#Poesía: “Usaland”, de Juan Filloy

 

I am not neophyte

No soy neófito

 

No soy neófito:

ni fe, ni admiración, ni idolatría.

Demiurgo, hablo con Dios

naturalmente.

Nuestra amistad

se entiende muy bien

pues somos

dos ausencias omnipresentes.

 

 

 

Some congruous questions about…

Preguntas congruas acerca de…

 

En Wall Street

a mediodía

cuando la reverberación alucina

y la luz acendra su misterio

una mujer hecha de lampos

brinca y aplaude

en el enigma cenital.

 

(¿Qué significa esa alegría

en el fragor del mediodía?)

 

En el Hudson

entre fantasmagorías

de brocatos y cabrilleos

flotando en la sobretarde

se columbra arrodillada

una mujer hecha en harapos

de vahos grises.

 

(¿Qué significa ese alarde

humilde en la sobretarde?)

 

Y en trasnoche

más negra que la oscuridad

¿por qué desuellan en Harlem

entre negros quejidos de sombra

y caricias omitidas con encono

dos mujeres pavorosas

la Irrisión y la Miseria?

 

(¿Qué significa ese reproche

en la conciencia de la noche?)

 

 

 

Streetwalker

Peatón

 

Pronto desapareceré

de la ciudad motorizada.

 

Sobre tufos de nafta

y emanaciones nocivas

de último peatón

ascenderé a primer nefelibata.

 

¡Qué delicia será ambular

en las ciudades uránicas

bajo pórticos de nubes

liberado de la angustia

rojo-verde-amarilla:

PARE     ESPERE     SIGA…

 

 

 

The betrayal of the poverty

La traición de la pobreza

 

Es urgente. Debemos averiguar

cuán pobres son los pobres:

están estafando sin razón nuestro bolsillo.

 

La traición de los pobres

está en exagerar su calidad

para estimular el desprendimiento.

 

El pobre genuino debe serlo cabalmente

sufrir y callarse sin alharacas

y sobre todo resistir los embates

de la miseria con dignidad.

*

Los pobres pretenden ser eternos

tanto o más que nosotros

y la ignominia de ese mito

aumenta su felicidad.

 

La desocupación es su ganga permanente.

Tienen trabajo y lo rehúsan irónicos

por los subsidios que reciben,

pagados por nosotros

con la puntualidad de los impuestos.

 

Ellos están exentos de gabelas

y del martirio de ser factótum;

viven en el paraíso de las deudas impagas

y en el nirvana del dolce far niente;

es algo blanco y delicioso

como un plato de arroz con leche.

 

El pobre no economiza nunca.

Véanlo dilapidando nuestra caridad

en garitos, tabernas y prostíbulos.

¡Ellos mancillan el desvelo humano

y la fe de la ayuda solidaria!

 

Debemos reducir más que la pobreza

las falaces estadísticas de su estado;

pues nos exaccionan y aniquilan

a tal punto que pronto

será mejor ser pobre que opulento.

*

Las campañas contra la pobreza

son más difíciles de ganar

que la guerra de Vietnam.

 

La pobreza es astuta y proteica

inasible y versátil.

Su arma es la simulación:

camuflan tan bien sus necesidades

con tugurios y lacras

con niños exangües y madres cadavéricas

que sus impactos de horror

son desastrosamente dramáticos.

 

Qué estupidez fue declarar

la guerra contra la pobreza…

Si es nuestra quina columna venal

que nos combate desde adentro…

Si es la mafia secreta que nos mata

creándonos compromisos de escarnio,

obligaciones imperiosas de irrisión

y cabezas de puente en nuestra fortuna…

 

Sí. La pobreza es una falange

milenariamente capaz.

Ágil y aguerrida

en tácticas sutiles y arbitrarias,

el día menos pensado

nos vencerá para siempre.

¡Ay

entonces sufriremos la derrota

apocalíptica, inimaginaria

de ser pobres también!

 

 

 

Technic slave

Esclavo técnico

 

Vivo en mí, fuera de mí

la ubicuidad del instante

fugitivo y eterno.

 

Tengo instalado el universo

en mi cuarto de Times Square.

Radio y TV me proveen en el acto

la dosis de escándalos y fechorías

que necesito al despertar;

y la prensa, el cine

el opio preciso para dormirme.

