus.

En francés, un tel, une telle. En alemán, ein Gewisser (un tal), Herr Soundso. En inglés, so an so, The butcher, the Baker, the candlestick maker, Tom, Dick and Harry (hombres de la calle); Brown, Jones and Robinson (ricos, guarangos, vulgar rich) para el Brewer’s; John Doe y Richard Roe (cualquier demandante o demandado en una causa; nombres falsos, empleados alguna vez, para no comprometer a los litigantes); John O’Naakes y Tom Styler para igual propósito o en lugar de A y B, para personas imaginarias, en descripciones de procedimientos penales. En holandés, Die en die. En italiano, Tizio, un certo signore, un uomo qualsiasi che non si vuol nominare. Tizio, Caio e Sempronio, personas supuestas (suelen nombrarse juntas). El Fulano de los latinos era un quídam, expresión que aún se usa en español y, si no me equivoco, en francés.

 

Adolfo Bioy Casares, De jardines ajenos, Bs. As., Temas, 1999 [6ta. ed., ampliada y corregida], pp. 264 y 265.


#24M | “Se espera un golpe sangriento para marzo” (Haroldo Conti)

En cuanto a la situación aquí, las cosas marchan de mal en peor. Me acaba de informar muy confidencialmente […] [un amigo] militar, que se espera un golpe sangriento para marzo. Inclusive los servicios de inteligencia calculan una cuota de 30 mil muertos. Esto coincide con las apreciaciones de nuestros compañeros que evalúan la situación constantemente. […]

 

* Carta de Haroldo Conti, del 2 de enero de 1976, dirigida a Roberto Fernández Retamar, director de Casa de las Américas (La Habana, Cuba).

 

Palabra viva. Textos de escritoras y escritores desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado. Argentina 1974/1983, Bs. As., SEA, 2009 [3° ed.], p. 63.


Acerca de “La yapa II (2007-2016)”, de Darío Canton (revista Hispamérica)

* Breve comentario a propósito de la aparición del último tomo de la autobiografía del poeta Darío Canton, aparecido en la revista Hispamérica nº 138 (2017, pp. 117-118) que dirige Saúl Sosnowski.

 

Darío Canton, De la misma llama, Buenos Aires, Hernández Editores, 2017.

Con la aparición de La yapa II (2007-2016), el poeta y sociólogo Darío Canton cierra un monumental ciclo literario que comenzó hace más de cuarenta años: una saga amparada bajo una frase de una carta que le envió a Pablo Picasso, aludiendo a la (misma) sustancia que los unía: De la misma llama. Esta segunda yapa, en dos volúmenes, es el tomo VIII de la Summa (dixit Juan Andralis) autobiográfica de Canton.

Una vez más Canton (nos) invita a transbordar espacios, a viajar por el tiempo (pasado, y el “pasado reciente” y “recientísimo”, en este caso). Son sus vivencias, y una amplia época histórica a las que se accede mediante la lectura y la infinidad de imágenes y documentos de toda índole que reproduce (vía la fotografía, el escaneo, etc.), y también experiencial: la primera sección del primer volumen trae 128 páginas intonsas, lo que demanda a quien quiera leer que primero corte el libro –“antigua” actividad hoy perdida–. Y, por supuesto, está la poesía: una sección, “Fuero íntimo”, reúne poemas con ilustraciones de Guadalupe Marín.

Así, en la proustiana búsqueda (y publicación) del tiempo (y la poesía) vivido(s), Canton, (también) a la manera de un Balzac “moderno”, ha construido un gran fresco histórico-cultural, una suerte de “comedia humana” –mala suerte e inevitables tragedias incluidas–, donde amigos y familiares, colegas y personalidades de distintas disciplinas interactúan y se relacionan. Con el método benjaminiano de la cita y el fragmento, la acumulación de materiales propios y ajenos ofrece interminables posibilidades en cuanto a cantidad y variedad de temas (poéticos, literarios, culturales, económicos, históricos, teóricos, sociológicos –lo que promueve la aparición de cuadros, índices, listas–) en los cuales adentrarse.

