Una observación benjaminiana

¡Cuidado con los escalones!
El trabajo sobre una buena prosa tiene tres escalones: uno musical, en el que se la compone, uno arquitectónico, en el que se la construye, y por último uno textil, en el que se la teje.

 

19793-MLA20176912607_102014-CWalter Benjamin, Calle de mano única, Bs. As., El cuenco de plata, 2014, p. 65.