Leonard Cohen y “la gran e inevitable derrota que nos espera a todos”

Leemos: “Fue sólo cuando leí, incluso en una traducción, los trabajos de (Federico García) Lorca, que entendí que había una voz. No quiero decir que copié su voz; no me hubiera atrevido. Pero él me dio permiso para encontrar una voz, localizar una voz, encontrar un yo, un yo que no es fijo, que lucha por su propia existencia.

Al hacerme mayor supe que las instrucciones venían con esa voz. ¿Y qué instrucciones eran ésas? Nunca lamentarse. Y si uno debe expresar la gran e inevitable derrota que nos espera a todos, debe hacerlo dentro de los estrictos confines de la dignidad y la belleza.”

Completo acá; Leonard Cohen hace un bello (y agradecido) discurso al recibir el Premio Príncipe de Asturias.


“Leonard” (Hermann Bellinghausen)

Leemos: Bien extraño que resulta que ahora esté en boca de todos porque lo condecoró la realeza española, que qué puede saber de estas cosas. El gambito de los príncipes oportunistas no debería poner serio a Leonard Cohen (1934). No a él, rey del cool, asceta, triste y esteta en la lumbre de su crudeza. La ironía como relámpagos. Eso le bastó para convertirse en un artista significativo del fin de siglo. Muy al modo moderno, desde el show bizz y su espacio sonoro. Ya era novelista prometedor, y poeta en estado puro con obras memorables como Flores para Hitler La caja de especias de la Tierra, cuando en 1966 dio un giro radical a su persona.

En poco tiempo había escrito dos novelas estupendas: El juego favorito Hermosos perdedores, esta última precisamente de 1966, igual que Suzanne, la canción donde comienza el Cohen definitivo. Perdimos al escritor: no volvió a la narrativa, dejando dos rabiosas, divertidas y trágicas historias con el aliento de Henry Miller y la inventiva de Georges Bataille.

Hijo de clase media acomodada e ilustrada, salió de su natal Montreal a merodear revoluciones en Cuba, triunfante, y Grecia, aplastada. Perdió sus pasos en París y Nueva York, vio crecer el fenómeno Bob Dylan y se dijo: si él canta sus poemas, ¿por qué yo no? Produjo su primer disco, el célebre Songs of Leonard Cohen (1967), y optó por habitar los escenarios como cuartos de hotel (no todos nacen con voz de oro) y se dejó llevar.

(…) Pasajero habitual de las obsesiones de judío con culpa y sin Freud, tuvo debilidad por el martirologio de las vírgenes cristianas (Juana de Arco, la santa mohawk Catherine Tekawita). Fascinación perversa por el verdugo nazi. Misticismo insuficiente, por mucho zen que invirtiera. Siempre cantor del amor profano. Sugerente, ladies man confeso, extranjero en tránsito con un horario de trenes a la mano y una manera filosa de decir la verdad carnal, aun mintiendo. Pero como declara en la grabación reciente de un concierto en Londres (2009), ya probó de todo: prozac, paxil, bifexor, ritalin, focalin; también extenuó la filosofía de las religiones. Y no le queda sino confesar que no hay curación para el amor (There Aint’t No Cure For Love).

Completo acá.


Leonard Cohen, “hijo literario” de García Lorca, solidario con los “indignados”

Leemos: El poeta y músico canadiense Leonard Cohen también se reconoce como hijo literario de Federico García Lorca, por sus evocaciones poéticas plagadas de un paisaje tremendamente familiar y muy cercano al silencio.

Cohen, emblema de la contracultura occidental de la segunda mitad del siglo XX y desde hace unos años asceta budista, recibirá el viernes en Oviedo, capital de Asturias, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011.

Cohen está en España, pero no es la primera vez que visita el país ni es nueva su vinculación a su literatura y cultura. Su admiración por García Lorca, el poeta granadino que fue ejecutado por franquistas en un descampado de la sierra durante la Guerra Civil española (1936-1939), es añeja, cuando tenía sólo 15 años y cayó en sus manos uno de sus poemarios, donde leyó por primera vez sus evocaciones sobre el amor, el silencio y la muerte.

A su primera hija le puso por nombre Lorca, como un homenaje a ese autor que lo deslumbró tan joven y que no ha dejado de leer desde entonces.”

“Cohen, sensible a lo que ocurre en el planeta, también quiso lanzar un mensaje de solidaridad y apoyo al movimiento de los indignados, que nació en España en mayo pasado y que se ha extendido al resto del planeta.

‘Todos tenemos un amigo que sufre porque se ha quedado sin trabajo o sin oportunidades’, explicó el poeta y músico, quien también lamentó los severos recortes a la cultura de prácticamente todos los gobiernos de los países en crisis, pero también advirtió que si alguien quiere crear y expresar algo, al final lo hará, con o sin apoyos.”

Y acá: “La tendencia mundial a recortar presupuestos en cultura también ocupó minutos de análisis: ‘Sí, por supuesto. Uno lamenta el que se retiren los fondos a los artistas. Pero creo que las obras saldrán con o sin los gobiernos. No creo que el espíritu de un país dependa de la afirmación concreta de un gobierno’.”


“Cómo decir poesía” (Leonard Cohen)

“¿Qué expresión podría definir a nuestra época? Nuestra época no tolera expresión alguna. Todos hemos visto fotografías de madres asiáticas desoladas, así que no nos interesa la agonía de tus órganos achacosos. Nada de lo que puedas expresar con tu cara tiene parangón con el horror de nuestro tiempo. No lo intentes siquiera. Sólo merecerías el desprecio de los que han sido tocados en lo más hondo. Todos hemos visto noticieros con seres humanos embargados por el dolor y la desazón. Todos sabemos que comes como Dios manda y que hasta te pagan para que te subas a un escenario. Estás tocando para gente que ha vivido catástrofes, así que tranquilízate. Di las palabras, transmite los datos y hazte a un lado.”

* Fragmento de un texto -que hay que leer íntegro- de Leonard Cohen, reproducido en el suplemento Radar (5/6/2011).