 

Soy un ser ubicuo, relleno

con el stress y las angustias

de mensajes-pulsaciones-vértigos

de la sociedad global.

 

¡Cómo organizar las imágenes

que me ingurgita la electrónica

la informática y la cibernética!

 

Me atasca el número,

lloro lágrimas de aceite mineral.

¡Soy un esclavo técnico

ni Dios puede manumitirme ya!

 

 

 

Lines

Líneas

 

Hay una línea inserta en la memoria.

Antes de llegar a ella

todo está abscóndito, ignorado, inédito:

esa línea la traza y llena la vida.

más allá está el recuerdo.

 

Hay otra línea y está lejana

de la intuición del párvulo

y próxima a la certidumbre del senecto:

es la última línea de las cosas.

Tras de ella, el silencio.

 

 

* poemas de Juan Filloy, Usaland. Poemas made in USA, Río Cuarto (Córdoba), Macció Hnos., 1973.

 


Reproducción social y pandemia (entrevista a Tithi Bhattacharya por Sara Jaffe)

Entrevista a Tithi Bhattacharya

Reproducción social y pandemia

10/04/2020 | Sarah Jaffe

La pandemia del coronavirus ha demostrado a muchas de nosotras, con una claridad brutal, la rapidez con que la sociedad puede cambiar y qué necesitamos –y no necesitamos– para vivir. Resulta que gran parte de una economía capitalista puede mantenerse paralizada en tiempos de crisis, mientras que los recursos se encaminan a la atención sanitaria. Muchas cosas que antes nos decían que eran imposibles –desde liberar presos de las cárceles hasta suspender alquileres e hipotecas y desembolsar a cada habitante del país un dinero en efectivo–, ahora se están haciendo.

Tithi Bhattacharya lleva pensando desde hace tiempo en cómo sería una sociedad centrada en la vida humana y no en las necesidades del Mercado Todopoderoso. Es profesora de historia y directora de estudios globales de la Universidad Purdue, así como coautora del Manifiesto de un feminismo para el 99 %, miembra del consejo editorial del nuevo periódico Spectre y editora de un libro reciente titulado Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression. Hemos hablado con ello sobre lo que nos puede enseñar la teoría de la reproducción social con respecto al periodo actual, a las demandas que debería avanzar la izquierda en estos momentos y a cómo podemos aprovechar estas lecciones para prevenir una catástrofe climática.

Sarah Jaffe: Para empezar, explícanos brevemente qué es la teoría de la reproducción social.

Tithi Bhattacharya: La mejor manera de definir la reproducción social es decir que son las actividades e instituciones que se requieren para crear vida, mantener la vida y reemplazar la vida generacionalmente. Las llamo actividades de creación de vida.

Crear vida en el sentido más directo es dar a luz. Pero para mantener esta vida necesitamos toda una ristra de otras actividades, como limpiar, alimentar, cocinar, lavar la ropa. Hay instituciones físicas que se precisan: una vivienda; transporte público para acudir a diversos lugares; instalaciones recreativas públicas, parques, programas extraescolares. Escuelas y hospitales son algunas de las instituciones fundamentales que se requieren para mantener y crear vida.

Estas actividades e instituciones que están implicadas en este proceso de creación de vida las llamamos trabajo de reproducción social e instituciones de reproducción social. Pero la reproducción social también es un marco; es una lente a través de la cual contemplamos el mundo que nos rodea y tratamos de comprenderlo. Nos permite ubicar la fuente de riqueza en nuestra sociedad, que es tanto la vida humana como el trabajo humano.

El marco capitalista o la lente capitalista es lo opuesto a la creación de vida: es creación de cosas o generación de ganancias. El capitalismo pregunta: “¿Cuántas cosas más podemos producir?”, porque las cosas generan ganacias. No se piensa en el impacto de esas cosas en la gente, sino en la creación de un imperio de cosas en el que el capitalismo es el nigromante que reina soberano.

La mayoría de estas actividades y la mayor parte del empleo en el sector de la reproducción social –como los cuidados, la enseñanza, la limpieza– corre a cargo de mujeres trabajadoras. Y puesto que el capitalismo es un sistema de hacer cosas y no de hacer vida, estas actividades y estas trabajadoras están gravemente infravaloradas. Las trabajadoras del sector de la reproducción social son las peor pagadas, son las primeras en irse, se enfrentan a un constante acoso sexual y a menudo a una violencia directa.

