Video: Darío Canton lee su poemario ‘La mesa’

* Video producido por Hernán Bergara.

Cultura chaski

Muestra audiovisual del principio del poemario La mesa, de Darío Canton. Lectura por el autor. Producido en Puerto Madryn, Chubut. Gracias en Buenos Aires a: Demian Paredes y Darío Canton.


Video: “La mesa, poema de Darío Canton” (Taller3Gerva)

* Link a la ficha del libro, reeditado por Zindo&Gafuri en 2019.

La mesa – tratado poeti-lógico.

De Darío Cantón, editado en junio de 1972

 

El libro fue cosido y reencuadernado

Se le hizo un estuche estilo Caja Almeja


Sobre Anaquel de vasos canopos, de Darío Canton (Alberto Silva)

Un acontecimiento para la poesía latinoamericana. Sobre Anaquel de vasos canopos, de Darío Canton

DISCUSIÓN

Alberto Silva

Las familias egipcias guardaban los tesoros más preciados de sus difuntos en recipientes de arcilla artísticamente cincelados. Este conocido uso nobiliario resume con silencio elocuente el gesto doble, a menudo oximorónico, propio de cualquier poesía. De modo explícito en el caso de Anaquel de vasos canopos (Librería Hernández, 2020), la reciente “cantología poética 1975-2019” de Darío Canton. Esta obra tiene algo de cierre, de despedida, aunque en arte nunca conviene creer del todo a quien se despide (al arte, que yo sepa, nadie le dice adiós). Sea como sea, es la obra de su vida, la prolífera vida de Darío Canton. En ella emprende una crónica premeditadamente prosaica de la caducidad. Digamos que es ese el tema recurrente de los poemas de las cuatro décadas largas cubiertas por la selección, entre 1975 y 2019. A la vez que da cuenta de cada evento de una peripecia común y corriente, la voz del narrador esculpe sobre ella, verso a verso, la fantasía de una duración si es posible milenaria, efigie de una eternidad pretendida o soñada. Esta se grafica en el juego ruso de muñecas que se embuten en los versos con que el libro da testimonio de la relación de Canton con la poesía. Los textos (cantologados de publicaciones anteriores, según detallan con precisión la presentación y el índice) toman la forma de unitario libro canopo distribuido a lo largo y lo alto de una estantería. En el ensueño del autor, esta crece y crece hasta volverse monumento de una recordación, la suya propia. Acto seguido, dicha construcción la envuelven los lectores en el manto de interés compartido que de a poco despiertan sus textos. Y así, su dedicación cierra el imaginario círculo, de modo que la lectora o lector se descubren arropando esos poemas y de paso al poeta que respira detrás de los versos.

¿Es lo que Canton finalmente quería? Así sospecho cuando tomo en cuenta la que parece una intención nada escondida de su proyecto. Pero el amor del lector, si cabe emplear un término cursi (Darío lo tiene clarísimo, de puro añorar el escatimado afecto de sus mayores), sólo puede reclamarlo quien se atreve a ser, a la vez, atrevido e irónico. Para lograr tan sencilla y difícil hazaña hay que ser un poco “serio-cómico”, como Diógenes de Sínope le exigía al que quiere forjar un lenguaje entrador y veraz. Canton actúa en sus versos como el sabio cínico alejandrino. Es una cualidad de esta antología: no querer probar virtus expresiva. Se limita a manifestar la que tiene, la que ha circulado a su vista. Muy informado en materia retórica, se atiene al consejo de Ezra Pound: mostrar, no demostrar.

Y no cabe duda de que se ha atenido a mostrar (y mostrarse, sin remilgos) con un entusiasmo y una consecuencia cuyo resultado es una multitud de páginas que, si bien suman una cantidad (alrededor de cinco mil), en realidad son inagotables, quizá porque los elementos que contienen pueden asociarse siempre de nuevas maneras y producir nuevos efectos. Por él mismo y por sus lectores cuidadosos (ver los ensayos recopilados por Demian Paredes en Cantón lleno, Cuenco de Plata, 2017) sabemos de sus filiaciones, afinidades, lecturas, métodos de escritura y composición poética, de sus búsquedas verbales e ironías. Experimentador juguetón, objetivista amoroso, lírico conceptualista, materialista que reunió sensibilidad e intelecto en libros pioneros de la literatura en español como La saga del peronismoCorrupción de la naranja, La mesa, Poamorio, Fuero íntimo, Cantón el poeta tomó, como Francis Ponge pero con otros acentos, el partido de las cosas. Naturalmente, en esto concurrieron su profesión de sociólogo (el autor de estudios como Elecciones y partidos políticos en la Argentina 1900-1966, por nombrar sólo uno, el interlocutor y adversario de Gino Germani, el profesor del Di Tella) y la actividad de director y factótum de Asemal, el “Tentempié de Poesía” que él hacía completo y enviaba por correo, y que revolucionariamente y con expresa vocación “teofilantrópica”, combinaba, como dijo Julio Schvartzman, las propiedades de la poesía, la prensa y la comunicación postal.

