[Documental] “Bolaño Cercano” (2008)

Documental de Erik Haasnoot sobre la vida y obra del autor de “Los detectives salvajes”. Cuenta con la participación de Enrique Vila-Matas, Rodrigo Fresán, Juan Villoro, Antoni García Porta, Carolina López, la esposa del escritor, y sus hijos Alexandra y Lautaro.
Agradecimientos: “Videoteca de humanidades”


Verónica Volkow sobre la poesía de Roberto Bolaño: “Una máquina del tiempo”

Leemos en el blog Archivo Bolaño una nota de BBC Mundo titulada “Los años mexicanos de Roberto Bolaño:

En la década de los años 70, otro tipo de revolucionarios -más jóvenes, igual de beligerantes- también se encontraban ahí para complotar: los infrarrealistas, encabezados por un joven chileno de gafas, pelo largo y un eterno vaso de café con leche en las manos. Roberto Bolaño. “Era donde nos reuníamos y bebíamos. Llegaban los infrarrealistas, los amigos del infrarrealismo, los medio infrarrealistas… A veces de ahí se partía en vagancia, en los recorridos por las calles de México que era la otra parte: café y la cosa deambulatoria”. Así lo recuerda el poeta peruano José Rosas Ribeyro, integrante de los infras, un movimiento furiosamente contestatario y marginal.
“Éramos gentes con un estado de espíritu común. ¿Frente a qué? Frente a una cultura completamente encadenada y encerrada en una clase social y un grupo mafioso que dirigía un tipo de gran valor, Octavio Paz. Él cómo poeta y ensayista es extraordinario, pero estaba rodeado de una banda de mediocres que eran su corte y esa corte tenía encerrada la cultura mexicana con cuatro llaves”, le dice a BBC Mundo.
“Roberto era un tipo gracioso, medio pesado, hay que decirlo. Tenía un ladito medio arrogante. Siempre creyó en sí mismo. Si bien estaba dentro de la marginalidad, su marginalidad no era la de Mario Santiago. La de Mario era autodestructiva. Llevaba hacia la nada. Hacia lo que terminó”.
Allí, en sus años mexicanos, en su trasegar por la calles del DF y en las interminables conversaciones sobre poesía y vida, poesía y muerte, se gestaría el Roberto Bolaño que después sorprendería al mundo con una obra fulminante, escrita en poco más de diez años.
La parte de México
El Infrarrealismo -como el Nadaísmo en Colombia, o el Techo de la Ballena en Venezuela- fue un eco tardío pero muy latinoamericano de los movimientos vanguardistas europeos, como el dadaísmo y el surrealismo. Es probable que su fama no hubiera pasado de capillas de iniciados y círculos académicos, pero la publicación en 1998 de la novela de Roberto Bolaño Los detectives salvajes cambió todo.
En la primera parte de la novela se retrata vida y milagros de un movimiento poético marginal en la capital mexicana: los Visceral Realistas. Un trasunto de sus experiencias de los 70.
“Cuando sale Los Detectives Salvajes, aquello explota. Y dicen, bueno ¿qué es esto? ¿De dónde sale esta novela? ¿Existe este grupo? Yo estoy en Chile y ni saben que realmente existe el infrarrealismo, creen que Roberto se lo inventó todo”, rememora Rubén Medina, otro cuate infrarrealista de Bolaño, hoy un respetado profesor de literatura en la Universidad de Wisconsin-Madison, Estados Unidos.
Medina (quien en otoño publicará en México una monumental antología de los infrarrealistas) conoció a Roberto Bolaño en el tercero de los ejes -con cafés y caminatas- del grupo: los talleres literarios. “Lo conocí a través de Mario Santiago, en el otoño del 75. Solía asistir a talleres literarios, básicamente a buscar nuevos poetas y dar a los escritores jóvenes otra visión”, le cuenta a BBC Mundo. “En esos momentos ya estaban empezando a organizar un grupo. A partir de ese día empezamos a vernos casi a diario. A caminar, escribir poemas colectivos, hablar sobre poesía mexicana, latinoamericana. Poesía en general”.
Ya en ese entonces la armazón de disciplina, beligerancia y profundo conocimiento literario estaba casi formada en Roberto Bolaño. Con trabajo de galeote adquirió una prosa hipnotizante que se nutría de lugares tan disímiles como poesía, ciencia ficción o novela negra. “Roberto era una persona muy enfocada, que desde temprano sabía lo que quería. Dedicadísimo a la literatura, leyendo diario, tomando notas. Vivía para la literatura y tenía un conocimiento bastante amplio de lecturas, de movimientos. Era una persona súper inteligente y con una habilidad para presentar ideas, para debatirte, para cuestionar”, dice Medina.
Fue también en esa época que lo conoció Verónica Volkow, nieta de León Trosky, poeta por derecho propio, traductora y en la actualidad profesora de literatura del siglo XVII en la UNAM. “Lo ubico dentro del grupo y recuerdo este carácter extremadamente desafiante, arrojándote a la cara que para escribir poesía tenías que llevar una vida tipo Rimbaud: ir en contra de todos los valores establecidos, desafiar los valores burgueses, sin concesiones. Una praxis muy sustentada en el impulso del instinto”, le dice a BBC Mundo. Y agrega: “A mí lo que más me gusta -aunque no soy especialista en su obra- es la poesía. Y la parte de la narrativa que más me gusta es la recuperación de atmósfera, de cómo era la poesía en esa época, de cómo eran los talleres literarios, de las dinámicas, de los sentimientos que teníamos todos al acercarnos a la poesía en esa generación. Es de una fidelidad maravillosa. Una máquina del tiempo”.

