Se me caen dos ídolas: las #PussyRiot apoyan a un magnate petrolero para futuro presidente de Rusia

Respecto a las músicas (y ahora “activistas”) rusas de la banda punk Pussy Riot, encarceladas por Vladimir Putin -tema que hemos seguido desde este blog-, leemos (azorados) ahora:

Las dos jóvenes consideran que la amnistía de la que se han beneficiado, aprobada por el Parlamento con ocasión del vigésimo aniversario de la Constitución rusa, no es un acto de humanismo, sino resultado de las presiones rusas y occidentales en vísperas de los Juegos de Invierno de Sochi.

“¿Por qué ahora? Se acerca la Olimpiada. Putin no quiere que su proyecto preferido se venga abajo por una gente que está en la cárcel, cuando es tan fácil liberarlos”, apuntó Tolokónnikova.

En su opinión, cuanto concluyan los Juegos a finales de febrero se reanudarán los procesos judiciales contra los opositores detenidos en las protestas de mayo de 2012, por lo que pidieron a Occidente que los boicotee.

“Después de Sochi, seguramente habrá una mayor represión. No estoy de acuerdo con los que dicen que estamos viviendo una etapa de deshielo” debido a la amnistía, abundó.

Las jóvenes expresaron su admiración por el magnate petrolero Mijaíl Jodorkovski, indultado hace una semana por Putin tras cumplir más de diez años de cárcel y cuando faltaban unos meses para que agotara su condena.

“Es importante para nosotros, ya que es una persona muy fuerte, un ser humano increíble que sufrió una experiencia carcelaria mucho más larga y dura que nosotros”, dijo Tolokónnikova, quien lo “propuso” como futuro presidente de Rusia.


Libres, las #PussyRiot; anuncian que incursionarán en la política

Leemos hoy en La Jornada:

Aliojina y Tolokonnikova aseguran que lucharán por sus compañeras en prisión

Libres, las Pussy Riot; anuncian que incursionarán en la política

Si hubiera podido, renunciaría a aceptar la compasión de Putin, dice una de las excarceladas

032n1mun-1

Juan Pablo Duch
Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 24 de diciembre de 2013, p. 32

Moscú, 23 de diciembre.

Nadezhda Tolokonnikova y Maria Aliojina, integrantes del grupo Pussy Riot que criticaron al presidente Vladimir Putin al cantar una oración punk en la principal catedral ortodoxa de Moscú, obtuvieron este lunes su libertad.

Favorecidas con la reciente amnistía aprobada con motivo del vigésimo aniversario de la Constitución, las muchachas salieron de la cárcel apenas unos meses antes de que terminara su condena a dos años de prisión.

Tanto Tolokonnikova como Aliojina, en sus primeras declaraciones a la prensa, adelantaron que piensan dedicarse a la política y, solidarias como son, a la defensa de los derechos humanos de sus compañeras que permanecen en prisión.

“Tengo muchas ganas de trabajar –declaró Tolokonnikova–; con mi salida de la cárcel empieza todo por cuanto hay muy poca diferencia entre ser libre y no libre en Rusia, un Estado autoritario. La liberación recae sobre mi persona como un peso de responsabilidad, entre otros motivos por las personas que permanecen detrás del muro, aquí (en Siberia) y en Mordovia”.

Aliojina se pronunció en el mismo sentido: Seguiré pendiente de mis compañeras en el centro de reclusión de Nizhny Novgorod; debe ser escuchada la voz de las mujeres que se alzó contra la violación de sus derechos laborales.

Y preguntada sobre su acción en el templo, Aliojina respondió que no terminaron de cantar su oración. Hay que escucharla completa, no sólo una parte, reviró en alusión a un vocero de la Iglesia ortodoxa que expresó hoy la esperanza de que las activistas, al obtener la libertad, se arrepientan.

A pesar de tener mucho antes derecho a conseguir la libertad condicional, por ser ambas madres de hijos pequeños y por haber cumplido más de la mitad del plazo de privación de la libertad de la sentencia en su contra, los jueces rechazaron varias veces concederles ese beneficio.

Una y otra vez, las autoridades penitenciarias emitían dictámenes negativos, en los cuales consideraban que no había razones para ponerlas en libertad condicional, dado que no habían dado muestras de enmendar las causas por las cuales las condenaron porvandalismo.

