“El arte es misterioso” (Siri Hustvedt)

El arte es misterioso, pero el comercio del arte puede resultar más misterioso aún. El objeto en sí se compra y se vende, y de este modo pasa de una persona a otra, pero a pesar de ello existen innumerables factores que intervienen en la transacción. Para incrementar su valor, una obra de arte precisa de un clima psicológico especial. En aquella época [octubre de 1983], SoHo suministraba el grado de acaloramiento mental óptimo para la prosperidad del arte y el alza de los precios. Las obras más costosas, sea cual sea el período al que pertenecen, han de encontrarse impregnadas de algo intangible: la noción del valor. Dicha noción posee el efecto paradójico de separar el nombre del artista del objeto en sí, de tal modo que es ese nombre lo que se convierte en mercancía de compraventa. El objeto se limita a seguir la estela del nombre a modo de prueba tangible de su existencia. Ni que decir tiene que el o la artista poco tienen que ver con el proceso, pero en aquella época era imposible salir a hacer la compra o guardar cola en la oficina de Correos sin escuchar sus nombres. Schnabel, Salle, Fischl, Sherman eran a la sazón palabras mágicas comparables a la de los cuentos de hadas que acostumbraba a leer a Matt  todas las noches. Palabras que abrían puertas cerradas y que llenaban de oro bolsillos antaño desabastecidos. Por aquel entonces el apellido Wechsler no poseían aún tal capacidad de transmutación, pero tras la exposición de Bernie comenzó a mencionarse por lo bajo aquí y allá, y percibí que, poco a poco, el nombre de Bill también podría llegar a sucumbir al peculiar clima que reinó en SoHo durante cierto número de años hasta verse súbitamente interrumpido otro día de octubre, en este caso de 1987.

Siri Hustvedt, Todo cuanto amé, Barcelona, Anagrama, 2011 (ed. original 2003), pp. 93-94.


Siri Hustvedt y el “origen orgánico” de la literatura

Leemos: “Aunque no hay trabajo de ficción sin conciencia de sí y sin lenguaje, los orígenes de la ficción son inconscientes. La ficción comienza en la música del cuerpo, que es prerreflexiva, emocional y de sensaciones motrices. Escribir se hace imposible sin ritmo, sin tono ni sentimiento. Estos hondos ritmos afectivos se establecen muy temprano en la vida por medio de nuestra relación sin palabras con los otros, para luego evolucionar a una forma lingüística, pero esa realidad subyacente, fuera del lenguaje, no desaparece. La raíz de las historias es no lingüística, corpórea, emocional.

(… )

Hay libros que parecen haberse escrito solos. Blake alguna vez sintió que le estaban dictando. Pero si una toma la psicología en serio, y yo lo hago, entonces es imposible concluir con nada. El lenguaje está allí antes de nuestra llegada; está fuera de nosotros. Lacan dijo que nacemos dentro de él aunque más no sea por obra y gracia del nombre propio. Una vez adquirido, el lenguaje también está dentro de nosotros y las palabras son capaces de cruzar las fronteras del cuerpo.

(…)

La facultad de la imaginación no puede ser separada de la memoria. Y la memoria consciente no es un depósito fijo en la mente, sino una realidad móvil. Los neurocientíficos han llegado a comprender que la emoción consolida la memoria, y yo estoy convencida de que tiene un papel crucial en mi pregunta anterior: ¿por qué una historia y no otra? ¿Por qué razón esta historia en particular te está esperando? Creo que es porque está ligada a tu propia historia, que incluye los libros que has leído, la gente que has conocido, aquello que recuerdas y lo que no recuerdas, y tu necesidad de contarle la historia a un tercero. No hay un lenguaje privado. Todo “yo” debe tener un “tú”.”

Diálogo

Siri HustvedtLuisa Valenzuela

La escritura y el cuerpo

Coordina Silvia Hopenhayn

Jueves 25 de Agosto – 18:00 horas

Fundación OSDE

Salón Auditorio Ing. Héctor Amorosi – Av. Leando N. Alem 1067 2º Subsuelo

Entrada libre y gratuita con inscripción previa.