Todas las combinatorias que Canton puso en ejercicio se han ido sumando, como se sabe, en los ocho tomos y nueve volúmenes de De la misma llama, esa grandiosa suerte de autobiografía tan profusa en materiales de vida, contexto y circunstancias que el narrador parece un guía embozado. Sólo lo parece. Seguramente es parte de lo que pretendía. Canton ha sido un disciplinado, persistente archivador de objetos de distintos géneros y especies. En De la misma llama hay poemas en sus versiones primeras, alternativas y finales (algunas manuscritas), traducciones de poemas de otros autores, cartas enviadas y recibidas, ensayos propios y fragmentos de ensayos ajenos, entrevistas, fotos, dibujos, planos y mapas, cuadros sinópticos, fragmentos de diarios, revistas y libros, boletas de compra, anotaciones sueltas (“notas al pie” de una experiencia), extensas reflexiones previas o posteriores a la terapia grupal, memoranda, declaraciones colectivas, prólogos, reseñas, reproducciones de tapas de libros y discos, fotogramas de películas y más. Este despliegue documental, la heterogeneidad de formatos discursivos y recursos gráficos y tipográficos, todo atenta contra la percepción del carácter de “largo monólogo mental, de carácter reiterativo, obsesivo” que tiene la autobiografía, que además contiene, como anotó Daniel García Helder, numerosos pasajes metadiscursivos: “¿Cómo se construye el mundo de una persona, de todos sus pensamientos?, ¿cómo se los eslabona?, ¿cómo hacer para que tenga sentido la anotación suelta que se encuentra en el borde de una revista, la que está en un cuaderno, todo eso que va dibujando un itinerario, o hilos principales?”. Para despejar las confusiones que la heterogeneidad de los materiales, más los saltos de la máquina del tiempo, pudieran ocasionar a la lectura lineal, cronológica, el narrador en primera persona intercala en cada tomo no sólo muchos de los poemas del correspondiente período sino libros enteros, algunos reproducidos facsimilarmente. Con lo que la autobiografía de Canton, concluye García Helder, vendría a ser también su Poesía Completa.

Canton tiene ahora noventa y dos años. De modo que las discretas ochenta y dos páginas de Anaquel son un acontecimiento. Lejos de ser un colofón, es un libro de lo pasajero, de los pormenores sobrepasados y vencidos por la historia y que sólo la poesía resguarda. Atención, cuidado, persistencia en la sintonía, la emisión y el ritmo para enaltecer lo que aparece, prospera y caduca.

La nota completa, en Otra Parte, acá.


#Poesía: “Anaquel de vasos canopos” (Darío Canton)

 

“Plegaria”

 

Santa madre de las bibliotecas

vos que podés poco

como yo

rogá por nosotros

tus fieles

y por nuestros hijos

líbralos de todo

mala men

te

protégelos del fuego

accidental

deliberado

de las ratas

del sol

el agua

el aire

las polillas

de lectores ladrones

maniáticos

coleccionistas

dañinos

de bibliotecarios aburridos

incompetentes

descuidados

de mudanzas

reorganizaciones

inventarios

de la falta de espacio

de presupuesto

de las consecuencias del progreso

a veces torcidas

de los errores humanos

voluntades al margen

y más si son buenas

de tanto que no sé

ni puedo prever

rogá por ellos

señora

hacé que se multipliquen

sus ediciones sin erratas

en todas las lenguas

rogá con el mazo

señora

para que no mueran

los lean otros

despacio

se acuerden de mí

por siempre jamás

 

 

 

“A primera vista”

 

Hoy

al tomar el ascensor

viajé con la muerte

un señor bien vestido

portafolios bajo el brazo

que se mantuvo en silencio

como yo

todo el trayecto;

gozaba

me pareció

de buena salud

 

 

 

 

Atado al árbol

de la escritura

me paseo

todo el día

en derredor

trepo por su tronco

macaqueo

sacudo las ramas

aplaudo, me enojo

entristezco y lloro

incansable

prisionero

que va y viene

arrastra su cadena

goza sin sexo

 

 

 

“Un ojo”

 

Los muebles

y muertos

de la casa

para un ojo defectuoso

–también luctuoso, rima bien–

son intercambiables

suman sentido:

No toda es visión

la de los ojos abiertos

se dice por otra parte.