En cambio, sí salió en libertad condicional la tercera participante en elperformance identificada, Yekaterina Samutsevich, en un intento de las autoridades por sembrar la discordia entre las muchachas.

Tanto el Kremlin, a través del sistema penitenciario federal, como la Iglesia ortodoxa rusa, por medio de sus voceros, querían que las activistas se reconocieran culpables y solicitaran el indulto, lo que Tolokonnikova y Aliojina rechazaron siempre, sufriendo un duro castigo en consecuencia.

Ellas se disculparon ante los creyentes que pudieran haberse sentido ofendidos, pero insisten en que no era esa su intención y en que su performance tuvo un carácter esencialmente político.

Interpretaron, en el altar de la catedral de Cristo Redentor, una oración punk, acompañada de movimientos gimnásticos que simulaban una suerte de danza ante el azoro de unos cuantos beatos, en la cual pedían a la Virgen María, madre de Dios, líbranos de Putin, en vísperas de que el actual mandatario, candidato en aquel entonces para un tercer periodo presidencial, volviera al Kremlin.

El afectado dijo recientemente que sólo sintió lástima por las muchachas en la medida que denigraron la dignidad de la mujer, porque se pasaron de la rayaen su acción de protesta. Antes, Putin acuñó una frase acorde con su forma de gobernar: Se ganaron sus dos añitos, de cárcel, se entiende.

Alejadas de Moscú y de sus familias, Tolokonnikova y Aliojina sufrieron el desprecio de las autoridades penitenciarias. La primera se declaró en huelga de hambre por las amenazas de muerte que recibió de los responsables de su centro de reclusión en Mordovia y por las condiciones infrahumanas en que se encontraban las prisioneras.

Aliojina barajó la posibilidad de rechazar la amnistía, pero desistió por las amenazas que recibió de las autoridades penitenciarias, dijo hoy. Si hubiera podido, renunciaría a aceptar la compasión de Putin. En mi opinión, esta amnistía es una profanación, una burla, señaló la activista.


La #PussyRiot María Aliójina sale en libertad

Leemos hoy en LaVanguardia:

Imagen 1La integrante del grupo punk cumplía su pena en una prisión de la región de Nizhni Nóvgorod, a unos 400 kilómetros al este de Moscú

Nadezhda Tolokónnikova y María Aliójina, dos de las integrantes del grupo de rock-punk Pussy Riot que cumplían dos años de cárcel condenadas por “gamberrismo motivado por odio religioso”, han salido en libertad este lunes tras beneficiarse de la amplia amnistía que el presidente ruso, Vladímir Putin, envió a la Duma y que ésta aprobó la semana pasada.

Según sus abogados, Aliójina, abandonó la prisión en la provincia de Nizhni Nóvgorod poco después de las nueve de la mañana. Luego lo confirmó el activista Piotr Verzílov, marido de la otra Pussy Riot encarcelada, Nadezhda Tolokónnikova. “Hacia las 09:10, hora de Moscú, Masha salió del penal.

Ahora viaja con su abogado Piotr Zaikin en coche hacia la estación de tren, desde donde viajará a Moscú”, ha explicado a la agencia Interfax. “Todos los documentos están firmados y formalizados”, ha subrayado, por su parte, Zaikin.

Tolokónnikova, que estos últimos meses estaba recluida en el hospital de una cárcel de Krasnoyarsk (Siberia), a la que fue trasaladada tras dos huelgas de hambre en otra prisión, ha quedado libre por la tarde.

Tras salir de la cárcel, Tolokónnikova ha dicho a la televisión rusa que sigue teniendo la misma opinión del presidente Putin, que la amnistía es “una profanación” y un “ejercicio de imagen” del Kremlin. Y ha añadido que si le hubiesen dejado opción, habría rechazado la amnistía.

Aliójina tampoco quería dejar la cárcel, ha asegurado su amiga y activista Tasilla Poliakova al canal de televisión Dozhd. Según Poliakova, Aliójina teme por la suerte de una compañera de presidio que ha recibido amenazas de la dirección de la prisión. Aliójina preguntó a Poliakova por los “medios legales” para saltarse la amnistía, siempre según esta última.

El miércoles pasado, la Duma dio luz verde a una nueva ley de amnistía con motivo del 20 aniversario de la Constitución rusa, que se cumplió el 12 de diciembre.

