“Mejor mudar de Narciso” (Eduardo Espina)

Mejor mudar de Narciso

(Más fácil que en un espejo transparente)

 

I

Si en la pleamar amaestrada

de una fuente vino a mirarse,

en un espejo hubiera nadado.

Náufrago del ego al augurar,

atrapa espumas aunque más.

(Oh tan cóncavo caído de la

difícil felicidad, delfín que

por lo desolado se solaza)

 

II

Se miró en un mar enceguecido,

péndulo de apariencias para ser

por célibe levedad a la distancia

siempre, tarde, mañana y noche,

menos un marte mientras pudo.

Rodeó su densidad los aledaños,

a la imagen posterior que le dan.

Días de salir en islas a la deriva.

Y la edad, ¿a partir de deidades,

o adivinada en idea donde lo es?

 

III

Mirar de la pobre transparencia:

el viento escondido en el aire, la

hora al pairo apurando variantes.

Tiembla la blancura al hablarlos.

 

IV

El escalofrío y la fe de las iniciales

saben que la vida impide por fuera.

Desconocido el indicio al decidirlo

cuenta los años anillados, el tiempo

tan poco muerto de cualquier modo.

Cuesta la piel lo que estas palabras,

y el habla, según las ganas de nacer.

Para su azar cuando quieran huir de

ahora, será la h historia el único lugar.

 

V (cinco)

Redive al visir la brisa bucanera,

no más que  viento en el laberinto.

Como si bellas de allá vinieran la

perseverancia y cuanto puede ser,

la sibila de abril en las visiones

vuelve a vencer por enésima vez.

Extraño pretexto de lo invisible

(donde las apariencias engañan):

de lejos, creyó que era él mismo.

 

Eduardo Espina, El cutis patrio, Bs. As., Mansalva, 2009, pp. 116-117.