La nota completa acá.


Archivo Bolaño (Carles Madeu)

Leemos en Rebelión:

Visiten el caleidoscopio de Roberto Bolaño, su laberinto de marginalidad sin etiquetas. Una exposición en Barcelona se lo pone más fácil aún.

 

Que la literatura y la poesía de Roberto Bolaño (1953-2003) tienen una trascendencia que va mucho más allá del valor estrictamente literario, y que aunándose constituyen un manifiesto total en el que tienen cabida propuestas estético-políticas y morales de un posicionamiento vigoroso y radical, es algo indiscutible o lo va sabiendo, poco a poco, todo el mundo.Lo que quizá no sabe todo el mundo y debería saber es que con motivo del décimo aniversario de la muerte del escritor, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona ha inaugurado en Barcelona una primera muestra de su archivo personal –que se puede visitar hasta el 30 de junio de 2013–: una cuidadosa extensión de su archivo familiar –objetos, cuadernos, recortes de periódico, escritos inéditos– además de una avispada puesta en escena por parte del comisariado: Juan Insua y Valerie Miles.

Pero volvamos a la propuesta estético-política del escritor. Justo al inicio del recorrido nos encontramos ya con algunas de sus obsesiones: un material audiovisual que mezcla escenas de la masacre de Tlatelolco, la caída de Allende y El triunfo de la voluntad de Riefenstahl. La violencia, el totalitarismo y la exploración del mal, unidos al maltrato de la historia latinoamericana más reciente preocuparon siempre al escritor chileno, y fueron motivos de peso en Estrella distanteLa literatura nazi en América o en 2666, y en muchos otros libros más, pues la obra de Bolaño se ramifica constantemente y sus motivos aparecen y desaparecen ahora aquí, ahora allá. Importante: el trauma y el rencor hicieron que Bolaño fuese un desvergonzado deseoso de escapar de “la vergüenza psicopatológica de su país” –y de eso encontramos numerosos ejemplos en una recopilación de escritos que editó el crítico Ignacio Echevarría y que se llama Entre paréntesis o en alguna de las entrevistas en formato digital accesibles en este archivo–, el Chile nocturno de Nocturno de Chile, ese pasillo de una geografía esquizofrénica castigado por la dictadura pinochetista y al que Bolaño se refirió como su infancia. Y no sólo en Chile, sino en EE UU también se ha captado el mensaje y la denuncia del escritor chileno: “El espectáculo del terror latinoamericano es parte de nuestra locura, y para bien o para mal es uno de los elementos que hacen la obra de Bolaño tan irresistible aquí”, dice Barbara Epler, primera editora del autor en ‘yanquilandia’.

