Desarrollar la Asamblea de Intelectuales en apoyo al FIT

* Posteamos la nota aparecida en La Verdad Obrera de Esteban Mercatante, sobre los desafíos planteados a la Asamblea abierta de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT, quien tiene su 5ta. asamblea mañana, en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA), a las 14hs.

Los votos logrados por el FIT el 23 de octubre significan un importante reconocimiento entre sectores de trabajadores y de la juventud a un frente que defendió una posición de independencia de clase tanto frente al gobierno como frente a la oposición patronal, y a la intervención activa que tuvo la izquierda en las principales luchas de estos años. Un gran hecho político en el marco de la conformación del Frente ha sido la puesta en pie de la “Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT”.

A diferencia de la intelectualidad kirchnerista, para la cual apoyar un proyecto político significa alinearse sin chistar con la política oficial, y cada vez más elaborar argumentos estrambóticos ante cada giro más a la derecha del gobierno, durante estos meses hemos realizado en la Asamblea debates muy importantes que ya hemos reflejado en estas páginas y en el blog del IPS.

Este nucleamiento en apoyo al FIT es un primer síntoma que puede prefigurar un cambio más amplio en el panorama intelectual nacional dominado por la resignación y el “arrepentimiento” que marcó a la intelectualidad progresista desde los ‘80. Una intelectualidad que desde la vuelta de la democracia adoptó, sin más, posiciones liberales y coincidió en forma unánime, a pesar de sus distintas tradiciones, en cuestionar toda idea de revolución; los mismos que, después del 2001, se inclinaron por la defensa de las instituciones ante las amenazas de “anomia”, y sólo en algunos casos coquetearon con los “movimientos sociales” emergentes de los sectores obreros y populares que resistían los intentos de descargar sobre sus espaldas los costos de la crisis. Esta intelectualidad, tanto en su variante nac&pop como en su variante social-liberal del tipo de Beatriz Sarlo, apoya satisfecha la “restauración” kirchnerista que sacó de las calles a los sectores movilizados y recreó las expectativas sociales en las mejoras que pudieran lograrse en los marcos capitalistas.

Apóstoles del conformismo

Los intelectuales K son los principales apóstoles de este conformismo, del “nunca menos”, y nos presentan como horizonte de transformación insuperable las medidas distributivas que puedan surgir de este Estado, el mismo que defiende a rajatabla las conquistas que significó el neoliberalismo para la burguesía.

Aunque el leit motiv de Carta Abierta es reivindicar desde su propio nombre la figura tradicional del intelectual comprometido, lo cierto es que los principales hechos políticos ocurridos desde su conformación han mostrado exactamente lo contrario. Aunque su alineamiento con el oficialismo no ha estado exento de algunos reparos, cada vez que se puso en evidencia que este Estado gestionado por el peronismo se sustenta en la “triple B” (burocracia sindical, policía bonaerense y barones del conurbano, cuya violencia ha dado un saldo de más de una decena de muertos en el último año), un vergonzoso silencio les ha permitido superar los malos trances. El mismo silencio que hemos visto ante las persecuciones judiciales a los dirigentes obreros del sindicalismo de base de los últimos meses.

Hoy, con el 54% de los votos obtenidos por Cristina, estos sectores se muestran a la ofensiva. González en 678 insiste a los panelistas que dejen atrás el recuerdo del bochorno pasado, cuando Sarlo fue de invitada al programa, y que consideren el “53,9 de argumentos” que tienen para discutirle. Mientras tanto, un ala más rabiosamente cristinista encabezada por Ernesto Laclau participa de la mano del propio Secretario de Cultura Jorge Coscia del lanzamiento de la revista Debates y combates. Las jornadas que presentaron esta revista tenían como objetivo declarado “producir una crítica, un lenguaje alterno y también una superación del discurso liberal individualista, dominante en los medios de comunicación de masas y en el debate contemporáneo sobre la naturaleza de la democracia”. Pero cuando especifican más explícitamente, Laclau plantea por ejemplo que cree “que el Estado es un espacio de lucha también. Es necesario articular los dos niveles. Si privilegia sólo el Estado, entra en una posición liberal. Si uno pasa a un libertarianismo extremo, corre peligro de una cierta impotencia”. La ausencia de cualquier referencia al carácter de clase del Estado no es mera coincidencia. Esta intelectualidad no hace más que acompañar –y en esto coindicen los intelectuales “opositores”– el proyecto de “capitalismo en serio” que Cristina contrapuso al “anarcocapitalismo” financiero, cuya base sería la distribución progresiva del ingreso y el gasto social. Pero el “modelo” que Cristina busca exportar, como todo capitalismo, no tiene otra base que la explotación obrera, que alcanzó niveles sin precedentes gracias al mazazo al salario de 2002, y la precarización laboral, heredadas de los ’90, defendidas a rajatabla por el gobierno, los empresarios y la burocracia sindical.

Organizar un nuevo inconformismo

Aunque el gobierno insista con que acá la crisis no llega y que tenemos otro “modelo” que Europa debería imitar, y Cristina critique las políticas de ajuste, esto es lo que ha comenzado a anticipar para su próximo gobierno. Los varios ataques dirigidos a los sectores combativos del movimiento obrero son una preparación para un escenario donde la crisis internacional preanuncia mayores choques entre las clases. La “triple B” se prepara para golpear más duramente y Cristina está aprovechando el crédito logrado con el 54%, gran parte del cual fue un voto conformista a la espera de preservar el “nunca menos”, para acercarse nuevamente a los sectores empresarios con quienes la relación se había ido enfriando.

Pero las expectativas de los trabajadores y la juventud explotada y oprimida chocarán con la orientación política de un gobierno que es gerente de los negocios capitalistas. La campaña del FIT mostró que parte de estos sectores apoyaron o escucharon con respeto nuestras propuestas. La Asamblea en apoyo al FIT mostró que tampoco puede decirse que entre los intelectuales, docentes y artistas, a la izquierda del kirchnerismo haya una pared.

