Elena Poniatowska sobre Siri Hustvedt

https://www.jornada.com.mx/2020/03/08/opinion/a03a1cul

 

Muy amiga nuestra, muy amiga de las mujeres, feminista, solidaria de todas nosotras, las mujeres, la escritora Siri Hustvedt seguramente participaría en la marcha de hoy domingo 8 de marzo y en la gran huelga del día 9 en protesta por los feminicidios que sublevan a las mujeres de México, las que siguen vivas y aún pueden ser victimadas y ahora manifiestan su rabia. Tienen toda la razón en su enojo. No sólo las feministas protestan, todas manifestamos nuestro rechazo.

Aprender de la condición humana a través de Siri Hustvedt, este notable ser humano, es un privilegio. La escritora de origen danés, integrante de una familia que vivió en el campo en Minnesota y hermana de tres mujeres, nos remite a una vida de trabajo y disciplina. A partir de los 18 años se instaló en un Nueva York muy sofisticado en el que galerías de arte, museos, conferencias, estrenos y exposiciones sobresalientes crean una atmósfera intelectual de alto nivel al que se integró como crítica de arte, ensayista y analista de acontecimientos culturales mediante su obra.

Así como John Berger y sus Ways of Looking nos enseñó a ver, Siri Hustvedt, autora de siete libros, quiso que viéramos a través suyo a la mente humana sometida a sufrimientos, humillaciones y desilusiones. Sus libros conquistaron a un amplio número de lectores. Siri lo sabe todo de confinamientos y depresiones por medio de su propia enfermedad de los nervios (La mujer temblorosa o la historia de mis nervios) y la cantidad de veces que ha ayudado a enfermos mentales a salir de tratamientos demasiado agresivos.

Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, Siri Hustvedt es ahora la escritora estadunidense más reconocida. Su obra abarca, además de la historia del intento de una violación en su libro Recuerdos del futuro, su conocimiento de las artes, sobre todo en pintura y su capacidad para enseñarnos a ver mediante ensayos como Living, Thinking, Looking.

Candidata al Premio Nobel de Literatura (como también lo fue Susan Sontag, quien la antecedió al recibir el Príncipe de Asturias en 1973), Siri Hustvedt lo sabe todo de la estructura del cerebro humano y la naturaleza de nuestra percepción. Nacida en 1955, no deja de trabajar como ella misma reconoce: Trabajo como maniaca para entenderlo todo antes de morir. Le falta mucho para morir, apenas tiene 64 años. Siri cuenta que una noche en que tenía que conocer a Susan Sontag en una cena casi pierde el aliento al escuchar que la propia Susan la felicitaba a ella por su libro, por su propia obra.

En la FIL de Guadalajara de 2019, la editorial Seix Barral y su directora Elena Ramírez lanzaron su novela Recuerdos del futuro traducida al español.

Siri, autora y personaje literario, trata un tema que nos concierne a todas, la de la agresión en contra de las mujeres, que en México es una terrible realidad, un clavo candente en la piel: el de los feminicidios que nadie se ha propuesto remediar. Relata Siri en su novela que, en el Metro en Nueva York, alguien agarró sus genitales, pero ella –alta y muy ágil– pudo darle un codazo en el vientre y el agresor gritó de dolor al salir del vagón, cosa que a Siri le resultó muy gratificante.

Aunque no parezca, la suya no ha sido una vida fácil; tuvo que superar la muerte de su padre y su propia enfermedad nerviosa, a pesar de que toda su obra literaria tiene como punto de arranque una enorme cultura adquirida en el seno familiar y en su vida académica en Manhattan. Memorias del futuro abarca un solo año de su vida (1978-1979) y retrata a la artista como mujer joven, la artista que llegó a Nueva York a vivir, sufrir y escribir su misterio. Como el gran detective cuyas iniciales comparte SH (Sherlock Holmes), la escritora ve, oye y huele las señales que están en todas partes: en una cara, en el cielo o en un libro.

 

+ La nota completa en el diario La Jornada.


