Jornadas Norah Lange/Oliverio Girondo (20 y 21/10)

Jornadas Norah Lange/Oliverio Girondo
20 y 21 de Octubre de 2021. online

Instituto de Literatura Hispanoamericana. MALBA

Situadas en la encrucijada de la innovación y la vanguardia, tanto la escritura de Norah Lange como la de Oliverio Girondo se abren a múltiples posibilidades en las que se trama buena parte de las reflexiones de la crítica y de la teoría literaria contemporáneas. Frente a perspectivas creadoras acerca de lo que puede ser la literatura y un pensamiento de ruptura que les atribuimos, nada es más oportuno que un encuentro de estas características y con tales protagonistas.

Comisión académica: Noé Jitrik, Silvana López, Roberto Ferro.
Comisión organizadora: Silvana López, Denise Pascuzzo, Roberto Ferro.

Organizado por el Instituto de Literatura Hispanoamericana de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA)

Las Jornadas podrán verse a través de la página de MALBA y del canal de YouTube del Museo. NO REQUIERE INSCRIPCIÓN PREVIA.


#Poesía: Luis O. Tedesco

Siempre que puedo,

pero siempre en los lindes de mi casa,

cabulero como soy, reacio

a sacar los pies del plato,

me voy por las ramas,

me cuelgo del cencerro,

tiro para el rincón de los tomates,

siempre siempre en los lindes de mi casa,

no tengo luz para perderme lejos

***

Vive ensimismado, él, decente

como es, sujeto íntegro extasiado

en su propia ebullición,

come, duerme, manotea

la masa semanal de su erotismo,

todo bien, los chicos bien, la jermu

gorda como él, metida para dentro

como él, pegoteados en la salsa

rubí de los domingos, todo en orden,

se dice, peor es nada, se dice,

sin nada que decir la vida alcanza.

***

un ratito pido,

algo de más, una yapa,

un bocado en la simple intensidá

nada sin aire de palabra, nada

ajeno a la tensión del pensamiento,

un roce pido, no más,

algo de lo vivo que siempre va,

ninguna cosa erigida

como mercadería espiritual,

un traguito pido,

el senciyo frufrú de cada instante,

un soplo de lo siempre inesperado.

***

eso de ser,

eso de estar,

eso de constituirse

la lentitú crioya del ensueño

a paso e’bagual

el pensamiento, fornida l’anca

pa’ dir en la radiante desmesura,

nunca sin voz la gracia del idioma.

Luis O. Tedesco, Hablar mestizo en lírica indecisa, Bs. As., Activo Puente, 2009, pp. 35, 39, 118, 124.


#Poesía: Daniel Freidemberg

MAYO (XVI)

La oscuridad en

las cosas en

la luz

MAYO (XVII)

¿No queda ahí,

en las cosas

en la luz

fría de mayo,

oscuridad?

¿resaca de lo que fue la noche?

MAYO (XVIII)

¿No vienen

de la noche, las

cosas? ¿No van?

ABRIL (X)

¿Poesía para conmover? Sí, como quien abre

la puerta del ascensor, la de la calle, y sale.

¿Como a las sombras sale

de casa la amada? Como quien

salió, sí, y

    no tiene ya a dónde.

¿Como el que arrojar, dijo, el

cuerpo en la lucha? Como quien

tiene un cuerpo para perder, y

lo sabe, o un alma.

Poesía de un alma que sale a perderse, acá.

ABRIL (XII)

Poesía, para con-

mover? Hipó-

crita lector, lo

toma o lo

deja, el destino

ladra en

el horizonte

abandonado.

Eso que ardió en

la pira de

las palabras

no ardió, no

pasó nada,

pero ardió.

Ahora vengan

y digan lo que

corresponda,

ladra eldestino en

el horizonte, las

horas y los años pasan

en ese o en

otro horizonte,las

horas y los años pasan

en ese o en

otro horizonte, y

se van, como

se van yendo

las palabras. Ardió.

Daniel Freidemberg, En la resaca (2007), en Antología poética, Bs. As., FNA, 2015, pp. 145-149.


#LiteraturaViva: conversación con Leonardo Padura jueves 29, 15 hs.

El próximo jueves 29 de julio a las 15 hs (ARG)

Ciclo Literatura viva: Conversaciones

Coordinación: Alejandra Torres (CONICET-UBA-UNGS) 

Encuentro con el escritor Leonardo Padura.

Abrirá la reunión Noé Jitrik y conversarán Fernando Bogado, Ezequiel De Rosso, Demian Paredes y Guadalupe Silva.

Se transmitirá en vivo simultáneamente por nuestro canal de YouTube y por el canal del CCPU.