Otro elemento que definió a Bolaño fue la marginalidad. Viajó a lo Rimbaud, con ironía y perspicacia. Llegó a Barcelona en 1977 y siguió descubriendo a personajes disparatados. En el archivo vemos un par de fotografías de Jimmy y Pablito, un hombre alto y otro pequeño, a los que Bolaño se refiere como los pistoleros de las Ramblas. Amigo de la gente de la calle, se hizo un gran conversador. Alguien dijo que “a Roberto le encantaba conversar horas y horas con los camareros”.En el tiempo que estuvo viviendo en Blanes intimó, no sólo con camareros y pescadores, sino con jóvenes drogadictos casi sentenciados –motivo del relato La playa, por ejemplo-. Era la inagotable escuela de la vida, de la que él participaba porque él también era por entonces un personaje desconocido y arrinconado. El paso del anonimato al reconocimiento fue, obviamente, determinante. Bolaño empezó a ver recompensado su esfuerzo como trabajador de la escritura. Superviviente/escritor/superviviente, Bolaño habló así del tiempo: “El tiempo, que es un humorista de ley, me ha hecho ganar algunos premios importantes. Ninguno ha sido, sin embargo, tan importante como estos premios desperdigados por la geografía de España, premios búfalo que un piel roja tenía que salir a cazar pues en ello le iba la vida”. Esto es lo revolucionario en Bolaño: “Déjenlo todo, nuevamente, láncense a los caminos”. Es el manifiesto del infrarrealismo.

Volvamos a entrar al archivo. Distinguimos una placa correspondiente a Literatura para enamorados II (1979): “Éste es el juego. Muchos destinos. Es lo que te ofrezco. Es el único juego que un muchacho pobre se puede ofrendar a sí mismo, un tributo de nada”. Estibador de barcos, lavaplatos, vigilante en el camping Estrella de Mar, preso político ocho días en Chile hasta que dos policías, ex compañeros de colegio, lo sacan del meollo… Una precariedad y una marginalidad que son parte del mito, sí, pero motivo irreversible de su literatura también: “Compromé tete, Roberto, con tu pobreza de espanto y con la pobreza de espanto que solidariamente te rodea. Estás en la parte más blanca de la ola… Comprométete, Roberto, a mirar” (Diario de vida. Poemas cortos II, 1980).Hoy se ven carteles rojos por las avenidas de Barcelona que anuncian el nombre del autor de Los detectives salvajes. Del fracaso de la Revolución –con mayúsculas– forjó el concepto del resistente, aquél que a través de la literatura mostraba siempre su tensión con su sociedad. Por eso, cuando en Los detectives salvajes Arturo Belano y Ulises Lima miran al pasado buscando a Cesárea Tinajero, desarrollan un gesto estético revolucionario, puesto que es la modernidad la que está avanzando insulsamente hacia el futuro. En la escritura de Bolaño sólo podemos encontrar el riesgo de una derrota casi segura –la literatura es un oficio peligroso, hoy suicida-, pero también un inmenso motivo para ser feliz hasta el cuello y ver que todo es posible otra vez. Hay un archivo en Barcelona para visitar.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/culturas/archivo-bolano.html


“La llama que nos ilumina aunque en la empresa se consuma y muera” (Roberto Bolaño)

IMAG0003Nunca había visto una sonrisa tan triste.

Ahora, diez años después, estaba sonriendo de la misma manera.

Sin pensarlo dos veces le dije que me parecía una mujer muy hermosa.

Frau Else me miró como si no acabara de entender y luego se rió, pero muy bajito, de tal suerte que alguien en una mesa vecina con mucha dificultad la habría escuchado.

–Es verdad –dije; el miedo a hacer el ridículo que por lo común sentía cada vez que estaba con ella había desaparecido.

Repentinamente seria, tal vez comprendiendo que yo también hablaba en serio, dijo:

–No es usted el único que piensa así, Udo; seguramente debo serlo.

–Siempre lo ha sido –dije, ya lanzado–, aunque yo no me refería a su bellaza física, a todas luces obvia, sino a su… halo; la atmósfera que emana de sus actos más nimios… Sus silencios…

Frau Else se rió, esta vez de forma abierta, como si acabara de escuchar un chiste.

–Perdóneme –dijo–. No es de usted de quien me río.

–De mí no, de mis palabras –dije, riendo también, en manera alguna ofendido. (Aunque la verdad es que sí estaba un poco ofendido.)