Creemos que este espacio puede expresar una disputa con la intelectualidad conformista y, frente a un escenario de crisis y rupturas con las ilusiones del “nunca menos”, podrá plantearse también el desafío de constituir una referencia para una intelectualidad que busque ligarse a la clase trabajadora y plantear una perspectiva anticapitalista. Por eso nosotros apostamos a que la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT dispute contra la miseria de lo posible que expresa la intelectualidad progresista nacional.

En la próxima asamblea, a realizarse este sábado 12/11 en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) discutiremos qué iniciativas podemos definir para avanzar en estos objetivos. Tenemos el desafío de profundizar los debates que iniciamos durante estos meses, sobre cómo es posible que la izquierda clasista conquiste una fuerte inserción en la clase obrera, desde donde plantear un programa para el conjunto de los oprimidos, base fundamental para pensar seriamente en la posibilidad de constituir un partido revolucionario.


Apuntes sobre arte y política en la Argentina la última década (2001-2011)

Este escrito planteará sucintamente algunos elementos que se dieron desde la crisis de 2001, a la actualidad. Un proceso intenso de movilización y luchas que contó con la confluencia, con la participación de artistas, tanto individuales como colectivos, y donde se abrieron una serie de discusiones, a saber: si el arte se podía/debía producir al margen del sistema (o no); discusiones acerca de los contenidos que debía tener; en función de qué o quiénes crear artísticamente, etc.

Luego, haremos referencia a un segundo momento, de 2005 en adelante, donde la intervención del Estado juega un papel preponderante en el “reordenamiento” social, político… y también cultural-artístico. Entonces, este escrito intentará dar cuenta de los vaivenes del arte (de las obras y sus creadores/as) entre la crisis y la “normalidad” burguesa.

 

1. A diferencia de la década del ‘90, donde primó la comercialización a gran escala de un sector (más bien reducido) del arte argentino (“globalizadas” las residencias, bienales y concursos a un nivel mucho mayor al de los ‘80, donde Buenos Aires se sumó también, como sede “del tercer mundo”, al “nuevo itinerario” de las bienales artísticas), el posmodernismo, el “relativismo cultural” y muy pocas manifestaciones críticas[1], el 2001 significó el inicio de un nuevo tiempo (y ritmos) para el arte: la crisis económica, social, política y estatal (una “crisis orgánica”, al decir de Gramsci) brindaron la posibilidad, en el marco de las fuertes movilizaciones sociales, de que el arte se generalizara (y hasta se “fusionara” con la vida –porque la manifestación social tuvo a su vez ingenio e inventiva para expresarse y luchar-) y diera un salto significativo la cantidad de grupos y colectivos artísticos.

Las plazas y parques, las calles y las manifestaciones, las fábricas ocupadas y “recuperadas” por sus trabajadores, los barrios, confluyeron con una cantidad de artistas, grupos y colectivos, “viejos” y nuevos, revitalizándose las formas y contenidos del arte y la cultura en general. Entre los muchos que se podrían nombrar, estuvieron Argentina Arde, el Taller Popular de Serigrafía, Contra-Imagen, Etcétera y el Grupo de Arte Callejero (estos tres últimos ya actuando antes de 2001). Proyectos como el de Indymedia (comunicación alternativa), emprendimientos culturales como los que hicieron los MTD en numerosos barrios, los debates que hubo sobre arte y política en diversos centros culturales y museos (como la mesa redonda “Arte rosa light o arte Rosa Luxemburgo” en el MALBA en 2003), o instancias como la Semana Cultural por Brukman (“Arte y confección”), realizada también en 2003, contra del desalojo de las obreras costureras que habían tomado la fábrica, fueron algunos “hitos” donde los artistas confluyeron con la movilización y la lucha y “activaron” de variadas maneras.

Cabe agregar que, entre las discusiones y perspectivas políticas planteados, estaba el de la “autonomía del arte” y el “compromiso político”; el de enfrentar o no a las corporaciones privadas y al Estado; el de si bastaba (o no) con hacer funcionar “circuitos alternativos” o “paralelos” a los establecidos por el mercado capitalista y los gobiernos, o si se debía apostar a una lucha más profunda. Como veremos abajo, la realidad dio una respuesta a estos debates.

2. Ya desde 2004 la intensidad de la movilización obrera y popular decreció significativamente –obviamente, los procesos sociales y políticos no son eternos– y, grosso modo, muchos artistas, individual o colectivamente, regresaron a sus atelieres y talleres “privados”, al calor de la “pasivización” (Gramsci) del movimiento social, cuestión que, combinada una recuperación económica, terminó por restablecer alguna clase de autoridad estatal y gubernamental, volviendo la situación política argentina a una suerte de “normalidad” capitalista.

3. ¿Cuáles son las alternativas, disminuida la movilización social, que tuvieron (y tienen) los artistas entonces? A grandes rasgos, dos: aceptar en algún grado (nuevamente) los vaivenes del mercado capitalista (el dominio de los monopolios privados), o confiar en que el Estado y el gobierno (capitalistas ambos también) los cobije. Y algo de esto último hubo –con clara intencionalidad política-, si tenemos en cuenta el creciente peso del Estado y gobierno en diversas áreas del arte y la cultura de 2005 en adelante, con distintas leyes que beneficiaron (sectorialmente) al arte: subsidios a través del INCAA para producir ficciones y documentales; leyes para los actores (como la que los contempla dentro de los “derechos de autor”); ley para que los escritores puedan cobrar una jubilación, etc. Todas “pequeñas acciones reparadoras” que, siendo progresivas, encubren problemas mayores, estructurales, como la creciente desfinanciación y decadencia de las escuelas, y terciarios de arte, del IUNA, etc.

Es que, a fin de cuentas, los grandes empresarios (dueños de colecciones privadas que exhiben en sus museos –previo pago de entrada- y activos actores en el mercado internacional de compra-venta de obras y… artistas) como así también el actual gobierno y el Estado (que coopta y utiliza por lo general a artistas “progres”, reconocidos y/o populares con el único fin de obtener popularidad con recitales masivos gratuitos)condicionan al arte, manipulándolo a favor de sus fines políticos y/o económicos. Este, un dato de la realidad actual.