Jaffe: Nos hallamos en un momento en que hay espíritus malignos como Glenn Beck diciendo que darían la vida por que el capitalismo siguiera funcionando, más claro el agua.

Bhattacharya: La crisis del coronavirus ha sido trágicamente esclarecedora en dos sentidos. En primer lugar, ha aclarado lo que las feministas de la reproducción social vienen diciendo desde hace un tiempo, a saber, que la labor de cuidados y la de crear vida son los trabajos esenciales de la sociedad. Ahora mismo, cuando estamos en confinamiento, nadie dice: “¡Necesitamos corredores de bolsa y bancos de inversión! ¡Mantengamos abiertos estos servicios!” La gente dice: “Que sigan trabajando las enfermeras, las trabajadoras de la limpieza, los servicios de recogida de basuras, la producción de alimentos.” Comida, combustible, cobijo y limpieza: estos son los servicios esenciales.

La crisis también ha revelado trágicamente la total incapacidad de capitalismo para afrontar una pandemia. Lo que busca es maximizar el beneficio y no mantener la vida. [Los capitalistas afirman] que las principales víctimas de todo esto no son las innumerables vidas que se pierden, sino la maldita economía. La economía, parece, es el bebé más vulnerable que todos, desde Trump hasta Boris Johnson, están dispuestos a proteger con espadas afiladas. Mientras, el sector sanitario ha quedado devastado en EE UU debido a las medidas de privatización y austeridad presupuestaria. La gente dice que las enfermeras tienen que hacer máscaras en casa. Siempre he dicho que el capitalismo privatiza la vida y la creación de vida, pero pienso que hemos de reformular la frase después de la pandemia: “El capitalismo privatiza la vida, pero también socializa la muerte.”

Jaffe: Quería hablar más sobre la manera en que se minusvalora el trabajo de cuidados y esas otras formas de reproducción social. El gobernador de Pensilvania tenía una lista detallada de actividades esenciales para mantener la vida a las que autorizó a permanecer abiertas. El personal de limpieza abandonó el trabajo por carecer de equipos de protección individual. Nuestra tendencia a minusvalorar esta clase de trabajo está afectada por y también afecta a lo que pensamos de las personas que lo llevan a cabo.

Bhattacharya: Las residencias de ancianos y el sector de cuidados asistidos acogen actualmente a unos cuatro millones de personas en EE UU. En su mayoría están afiliadas a Medicare. El New York Times informó hace poco de que todos los años mueren 380.000 pacientes a causa de una infección en las residencias permanentes, que a menudo se resisten a invertir en los debidos procedimientos de higiene y salud. Estas instituciones influyen de modo importante en la propagación de epidemias. Esto se agrava sabiendo que en EE UU hay 27 millones de personas que carecen de seguro médico.

Cerca del 90 % del personal sanitario y auxiliar de clínica que presta servicio a domicilio en EE UU son mujeres. Más del 50 % de estas son mujeres de color. No estoy segura –nadie lo está– cuántas de ellas están indocumentadas. Son vulnerables por partida doble, tanto a la pérdida del empleo como a las redadas de los agentes de inmigración. En promedio, ganan unos 10 dólares la hora, y en la mayoría de los casos no tienen derecho a la paga en caso de baja por enfermedad ni seguro médico. Estas son las mujeres cuyo trabajo sostiene tantas instituciones de cuidados en nuestro país.

He seleccionado algunas de las categorías de trabajos que figuran en la lista de servicios esenciales que publicaron Indiana y Pensilvania y he comparado los salarios del personal de estos servicios esenciales con los de los altos ejecutivos. La diferencia es astronómica. Las trabajadoras de estos servicios que ahora nos dice que son esenciales –y que las feministas y socialistas sabemos desde siempre que son esenciales– perciben menos de 10 dólares la hora, mientras los banqueros permanecen sentados en casa.