Esta actitud pareció ser del agrado de Frau Else. Pensé que sin proponérmelo había tocado una herida oculta. Imaginé a Frau Else pretendida por un español, tal vez embarcada en una relación secreta. El marido, sin duda, lo sospechaba y sufría; ella, incapaz de abandonar al amante, tampoco encontraba fuerzas para decidirse a dejar al esposo. Atrapada entre dos fidelidades, culpaba de sus tribulaciones a su propia bellaza. Vi a Frau Else como una llama, la llama que nos ilumina aunque en la empresa se consuma y muera, etcétera; o como un vino que al fundirse en nuestra sangre desaparece como tal. Hermosa y distante. Y exiliada… Esta última, su virtud más misteriosa.

Roberto Bolaño, El Tercer Reich, Bs. As., Anagrama, 2013 (ed. original 2010), pp. 88-89.


Bolaño: un autor que “habla de nosotros, de nuestro tiempo y de nuestro lugar en el mundo… Nadie había escrito hasta Los detectives salvajes qué pasaba con el tema de la violencia”

Leemos hoy en el diario mexicanoLa Jornada:

En el homenaje 10 años sin el detective salvaje asemejaron al autor con Cortázar y Borges

Roberto Bolaño buscaba dialogar con sus lectores, no con críticos ni periodistas

Manuel Dávila, Mónica Maristain y David Miklos evocaron al escritor chileno en la Capilla Alfonsina

Reyes Martínez Torrijos

El escritor chileno Roberto Bolaño es equiparable a los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar, con sus libros buscaba dialogar con sus lectores y no con editores, críticos ni periodistas, obra que se encuentra en el punto de sobrepasar los mitos en torno a la vida de su autor, tales fueron las ideas alrededor de las que gravitó el homenaje 10 años sin el detective salvaje el viernes pasado en la Capilla Alfonsina.

Ante un auditorio compuesto mayoritariamente por jóvenes, los escritores Manuel Dávila, Mónica Maristain y David Miklos recordaron en un acto afectuoso al poeta y narrador nacido en Santiago de Chile en 1953 y fallecido en Barcelona en 2003.

Las editoriales Anagrama y Colofón anunciaron antes el lanzamiento este mes de la edición mexicana de todos los libros de Bolaño y la realización de promociones especiales para sus lectores, organizadas a través de las redes sociales y del sitio de ésta última.

Durante su intervención, Dávila destacó que las referencias con Borges y Cortázar pueden ser entendidas en varias formas distintas: “La primera, por el mismo nivel de complejidad; la segunda, porque eran los dos escritores de los que más se había hablado y los que menos gente había leído, y la tercera, era que tanto la obra de Bolaño como la de Cortázar, si se escribían en un mismo volumen, que nadie podría cargar por sí mismo, podrían formar parte de una misma historia.

“Las novelas de Bolaño, quizásNocturno de Chile, Monsieur Pain oLa pista de hielo, podrían ser cualquier capítulo de Los detectives salvajes o de 2666. A veces no sé dónde exactamente termina una historia y empieza otra. Estos libros, que escribió pensando en unos más grandes y profundos, siguen funcionando como partes intrínsecas de ese diálogo que planteó única y exclusivamente con el lector, nunca con sus editores, con los periodistas, ni con la crítica.”

Por su parte, Miklos lamentó que los escritos de Bolaño hayan quedado sepultados por los comentarios de quienes lo conocieron. Y confesó nunca lo conoció ni lo llamé Roberto, sin embargo, llegó al narrador chileno en 1998 a partir de sus libros, cuando leí “Los detectives salvajes me pareció una novela formidable, una novela mexicana escrita por un chileno que había vivido en México”.

Foto

Vista de la Capilla Alfonsina en el homenaje a Bolaño
Foto Pablo Ramos

Mito temprano

El narrador y editor destacó que desdeLa región más transparente, de Carlos Fuentes, “no había una novela que retratara tan bien cierto momento de la ciudad de México y luego todo el país. Tiene la gran virtud de ser accesible, por eso Bolaño tiene tantos seguidores, una cantidad de lectores impresionante, envidiable, quienes desde muy jóvenes se sienten atraídos por este realismo y también por la personalidad, indiscutiblemente es un mito temprano, pero es una obra muy valiosa.