(…)


Integrante de Pussy Riot fue enviada a cárcel en Siberia

130924070420_tolokonnikova_pussy_riot_304x171_reuters* http://www.bbc.co.uk/mundo/ultimas_noticias/2013/11/131112_ultnot_pussy_riot_enviada_a_siberia_ch.shtml

Una de las integrantes de la banda de punk ruso Pussy Riot que está cumpliendo una sentencia de dos años por una protesta contra el presidente Putin, ha sido trasladada a una cárcel en la Siberia.

“(Nadezhda) Tolokónnikova ha llegado a la región de Krasnoyarsk, donde cumplirá el resto de su condena”, anunció Vladímir Lukin, Defensor del Pueblo ruso a la agencia Interfax.

La información fue proporcionada luego de que sus familiares denunciaran no saber su paradero.

Nadezhda Tolokonnikova se declaró en huelga de hambre para protestar por las condiciones del centro de reclusión en el que estaba, en el centro de Rusia.

El traslado a la remota región de Siberia la deja mucho más lejos de su marido y su hija, que viven a miles de kilómetros en Moscú.

Las autoridades rusas afirman que la medida es para ayudar a su “resocialización”, ya que Tolokonnikova está formalmente registrada como residente del extremo norte.

*   *   *

* http://spanish.ruvr.ru/2013_11_10/Nadia-antes-de-Pussy-Riot-6507/

Nadia antes de Pussy Riot

Imagen 1

El pasado 7 de noviembre Nadia Tolokónikova, una de las integrantes del grupo punk Pussy Riot, cumplió veinticuatro años. Pero en vez de regalos o llamadas de sus seres queridos, incluida su hija de cuatro años, recibió como único obsequio el nuevo destino donde va a pasar los próximos meses entre rejas.

 “La guapa” de las Pussy Riot, como la llaman por ahí, que se atrevió a desafiar al presidente Putin con una performance en la catedral de Cristo Salvador, lleva ya recorridos unos cuantos miles de kilómetros desde que la encerraron en marzo de 2012, acusada de gamberrismo incitado por odio religioso. De Moscú a la cárcel de Mordovia, de Mordovia a Krasnoyarsk. En un balance superficial se podría decir que Nadia ha ido de mal en peor, si tenemos en cuenta que el este de Siberia no es el mejor destino para pasar un invierno acogedor. Sin embargo, parece que esta última cárcel, en Krasnoyarsk, es un penal para presos primerizos con medidas más “suaves”.

El cambio ha sido gracias a que Nadia ha vuelto a levantar la voz, esta vez con una carta escrita el 23 de septiembre a la administración. En ella denunciaba las condiciones que sufren las presas y explicaba su decisión de comenzar una huelga de hambre a modo de protesta.

Pero su padre, Andréi Tolokónikov, cuenta a La Voz de Rusia que “aunque era una niña obediente, mostraba una gran fuerza interior”. Con tan solo cuatro años, Nadia se “independizó” de su padre cuando le dijo: “Papá, nunca me obligues a hacer algo”, una máxima que Andréi interpretó como una especie de declaración de independencia. Desde entonces, el padre de esta revolucionaria confiesa que solo ha intentado motivarla y potenciar su personalidad para sacar lo mejor de ella. “Ya cuando era niña, su fábula favorita trataba de un cordero que embestía un roble. Ahora es ella quien lucha contra ese árbol”, explica su padre al referirse al activismo político que su hija promulga.
Imagen 2

La joven Nadezhda dio las primeras muestras de desacuerdo público cuando en 2004 se hizo oficial la polémica sentencia a Mijaíl Jodorkovski, un oligarca ruso condenado por evasión fiscal al que le ha acompañado un proceso judicial criticado en el extranjero.

Pero su padre afirma que todo empezó cuando se trasladó a Moscú: “Allí se matriculó en Filosofía en la Universidad Estatal y formó parte del grupo de arte urbano Voiná (en ruso, guerra) en 2006”. Piotr Verzílov, el marido de Nadia, y ella fueron miembros de Voiná desde sus primeras etapas, vivían con el resto de integrantes de manera ilegal en un garaje. Sin embargo, se separaron a finales de 2009 para formar su propio grupo Pussy Riot. Voiná realizaba acciones fundamentadas en el arte conceptual, un movimiento que surgió con las revueltas de Mayo del 68 cargado de crítica política y que antepone la idea de lo que se quiere expresar a la realización estética. De hecho, Andréi cuenta que las mayores influencias de Nadia son muchos artistas conceptuales moscovitas, pero destaca al creador y escritor soviético Dmitri Prigov, al autor de performances ucraniano Oleg Kulik o al filósofo esloveno Slajov Zizek.