Durante la crisis hemos de plantear reivindicaciones como la institución inmediata de lo que llamo una paga pandémica para las trabajadoras de cuidados esenciales. Están arriesgando sus vidas. Necesitan salarios mucho más altos. Inviertan de una vez en hospitales y servicios médicos, traten de nacionalizar la sanidad privada, como ha hecho España. Aseguren el cuidado de la infancia y la ayuda económica a todo el mundo, especialmente las trabajadoras y trabajadores que tienen que ir a trabajar. Y déjense de redadas y deportaciones de inmigrantes. Esto es algo que disuade a la gente de acudir a la asistencia médica: tienen miedo de ir al médico y llamar la atención de las autoridades de inmigración. Irlanda y Portugal han promulgado leyes que prorrogan todos los visados y anulan la condición de inmigración indocumentada. Estos son los modelos que hemos de seguir.

Jaffe: Uno de los grandes brotes en el Estado de Washington se produjo debido al pluriempleo de muchas asistentas sanitarias a domicilio que llevaron el virus a numerosas residencias de ancianos. La insuficiencia de la paga que reciben en un solo puesto de trabajo favorece la propagación del virus.

Bhattacharya: El virus, en cierto modo, es democrático. Ha infectado incluso al príncipe Charles. Sin embargo, esto no debe engañarnos hasta el punto de creer que el acceso a la curación será igual de democrático que el virus. Como sucede con todas las demás enfermedades bajo el capitalismo, la pobreza y el acceso al tratamiento determinarán quién vive y quién muere.

Esto tendrá un efecto devastador en mi país, India. El primer ministro fascista Narendra Modi acaba de decretar 21 días de confinamiento. Todas las ciudades han cerrado básicamente las empresas. ¿Qué será de los trabajadores migrantes? ¿Tiene Modi un plan para ellos? No. Millones de trabajadores y trabajadoras migrantes cruzan literalmente el país a pie para volver a sus aldeas, filas de gente caminando por las carreteras, de oeste a este. Modi ha prohibido todas las formas de transporte público y privado para que no vuelvan a casa, ya que pueden propagar el contagio. En cambio, Modi se ha asegurado de que los ciudadanos indios que viven en el extranjero –gente de clase media alta– pudieran volver en avión. Se fletaron vuelos especiales, se dieron permisos excepcionales para permitir que los aviones aterrizaran a pesar del cierre anunciado de los aeropuertos y se extendieron visados especiales.

Este es el modo en que una serie de gobiernos capitalistas del Sur global van a tratar a la gente pobre. Veremos cómo la enfermedad acecha en los arrabales de Calcuta, Mumbai, Johanesburgo, etc. Ya nos llegan declaraciones de nuestros gobernantes de que el virus es una manera de que el planeta se recupere, que se deshaga de los indeseados. Es un llamamiento eugenista a la limpieza social para eliminar a la gente más vulnerable y débil.

Jaffe: Lo que esto demuestra no es que las emisiones disminuyan por la falta de gente, porque la mayoría de la gente no muere; lo que demuestra es que el mundo está mucho más sano sin tanto trabajo, porque la gente solo lleva a cabo, como dijiste antes, el trabajo de crear vida.

Bhattacharya: Este argumento de que el coronavirus es un botón de reset para el mundo es un argumento ecofascista. Lo que debería ser es un botón de reset para la organización social. Si el virus se va y volvemos a la vida de antes, entonces es que no nos ha enseñaddo nada. Puesto que se ha vuelto necesario que nos quedemos en casa, somos capaces de hallar la belleza y el tiempo para gozar de aquellas personas con las que compartimos nuestro hogar. Pero no podemos olvidar que en el capitalismo los hogares, al tiempo que nos proporcionan cobijo y seguridad, también son escenarios de una violencia increíble. Hace dos días recibí un correo electrónico de un refugio local para víctimas de la violencia machista en que yo solía hacer voluntariado, preguntándome si podría plantearme volver allí porque prevén un repunte de casos.

Mis compañeras feministas de Brasil, Sri Lanka e India, todas me dicen lo mismo: un repunte de los abusos domésticos debido a la olla a presión que supone que todos permanezcan en casa. No necesitamos el aislamiento social. Necesitamos aislamiento físico y solidaridad social. No podemos olvidarnos de la vecina anciana que vive enfrente; puede que para ella no sea seguro ir a la tienda. No podemos olvidarnos de nuestra colaboradora que viene demasiado maquillada alrededor de los ojos y dice que se ha golpeado la cabeza contra una puerta. Tenemos que verlas regularmente.