Porque la actual administración kirchnerista acuerda en la necesidad de desarrollar la “industria cultural” (eso sí: con perfil nac&pop). Como admite el titular de la Dirección Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, “las industrias culturales son un sector económico como cualquier otro, que genera empleo, que compra insumos y maquinaria, que exporta e importa su producción. Y aún más, en la Argentina actual, las industrias culturales son un sector económico relevante, que aporta el 3,5% del PBI, lo cual es equiparable a sectores como el de la energía”[2]. Pese a toda la cháchara, al palabrerío acerca de “batallas culturales”, el gobierno y Estado argentinos conviven tranquila y cómodamente con la extranjerización y comercialización monopólicas… mientras desarrollan sus propios negocios. Como ejemplifica el titular de Cultura, Jorge Coscia, “el Estado es el mayor comprador de libros de la Argentina: compra prácticamente un 20 por ciento de los libros que se venden destinados a distintas instancias. El Estado argentino es un gran estimulador de las industrias editoriales. Claro que el escenario actual es de desnacionalización de la industria editorial”[3].

En este marco, ¿será viable la “solución” que propone Andrea Giunta en su muy comentado libro Poscrisis. Arte argentino después de 2001? Dice allí, refiriéndose al área museística por ejemplo: “quedan muchas cuestiones pendientes en relación con los nuevos patrimonios: presupuestos para conservación y mantenimiento, profesionalización del personal, continuidad y movilidad de las colecciones. Estas cuestiones no podrán ser resueltas sosteniendo la separación entre lo público estatal y lo privado. En lugar de la pauperización de lo público y la espectacularización del apoyo privado a eventos que se consumen en el acontecimiento, el desafío radica en pensar una agenda a largo plazo en la que ambas esferas, la estatal y la privada, participen en la gestación de un proyecto común, con un programa y una financiación sostenidos en el tiempo”[4]. Es decir que Giunta “triangula” al Estado (siendo para ella una institución sin carácter de clase ni económico; un mero “árbitro neutral”) con los capitalistas privados y con los/as sujetos que hacen arte “desde abajo”. Una especie de fórmula ideal (es decir, imposible), donde “todos pueden ser felices”: desde el artista que crea con su propio esfuerzo y quiere (lógica y sensiblemente) difundir, dar a conocer los más posible sus obras, pasando por el gobierno que está a la cabeza del Estado (y que por supuesto sí tiene intereses económicos y de clase: es decir, políticos) hasta las empresas privadas (que también tienen interés en obtener ganancias y… en preservar el statu quo: es decir, no apoyar, bajo ningún punto de vista, un arte que sea cuestionador, rebelde o subversivo).

4. Además, los y las artistas y las (sus) obras que no entran aún (o no quieren entrar por alguna decisión o voluntad consciente) en el mainstream, en los circuitos “reconocidos & consagrados”, o en los “actos oficiales” (oficialistas, para ser más preciso), deben funcionar –obligadamente, en un país y un mundo sometido, como ya dijimos, al dominio de los monopolios- a “pequeña escala”. En efecto: teatros y salas, bandas y orquestas, poetas y escritores deben desarrollar su labor “a puro pulmón”, condicionándose así, material y espiritualmente, la creación artística en más de un sentido: uno de los más evidentes es que no puede difundirse ampliamente el arte, al carecer de publicidad masiva, y/o infraestructura y/o, mínimamente, el artista, de los materiales necesarios para desarrollar su trabajo creativo. El “alternativismo” muestra así sus límites; y si el arte confía en el Estado, no será “protegido” del mercado y los empresarios, ni será “impulsado libremente” por el gobierno de turno.

Esta labor, la de los circuitos “alternativos” (teatro off, cooperativas de músicos, pequeñas editoriales “autogestionadas”, “independientes”, etc.) surge, en un sentido positivo, originalmente ya en los ’90, como resistencia al feroz neoliberalismo. Un ejemplo de ello pueden ser las “editoriales independientes”, surgidas del cierre y/o “absorción” por las multinacionales de los grandes e históricos sellos editoriales nativos (Sudamericana, Santillana) y, en un sentido negativo, manteniendo muchas de las reglas condicionantes de las leyes del mercado (es decir, careciendo –en algún grado- de libertad). De fondo, el arte se encuentra ante sus propios límites, que son también los límites mismos del sistema: a) Dominio de los medios de producción (y publicitación) del arte por un puñado de empresas transnacionales, y el gobierno y su Estado; b) Dominio clasista, que somete a millones a la explotación, opresión y alienación; sujetos que podrían (es decir: potencialmente) ser tanto “público consumidor” como “productores” de arte.

Como señalara Trotsky en su Literatura y revolución, el arte entonces no puede superar esta situación “sólo con sus propios medios”: es necesario que intervenga la política.

5. ¿Qué salida tiene la cultura entonces? Si repasamos brevemente la historia, la revolución social, como sostienen varia(da)s tesis, basadas en la experiencia histórica, va siempre acompañada de una sana “revuelta cultural” –de hecho, algo así pasó, como dijimos al comienzo, pos 2001 en nuestro país-.

Y esto, no sólo ocurrió en la “lejana” Revolución rusa de 1917, sino también en los procesos de la etapa revolucionaria 1968-‘82: allí se “diversificaron” las corrientes artísticas, acompañando la lucha y organización obrera, juvenil y popular. Toda clase de obras, prácticas, discursos y manifiestos emergieron al calor de la lucha anticapitalista, como ocurrió en nuestro país. Desde los “renovadores” o innovadores del Instituto Di Tella, hasta la radicalización y compromiso de quienes hicieron, desde un grupo que rompió con el instituto (junto a algunos rosarinos, como Juan Pablo Renzi), “Tucumán Arde”. Todos/as participaron, cada cual a su manera, de un reverdecer de las prácticas artísticas y críticas, de una explosión creativa y comprometida con y desde el arte, y también con su tiempo[5].

Por ello, un arte auténticamente revolucionario podrá desarrollarse hoy sólo si puede preguntarse, plantearse (y plantarse ante) los grandes problemas de su época, que lo atañen, completamente, en su integridad toda, siendo al mismo tiempo conscientemente fiel a su impulso artístico, creativo. A su oficio y búsqueda interna de la mejor manera de expresarse en y con su obra.