Imagen 3Sin embargo, lejos de su fin artístico, las acciones de Pussy Riot, nacido como respuesta al retorno de Putin a la esfera política en 2011, han sido tachadas de blasfemas, a pesar de que su objetivo no era sino denunciar la política del Kremlin.

Seguramente, cuando Nadia se puso el pasamontañas más famoso de la historia, aquel 21 de febrero, para rezar la “oración-punk” que pedía a la virgen María que se llevara a Putin, no se imaginó que terminaría a 4400 kilómetros de su hogar. Sin embargo, a la pregunta de si este castigo calmará la batalla que sostiene esta joven, su padre Andréi contesta con un rotundo: “No”.

Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

Sandra Maldonado

El artista ruso Piotr Pavlensky clava su escroto en la Plaza Roja de Moscú

Imagen 1Leemos hoy:

Performance sobre la apatía y el fatalismo de la sociedad rusa

El artista ruso Piotr Pavlensky clava su escroto en la Plaza Roja de Moscú

Juan Pablo Duch
Corresponsal

Moscú, 10 de noviembre.

Quienes acudieron este domingo, sobre la una de la tarde, a la Plaza Roja, pudieron ver lo que menos se esperaban: un hombre desnudo que, ante el asombro de los presentes, se sentó y clavó su escroto entre los adoquines del sitio más emblemático de Moscú.

De esta forma, la fecha en que los policías celebran su fiesta profesional en Rusia, el artista Piotr Pavlensky llevó a cabo un inusual performance con el título de Fijación (www.youtube.com/watch?v=Uoi1F-4etMA).

La policía, poco después de comenzar la protesta, acordonó la zona y cubrió al controvertido artista con una sábana, hasta que una ambulancia –hora y media más tarde– se lo llevó a un hospital.

En una declaración para la prensa, Pavlensky explicó: El hombre desnudo mirando sus testículos clavados puede considerarse una metáfora de la apatía, la indiferencia política y el fatalismo de la sociedad rusa contemporánea.

Originario de San Petersburgo, este vanguardista afirma que la sociedad deja de actuar, no por los abusos de las autoridades, sino la fijación de sus derrotas y pérdidas la clava cada vez más a los adoquines del Kremlin, haciendo de la gente un ejército de títeres apáticos, que pacientemente esperan su triste destino.

Pavlensky es categórico: ahora que las autoridades convierten el país en un enorme centro de reclusión, saquean al pueblo y destinan cada vez más dinero para enriquecer e incrementar el número de policías y de otros elementos de las fuerzas de seguridad, la sociedad tolera las arbitrariedades y, al olvidar su superioridad numérica, contribuye con su falta de acción a acercar el triunfo del Estado policial.

No es la primera vez que este artista se autolesiona: en mayo pasado, para simbolizar la indefensión del hombre frente a un represor sistema legislativo, se acostó desnudo y enrollado en alambre de púas frente a la entrada a la sede de la asamblea parlamentaria de San Petersburgo.

Y en solidaridad con las integrantes del grupo Pussy Riot encarceladas, Nadezhda Tolokonnikova y Maria Aliojina, en julio de 2012, se cosió la boca y se paró junto a la Catedral de Kazán, en San Petersburgo, con un cartel en el cual se leía: La actuación de las Pussy Riot fue una recreación de la conocida acción de Jesucristo (Mt. 21:12-13).

* Y acá un breve video (el link de la nota no funca).


Nadezhda Tolokonnikova, de #PussyRiot, desaparecida

Leemos en La Vanguardia:

La-componente-del-grupo-punk-P_54353788540_51351706917_600_226Tolokonnikova se encuentra en paradero desconocido desde hace diez días, cuando supuestamente fue trasladada desde una prisión de Mordovia a otra cárcel

Madrid. (EUROPA PRESS).- El marido de la miembro de Pussy Riot Nadezhda Tolokonnikova, Piotr Verzilov, ha denunciado que su mujer se encuentra desaparecida desde hace diez días, cuando supuestamente fue trasladada desde una prisión de Mordovia a otra cárcel en una ubicación desconocida después de denunciar abusos en prisión.