“Cada libro de Bolaño es independiente, se puede leer sin recurrir a los demás… sin embargo, pasado el tiempo vengo a descubrir que es una obra muy congruente, un libro lleva al otro, es semilla de otro. Es una gran obra compuesta de varios libros que se tocan en muchas aristas.Amuleto se desprende de Los detectives salvajes. En Amberes vemos todos los temas posteriores y creo que eso es lo valioso de la obra de Bolaño: es congruente; no buscaba la oportunidad editorial y comercial.”

En contraste, Maristain hizo hincapié en la tragedia del fallecimiento del autor cuando estaba en su plenitud vital y creativa, a los 50 años, un personaje entrañable, querible, al que extrañamos profundamente y que eso no lo debemos dejar pasar… Parece que fue ayer, hace muy poco, que murió Bolaño y ya son 10 años.

Destacó que empieza una nueva etapa para el autor de 2666, en la que se terminó el mito alrededor de su figura tan contradictoria, como en el caso de Pablo Picasso. Tengo la esperanza de que tanto la academia y los jóvenes nos enseñen a leerlo y hacerlo perdurable, porque es muy poco lo que importa su novia, su amante, si los gringos, si el mercado sajón, si se peleó con los gringos.

La autora de la biografía de Bolaño, El hijo de Míster Playa,resalta que el autor “habla de nosotros, de nuestro tiempo y de nuestro lugar en el mundo… Nadie había escrito hastaLos detectives salvajes qué pasaba con el tema de la violencia; además de tener el valor de ser visionaria la literatura de Bolaño. Describió la guerra contra el narco del ex presidente Felipe Calderón, en 2666,antes incluso de que nosotros conociéramos a Calderón.”


Una entre un millón (Roberto Bolaño)

La siguiente muerta fue Adela García Ceballos, de veinte años, trabajadora en la maquiladora Dun-Corp, asesinada a puñaladas en casa de sus padres. El homicida era Rubén Bustos, de veinticinco años, con quien hasta entonces Adela había convivido en la calle Taxqueña n.° 56, en la colonia Mancera, y con el cual tenía un hijo de un año. Desde hacía una semana la pareja iba mal y Adela se trasladó a vivir a casa de sus padres. Según Bustos, la mujer pensaba abandonarlo definitivamente por otro hombre. La captura de Bustos fue relativamente fácil. Éste se atrincheró en su vivienda de la colonia Mancera, pero sólo tenía un cuchillo para defenderse. El judicial Ortiz Rebolledo entró disparando en la casa y Bustos se refugió debajo de su cama. Los policías rodearon la cama, de la que Bustos no quería salir, y lo amenazaron con coserlo a balazos. Lalo Cura estaba en el grupo de policías. De vez en cuando el brazo de Bustos asomaba desde debajo de la cama, empuñando la misma daga con la que mató a Adela, y trataba de herirlos en los tobillos. Los policías se reían y daban saltos hacia atrás. Uno de ellos se puso de pie sobre la cama y Bustos trató de traspasar el colchón con el cuchillo para herirlo en las plantas de los pies. Uno de los policías, un tal Cordero, famoso en la comisaría n.° 3 por el tamaño de su verga, se puso a orinar apuntando directamente hacia debajo de la cama. Bustos vio cómo la orina corría por el suelo hasta llegar a donde estaba él y se puso a sollozar. Finalmente Ortiz Rebolledo se cansó de reírse y le dijo que si no salía lo mataba allí mismo. Los policías vieron un guiñapo que reptaba hacia afuera y lo arrastraron a la cocina. Allí uno de ellos llenó una olla de agua y se la arrojó encima. Ortiz Rebolledo cogió por el cuello a Cordero y le advirtió que si quedaba un rastro de olor a meado en su coche ya se encargaría él de hacérselo pagar. Cordero, aunque se estaba ahogando, se rió y le prometió que no pasaría. ¿Y si se mea él, jefe?, dijo. Yo sé distinguir el olor de cada meado, dijo Ortiz Rebolledo. La orina de este culero debe oler a miedo y la tuya jiede a tequila. Cuando Cordero entró en la cocina Bustos estaba llorando. Entre sollozos decía algo sobre su hijo. Hablaba de sus padres, aunque no se entendía si se refería a los padres de él o a los padres de Adela que fueron testigos de su asesinato. Cordero llenó la olla de agua y se la echó encima con fuerza. Luego la volvió a llenar y se la volvió a arrojar. Las perneras de los dos policías que vigilaban a Bustos estaban mojadas, asó como sus zapatos negros.