–De acuerdo

pero si pudiera elegir

no dudaría:

regalo los Homeros

los Milton y los Borges

 

 

Darío Canton, Anaquel de vasos canopos. Cantología poética 1975-2019, Bs. As., Hernández Editores, 2020 [selección y prólogo: Luciana Di Milta], pp. 29-30, 52, 61 y 70.


“Anaquel de vasos canopos”, de Darío Canton (novedad editorial)

En 1980, Darío Canton escribió: “¿Cómo construirme una tumba / que pueda ser visitada / de acá a tres mil años?”. La respuesta a este interrogante comienza a materializarse en 1986, con la redacción de la monumental serie De la misma llama (2000-2016, ocho tomos, nueve volúmenes). Dentro de esa “tumba literaria”, Canton depositó buena parte de su archivo personal: poemas, manuscritos, reproducciones facsimilares de documentos, fotografías, citas, correspondencia. La presente antología explora la imaginación poética del período 1975-2019, y propone una línea de lectura para textos que por primera vez se publican bajo el formato “libro de poesía”.

 

 

 


Presentación doble: “La mesa”, de Darío Canton, y “Canton lleno”, libro dedicado a su obra

+ sobre los libros:

La mesa: http://www.zindo-gafuri.com/project/la-mesa/

Canton lleno: https://www.elcuencodeplata.com.ar/libro/347/canton-lleno/

 


Se reeditó “La mesa” (1972), poema de Darío Canton

* Ya está en las librerías la reedición de La mesa, poema de Darío Canton publicado originalmente en 1972 por la editorial Siglo XXI de Argentina, por la editorial Zindo & Gafuri.

 

 

** Y aquí, una versión del prólogo que hice para esta reedición, publicado en el suplemento “Radar libros” del diario Página/12, junto a fragmentos del libro.

 


Novedad editorial: “Canton lleno. Ensayos sobre la obra literaria de Darío Canton”

* Puede leerse el prólogo que hice al volumen publicado por El cuenco de plata, posteado en el blog del poeta Esteban Moore.

 

Escriben:

Osvaldo Aguirre

Ezequiel Alemian

Elvio E. Gandolfo

Pablo Gianera

Cristian Molina

Delfina Muschietti

Ana Porrúa

Guadalupe Salomón

* * *

Hay una riquísima y variada crítica en torno a Darío Canton, a su obra literaria inmensa y heteróclita. La multiplicidad de enfoques, el rigor teórico, la imaginación creativa que posee cada uno de los trabajos que aquí se publican permiten apreciar cómo se puede ir construyendo una vasta “red semiótica” en torno a una de las más originales obras en el campo de la poesía (rioplatense y latinoamericana) y también la autobiografía.

Se espera, así –“superando” de algún modo la “dispersión” previa en cuanto a la recepción crítica y periodística, que se fue dando a lo largo de varias décadas–, que la presente colección de ensayos contribuya a una mejor y mayor comprensión, conocimiento y difusión del autor y de su obra en los terrenos de la crítica y la academia, del periodismo y la cultura, y especialmente entre los lectores y lectoras. Que favorezca, promueva, incentive, el ingreso a la poesía de Darío Canton.

Demian Paredes

 


“La mesa está servida” (sobre Darío Canton, en “Radar libros”)

El pasado domingo se publicó en el suplemento “Radar libros” de Página/12 una versión adaptada del prólogo que hice para la merecidísima reedición de La mesa, poema de Darío Canton, próxima a salir de imprenta por la editorial Zindo & Gafuri. (Además, se publicaron fragmentos del largo poema.)