“Quieren aislarla del mundo exterior”, ha explicado Verzilov en declaraciones al portal estadounidense Buzzfeed y ha señalado que la decisión de trasladar a Tolokonnikova procede de las altas instancias de Moscú.

El marido de la miembro de Pussy Riot ha recordado que ésta aún está débil debido a las dos huelgas de hambre en las que se ha embarcado para denunciar las condiciones en las que se encontraba encarcelada y ha acusado a las autoridades rusas de castigarla por su actitud de protesta.

La última confirmación de su ubicación se produjo el 21 de octubre, cuando partió en tren desde Mordovia y tres días después, el 24 de octubre, fue vista por otro pasajero cuando el tren llegó a la ciudad de Cheliabinsk, en los montes Urales.

La joven miembro de Pussy Riot está cumpliendo una pena de dos años de prisión por irrumpir en 2012 en la principal catedral ortodoxa de Moscú para interpretar una oración punk contra el regreso al Kremlin del actual presidente ruso, Vladimir Putin.

Tolokonnikova inició a finales de septiembre una huelga de hambre en protesta por las pésimas condiciones que afrontaba en la prisión de Mordovia.

Posteriormente, aseguró que había sufrido amenazas de los guardias del centro por denunciar su situación.

Tras su estancia en el hospital de la cárcel, Tolokonnikova anunció que retomaba su ayuno porque las autoridades penitenciarias rusas habían decidido volver a enviarla a su celda pese a que le habían prometido previamente que la dejarían en el módulo hospitalario o la cambiarían de centro.

En una aparente respuesta a su nueva huelga de hambre, el Servicio Federal de Prisiones confirmó el 21 de octubre que Tolokonnikova sería trasladada a otro centro penitenciario. Además, indicó que la información sobre su nuevo destino carcelario sería comunicada a uno de sus familiares en el plazo de diez días, plazo que ya se ha cumplido.

 

* La noticia en Infobae.


Trasladan a otra prisión a la integrante de las Pussy Riot que está en huelga de hambre

Leemos en 20minutos.es:

Nadezhda, de 23 años y madre de un niño, fue trasladada sin aviso previo.

“No se sabe dónde está”, asegura su abogada.

Está en huelga de hambre y denunció las condiciones de la cárcel.

Nadezhda Tolokónnikova, integrante del grupo punk ruso Pussy Riot y condenada a dos años de cárcel, fue trasladada a otra prisión, después de haber hecho una huelga de hambre, informaron los servicios penitenciarios rusos.

“Tolokónnikova ha sido trasladada de (la prisión) IK-14” de la república de Mordovia a otro penal, informó un portavoz de los servicios penitenciarios, citado por agencias rusas, sin especificar el nuevo lugar de reclusión.

La abogada de la chica, Irina Jrunóva, informó de que tenía planeado encontrarse con Tolokónnikova en la prisión, pero no le fue posible. “Nadia (diminutivo de Nadezhda) ya no está en la prisión. Cuando llegué, el fiscal me cogió de sorpresa al informar que Tolokónnikova no se encontraba. Le dijeron que había sido trasladada pero no sé sabe a dónde”, dijo.

Tolokónnikova reanudó la semana pasada su huelga de hambre alegando que las autoridades rusas habían incumplido su promesa de trasladarla a otro penal.

Según su marido, Piotr Verzílov, Tolokónnikova fue trasladada el pasado jueves del hospital en el que estaba en tratamiento al mismo penal en que estaba antes de ser hospitalizada por la huelga de hambre, que comenzó en protesta por las condiciones de reclusión.

El pasado 23 de septiembre, la chica denunció en la prensa rusa graves casos de violencia en la prisión IK-47 de Mordovia, donde cumple una pena de dos años, y se declaró en huelga de hambre.

Poco después fue trasladada a una celda de aislamiento por cuestiones de seguridad, tras denunciar amenazas de muerte, y más tarde a la enfermería del penal.

En su carta, Tolokónnikova, de 23 años y madre de un niño de 5, denunció los abusos, los malos tratos y las torturas a los que son sometidas las internas y también las amenazas de muerte por parte de la administración de la cárcel.