#Fragmentos de ‘La nieta de Trotsky’, de Jeanne Molinier

(En torno a la valija, de esa valija que ha sido tu legado, papá, se ha ido formando un campo de fuerza que es el campo narrativo del que surge este texto. Desde el momento en que aparece la valija, incluso en su forma anterior cuando eras un niño, esa palabra se carga de una fuerza especial, de una potencia relevante que se convierte en una fuera magnética, un nudo de vínculos invisibles, que busco desentrañar en estas líneas. Me sirvo de esa metáfora para confesarte que en este libro busco encontrar un hombre que se sacaba y ponía distintas máscaras, que se metamorfoseaba. He tratado de llevar adelante lo que pienso que tiene que ver con algunas voces que me ayudaron a rememorar tu historia, a convocar fantasmas que pretendo develar).

[…]

Supimos desde ese día que una trama política se sobreponía a nuestra vida familiar, aún antes de nuestro nacimiento. Entonces me enteré de que aquel por el que tanto preguntábamos y nos contaban historias de su vida, de la familia, no era nuestro abuelo. Le decía el Viejo y para nosotros era nuestro abuelo, pero en realidad, era Lev Davidovich Bronstein. Tampoco Natalia era nuestra abuela, ni Zina ni Lyova a quienes llamábamos tíos lo eran. Sieva no era nuestro primo hermano. Los que habían sido nuestros parientes pasaron de ser nuestra familia a ser los ‘camaradas’ de militancia de mi padre. En esta historia están incluidos Jeanne, la que había sido mujer de mi padre y después lo fue de Lyova. También aclaró roles más destacados, Vera Lanis, a quien llamaban Tatá, y mi medio hermano Raymond, Zazá; además de Gala, hermana de Vera, Allan su hijo, y la que nosotros llamábamos la Poeta, una compañera de ellas de andanzas desde la época en que eran actrices. Una francesa de la Rive Gauche que pertenecía al grupo de poetas surrealistas de esa época. Estos conformaban nuestra recolección de conversaciones en la mesa donde se atravesaba la historia a través de anécdotas y escuchábamos atentos.

Jeanne Molinier, La nieta de Trotsky [biograficción], Bs. As., Voria Stefanovsky, 2020, pp. 115-116 y 128.


Entrevista a Tununa Mercado (Radar libros)

Por Demian Paredes

La editorial Miluno acaba de publicar El vuelo de la pluma, de Tununa Mercado. Con prólogo, selección y notas de Facundo Giuliano, se recuperan y recorren en casi cuatrocientas páginas cinco décadas de trabajos tan periodísticos como literarios a lo largo de diversas ciudades del mundo y provincias argentinas: La Habana, Ciudad de México, Guadalajara, Mérida, Eichstätt, San Pablo, Chaco, Córdoba, Rosario. Los temas: el deseo, una marcha del orgullo, un poemario, las Madres de Plaza de Mayo, el sistema carcelario, un congreso de escritoras latinoamericanas, Cuba y su revolución, Saramago, Cortázar, Borges, Bioy, la dictadura y el exilio –sufridos por la misma escritora–, la memoria y la traducción.

Desde los artículos en México, a fines de la década de 1970 en la revista fem., hasta textos de ponencias e intervenciones públicas más recientes (2017), Tununa Mercado ha sabido conjugar una delicada, aguda, sensible y versátil pluma en torno al Eros, al feminismo, a las marcas y desgarros de la historia, a la recomposición por la vía del recuerdo. Autora de libros que ya son clásicos y siempre se están leyendo y redescubriendo cual “escritora oculta”, la autora de Canon de alcobaEn estado de memoria y Yo nunca te prometí la eternidad postula en un breve “Decálogo” escrito en 2000: “No escribas con el corsé femenino ni con el masculino; déjala ser (a la escritura)”. Y seguidamente: “No escribas con los corsés de los otros géneros: novela, cuento, poesía, ensayo, etc., déjala ser (a la letra) en los etcéteras”.

Tununa ¿cuál es el origen del libro?

–Fue Facundo Giuliano el que me convocó para armar El vuelo de la pluma. Recoge varias notas, artículos y textos que publiqué a lo largo del tiempo. Una sección de la revista fem., y cosas como una entrevista a Saramago. Hubo vía libre para armar lo que mejor le pareció.

Sorprenden gratamente, entre otras cosas, la amplia variedad temática de las notas y la relación que se manifiesta entre periodismo y literatura.