Escrito hace cincuenta años –la redacción del poema, tal como está fechado, se terminó el 28 de junio de 1969–, La mesa es el cuarto libro de poesía que publicó Darío Canton, en 1972, por una recién fundada editorial Siglo XXI de Argentina. Antes, habían aparecido en otros sellos La saga del peronismo, Corrupción de la naranja y Poamorio, en 1964, 1968 y 1969, respectivamente. Como ocurre en amplias áreas o zonas del arte, la literatura y la poesía, y como relata Canton en el segundo tomo de su monumental autobiografía De la misma llama, Los años en el Di Tella (1963-1971), el libro “nació de un sueño”: “Una noche, la del sábado 26 de junio (de 1967), después de haber terminado el trabajo, me fui a acostar, supongo que no más allá de las 24. Al rato me desperté diciéndome internamente, a oscuras, unas líneas sobre la mesa. Sonaba de lo más extraño pero igual encendí el velador (…) tomé papel y bolígrafo (‘birome’) y escribí durante algo más de una hora. (…) Al terminar puse la hora, 2.30 a.m., y la fecha, que anoté mal y corregí días después, inicialmente sólo había puesto el mes. Apagué la luz y me dormí”. Y continúa el relato: “A la mañana siguiente releí lo que había escrito y me fui hasta la salita, habitación contigua al comedor (…), para consultar el tomo correspondiente del Diccionario Enciclopédico Espasa. Encontré muchas referencias vinculadas con la palabra mesa, voces afines, etc. Estoy seguro de que pensé que tenía un filón, la punta de un ovillo a desenrollar. Nada hice con él, sin embargo, en lo inmediato, puesto que estaba demasiado ocupado. Ese manuscrito original  tenía unas 160 líneas aproximadamente, sin contar la mayoría de las interpolaciones”.

Luego se reproducen en el tomo autobiográfico esas líneas primigenias y otros manuscritos, y más narraciones en torno a un trabajo ininterrumpido –aun con vaivenes– durante dos años.

Finalmente, La mesa tendrá 2604 versos, con listados de descripciones, comparaciones, parentescos, asociaciones y “deformaciones” (masa, misa, mosa –por moza–, musa…); “catalogando”, “historiando”. Con versos con “definiciones” sorprendentes, paradojales, como aquellos que hablan de la muerte y el catafalco que sostiene el ataúd como algo que sería “el comienzo/ de la vida subterránea”. También, tipos de mesas: “mesas de dibujo/ mesas de operaciones/ mesas de torturas/ mesas de saldos/ mesas de correos”, entre muchas más. Y originales hallazgos: “mesántropo/ híbrido de mesa y hombre”; con todo tipo de paráfrasis irónicas y humorísticas; en varios casos, tomando frases célebres, como las de Mahoma, Heráclito, Galileo Galilei, Ortega y Gasset (“¡Argentinos, a las mesas!”). Es un trabajo imaginativo y proliferante, abarcador y amplio, potente.

Tras varios intentos y propuestas de publicación en instituciones y editoriales de Argentina y de otros países, desde México, el mítico editor Arnaldo Orfila Reynal responderá al envío de Canton (poema y carta fechada el 13 de agosto de 1970) favorablemente, quedando en manos de la filial argentina de Siglo XXI la concreción de la publicación, ocurrida finalmente en 1972. El autor, a posteriori, hizo un descubrimiento: “sólo siete años más tarde supe que aquél lo había dado a leer en México a Gabriel Zaid, quien había recomendado su publicación”.

Consultado por e-mail, Gabriel Zaid tuvo la gentileza de responder. Esto escribió el poeta y ensayista: “Me alegra que La mesa se reedite, y lamento no recordar si presenté un dictamen escrito. Pero sí recuerdo mi argumento central: Es una poesía completamente distinta de la que se está haciendo”. Estas son palabras recientes, de comienzos de 2019, producidas por una impresión todavía viva en el recuerdo, tras casi medio siglo transcurrido; y –un detalle a señalar– coinciden con la autoevaluación que hiciera Canton en su momento. En la carta a Orfila Reynal le dijo respecto al libro: “Creo que es algo que vale, bastante insólito y experimental y que apunta a una renovación en muchos terrenos”.

Como parte de la colección “Mínima”, el libro contó con una peculiaridad que llamó la atención y generó preguntas y cuestionamientos (públicos y privados) por entonces: no llevó el nombre del autor, ni en la tapa ni dentro del volumen. La portada, además, reproducía tres naranjas, en alusión (muy deliberada) a un libro anterior. Pese al anonimato, poco tiempo después, comenzarían a llegarle a Canton –por distintas vías– valiosas repercusiones.