Tolokónnikova, Aliójina y Yekaterina Samutsévich, las integrantes de Pussy Riot, ésta última en libertad condicional desde octubre del año pasado, fueron condenadas a dos años de cárcel por “gamberrismo motivado por odio religioso”, tras escenificar en febrero de 2012 una plegaria “punk” en el principal templo ortodoxo ruso, en Moscú.

Las Pussy Riot mantienen su inocencia e insisten en que su acción en la catedral de Cristo Salvador de Moscú tenía fines políticos y no estaba dirigida contra los creyentes ortodoxos.


Gulag stalinista siglo XXI. Nadieshda Tolokonnikova de #PussyRiot denuncia: “Carta abierta de una huelguista de hambre”

 

[El poeta y traductor André Markowicz presenta la siguiente carta con estas palabras introductorias: “El 23 de septiembre, Nadieshda Tolokonnikova, una de las jóvenes mujeres del grupo Pussy Riot, se declaró en huelga de hambre para protestar contra las terribles condiciones de detención en el campo de Mordovia donde cumple su condena de dos años. Poco antes ha difundido un texto a través de su abogado. He leído el texto en ruso y me ha conmovido. Por las condiciones de vida de las prisioneras. Por la descripción del sistema represivo como tal. Y también por la grandeza de la persona que lo escribe. El lenguaje de Nadieshda Tolokonnikova es un ruso de una pureza, una fuerza y una precisión que se inspiran en la gran tradición humanista de Rusia –de esa tradición que hace que Rusia, pese a todos los horrores de su historia, sea fuente de luz–, la tradición de las Memorias de la casa muerta de Dostoievski, la de Herzen, la de Chéjov, y la de todos los escritores del Gulag. Un afán de precisión, de una precisión despiadada, y el sentimiento constante de no ser ‘responsable’ de los demás, sino de estar vinculada a ellos de un modo indisociable. Es esta tradición la que lleva a decir a Anna Ajmátova en su Réquiem : ‘Yo estaba entonces con mi pueblo. Allí donde mi pueblo, por desgracia, estaba.’ Nadieshda Tolokonnikova habla por ella misma, y al hacerlo habla con los demás; habla por nosotros, nos da confianza. Hay que leer este texto, hay que leerlo… ]

 

Este lunes 23 de septiembre comienzo una huelga de hambre. Es un recurso extremo, pero estoy absolutamente segura de que en la situación en que me encuentro es la única solución.

La dirección de la colonia penitenciaria se niega a escucharme. Pero no renunciaré a mis reivindicaciones, no tengo la intención de permanecer callada y contemplar sin protestar cómo aquí las reclusas se caen de agotamiento, reducidas a la esclavitud por las condiciones de vida que reinan en la colonia. Exijo el respeto de los derechos humanos en la colonia, exijo el respeto de las leyes en este campo de Mordovia. Exijo que nos traten como a seres humanas y no como a esclavas.

Hace un año que llegué a la colonia penitenciaria nº 14 de la localidad de Parts. Las reclusas dicen bien: “Quien no ha conocido los campos de Mordovia, es que no ha conocido campos”. De los campos de Mordovia yo ya había oído hablar cuanto todavía estaba en prisión preventiva en la cárcel nº 6 de Moscú. Es el campo con el reglamento más severo, donde las jornadas de trabajo son más largas y la arbitrariedad es más escandalosa. Cuando partes hacia Mordovia, te despiden como si partieras al suplicio. Hasta el último momento cada una espera: “¿Tal vez, de todos modos, no me tocará Mordovia? ¿Es posible que no tenga que ir allí?” No, no fue posible, y en el otoño de 2012 llegué a esta zona de campos a orillas del río Parts.

Mordovia me recibió por boca del vicedirector jefe del campo, el teniente coronel Kupriánov, quien ejerce de hecho el mando en la colonia nº 14: “Y sepa que en el plano político soy estalinista”. El otro jefe (dirigen la colonia en tándem), el coronel Kulaguin, me convocó el primer día para una entrevista destinada a obligarme a reconocer mi falta. “ Le ha ocurrido una desgracia, ¿no es cierto? La han condenado a dos años de campamento. Normalmente, cuando a alguien le ocurre una desgracia, cambia de opinión sobre la vida. Ha de reconocerse usted culpable si quiere tener derecho a que la pongan en libertad anticipadamente. Si no lo hace, no se le rebajará la condena.” Allí mismo le dije al director que mi intención era no trabajar más que las ocho horas de trabajo previstas en el Código de Trabajo. “El Código de Trabajo es una cosa, pero lo esencial es cumplir las cuotas de producción. Si usted no las cumple, tendrá que hacer horas extraordinarias. Además, ya hemos sometido a gente más correosa que usted, aquí”, me respondió el coronel Koliaguin.

