#Música: Lenine, dos temas ‘ao vivo’

Publicado el 24 ago. 2018

 

Publicado el 15 ago. 2018

Ogan Erê (Lenine / Lula Queiroga)

Música: Lenine, ‘Chão’ (videos oficiales en vivo)

Mientras prepara su nuevo trabajo, Carbono, el genial Lenine subió hace unos meses a su canal de YouTube los videos de su anterior show, presentando –tal como lo hizo aquí en el teatro Gran RexChão (y aquí explica, comenta un poco el concepto de ese gran disco sourround). Fueron, a lo largo de la gira, dos recitales grabados y cientos de tomas con cámaras GoPro –estratégicamente instaladas– en decenas de países. El sonido, por supuesto, es impecable, y permite una “re-escucha” del disco, y de sus recitales (para quienes pudieron verlo verlo y oírlo ao vivo).

Posteo entonces algunos de los temas de ese disco que más me gustan, además de algunos de sus “viejos” clásicos… (el playlist completo, con una veintena de temas, está aquí)

 

 

 

 

 

 

 

 


maravilha: música: Lenine and Martin Fondse Orchestra Live

Publicado el 02/12/2013

The Bridge – Lenine and Martin Fondse Orchestra Live at MOERS 2013
Recorded by Arte Web TV
Moers-DE
(18/05/2013)


Un (lamentablemente breve) reportaje a Lenine

Hoy salió en Folha on line un reportaje al genio de Lenine –ya posteado en este blog–, acerca de su nuevo disco, presentado recientemente en Argentina, Chão.

Abajo, una síntesis de la entrevista.

El audio, acá y acá.

*   *   *

Democrático –como seu autor, que, neste mês, toca em Paris, Milão e Altinópolis (interior de SP)–, o show mescla o disco mais recente e homônimo a temas consagrados, como “Jack Soul Brasileiro”.

Todos rearranjados e executados em complexa arquitetura sonora quadrafônica –uma evolução do estéreo que trabalha a profundidade do som.

“Numa analogia com a literatura, os discos seriam coletâneas de contos. Prefiro acreditar que ‘Chão’ é um romance”, diz.

“Guia Folha” – Como você analisa o novo disco no contexto da sua obra? O que há de novo?

Lenine – Tem algumas coisas diferentes, outras nem tanto. Uma característica diferente é, desde o início, a ausência de bateria e de percussão. Por causa disso, descobrimos o caminho da “ruidagem” do cotidiano. Os sons que povoam o meu dia a dia. O novo foi usá-la sem manipulação, “loop”, edição. De uma maneira orgânica.

Outra diferença é a idealização como uma música só. Foi uma procura. Como se fosse uma suíte. Para ouvir de uma tacada só, sem repetições de estrofes ou refrões, tudo muito direto, cada elemento servindo de ponte. Numa analogia com a literatura, os discos seriam coletâneas de contos. Prefiro acreditar que “Chão” é um romance.

Como foi preparar o áudio do espetáculo?

Sacamos que o disco se adequaria muito ao “surround”. Por isso vamos estrear só agora: foi o tempo de criar um relevo sonoro e de brincar com a espacialidade. Temos viajado sempre com o equipamento e o esquema quadrafônico. Permite ao ouvinte ficar imerso.

Você tem algum receio ao empregar recursos digitais?

Não. Ferramentas são ferramentas, servem para ser usadas.

Por que o título “Chão”?

Geralmente, quando começo o projeto, a primeira coisa que vem é o título. Então eu já sabia que se chamaria “Chão” e que seria sem bateria ou percussão. Tenho uma paixão por essa palavra, um monossílabo nasal e onomatopeico com uma gama de significados no Brasil.

Na música “Todas Elas Juntas num Só Ser”, são mulheres que já integravam seu imaginário musical ou foi preciso fazer uma pesquisa?

Sou compositor, estou sempre curioso por quem está compondo também. É legal perceber que na trajetória da MPB houve centenas de músicas sobre mulheres. Eu cheguei a fazer uma outra versão dela para o disco, com outra letra. Outras mulheres. Mas não entrou, também não vou tocar. Preferi me ater às músicas que estavam dentro da proposta.

Você tem algum lugar ou programa preferido em São Paulo? Como lida com a cidade?

Toda vez que estou em São Paulo vou comer o polpetoni do Jardim de Napoli.

Como tem sido tocar ao vivo com seu filho Bruno Giorgi?

Em turnê é a primeira vez. É maravilhoso, cara, porque eu sou uma pessoa muito criteriosa. E é bacana ver a excelência do que ele faz com 23 anos. Bruno produziu o disco e foi importante para a arquitetura tridimensional desse som, criando parâmetros de relevo para cada canção. Ele tem um papel fundamental.