RECEPCIONES Y REACCIONES

Entre las lecturas, reacciones y comunicaciones que generó La mesa tras su aparición  –recopiladas en el tercer tomo de De la misma llama, De plomo y poesía (1972-1979), alojadas también en http://www.dariocanton. com–, se pueden destacar algunas:

La de la crítica y ensayista Josefina Ludmer, publicada en junio de 1973 en la revista Latinoamericana: “se suscita, mediante una extraordinaria parodia del pensamiento universitario, una relación cognoscitiva que trabaja sobre la afirmación-negación permanente de lo ya sabido, que ‘sabe’ porque ‘rememora’ no una entidad (la mesa como objeto) sino un sintagma: ‘la mesa’, y convoca a la totalidad del ‘saber’ para construir un tipo de ciencia materna que es poesía, negando específicamente la escisión que practicaba la sociedad burguesa entre lo poético y lo prosaico, lo culto y lo popular, lo divertido y lo instructivo”.

La del poeta y periodista Efraín Huerta, en el Diario de México, en dos entregas, el 21 y 22 de marzo de 1973. En la primera dice de La mesa: “es un librito en versos libérrimos cortitos, certeros y absolutamente lógicos”. “Pero fue el epígrafe el que me dejó lelo. Es un texto sociológico, filosófico y económico, firmado por ¡Carlos Marx! La última relación entre El Capital y una mesa”. En la segunda, luego de la cita correspondiente de El capital, prometida en la nota anterior, afirma sobre Canton y su libro: “armado hasta los dientes de la lógica, el autor juega de maravilla con el vocablo mesa; lo exprime, deshace, rehace, como cuando habla de los científicos mexicanos que descubrieron el mesomerismo, o teoría de la mera mesa… Hay que leer este librito, al amparo de la sabia y simpática santa de habla española del siglo XVI: Santa Mesita de Luz. Y reír: hasta el paroxismo humorístico”.

La del poeta y escritor José Emilio Pacheco, vía carta personal, fechada en México D.F. el 20 de abril de 1973. Allí le dice: “Es un libro que me hubiera gustado escribir y que por desgracia no podré hacer nunca”. A lo que agrega: “El despliegue de imaginación, de inteligencia, de vocabulario me deja atónito. No sé si es prosa o poesía o algo más, pero me doy cuenta perfectamente que sólo podría existir en esta forma. Me sorprende y me agrada que el libro sea anónimo”.

La del crítico David Musselwhite desde Kingston, Jamaica, también como comunicación personal, ese mismo año 1973, fechada el 2 de febrero. Haciendo asociaciones con Derrida, Saussure y Freud, le recuerda también que Foucault, en Las palabras y las cosas, utilizó el mismo objeto, una mesa, en pasajes de su libro. Concluye: “creo que implícita en La mesa está la idea de que todo puede ser derivado de una palabra original y nuclear”.

La nota completa acá.

Y acá, los fragmentos y secciones de La mesa.


Video: Entrevista al poeta Darío Canton

Demian Paredes

Publicado el 22 jun. 2019

Entrevista al poeta y sociólogo Darío Canton, en base a “Nue-Car-Bue (1928-1960). De hijo a padre”, tomo VI de su monumental autobiografía “De la misma llama”.

La ciudad de Buenos Aires en la década de 1950, sus costumbres y cultura, y las propias experiencias y vivencias de Canton son motivo de charla aquí: Gardel y Piazzolla, los tranvías y librerías, su educación y estudios, viajes y proyectos poéticos.

Luego de la entrevista el Darío Canton comentó y leyó sus poemas. El registro audiovisual de los mismos se encuentra en los siguientes links:

El poeta Darío Canton lee “Beckettiana”: https://youtu.be/cJ2MPFyjlOo

 

El poeta Darío Canton lee “Pavana”: https://youtu.be/pO9alR_nq20

 

El poeta Darío Canton lee “Muerte de un justo”: https://youtu.be/B6IIlnac3qo

 

El poeta Darío Canton lee “Plegarias”: https://youtu.be/KIrIVmn_B_Q

 

Darío Canton comenta la historia de “ASEMAL. Tentempié de poesía” (1975-1979) y lee un poema del suplemento: https://youtu.be/Q0VDdavrzKM

 

El poeta Darío Canton muestra y comenta los volúmenes de “La yapa II (2007-2016)”, última entrega de su autobiografía “De la misma llama” (última parte de la presente entrevista): https://youtu.be/VzVatOwJkI8

 

Darío Canton lee y comenta sus poemas: https://youtu.be/6A5bGwZm65E

 

Su página web: http://dariocanton.com/

 

Entrevista: Bruno Delbecchi

Edición: Romina Migueles

Cámara: Juliette Igier

Coordinación general: Demian Paredes

 

Monserrat – Buenos Aires 2017