–Periodismo y literatura siempre estuvieron conectados. No hacía yo demasiado discernimiento. La cosa periodística se daba especialmente cuando tenía que entrevistar, o cuando tenía que “salir” dentro de mí, para ver lo que pensaban otros, como Saramago, o Chavela Vargas, por ejemplo. Digamos que la entrevista responde a mi situación de fondo, que es que he sido periodista toda mi vida. Siempre he estado entrevistando, buscando a gente, datos. La entrevista es algo fundamental para eso.

En la charla que hay al final del volumen entre vos y el equipo de edición del libro, se te califica de “pensadora-intelectual”, cosa perfectamente lógica por la dimensión ensayística y teórica que se encuentra en muchos textos. ¿Qué opinas de esta categoría?

–Me sorprende nuevamente el planteo. Pero evidentemente, si hablamos de escritura alguien siempre tiene que ser pensador; no se puede ser un escritor “en bruto”, sin un contexto, un universo que lo recubre. Yo pienso que como escritora he estado marcada por experiencias de tipo académicas, universitarias, y las veces en las que estuve “a la inversa”, como cuando yo daba clases en Francia, por ejemplo. Es intercambiable, digamos, la situación. De pronto soy más pasiva, y en otro momento soy más abierta, más creativa, más protagonista de una situación, ya sea de enseñanza o de comunicación; lo que sería el periodismo.

Te pregunto por tus artículos en la revista fem., teniendo en cuenta que ocupan bastante más de cien páginas, el primer tercio del libro.

–Para mí fue un privilegio estar en México y haber sido convocada a pertenecer a la revista fem., y compartir las temáticas feministas con las compañeras de la revista, y que era un poco más que la revista, porque era un proyecto más abierto, e incluía otros sectores y otras experiencias. Fue muy importante porque fem. me llevó a pensar sobre esta problemática de la mujer con un poco más de dedicación y concentración. Y eso también me abrió a un mundo de mujeres con las que confraternicé, conviví e hicimos cosas juntas. Ya sea acompañar una huelga, o más “recluidamente” escribir en la revista. Era un grupo que estaba despierto a todos los movimientos de mujeres que estaban en México y en América Latina. Y eso fue muy importante porque me mantuvo en conexión con México y América Latina a partir de esta temática de la mujer.

¿Te convocaron desde el primer número, o fue después?

–Ya existía la revista fem., y entonces, en un momento dado, me invitaron a participar. La había fundado gente con mucha claridad de pensamiento, entre otras Alaíde Foppa, que era una guatemalteca que vivía en México y que tuvo sobre mí mucha influencia, porque era una mujer muy formada, muy inteligente, y muy capaz de ligar el feminismo con la cuestión social, con las cuestiones políticas. Era de un espíritu muy amplio, muy abierto y muy rico. Fui muy amiga de ella, y así había otras compañeras, con las que tuve una relación muy fuerte.

Pero tu experiencia periodística comienza antes de México, acá mismo en Argentina, a comienzos de la década de 1970 en el diario La Opinión.

–Sí. Yo estaba con Felisa Pinto, que era la jefa de una sección, que logramos que se llamara “La mujer”, porque creo que más bien nos querían poner en cualquier otra cosa.

¿Hacer recetas de cocina y cosas así?

–Aunque también hacíamos recetas (risas). Pero siempre con algún giro, con alguna vuelta… Pero sí. Para mí eso fue muy importante. Porque entrar a trabajar en un periódico era toda una experiencia. Y sobre todo porque Felisa tenía un espíritu muy abierto, y bueno: convocaba a mucha gente. Entre otras personas, a Manuel Puig. Manuel estaba muy vinculado con ella. Ya en esa época empecé a tener una relación muy fuerte con él, hasta que se murió. Y cuando vino Perón, a Ezeiza, yo quise ir. Entonces había que inventar un argumento. Decirle a Timmerman que yo iba a Ezeiza ¿pero para qué? Entonces se le ocurrió a Felisa decirle que yo iba a ir “buscando la iconografía del peronismo”. Que iba con esa misión. Y efectivamente fui a Ezeiza. Fue una cosa…

De llegar y rajar.

–Estuve en todo. Cuando se armó el “lío”. Cuando tuvimos que tirarnos cuerpo a tierra. El regreso fue muy difícil. ¿En qué regresábamos? En ese momento estaba Lilia Ferreyra que era compañera nuestra pero que ahí, en ese momento, tuvo un papel importantísimo, porque ella tomó la decisión, para que pudiéramos regresar, de tomar un ómnibus que estaba ahí. Fue y directamente le dijo al chofer: “Usted se baja, porque nosotras vamos a volver”. Tomó una decisión muy fuerte. Ya se sabía quién era ella, de valiente y de arrojada.