Al calor de la crisis capitalista internacional, ya estamos viendo el emerger de la lucha de masas (desde el Magreb y Medio Oriente, a Grecia y otros países de Europa y Latinoamerica -¡Chile!-). Por ello, es probable que, nuevamente, presenciemos, al calor de la lucha de clases, nuevas rupturas en el arte con la ideología dominante, con la instrumentalización política y económica que lo condiciona y somete, y veamos nuevamente corrientes artísticas, críticas, rupturistas y renovadoras, que acompañarán los procesos de lucha de masas.

Una vez más, surgirán artistas, colectivos y agrupamientos al calor de estos procesos, participando activamente –cosa que, aunque no generalizadamente, ya viene ocurriendo-.


NOTAS:

[1] Escribía Jorge López Anaya todavía en 1998, en una nota titulada “Más allá del radicalismo político”: “El radicalismo político en el arte argentino surgió cuando se creía que los artistas y los intelectuales tenían un papel político importante que desempeñar. Pero en los años ochenta y noventa, a las oposiciones binarias subyacentes en esos pensamientos, como colonizado/colonizador, se opuso la ‘diferencia’ múltiple y heterogénea. La crítica derrideana a la lógica binaria tuvo sus consecuencias.

Pero, más aún, como señaló Vattimo, en nuestros días las filosofías de la historia que inspiraron los movimientos políticos revolucionarios ya no se sostienen. No han caído por ser ‘objetivamente falsas’ sino porque han desaparecido las condiciones sociales e ideológicas sobre las que se fundaban (…).

Las luchas emancipatorias hoy no van dirigidas hacia la igualdad de derechos sino hacia el derecho a la diferencia de los estilos de vida” (Ritos de fin de siglo. Arte argentino y vanguardia internacional, Bs. As., Emecé, 2003, p. 195).

[2] http://sur.elargentino.com/notas/la-cultura-una-industria-mas

[3] http://sur.elargentino.com/notas/entrevista-jorge-coscia-secretario-de-cultura-de-la-nacion

[4] Poscrisis…, Bs. As., Siglo XXI, 2009, p. 96.

[5] Para más detalle, ver el (variopinto) racconto que hace Anaya en el artículo ya citado del libro (también) ya citado, pp. 187-193.

 

* Este texto es un aporte a la mesa de “Arte y Cultura” de las I Jornadas de debate de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT.


Se consolida el espacio de intelectuales y docentes de izquierda

Hacia el 14/8: más de 200 participantes en la II Asamblea de apoyo al FIT

Con más de 200 asistentes se realizó este miércoles 3 de agosto la segunda Asamblea de Intelectuales, docentes, y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Contó con la presencia, entre otros de Eduardo Grüner, Enrique Carpintero, Hernán Camarero, Alejandro Schneider, José Villarruel, Pablo Bonavena, Carlos Mangone, Juan Hernández y José “Pico” Vazeilles. La apertura estuvo a cargo de Hernán Camarero por la coordinación de la asamblea quien hizo un racconto de las actividades realizadas que incluyeron la publicación de la solicitada con las más de 500 firmas de docentes, intelectuales y artistas apoyando al FIT, pronunciamientos políticos en discusión con los intelectuales de Carta Abierta sobre las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires y sobre la importancia del apoyo al Frente en las primarias del 14 de agosto y contra la proscripción de la izquierda, y haber generado un espacio de coordinación semanal que permitió la preparación de esta asamblea.

Con más de una decena de intervenciones, varios ejes atravesaron el debate en la asamblea. Por un lado se abordó la caracterización del escenario político nacional. El punto de partida fue el repudió unánime a la represión del kirchnerista Barrionuevo en Jujuy. En este sentido Eduardo Grüner propuso sacar un pronunciamiento desde la asamblea que se aprobó por unanimidad.

La asamblea contó con la presencia de José Montes, candidato a gobernador en la Provincia de Buenos Aires por el Frente de izquierda, quién destacó la importancia de la asamblea y señaló que desde los ’70 que no se constituía un espacio como este. Planteó que “esta reunión se da en el marco de un nuevo ataque, la salvaje represión en Jujuy a sectores pobres que pelean por un terreno para construir viviendas. Habría que decirles a los intelectuales de Carta Abierta que desde Marx y Engels sabemos que el Estado no es un terreno donde puedan conciliarse intereses de la burguesía y de los trabajadores, sino un organismo de coerción y represión, que usa su fuerza para atacar y reprimir a los trabajadores y sectores populares.” Y luego agregó que “Lo que estamos viendo con la repercusión de la campaña a todos lados donde vamos, es que fue un acierto poner eje en la proscripción que hace el régimen a la izquierda porque esta da un programa de lucha contra la clase capitalista y su Estado. Hemos visto el entusiasmo generado en la zona que va de Pacheco a San Nicolás, donde están las principales concentraciones obreras del país. La campaña genero un terreno fértil. La izquierda tiene el gran desafío de que sus ideas sean son tomadas por la clase trabajadora, que vea la necesidad de tomar en sus manos la tarea de construir un partido revolucionario.”

También se abordó una lectura de los últimos resultados electorales, retomando los debates que habían estado presentes previamente a la asamblea, que pueden verse en este blog. Sobre este punto Agustín Santella, docente de la UBA, planteó que “la reelección de Macri en la CABA expresa la hegemonía política de la clase dominante. Que la mayoría de la población haya votado entre las alternativas de Macri y Filmus, que la elección haya tenido como eje la seguridad, es expresión de su hegemonía cultural, política y hasta económica”. Pablo Rieznik, planteó que “más allá de un avance de la derecha y la desagregación del kirchnerismo” se mostraba “un escenario en el que detrás de la aparente polarización, tenemos en realidad casi una interna del PJ”, y agregó que “también en nuestro ámbito, Carta Abierta está pasando de las cumbres culturales a una disgregación, llegando al bochorno en casos como el de Jujuy”.