La gente lo hace voluntariamente a pesar de que nuestros gobernantes apenas muevan un dedo para animarles realmente. Hay docentes que se acercan en coche a casa de sus alumnas y alumnos, les saludan con la mano y les dicen “¡vamos a salir de esta!” Mi distrito escolar, como muchos otros, suministra comidas a todas las personas menores de 18 años. En mi Estado, las entregan a domicilio. Es algo que ni el gobierno federal ni ningún político ha hecho. Son el personal docente y los distritos escolares que deciden hacerlo por su cuenta. Hay brillantes actos de solidaridad y amor y asistencia que florecen en medio de esta tremenda crisis. Estas son nuestras fuentes de esperanza.

 

La entrevista sigue; completa en la web de Viento Sur.


#Poesía: “Contra la muerte” (Rodolfo Alonso)

 

Contra la muerte

 

Aunque me vaya a ir voy a quedarme

siempre de alguna manera de este lado.

Porque a toda muerte hay que dejarle

un recuerdo rayándole la cara,

un sonido de hombre de algún modo,

con olor a solazo y sudor bruto,

un manotón, un rasgo, un estampido,

una orilla de luz como una herida,

vacío iluminado, una candente ausencia.

 

De Sol o sombra (1979-1981), en Rodolfo AlonsoAntología poética [col. “Poetas argentinos contemporáneos” 1], Bs. As., FNA, 1996, p. 88.

 


#Música: Bob Mould, “Sinners And Their Repentances” (live, 1989)

* Impresionante, excelente versión en vivo -¡en un estacionamiento para autos!-, para un programa de TV. Un tema de su primer disco solista, Workbook, publicado en 1989.

Bob Mould excerpt from KTCA (Minneapolis) program “Technical Difficulties” that aired 31 Dec 1989

El coronavirus y sus precursores

* Nota publicada el pasado 22 de marzo en el suplemento “Radar” del diario Página/12.

 

Una mirada histórico-literaria sobre la pandemia que invade el mundo

El coronavirus y sus precursores

 

Por Demian Paredes

Actualmente circulan noticias dando cuenta de un “boom editorial”, primeramente ocurrido en Italia, y luego en los demás países de Europa: la novela La peste (1947), de Albert Camus, disparó sus ventas, junto a toda una serie de libros de temática “apocalíptica”: El último hombre, de Mary Shelley, el relato “La peste escarlata”, de Jack London, la novela Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago, La carretera, de Cormac McCarthy, y más. Todo, al calor de la pandemia mundial del Corona virus o COVID-19: una crisis sanitaria que ya permite ver sus vastas consecuencias económicas y sociales, conviviendo a la par con otros letales fenómenos como la “guerra del petróleo” entre Arabia Saudita, Estados Unidos y Rusia, y los enfrentamientos armados, otra guerra, en Siria, lo que además derivó en una crisis migratoria.

Tan o más rápido que las noticias sobre el mismo, el Coronavirus se propagó, y es visto como un “efecto no deseado” de la llamada globalización: las constantes e intensas interrelaciones entre los países del mundo por vía aérea, especialmente, y por diversos motivos: negocios, turismo, vacaciones. Una intensidad que tiene que ver con el avance del capitalismo, que todo lo mercantiliza y precariza; piénsese en las empresas de vuelos low cost, por caso. Aunque hay voces de algún modo optimistas en Europa ante el freno abrupto de lo que se condena como “sobreturismo” (consumismo), lo cierto es que esta “globalización”, comenzada en la década de 1980, fue la “desregulación” y transnacionalización del capital financiero a diversas áreas antes no regimentadas –o no regimentadas a fondo– para la obtención de ganancias. El circuito cultural del turismo, que incluye museos y edificios y sitios históricos, hoteles y alojamientos, gastronomía, restaurantes y transportes de diversa índole, hoy está en estado crítico, atravesado por la pandemia. Mientras el streaming reaparece y se reafirma, en un nuevo auge de las tecnologías digitales, óptimas, o al menos funcionales, para soportar el encierro de las cuarentenas dictaminadas por las autoridades de turno, otros establecimientos, como los museos y las universidades, adaptan y difunden sus contenidos también vía web. Las librerías también se adaptan a la situación, y ofrecen sus productos en versión digital (e-book), y, para el caso del papel, el envío a domicilio.