Toda mi brigada en el taller de costura trabaja de 16 a 17 horas al día: de las 7.30 de la mañana a las 0.30 del día siguiente. En el mejor de los casos quedan cuatro horas de sueño. Tenemos un día de descanso cada seis semanas. Casi todos los domingos se trabaja. Las reclusas presentan solicitudes de derogación para poder trabajar los días festivos, “por iniciativa propia”, según la fórmula empleada. En realidad, de iniciativa propia, nada de nada. Estas solicitudes de derogación se presentan por orden de la dirección del campo y bajo la presión de las reclusas que hacen de correa de transmisión de la voluntad de la administración. Nadie se atreve a desobedecer (negarse a escribir una solicitud de autorización para trabajar el domingo, no trabajar hasta la 1 de la madrugada). Una mujer de 50 años había solicitado poder volver al pabellón de los dormitorios a las 20 horas en vez de la medianoche para acostarse a las 22 horas y dormir así ocho horas aunque solo fuera una vez por semana. Se sentía mal, tenía problemas de tensión. En respuesta se convocó una reunión de nuestra unidad en la que le leyeron la cartilla, la insultaron y humillaron, tachándola de parásita. “¿Crees que eres la única que tiene sueño? ¡Habría que atarte a un carro, so burra!” Cuando el médico dispensa de trabajar a una de las mujeres de la brigada, las demás también se le echan encima: “Yo he ido a coser con 40 grados de temperatura. ¿Has pensado en la persona que tendrá que hacer el trabajo por ti?

Cuando llegué, en mi brigada me recibió una reclusa que estaba a punto de concluir sus nueve años de condena en el campo. Me dijo: “Los matones no se atreverán a presionarte, de eso se encargarán las propias prisioneras.” En efecto, el reglamento está concebido de tal modo que son reclusas quienes desempeñan las funciones de capataces o de responsables de unidad encargadas de quebrar la voluntad de las chicas, de aterrorizarlas y de convertirlas en esclavas mudas. Para mantener la disciplina y la obediencia en el campo se ha implantado todo un sistema de sanciones informales: “permanecer en el patio hasta que se apaguen las luces” (prohibición de entrar en los barracones aunque sea otoño o incluso invierno; en la unidad nº 2, la de las discapacitadas y jubiladas, hay una mujer a la que le han amputado un pie y todos los dedos de las manos después de que la obligaran a pasar un día entero en el patio y se le hubieran congelado los pies y las manos), “prohibir el acceso a los lavabos” (prohibición de ir a lavarse y a hacer sus necesidades), “prohibir el acceso a la cafetería” (prohibición de tomar los propios alimentos y bebidas calientes). Es para ponerse a reír y a llorar cuando una mujer de 40 años exclama: “Bueno, ¡hoy estamos castigadas! ¿Acaso van a castigarnos mañana también, me pregunto?” No puede salir del taller para orinar ni comerse un bombón. Prohibido.

Obsesionada con el sueño, soñando apenas con un trago de té, la reclusa extenuada, acosada, se convierte en un material dócil a merced de la administración, que no ve en ella más que a una mano de obra gratuita. En junio de 2013, mi salario era de 29 rublos (¡menos de 1 euro!). Eso cuando la brigada producía 150 uniformes de policía al día. ¿A dónde va a parar el resultado de la venta de esos uniformes? En repetidas ocasiones, el campo ha recibido subvenciones para cambiar completamente los equipamientos. Sin embargo, la dirección se ha limitado a hacer repintar las máquinas de coser por las propias reclusas. Tenemos que trabajar con máquinas obsoletas y destartaladas. Según el Código de Trabajo, si el estado de los equipos no es acorde con las normas industriales contemporáneas, hay que revisar a la baja las cuotas de producción en función de las cuotas estándar del sector. No obstante, estos volúmenes no hacen más que aumentar. De golpe y porrazo y sin avisar.