Por su parte, José Villarruel, sostuvo que la noción de “‘hegemonía cultural” “es una cuestión muy distinta a lo que se está discutiendo hoy en relación al kirchnerismo, presupone que aparte de la lucha política una serie de valores éticos irradian hacia los sectores populares”, y criticando a Carta Abierta planteó que este agrupamiento “acompaña un vaciamiento de la política, vaciamiento en el sentido de despojar aquello que constituye la formulación de objetivos, metas, reemplazado por una especie de operación circense donde los modos, los gestos dominan por sobre los mensajes”.

Junto con esto se profundizó la discusión sobre el intento del régimen de proscribir a la izquierda mediante la exigencia de obtener 400 mil votos para poder presentar candidatos en octubre, y se debatieron las medidas para enfrentarlo. Gastón Gutiérrez, del IPS Karl Marx, sostuvo “El gobierno nacional tiene una agenda de normalización que incluye endurecimiento hacia los reclamos social, represión y muertes. Tanto en la lucha que estamos dando contra la proscripción como en las intervenciones en las elecciones de la ciudad, creo que tuvimos el mérito de tener un discurso político que vincula los aspectos proscriptivos del régimen con nuestro programa”. Por su parte, José Castillo, candidato a diputado por la Ciudad de Buenos Aires, planteó que “con la pretensión de sacar a la izquierda del campo electoral no es el simple derecho de poder presentarse lo que pone en juego” que es un paso previo para poder “reprimir legítimamente”, y en este sentido que “denunciar esto es una elemental defensa clasista”.

La asamblea adoptó varias resoluciones para avanzar en la campaña contra las condiciones proscriptivas hacia la izquierda de las elecciones del 14 de agosto. Se votó emitir un comunicado en este sentido, junto con la conformación de un comisión de prensa para difundirlo ampliamente en los medios de comunicación; también preparar una fuerte intervención en las Jornadas de Sociología de la UBA a realizarse entre el 8 y el 12 de agosto y en la Interescuelas de Historia con este mismo objetivo; así como participar el miércoles 10 de la semana que viene en la conferencia para denunciar la legislación proscriptiva; y participar también en la fiscalización durante las primarias del 14 de agosto.

Otro eje importante del debate de la asamblea desde el comienzo fue la necesidad de desarrollar el espacio de la asamblea de intelectuales, docentes, y artistas en apoyo al Frente de Izquierda. Eduardo Grüner planteó que “estamos trabajando en distintos niveles, con tiempos diferentes. Por supuesto tenemos la urgencia del 14, pero también otra cuestión no menos importante es dar continuidad después de 14 y de octubre, donde se van a dar debates, al menos yo creo que serán muy importantes” y agrego que “es necesario salir a la calle, hacer una presentación mucho más pública del espacio”, “pensar maneras a través de las cuáles el espacio tenga una visibilidad mucho mayor. Pueden ser los foros propuestos, actividades ‘culturales’ más generales hacia afuera, y darle continuidad al espacio.” Por su parte, Hernán Díaz planteó la necesidad de estructurar este espacio, que pueda reflejar los debates que rodean al frente de izquierda.

De conjunto, todas las intervenciones, en las cuales se presentaron múltiples propuestas, acordaron en la importancia de darle continuidad al espacio constituyéndolo como punto de referencia entre intelectuales, docentes y artistas. En este sentido se resolvió impulsar un foro virtual para profundizar los debates que se han ido planteando en la asamblea y en otras contribuciones, y se puso fecha a una nueva asamblea para el jueves 1 de setiembre, en la Facultad de Ciencias Sociales en la sede de Santiago del Estero (Constitución) a las 19hs.

Fotos

* Tomado del Blog de debates del IPS.


Carta Abierta con Filmus y Tomada, el Frente de Izquierda con los docentes de Santa Cruz

Publico -tomado del blog de debates del IPS– la carta elaborada por la coordinación abierta de la Asamblea de docentes, intelectuales y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), a propósito de la reciente Carta Abierta 9.

Este documento ha sido difundido ampliamente los últimos días, y publicado en varios blogs y otros sitios electrónicos. Este espacio de intelectuales, artistas y docentes también ha publicado el pasado 26 de junio una solicitada en el diario Página/12, dando su apoyo al FIT, y publicando en la misma una parte de las más de 500 firmas que se han reunido.

Hace pocos días se ha hecho pública una nueva declaración de Carta Abierta, que busca apoyar la fórmula kirchnerista de Daniel Filmus y Carlos Tomada en las próximas elecciones porteñas que se realizarán el 10 de julio. Contra el “modelo de ciudad” macrista, los intelectuales de Carta Abierta reivindican el “derecho” a una ciudad donde se exprese “la polifonía dispar de las lenguas que la habitan” y lo “indígena soterrado” en ella, reclamando que sea espacio de “la política pública” en las plazas y que sea un “lugar de la memoria”.

La memoria de estos intelectuales, no obstante, falla cuando se trata de las “plazas”: olvidan los episodios de fines del año pasado en el Parque Indoamericano, donde la política racista y represiva de Macri fue acompañada por la Policía Federal dependiente del gobierno nacional, con el saldo de tres compañeros asesinados; luego Aníbal Fernández se encargó de extorsionar en vivo y en cadena nacional a quienes reclamaran en las calles con la quita de planes municipales y nacionales. Carta Abierta olvida, también, que el hasta hace poco aliado clave del gobierno, Sergio Schoklender, estuvo entre las principales voces que pidieron la represión. No se trata de un olvido casual: los autores de la nueva Carta Abierta tienen que defender a un gobierno nacional que no muestra ningún empeño en que “la polifonía” que habita la ciudad tenga acceso a una vivienda digna. La carta denunciaba la “privatización de las riberas del Plata, limitándolas a coto para viviendas y consumo suntuarios” precisamente en las mismas horas en que el gobierno nacional reprimía la protesta de los vecinos contra el Vial Costero en Vicente López, una de las expresiones más extremas de esa privatización.