“El arte es misterioso” (Siri Hustvedt)

El arte es misterioso, pero el comercio del arte puede resultar más misterioso aún. El objeto en sí se compra y se vende, y de este modo pasa de una persona a otra, pero a pesar de ello existen innumerables factores que intervienen en la transacción. Para incrementar su valor, una obra de arte precisa de un clima psicológico especial. En aquella época [octubre de 1983], SoHo suministraba el grado de acaloramiento mental óptimo para la prosperidad del arte y el alza de los precios. Las obras más costosas, sea cual sea el período al que pertenecen, han de encontrarse impregnadas de algo intangible: la noción del valor. Dicha noción posee el efecto paradójico de separar el nombre del artista del objeto en sí, de tal modo que es ese nombre lo que se convierte en mercancía de compraventa. El objeto se limita a seguir la estela del nombre a modo de prueba tangible de su existencia. Ni que decir tiene que el o la artista poco tienen que ver con el proceso, pero en aquella época era imposible salir a hacer la compra o guardar cola en la oficina de Correos sin escuchar sus nombres. Schnabel, Salle, Fischl, Sherman eran a la sazón palabras mágicas comparables a la de los cuentos de hadas que acostumbraba a leer a Matt  todas las noches. Palabras que abrían puertas cerradas y que llenaban de oro bolsillos antaño desabastecidos. Por aquel entonces el apellido Wechsler no poseían aún tal capacidad de transmutación, pero tras la exposición de Bernie comenzó a mencionarse por lo bajo aquí y allá, y percibí que, poco a poco, el nombre de Bill también podría llegar a sucumbir al peculiar clima que reinó en SoHo durante cierto número de años hasta verse súbitamente interrumpido otro día de octubre, en este caso de 1987.

Siri Hustvedt, Todo cuanto amé, Barcelona, Anagrama, 2011 (ed. original 2003), pp. 93-94.


Siri Hustvedt y el “origen orgánico” de la literatura

Leemos: “Aunque no hay trabajo de ficción sin conciencia de sí y sin lenguaje, los orígenes de la ficción son inconscientes. La ficción comienza en la música del cuerpo, que es prerreflexiva, emocional y de sensaciones motrices. Escribir se hace imposible sin ritmo, sin tono ni sentimiento. Estos hondos ritmos afectivos se establecen muy temprano en la vida por medio de nuestra relación sin palabras con los otros, para luego evolucionar a una forma lingüística, pero esa realidad subyacente, fuera del lenguaje, no desaparece. La raíz de las historias es no lingüística, corpórea, emocional.

(… )

Hay libros que parecen haberse escrito solos. Blake alguna vez sintió que le estaban dictando. Pero si una toma la psicología en serio, y yo lo hago, entonces es imposible concluir con nada. El lenguaje está allí antes de nuestra llegada; está fuera de nosotros. Lacan dijo que nacemos dentro de él aunque más no sea por obra y gracia del nombre propio. Una vez adquirido, el lenguaje también está dentro de nosotros y las palabras son capaces de cruzar las fronteras del cuerpo.

(…)

La facultad de la imaginación no puede ser separada de la memoria. Y la memoria consciente no es un depósito fijo en la mente, sino una realidad móvil. Los neurocientíficos han llegado a comprender que la emoción consolida la memoria, y yo estoy convencida de que tiene un papel crucial en mi pregunta anterior: ¿por qué una historia y no otra? ¿Por qué razón esta historia en particular te está esperando? Creo que es porque está ligada a tu propia historia, que incluye los libros que has leído, la gente que has conocido, aquello que recuerdas y lo que no recuerdas, y tu necesidad de contarle la historia a un tercero. No hay un lenguaje privado. Todo “yo” debe tener un “tú”.”

Diálogo

Siri HustvedtLuisa Valenzuela

La escritura y el cuerpo

Coordina Silvia Hopenhayn

Jueves 25 de Agosto – 18:00 horas

Fundación OSDE

Salón Auditorio Ing. Héctor Amorosi – Av. Leando N. Alem 1067 2º Subsuelo

Entrada libre y gratuita con inscripción previa.