Lenine en el Gran Rex: el funk de siempre y las baladas + sonidos y ritmos electrónicos (para crear nuevas atmósferas y que siempre viva la MPB)

Los músicos del Brasil –al menos, una gran parte de los que mantienen viva la MPB– están a la búsqueda de nuevos sonidos, “atmósferas” o “ambientes” para sus nuevas producciones. En general, se aprecia en los discos o en las presentaciones en vivo (por las que hubo en nuestro país, pienso en, por ejemplo, Caetano Veloso y Adriana Calcanhotto): se puede decir que lo hacen desde escenarios despojados o minimalistas (un ala delta como “techo” y una modesta pantalla de video en el caso de Caetano y sus dos (jóvenes) músicos acompañantes; todo negro y con una mesa con “implementos” en el caso de la Calcanhotto; apenas tres lámparas “iluminantes”, posadas sobre la cabeza de cada músico, en Lenine) junto a sorprendentes bases y ritmos electrónicos (haya o no batería –como sí hubo con Caetano; también unas percusiones del genial Lancelotti con Calcanhotto, y sin tambores en el caso de Lenine… y sin que por ello falten las clásicas batucadas programadas–). En cualquier caso, hablamos de esa particular hibridación de los adelantos técnicos y ritmos de otros países y continentes, junto a los instrumentos y ritmos tradicionales del Brasil, que produce la MPB desde hace varias décadas, y que por lo general da muy buenos resultados musicales, sumamente creativos.

(Respecto a Recanto, de la gran Gal Costa, por el momento me reservo del derecho de opinión; trataré de darle alguna oportunidad más al disco y veré si posteo alguna opinión…)

Yendo al grano. En el Gran Rex, la semana pasada, Lenine presentó Chão, su último disco, el de una carrera de casi 30 años. Dio un recital de una hora 45 minutos, y, en el sentido arriba mencionado, no decepcionó con su nuevo “concepto” de proyecto musical. Sin batería, sin percusiones, Lenine subió al escenario acompañado “sólo” con dos músicos… que instrumentaban con todo: guitarras, cavaquinho, bajos, teclados, sintetizadores y programadores de bases rítmicas, loops y sonidos varios (los latidos de un corazón; el canto de un canario y una cigarra; ruidos de pasos por un camino de piedras; un lavarropas; una máquina de escribir y una motosierra…). Bruno Giorgi y JR. Tostoi fueron excelentes acompañantes para el músico nacido en Pernambuco, quienes junto a sonidistas e iluminadores generaron un gran recital (por ejemplo, ciertos sonidos sólo de ciertos amplificadores del teatro: Lenine nos brindó un “concierto en sourround”).

El show comenzó… con el recitado con que finaliza Chão, que dice que “esto es sólo el comienzo”… un comienzo que arrancó con los primeros temas de Chão pero que revisitó infinidad de temas de Lenine de sus anteriores trabajos: desde O Dia em que Faremos Contato, de 1997 (“A ponte”), pasando por los temas de Na pressao (1999): “Paciencia”, “Jack Soul Brasileiro”, “Relampiano”, “A rede” y “Tubitupy” (este último con esas fabulosas letras que dan cuenta de las paradojas (hiper)modernidad-(hiper)pobreza que tristemente caracterizan la realidad de nuestros países en Latinoamérica, y que Caetano en “Um indio” (de Bicho), o Gilberto Gil en decenas de temas –¡y discos!– también han “retratado” a su manera), hasta los de Falange caníbal (2002), como “O Silêncio das Estrelas”, y muchos más.

Varias veces he dicho que a Lenine, más que como “el Beck brasilero” debería ser moteado como “el Chili Pepper brasilero”, por el pegadizo funk popeado (o pop funkeado, como gusten) que tienen muchos temas (me parecía que “el Beck” del país hermano era más bien Carlinhos Brown; aunque, por su parte, el folleto de Chão dice otra cosa: que “Lenine ha sido considerado la respuesta del Brasil a Prince”). Sin embargo, ahora, con el aggionarmiento de bases y sonidos electrónicos (muchos de ellos los mismos originales de las versiones en estudio), se puede restituir ese “título” a Lenine: porque la “novedad”, además de los temas recién aparecidos en Chão, fueron las cadencias –por lo general, más lentas–, junto a los arreglos de los temas ya conocidos más “movidos”; y que si bien, ya están sonando en sus trabajos de estudio, acá, por carecer de baterías y percusiones “tradicionales”, permitieron oírse y destacarse (una vez) más.

Mi vieja –partícipe conmigo del recital– me repetía lo que ya había notado en la primera presentación de Lenine en estos pagos, allá por 2008: la enorme energía que pone éste en desarrollar el recital, similar a su modo de ver, a un Fito Páez, que le mete y mete durante una, dos (o tres) horas, ganándose así al público. De hecho, los dos músicos tuvieron un breve descanso a mitad del show, y Lenine arremetió con dos temas, él solito con su guitarra (“O Silêncio…” y uno de esos funkitos tan buenos que hace), y luego siguieron los tres hasta el final, con bises y aplausos del público (quien participó, entusiasta, en muchos temas, cantando y acompañando), muy feliz, largo rato, tras el saludo final del trío.

En suma: energía, buenos arreglos musicales, nuevos temas y mucha alegría nos dio este genial músico.