En la nueva Carta Abierta no hay lugar, tampoco, para señalar que la criticada “Buenos Aires gerencial” no comenzó con Macri, sino que viene de largo: la creación de la Corporación Puerto Madero y Buenos Aires Sur, la utilización de los fondos del Banco Ciudad para el pago de la deuda pública, la privatización y la formación de ‘cajas paralelas’ fue iniciada por los Grosso y los Domínguez, y continuada por los Telerman y los Ibarra—que hoy se presenta como “colectora” de los candidatos que defiende Carta Abierta. No hay lugar para destacar que esa misma “Buenos Aires gerencial” es “gerenciada”, hoy mismo, tanto por el PRO como por los kirchneristas: desde las votaciones conjuntas en la Legislatura hasta la integración de los mismos kirchneristas como ‘gerentes’. Hasta hace muy poco el presidente de la Corporación Puerto Madero era nada menos que un dirigente de La Cámpora.

La privatización de la ciudad de Buenos Aires solo pudo llevarse adelante con la colaboración de los burócratas sindicales devenidos en empresarios: Carta Abierta olvida justamente mencionar el punto cuando su lista de legisladores lleva como candidato a Alejandro Amor, burócrata del Sutecba, y uno de los más importantes socios del macrismo. Por ello tampoco sorprende que en la Carta Abierta no haya lugar para denunciar que entre los representantes del supuesto proyecto nacional y popular para candidatearse al gobierno porteño se encuentra un íntimo aliado de Pedraza y abogado de la Unión Ferroviaria por más de 20 años: Carlos Tomada. La Carta guarda silencio sobre los vergonzosos diálogos íntimos entre el actual ministro de Trabajo y José Pedraza, secretario general de la UF y responsable principal del asesinato de Mariano Ferreyra, en los cuales se los sorprendió in fraganti cuando aconsejaba a Pedraza “hacer un laburo sindical sobre estos tipos que entran”, conspirando para limitar la influencia de la izquierda entre el activismo que conquistó con dura lucha –contra el Estado y contra la UF– el pase a planta permanente.

En la Carta no hay lugar, junto con las demandas al gobierno municipal de más y mejores escuelas que encabezaron con su lucha miles de estudiantes secundarios, para reclamar más y mejores Universidades; es que aquí, los estudiantes y docentes se enfrentaban con los rectores K y al propio gobierno nacional. Ni hay lugar para decir que Filmus, que fue presentado como la opción progresista de Cristina frente al actual candidato a vicepresidente (ex CEMA y ex UceDé) Amado Boudou, tiene dudosos pergaminos de “progre”: se trata de uno de los principales responsables de la Ley de Educación Superior impuesta bajo directivas del Banco Mundial, que significó una degradación de la educación y le imprimió un marcado sesgo privatista.

Los “desmemoriados” intelectuales K no advierten que lo ocurrido con el caso Schoklender ha puesto de manifiesto, de una manera brutal, cuál es la verdadera cara de la tan festejada ‘política cultural’: la integración y la cooptación de las organizaciones populares al Estado, con su correlato de corrupción y disgregación. En la Carta Abierta no hay lugar para señalar que los mecanismos de cooptación y regimentación estatal kirchnerista derivaron en los escándalos del Inadi y el caso Schoklender, y esto justamente cuando el oficialismo quiso usufructuar las luchas democráticas en las propias listas a legisladores de la ciudad, con una María Rachid que ahora buscan sacar de escena. Tampoco hay lugar para denunciar que lo “indígena soterrado” estuvo presente en la ciudad durante meses, con el acampe de la comunidad Qom en la 9 de Julio, pidiendo justicia por el ataque de Insfrán, aliado de este gobierno, y mucho menos que fueron hostigados por La Cámpora.

No alcanzó a secarse la tinta de la Carta Abierta 9, cuando el jueves 23/6 la Policía Federal comandada por Nilda Garré llevó adelante la represión contra el acampe de la delegación de docentes de Santa Cruz, del que participó también el Frente de Izquierda y los Trabajadores. Por si esto fuese poco al candidato de Carta Abierta, Daniel Filmus, se encargó de reivindicar abiertamente la represión mostrando la realidad del proyecto que defiende. Los trabajadores de la provincia de la presidenta viajaron miles de kilómetros para buscar una solución a sus reclamos y el Ministro de Trabajo y candidato a vicejefe de Gobierno se negó a recibirlos. Durante estos más de 50 días de huelga han recibido por única respuesta a sus reclamos la represión, el hostigamiento de agrupaciones oficialistas como La Cámpora, e incluso el intento de bloqueo por parte de la gendarmería del arribo a la provincia de la caravana de solidaridad con su lucha que llegaba desde distintos puntos del país.

¿Es esto lo que tiene para ofrecer Carta Abierta para la ciudad de Buenos Aires? Frente a este proyecto, y al de la centroizquierda sojera de Pino Solanas (que ante los empresarios de IDEA propone un organismo que “supervise” las manifestaciones para sacarlas de las calles), separada solo por la distribución de cargos de sus aliados naturales como Binner y Luis Juez, representantes también de las grandes empresas automotrices del país, el Frente de Izquierda ha ganado numerosos apoyos de intelectuales, docentes y artistas, y ha abierto un auspicioso debate no solo sobre cuestiones inmediatas, como el programa del Frente, sus perspectivas en la arena electoral y la pelea democrática contra las condiciones proscriptivas impuestas por la nueva ley electoral, sino problemas de más largo aliento, como la expresión de una opción política independiente, la lucha contra el trabajo en negro, precario y la superexplotación, la opresión nacional por parte de las naciones imperialistas, la destrucción del medio ambiente por parte de los monopolios y los agravios e injusticias que cotidianamente sufre nuestro pueblo trabajador. Una expresión activa de este apoyo fue la asamblea realizada el 17/6 en la Facultad de Ciencias Sociales, donde 300 participantes discutimos cómo tomar en nuestras manos el apoyo al Frente y batallar contra la idea pretendida por los intelectuales K de que “a la izquierda del kirchnerismo está la pared”.