Volviendo a La peste, Camus se inspiró en el Diario del año de la peste, de Daniel Defoe. Publicado en 1722, el libro impactó, y fue inspirador para diversos artistas: Jean-Louis Barrault dirigió en teatro la obra Estado de sitio –escrita por el mismo Camus, poco después de haber publicado su novela–, y Gabriel García Márquez eligió el Diario… como el libro que se llevaría para leer en una isla desierta.

La invención de Defoe, una versión de hechos históricos reales –la peste bubónica en Londres, en 1665–, presumiblemente basada en los diarios de un tío, tiene tantas similitudes como obvias diferencias con nuestro presente. Ya en su primera página se lee: “En aquellos días carecíamos de periódicos impresos para divulgar rumores y noticias de los hechos, o para embellecerlos por obra de la imaginación humana, como hoy se ve hacer”. Hoy, a la velocidad del “en vivo y en directo”, los móviles y “enviados especiales”, las redes sociales y demás ventajas tecnológicas, arrecian los memes, y también las fake news, además de la monomanía temática –machacante, estresante– en los noticieros y demás programas televisivos, y en muchos medios de prensa, promoviendo la histeria con el tema candente del tipo “Vea las imágenes más impactantes del Coronavirus”. Y, ayer como hoy, la enfermedad se ha ido extendiendo, a cuentagotas, con velocidades diferentes, sorprendiendo y abarcando diversos países y regiones.

Se lee en el libro de Defoe: “Todos los que podían ocultar sus malestares lo hacían, para evitar que los vecinos rehuyeran su presencia y se negaran a conversar con ellos, y también para evitar que las autoridades clausuraran sus casas; amenaza que aunque todavía no era cumplida, pendía sobre la población, en extremo asustada ante la sola idea del asunto”. Y poco después: “se murmuraba que el Gobierno estaba por expedir la orden de instalar barreras y vallas en la ruta para evitar que la gente viajara”. Llegan las restricciones, la prohibición de circular, y se apostan vigilantes en las puertas (marcadas) de las casas afectadas: hay cuarentena generalizada, y la crisis continúa. Cada casa es una situación particular, con uno o más miembros infectados, con médicos y funcionarios incapaces de ingresar, con sobornos a los guardias apostados las veinticuatro horas para poder escaparse en la noche –en algunos casos huyendo de la ciudad al campo, en otros vagando con demencia o desesperación, sin rumbo o destino fijo–. Ahora, se ve la militarización de las calles de España, y se conoció el actual caso de un italiano, el actor napolitano de la serie Gomorra, Luca Franzese, encerrado con su familia y el cadáver de su hermana, reclamando asistencia: “las instituciones me abandonaron”, dijo en un video que circuló ampliamente. Y en Argentina, otro video: el de un hombre que, regresado de los Estados Unidos, atacó a golpes al guardia de seguridad del edificio, en Olivos, quien le indicó que estaba violando la cuarentena.

En la novela de Defoe, tras largos meses –y mucho rezo a Dios–, la peste finalmente se calma, mengua, y todo retorna a la normalidad (las casas completamente abandonadas pasaron a ser propiedad del rey). Tanto en aquella experiencia como en la de ahora, hubo ganadores y perdedores: se beneficiaron charlatanes de todo tipo, como astrólogos y curanderos. Hubo robos y toda clase de bajezas humanas, al mismo tiempo que algunas acciones de solidaridad y altruismo. La crisis actual también dejará ganadores y perdedores. Seguramente, entre los primeros, los grandes supermercados, los laboratorios y farmacias, servicios médicos privados. Incluso, en el terreno de la posible y urgentemente necesaria vacuna contra el Coronavirus se encuentra la puja –tan “intelectual” como económica– por la patente del medicamento. ¿Surgirá, como vaticinó hace algunas semanas el filósofo Slavoj Žižek en un artículo, un cuestionamiento social, político e ideológico más profundo del sistema, y el impulso de cambiarlo? De cualquier modo, esta novela-catástrofe del siglo XXI llegó para quedarse un buen tiempo, y está en pleno desarrollo, al igual que sus posibilidades de narrarse.