¿Qué era lo que la profesora no soportaba?, dijo Elvira Campos. ¿La vida en Santa Teresa? ¿Las muertes en Santa Teresa? ¿Las niñas menores de edad que morían sin que nadie hiciera nada para evitarlo? ¿Era suficiente eso para llevar a una mujer joven al suicidio? ¿Una universitaria se habría suicidado por esa razón? ¿Una campesina que había tenido que trabajar duro para llegar a ser profesora se habría suicidado por esa razón? ¿Una entre mil? ¿Una entre cien mil? ¿Una entre un millón? ¿Una entre cien millones de mexicanos?

Roberto Bolaño, 2666, Madrid, Anagrama, 2012 (ed. original 2004), pp. 648,649.


Fobias (Roberto Bolaño)

“Hay cosas más raras que la sacrofobia, dijo Elvira Campos, sobre todo si tenemos en cuenta que estamos en México y que aquí la religión siempre ha sido un problema, de hecho, yo diría que todos los mexicanos, en el fondo, padecemos de sacrofobia. Piensa, por ejemplo, en un miedo clásico, la gefidrofobia. Es algo que padecen muchas personas. ¿Qué es la gefidrofobia?, dijo Juan de Dios Martínez. Es el miedo a cruzar puentes. Es cierto, yo conocí a un tipo, bueno, en realidad era un niño, que siempre que cruzaba un puente temía que éste se cayera, así que cruzaba corriendo, lo cual resultaba mucho más peligroso. Es un clásico, dijo Elvira Campos. Otro clásico: la claustrofobia. Miedo a los espacios cerrados. Y otro más: la agorafobia. Miedo a los espacios abiertos. Ésos los conozco, dijo Juan de Dios Martínez. Otro clásico más: la necrofobia. Miedo a los muertos, dijo Juan de Dios Martínez, he conocido gente así. Si trabajas como policía resulta un lastre. También está la hematofobia, miedo a la sangre. Muy cierto, dijo Juan de Dios Martínez. Y la pecatofobia, miedo a cometer pecados. Pero luego hay otros miedos que son más raros. Por ejemplo, la clinofobia. ¿Sabes qué es? Ni idea, dijo Juan de Dios Martínez. Miedo a las camas. ¿Puede alguien tener miedo o aversión a una cama? Pues sí, hay gente que sí. Pero esto se puede atenuar durmiendo en el suelo y no entrando jamás a un dormitorio. Y luego está la tricofobia, que es el miedo al pelo. Un poco más complicado, ¿verdad? Complicadísimo. Hay casos de tricofobia que acaban en suicidio. Y también está la verbofobia, que es el miedo a las palabras. En ese caso lo mejor es quedarse callado, dijo Juan de Dios Martínez. Es un poco más complicado que eso, porque las palabras están en todas partes, incluso en el silencio, que nunca es un silencio total, ¿verdad? Y luego tenemos la vestiofobia, que es el miedo a la ropa. Parece raro pero está mucho más extendido de lo que parece. Y uno relativamente común: la iatrofobia, que es el miedo a los médicos. O la ginefobia, que es el miedo a la mujer y que lo padecen, naturalmente, sólo los hombres. Extendidísimo en México, aunque disfrazado con los ropajes más diversos. ¿No es un poco exagerado? Ni un ápice: casi todos los mexicanos tienen miedo de las mujeres. No sabría qué decirle, dijo Juan de Dios Martínez. Luego hay dos miedos que en el fondo son muy románticos: la antofobia, que es el miedo a las flores, y la dendrofobia, que es el miedo a los árboles. Algunos mexicanos padecen ginefobia, dijo Juan de Dios Martínez, pero no todos, no sea usted alarmista. ¿Qué cree usted que es la optofobia?, dijo la directora. Opto, opto, algo relacionado con los ojos, híjole, ¿miedo a los ojos? Aún peor: miedo a abrir los ojos. En sentido figurado, eso contesta lo que me acaba de decir sobre la ginefobia”.

Roberto Bolaño, 2666, Barcelona, Anagrama, 2012 (ed. original 2004), pp. 478-479.