Los intelectuales, docentes, artistas y trabajadores de la cultura que apoyamos al Frente de Izquierda defendemos una alternativa a la “construcción cultural” de los kirchneristas: una alternativa que no puede ubicarse en otro lugar que junto a los trabajadores. Los candidatos del Frente de Izquierda y de los Trabajadores están a la cabeza de las principales luchas de los trabajadores y combates democráticos. Myriam Bregman, candidata a jefa de gobierno, ha defendido a cientos de trabajadores y procesados por luchar; como parte del colectivo Justicia Ya!, que reúne organismos que se han mantenido independientes del gobierno durante estos años, ha llevado la querella en los juicios contra los represores, entre ellos el de la mega causa ESMA, aquella en la que se juzga a los asesinos de quien en una esquina de esta ciudad enfrentara a sus captores cuando difundía una “Carta Abierta” contra la junta militar que retomaba la tradición de cartas públicas en defensa de las causas justas y denunciando a los Estados que eran responsables de esas demandas insatisfechas. Nuestra lista de candidatos a legisladores está encabezada por Marcelo Ramal, que viene desarrollando una tenaz campaña que ha puesto en evidencia, a través de debates y polémicas, la orientación social reaccionaria del macrismo, la centroizquierda y los K, que vienen “cogobernando” la ciudad de Buenos Aires desde hace años. Nuestras listas incluyen a quienes fueron parte de la lucha de docentes y estudiantes universitarios, como el candidato a vicejefe de Gobierno José Castillo, docente universitario de larga trayectoria en la UBA y otras universidades, y luchador del gremio docente universitario. También integran las listas del Frente de Izquierda, Alejandro Lipcovich, presidente de la FUBA y candidato a legislador; quienes enfrentan en el INDEC las patotas K, como Marcela Almeida; u ocupan un lugar destacado en las luchas contra la burocracia y una nueva dirección sindical, como Claudio Dellecarbonara y Vanina Biasi.

El Frente de Izquierda y los Trabajadores pone en primer plano la pelea por terminar con las tercerizaciones, y por eso estuvo en la primera línea de la lucha de los ferroviarios. Plantea la necesidad de una reforma urbana integral para terminar con la situación de emergencia habitacional que tienen 150 mil familias en la Capital, la ciudad más rica y más desigual del país: por eso nos movilizamos a pesar del cerco policial en apoyo al legítimo reclamo de los ocupantes del parque Indoamericano. Después del triunfo que ha representado la obtención de una banca obrera y socialista en las últimas elecciones de Neuquén, tenemos planteada una lucha política para llevar a la izquierda a la Legislatura porteña, que sea una tribuna para los trabajadores que viven y trabajan en la ciudad, para luchar contra los pactos que tanto abundaron entre el macrismo, la centroizquierda y los K. Frente a la apología del “mal menor” que proponen los intelectuales de Carta Abierta que llaman a votar a los Filmus-Grosso y a los Tomada-Pedraza, los docentes, intelectuales, universitarios y artistas que apoyamos al Frente de Izquierda llamamos a dar una pelea de fondo para que las banderas históricas de la izquierda y del socialismo se transformen en una alternativa política para millones de trabajadores.

COORDINACIÓN ABIERTA DE LA ASAMBLEA DE DOCENTES, INTELECTUALES Y ARTISTAS EN APOYO AL FRENTE DE IZQUIERDAY DE LOS TRABAJADORES

02/07/2011


300 intelectuales se reunieron en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores

El viernes 17 de junio en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (sede Marcelo T. de Alvear) cerca de 300 intelectuales, profesores, investigadores, artistas y trabajadores de la cultura nos reunimos en una asamblea abierta que decidió fundar un espacio de apoyo activo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), conformado por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), la Izquierda Socialista (IS) y otras fuerzas de izquierda. El evento se constituyó en un indudable hecho político, intelectual y cultural. El mismo continuó lo iniciado hace algo más de un mes, con una declaración de adhesión al FIT en este sector, que hasta el momento recibió la firma de casi 500 hombres y mujeres pertenecientes al ámbito universitario y el mundo de la cultura (muchos de ellos presentes en la reunión), así como con la realización de mesas de debate acerca del frente de izquierda y el papel de los intelectuales.

 

En la mencionada declaración sostenemos la importancia de hacer una expresión pública de apoyo al FIT, pues “consideramos que la izquierda tiene que ofrecer una opción política independiente en las próximas elecciones nacionales y provinciales, y no ir como colectora de los bloques capitalistas tradicionales, ya sean éstos del gobierno kirchnerista o de la llamada oposición, ni diluirse en una centroizquierda cuyo programa es la defensa de los intereses sojeros e industriales”. También afirmamos que “la formación del Frente de Izquierda es necesaria para darle una expresión política electoral a todas las expresiones de lucha de los trabajadores y el pueblo, al sindicalismo de base que enfrenta a la burocracia sindical y sus patotas, a las luchas contra el trabajo en negro, precario y la superexplotación, a los que estamos por el castigo de los asesinos de Mariano Ferreyra, a los que luchamos contra el vaciamiento de la educación, contra la opresión nacional por parte de las naciones imperialistas, contra los monopolios que destruyen el medio ambiente, contra la persecución a los luchadores y a la represión, y contra todos los agravios e injusticias que cotidianamente sufre nuestro pueblo trabajador”. Y concluimos la necesidad de dar sostén al FIT como un camino “para que las banderas históricas de la izquierda y del socialismo se transformen en una alternativa política para millones de trabajadores”.

 

En la asamblea se valoró la trascendencia y el masivo respaldo que ha tenido esta declaración, así como el entusiasmo generado en amplios sectores de la intelectualidad y el mundo de la cultura a la constitución del FIT. También se discutieron los distintos pasos a seguir para que esta iniciativa se expanda y consolide. Se destacó el exitoso debut electoral del frente en los recientes comicios de la provincia de Neuquén, donde se logró conquistar una bancada obrera y socialista. En la reunión se hicieron presentes e hicieron uso de la palabra los distintos candidatos del frente: José Castillo (a Vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires), Christian Castillo (a Vicepresidente de la Nación) y Jorge Altamira (a Presidente de la Nación). Luego se sucedieron decenas de valiosas intervenciones por parte de los concurrentes, entre otras, las de algunos de los destacados firmantes de la declaración, como Eduardo Grüner. La reunión estuvo coordinada por Hernán Camarero, Carlos Mangone y Pablo Bonavena (docentes e investigadores de la UBA y otras universidades).