“La crisis viral” (Ilán Semo)

Una larga fila de comentaristas europeos han embestido en contra de dos textos de Giorgio Agamben que reflexionan sobre el estado actual de la diseminación del coronavirus. Los dos escritos son: L’invenzione di una epidemia ( Quadliber, marzo 2020) y Contagio ( Una voce, 11 de marzo, 2020). Disponibles en español, respectivamente, en ficciondelarazon.org y Artilleria Inmanente, el prolífico blog que Alan Cruz coordina diligentemente. La polémica es indicativa de las posiciones que hoy se dirimen en la crisis viral que afecta a gran parte del planeta. Crisis viral en un doble sentido: la aparición de un nuevo virus de rápida diseminación que ha tomado por sorpresa a los epidemiólogos y, a la vez, el carácter viral y súbito de la detención de la maquinaria social debido al temor del contagio.

El texto sobre la epidemia sostiene que si bien la disemenación del Covid-19 representa sin duda una amenaza, comparada con otras pandemias del siglo XX (influenza, virus aviar, ébola, HIV, gripe española…) sus proporciones parecen ser menores. Hasta hoy, después de un mes, los decesos en todo el planeta no alcanzan la cifra de 9 mil (¡En una población mundial de 7 mil 500 millones!) Argumento, por supuesto, que no alivia el terrible sufrimiento en cada caso de amigos y familiares causados por las muertes. Sin embargo, las medidas de control y coersión adoptadas por los estados han alcanzado dimensiones inimaginables o, al menos, nunca vistas hasta ahora: cancelación de libertades civiles, restricción del contacto personal (hoy se habla ya de una distancia sana de 4.5 metros) –en Austria e Italia la fuerza pública puede detener a gente que tose en la calle o se suena sospechosamente–, supresión de la libertad de movimiento, etcétera. En suma, el estado de excepción perfecto, ahora puesto en operación no por las fuerzas del orden, sino por la propia ciudadanía, casi como su demanda. Es decir, auto-impuesto. Me detengo en esta reflexión que resulta simplemente ubicua: hay un virus mucho más peligroso que el Covid-19, el que cercena los cerebros no para evitar el contagio, sino para anunciar una forma nueva de vida, ni siquiera imaginada por la literatura: el individuo autoaislado frente su dispositivo digital como último fragmento de lo que resta de la sociedad.

Que el peligro de la pandemia existe, está fuera de duda. La pregunta es: ¿cómo han reaccionado las diversas franjas de la sociedad política actual para situarse en la ola de shock que ha provocado?

La nota completa en el diario mexicano La Jornada.


#Poesía contemporánea de Brasil: Vera Pedrosa y Adriano Eysen

Seguimos publicando en el blog del poeta Esteban Moore traducciones que hice de poesía brasileña, a modo de pequeñas muestras.

 

Vera Pedrosa:

 

Del aire

son ciudades del jaguar

selvas del puma

matas y sierras

que antes abrigaron

a la serpiente emplumada

monarca en el aire y en el inframundo

 

al norte son narvales sus dientes

artefactos de marfil canoas de inuits

hielos flotantes

y en el entorno

mares verdinegros

perdiéndose de vista

 

El post con más poemas.

*   *   *

 

Adriano Eysen:

 

Paisaje visto desde la ventana

La ciudad es un puñal

que amanece rasgando

en el pecho del hombre

huellas de automóviles.

 

Y filetes de sol

rasuran los párpados de los transeúntes

que vomitan

sus primeras angustias.

 

La ciudad es una navaja

que sangra al hombre

donde moran dioses

y antiguos demonios.

 

El post con más poemas.


Elena Poniatowska sobre Siri Hustvedt

https://www.jornada.com.mx/2020/03/08/opinion/a03a1cul

 

Muy amiga nuestra, muy amiga de las mujeres, feminista, solidaria de todas nosotras, las mujeres, la escritora Siri Hustvedt seguramente participaría en la marcha de hoy domingo 8 de marzo y en la gran huelga del día 9 en protesta por los feminicidios que sublevan a las mujeres de México, las que siguen vivas y aún pueden ser victimadas y ahora manifiestan su rabia. Tienen toda la razón en su enojo. No sólo las feministas protestan, todas manifestamos nuestro rechazo.

Aprender de la condición humana a través de Siri Hustvedt, este notable ser humano, es un privilegio. La escritora de origen danés, integrante de una familia que vivió en el campo en Minnesota y hermana de tres mujeres, nos remite a una vida de trabajo y disciplina. A partir de los 18 años se instaló en un Nueva York muy sofisticado en el que galerías de arte, museos, conferencias, estrenos y exposiciones sobresalientes crean una atmósfera intelectual de alto nivel al que se integró como crítica de arte, ensayista y analista de acontecimientos culturales mediante su obra.