Para vos podría haber habido una continuidad de esa experiencia en la Argentina, de ir modificando y ampliando los temas y tipos de notas en el diario, el nombre de la sección, pero la dictadura y el exilio cortaron todo.

–Sí, claro. Nuestra sección con Felisa era “de la mujer”. Después en México ya tuve contactos con las feministas y la relación fue diferente. Aquí era muy incipiente todo. Y además la realidad política y social siempre te obligaba a estar en una dimensión que era más jugada en términos políticos que la cosa feminista propiamente dicha. Fueron años muy intensos. 

La entrevista continúa, junto al “Decálogo” de Tununa, en el suplemento Radar libros.


Hoy, 21 hs., Sarau Brasil e Argentina


‘El vuelo de la pluma’, de Tununa Mercado (novedad editorial)


Sobre ‘Reunión de extraños’, de Esteban Moore

Esteban Moore, Reunión de extraños: Borges, Buenos Aires, el café, Jack Kerouac y otras cuestiones, Córdoba, Alción Editora, 2020.

Este volumen misceláneo de Esteban Moore —poeta, traductor y ensayista— contiene textos de los últimos tres lustros, provenientes de presentaciones, prólogos, artículos, y un trabajo inédito, referido a Inventando a Irlanda, la literatura en la nación moderna, de Declan Kiberd. Titulada por el editor Juan Carlos Maldonado, esta Reunión posee un hilo conductor, una preocupación constante del artista: su interés e indagación por la palabra, su producción, traducción, proliferación y consolidación en torno a autores, épocas y espacios, con tratamientos, enfoques, tonos y énfasis que varían de acuerdo al contexto en el que fueron surgiendo.

Así, se abre con “Borges, el escritor poeta”, ensayo donde Moore subraya el reconocimiento a Roberto Arlt por parte de Borges, repetidas veces, contra el planteo —bien establecido y algo maniqueo— del enfrentamiento literario entre dos bandos: “Florida contra Boedo”. Por el contrario, Moore sostiene que las corrientes literarias más que combativas, terminan siendo colaborativas. De ahí un planteo de orden general: “Las poéticas no se imponen unas a otras: interactúan, cooperan, se hibridan, como en las ciencias se fundan en aquello que las precede”. Moore defiende la tesis de que la poesía –como poética– constituye la médula de la escritura borgeana, y recupera un comentario de Jaime Rest, sobre cómo cada fragmento u obra aislada, en Borges, “se integran en un solo argumento sostenido”.

“El café porteño: espacio de la lengua cotidiana” se enfoca en la dinámica urbana, en el intercambio y surgimiento de lo inesperado en la socialización cultural. Tal como pasó con Witold Gombrowicz, quien, varado en Buenos Aires, se propuso traducir, sin conocer el idioma local, su novela escrita en polaco. Llevando algunas páginas traducidas con esfuerzo, de la pensión al Rex, dice Moore: “se produjo un milagro propio de un café porteño. La mesa en la que trabajaban comenzó a ser rodeada por poetas, escritores, curiosos y algún parroquiano, que aportaban sus opiniones. Hubo días en que se reunía una pequeña multitud a su alrededor, por lo tanto, la versión argentina de Ferdydurke podría ser considerada el resultado de una tarea comunitaria, social y abierta a varias voces, sólo posible en un lugar público”. Otro texto referido al ámbito del café, observa su aporte al surgir de la voz —todas las letras— del tango, desde la conversación animada al soliloquio, del sentir al decir (y luego cantar).

“La escritura de la dorada eternidad, un legado trascendente” y “El ángel de las musas” son introducciones a traducciones del propio Moore, presentando obras de Jack Kerouac y Gregory Corso, respectivamente. Sustentadas en documentación fundamental (biografías y correspondencias), Moore expone, comenta y recrea “vida y obra” de los autores, enlazando sus biografías al contexto, con el desarrollo de sus propios proyectos literarios, etc., en aras de una mejor/mayor comprensión de la obra en cuestión.

Más allá del aporte de cada escrito, de su enfoque y tema particular, todo el volumen permite conocer y palpitar los ritmos de la literatura, y de la ciudad, como una cultura viva, abierta y plural. En permanente movimiento y cambio.

Demian Paredes

* reseña en Hispamérica. Revista de literatura, nº 148 (2021), pp. 125-126


Video: Darío Canton lee su poemario ‘La mesa’

* Video producido por Hernán Bergara.

Cultura chaski

Muestra audiovisual del principio del poemario La mesa, de Darío Canton. Lectura por el autor. Producido en Puerto Madryn, Chubut. Gracias en Buenos Aires a: Demian Paredes y Darío Canton.