 

La asamblea resolvió las siguientes cuestiones:

 

1) Con el fin de lograr una mayor difusión pública, publicar una solicitada en Página/12 el domingo 26 de junio con la declaración y las cerca de 500 firmas en apoyo al FIT hasta el momento conseguidas, junto a las que se agreguen en esta semana, para lo cual se invita a todos a realizar una intensa tarea de difusión. Por favor enviar las nuevas firmas que se recolecten a: adhesiones.frentedeizquierda@gmail.com
2) Recolectar fondos para la publicación de dicha solicitada, dado el elevado costo de la misma. A tal fin se convoca a todos y todas a acercar su aporte. Y se puso a disposición la siguiente cuenta bancaria para recolectar el dinero:Banco Itaú, Caja de Ahorro Nº: 0537618-301/7, a nombre de Adriana C. Collado.

 

Por favor, luego de realizar un depósito de dinero, enviar un email a: adhesiones.frentedeizquierda@gmail.com quien hizo el depósito y el monto depositado.

 

3) Publicar la solicitada en forma de volante previamente a su publicación para poder difundirla ampliamente;
4) Hacer una nueva reunión de trabajo y coordinación de la asamblea de intelectuales en apoyo al FIT el próximo viernes 24 de junio a las 19.00 hs., nuevamente en el aula 300 de la Facultad de Ciencias Sociales.

 

 Hernán Camarero / Carlos Mangone / Pablo Bonavena


Acá los videos de Tv PTS con las intervenciones de: Eduardo Gruner, Alfredo Bonnet, Carlos Mangone, Pablo Bonavena, Hernán Camarero, Christian Castillo, Jorge Altamira, José Castillo, Agustín Santella, Matías Maiello y Diego Rojas.

 

 


Más de 200 intelectuales en asamblea de apoyo al Frente de Izquierda

Fac. de Cs. Sociales, sede MT (viernes 17 de junio de 2011).

Luego del importante debate del jueves 16 entre Horacio González, Christian Castillo, Eduardo Grüner, María Pía López y Pablo Alabarces sobre los intelectuales, el kirchnerismo y la izquierda, más de 200 intelectuales, docentes y trabajadores de la cultura se reunieron el viernes 17 en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA para participar de la asamblea de apoyo al Frente de Izquierda, en lo que constituyó un importante hecho político y cultural.

La reunión estuvo coordinada por Hernán Camarero, Pablo Bonavena y Carlos Mangone, docentes e investigadores de la UBA y otras universidades. Camarero dio inicio a la asamblea reivindicando dos importantes logros de la campaña del Frente de Izquierda: las casi 500 firmas de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT, de los cuales muchos estaban presentes, y el debut del Frente en Neuquén, conquistando una bancada obrera y socialista que ocuparan rotativamente los ceramistas Alejandro López (Agrupación Marrón) y Raúl Godoy (PTS), seguidos por Angélica Lagunas (IS) y Gabriela Suppicich (PO).

Luego tomaron la palabra para dar un saludo a la asamblea los principales candidatos de las fuerzas que componen el FIT. José Castillo de IS, candidato a vicejefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, saludó la asamblea y destacó que “en la pelea contra la proscripción kirchnerista, saludamos todos los apoyos que hemos recibido, porque son muestra de la crisis del doble discurso y la cooptación del gobierno”.

Por su parte, Christian Castillo, dirigente del PTS y candidato a vicepresidente del Frente de Izquierda, sostuvo que “el gobierno quiso dar la idea de que a su izquierda no había nada, pero la declaración de más de 500 intelectuales muestra un polo político para dar una pelea contra la impostura del kirchnerismo” y que, ante “un escenario de crisis económica mundial, se plantea una reflexión sobre qué programa y qué perspectiva es necesaria para que los trabajadores superen la crisis”, destacando que “el surgimiento del Frente de Izquierda es expresión de la necesidad de una opción anticapitalista frente a las tendencias a la descomposición del kirchnerismo”

A su turno, Jorge Altamira, candidato a presidente, planteó que “el kirchnerismo se jactó de ganar una batalla cultural, pero la construcción cultural por excelencia de los K es el caso Schoklender”, al mismo tiempo que enfatizó “el objetivo del FIT es ampliar el escenario de intervención política independiente de la clase obrera”.

Posteriormente se abrió el debate en el cual hubo al menos una veintena de destacadas intervenciones en las que se expresaron tanto militantes de las organizaciones componentes del FIT como compañeras y compañeros independientes, que consideraron la asamblea como un espacio propio de la intelectualidad de izquierda que apoya el frente.

Junto con la reivindicación de la asamblea, se discutió la necesidad de que la misma se constituyera en un espacio de resoluciones para el debate y para impulsar la campaña del Frente de Izquierda. Uno de los participantes que mayor hincapié hizo en este aspecto fue Eduardo Grüner, quien sostuvo que “el FIT es un síntoma de que hay crisis cruzadas, tanto políticas como económicas, y que hacía falta un espacio plural. Y este espacio es más plural que lo que terminó siendo Carta Abierta, por lo que hay que mantenerlo y profundizarlo”.

Por su parte, Hernán Camarero se pronunció desde la mesa por “la necesidad de ganar en extensión la constitución de este espacio, conquistando nuevas adhesiones a la declaración, pero también en consistencia, logrando una periodicidad de reuniones y actividades”, como parte de una batalla política por “denunciar tanto al gobierno kirchnerista, como a las variantes de Binner y Pino Solanas, como falsas opciones progresistas que no merecen llamarse de ese modo”

Con el mismo espíritu, también tomaron la palabra Agustín Santella, joven investigador del Conicet y miembro de la revista Nuevo Topo; Laura Meyer, miembro de la CD de AGD-Sociales y del IPS-PTS; Hernán Díaz, historiador y docente de la UBA; el periodista y escritor Diego Rojas, por nombrar algunos.

Esta asamblea fue un primer paso en el surgimiento de un espacio de intelectuales de izquierda en apoyo al Frente que debemos ampliar y desarrollar.