Así como John Berger y sus Ways of Looking nos enseñó a ver, Siri Hustvedt, autora de siete libros, quiso que viéramos a través suyo a la mente humana sometida a sufrimientos, humillaciones y desilusiones. Sus libros conquistaron a un amplio número de lectores. Siri lo sabe todo de confinamientos y depresiones por medio de su propia enfermedad de los nervios (La mujer temblorosa o la historia de mis nervios) y la cantidad de veces que ha ayudado a enfermos mentales a salir de tratamientos demasiado agresivos.

Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, Siri Hustvedt es ahora la escritora estadunidense más reconocida. Su obra abarca, además de la historia del intento de una violación en su libro Recuerdos del futuro, su conocimiento de las artes, sobre todo en pintura y su capacidad para enseñarnos a ver mediante ensayos como Living, Thinking, Looking.

Candidata al Premio Nobel de Literatura (como también lo fue Susan Sontag, quien la antecedió al recibir el Príncipe de Asturias en 1973), Siri Hustvedt lo sabe todo de la estructura del cerebro humano y la naturaleza de nuestra percepción. Nacida en 1955, no deja de trabajar como ella misma reconoce: Trabajo como maniaca para entenderlo todo antes de morir. Le falta mucho para morir, apenas tiene 64 años. Siri cuenta que una noche en que tenía que conocer a Susan Sontag en una cena casi pierde el aliento al escuchar que la propia Susan la felicitaba a ella por su libro, por su propia obra.

En la FIL de Guadalajara de 2019, la editorial Seix Barral y su directora Elena Ramírez lanzaron su novela Recuerdos del futuro traducida al español.

Siri, autora y personaje literario, trata un tema que nos concierne a todas, la de la agresión en contra de las mujeres, que en México es una terrible realidad, un clavo candente en la piel: el de los feminicidios que nadie se ha propuesto remediar. Relata Siri en su novela que, en el Metro en Nueva York, alguien agarró sus genitales, pero ella –alta y muy ágil– pudo darle un codazo en el vientre y el agresor gritó de dolor al salir del vagón, cosa que a Siri le resultó muy gratificante.

Aunque no parezca, la suya no ha sido una vida fácil; tuvo que superar la muerte de su padre y su propia enfermedad nerviosa, a pesar de que toda su obra literaria tiene como punto de arranque una enorme cultura adquirida en el seno familiar y en su vida académica en Manhattan. Memorias del futuro abarca un solo año de su vida (1978-1979) y retrata a la artista como mujer joven, la artista que llegó a Nueva York a vivir, sufrir y escribir su misterio. Como el gran detective cuyas iniciales comparte SH (Sherlock Holmes), la escritora ve, oye y huele las señales que están en todas partes: en una cara, en el cielo o en un libro.

 

+ La nota completa en el diario La Jornada.


Música: Steve Gunn – Live on KEXP

http://KEXP.ORG presents Steve Gunn performing live in the KEXP studio.

Recorded February 13, 2019.

Songs: Vagabond

Chance

Luciano

Morning Is Mended

 

Host: Cheryl Waters

Audio Engineer: Kevin Suggs

Cameras: Alaia D’Alessandro, Kendall Rock & Justin Wilmore

Editor: Justin Wilmore

Photo by: Elizabeth Crook

http://kexp.org

http://www.steve-gunn.com


#Poesía: Damário Dacruz

 

Caja negra

Soy un hombre.

Por lo tanto,

más que palabra.

 

No pronuncio

el sentimiento

sólo como palabra.

 

Lo que fue dicho

al atardecer

no se confirma

en la madrugada.

Lo que fue visto

en el sueño

no se confronta

con la realidad.

 

Soy un hombre.

Por lo tanto,

una sorpresa.

 

 

Vuelo certero

Cada

pájaro

sabe

la ruta

de retorno.

 

Cada

pájaro

sabe

la ruta

de sí.

 

Cada

pájaro

en la ruta

se sabe

pájaro.

 

 

Olé

Cuando en la arena

un toro me mata

no me socorran,

pues nadie socorre

al toro cuando lo mato.

 

 

* Algunos poemas más del poeta de Bahía Damário Dacruz (1953-2010), en versión de DP, posteados en el blog del poeta y traductor Esteban Moore.