Los ocho tomos/nueve volúmenes que componen De la misma llama suman 4328 páginas. Un trabajo mayúsculo, tan monumental como (a veces suele parecer) “secreto”. (La poesía de Canton aparece en la mítica Antología de la poesía argentina, de Raúl G. Aguirre, y en Poesía 200 años, antología preparada y prologada por Jorge Monteleone.) Protagonista de la historia y del recuerdo que la sustenta, Canton realiza un notable montaje visual, una singular combinatoria donde están el diario íntimo y la anotación casual, el género epistolar (sean cartas por correo o e-mail) y la “novela de formación” (tomo Berkeley), los dilemas existenciales (la política, el psicoanálisis –tomo Los años en el Di Tella–) y los familiares (avatares con los hijos, esposas, padres; reproducción de documentos médicos, comerciales, judiciales; y una investigación que llega hasta casi comienzos del siglo XIX, con un linaje en Francia –tomo Nue-Car-Bue. De hijo a padre 1928-1960). Como “reconstrucción de época”, hay diversos episodios y momentos históricos (tomos De plomo y poesía y Malvinas y después), y el suplemento unipersonal que publicó y difundió entre 1975 y 79: Asemal. Tentempié de poesía.

El antiguo dilema de “literatura vs. vida”, o “escribir vs. vivir”, encontró una articulación y superación potentes, sorprendentes, en el proyecto poético y autobiográfico de Darío Canton. Algo que apenas pareciera “la novela de una vida”, pero que es mucho más que eso: la llama de una vida dedicada a la poesía; su testimonio en tomos que nos contienen.

 

Demian Paredes

 

 


“Descansa en paz” (Nicanor Parra)

* Un poema de Hojas de parra para homenajear, como corresponde, de manera risueña, al (anti)poeta, fallecido hoy. ¡Viva el antipoeta!

 

Descansa en paz

claro — descansa en paz
y la humedad?
y el musgo?
y el peso de la lápida?
y los sepultureros borrachos?
y los ladrones de maceteros?
y las ratas que roen los ataúdes?
y los malditos gusanos
que se cuelan por todas partes
haciéndonos imposible la muerte
o les parece a ustedes que nosotros
no nos damos cuenta de nada…

estupendo decir descansa en paz
a sabiendas que eso no es posible
sólo por darle gusto a la sin hueso

sepan que nos damos cuenta de todo
las arañas corriendo por las piernas
no nos permiten dudas al respecto
dejémonos de pamplinas
ante la tumba abierta de par en par
hay que decir las cosas como son:
ustedes al Quitapenas
y nosotros al fondo del abismo

 

(De Hojas de Parra, 1985)


“Mejor mudar de Narciso” (Eduardo Espina)

Mejor mudar de Narciso

(Más fácil que en un espejo transparente)

 

I

Si en la pleamar amaestrada

de una fuente vino a mirarse,

en un espejo hubiera nadado.

Náufrago del ego al augurar,

atrapa espumas aunque más.

(Oh tan cóncavo caído de la

difícil felicidad, delfín que

por lo desolado se solaza)

 

II

Se miró en un mar enceguecido,

péndulo de apariencias para ser

por célibe levedad a la distancia

siempre, tarde, mañana y noche,

menos un marte mientras pudo.

Rodeó su densidad los aledaños,

a la imagen posterior que le dan.

Días de salir en islas a la deriva.

Y la edad, ¿a partir de deidades,

o adivinada en idea donde lo es?

 

III

Mirar de la pobre transparencia:

el viento escondido en el aire, la

hora al pairo apurando variantes.

Tiembla la blancura al hablarlos.

 

IV

El escalofrío y la fe de las iniciales

saben que la vida impide por fuera.

Desconocido el indicio al decidirlo

cuenta los años anillados, el tiempo

tan poco muerto de cualquier modo.

Cuesta la piel lo que estas palabras,

y el habla, según las ganas de nacer.

Para su azar cuando quieran huir de

ahora, será la h historia el único lugar.

 

V (cinco)

Redive al visir la brisa bucanera,

no más que  viento en el laberinto.

Como si bellas de allá vinieran la

perseverancia y cuanto puede ser,

la sibila de abril en las visiones

vuelve a vencer por enésima vez.

Extraño pretexto de lo invisible

(donde las apariencias engañan):

de lejos, creyó que era él mismo.

 

Eduardo Espina, El cutis patrio, Bs. As., Mansalva, 2009, pp. 116-117.