Si les demostramos que podemos hacer 100 uniformes, van y fijan la cuota en 120”, dicen las trabajadoras experimentadas. Sin embargo, no podemos dejar de producirlos, pues de lo contrario castigarán a todo el grupo, a toda la brigada. La obligarán, por ejemplo, a permanecer de pie durante varias horas en el patio de armas. Con la prohibición de ir al retrete y de beber ni un trago de agua. Hace dos semanas, el cupo de producción para todas las brigadas de la colonia penitenciaria se incrementó arbitrariamente en 50 unidades. Si antes la norma era de 100 uniformes al día, ahora es de 150. Según el Código de Trabajo, es obligatorio avisar a los trabajadores de todo cambio de cupo con dos meses de antelación por lo menos. En la colonia nº 14 nos despertamos un buen día con un nuevo cupo porque así se les ha ocurrido a nuestros “mercaderes de sudor”, que es el nombre que han dado las reclusas a la colonia. El número de mujeres de la brigada disminuye (por la puesta en libertad de algunas o el traslado de otras), pero los cupos de producción aumentan, y las que se quedan han de trabajar más tiempo y más duramente.

Los mecánicos nos dicen que no tienen las piezas de recambio necesarias para reparar las máquinas y que no hay que contar con ellas: “¿que cuándo las recibiremos? ¿Es que no sabes dónde estás para preguntar cosas así? Esto es Rusia, lo sabes, ¿no?” En pocos meses en la fábrica de la colonia he aprendido de hecho el oficio de mecánica, por la fuerza y en la práctica. Me abalanzaba sobre las máquinas, destornillador en mano, en un intento desesperado de repararlas. Ya pueden estar tus manos cubiertas de pinchazos, de rasguños, ya puede haber sangre por toda la mesa, que tú tratas como sea de coser. Porque eres una rueda en esta cadena de producción y la parte de tu trabajo has de cumplirla necesariamente con la misma rapidez que las costureras experimentadas. ¡Y esa maldita máquina que se estropea continuamente!

Como eres la nueva y teniendo en cuenta la falta de equipamientos en el campo, es a ti, por supuesto, a quien le toca el peor motor de la cadena. Y resulta que el motor se avería de nuevo, corres a buscar al mecánico (a quien es imposible encontrar), las demás te gritan, te acusan de incumplir el plan, etc. En la colonia no está prevista la formación de las costureras: llevan a la nueva a su puesto de trabajo y le dan una tarea. “Si no fueras Tolokonnikova, te habrían ajustado las cuentas mucho antes”, dicen las reclusas que están a buenas con la administración. En efecto, las demás reciben golpes, cuando se retrasan en su tarea, en los riñones, en la cara. Son las propias reclusas las que golpean, pero en la colonia no se produce ninguna paliza sin el visto bueno de la administración. Hace un año, antes de llegar yo, apalearon hasta la muerte a una gitana en la unidad nº 3 (la unidad de castigo, a la que la administración destina a las reclusas condenadas a recibir palizas cada día). Murió en la enfermería de la colonia nº 14. La administración ha logrado ocultar que murió por efecto de los golpes recibidos; registraron como causa de la muerte un derrame cerebral.

En otra unidad, las nuevas costureras que no cumplían el cupo fueron obligadas a desnudarse y a trabajar desnudas. Nadie se atreve a quejarse a la administración, porque esta te responde con una sonrisa y te hace volver a tu unidad donde te molerán a golpes, por orden de esa misma administración, por haberte “chivado”. Estas novatadas controladas son un medio práctico de la dirección de la colonia de someter completamente a las reclusas a un régimen de ausencia de derechos. En el taller reina un ambiente de nerviosismo siempre preñado de amenazas. Las muchachas, constantemente faltas de sueño y estresadas por esta prisa inhumana para producir, están al borde de explotar, de gritar, de pelearse con el mínimo pretexto. No hace mucho, a una chica joven le asestaron un golpe en la sien con una tijera porque no había pasado un pantalón a tiempo. En otra ocasión, una reclusa intentó abrirse el vientre con una sierra. Las compañeras consiguieron impedirlo.

Las que estaban en la colonia nº 14 en 2010, el año de los incendios (del bosque) y del humo, cuentan que cuando el fuego se aproximaba a los muros del recinto, las reclusas seguían acudiendo al trabajo y cumpliendo el cupo. No veían más allá de dos metros debido al humo, pero las chicas se habían atado pañuelos humedecidos alrededor de la cara y seguían cosiendo. Debido al estado de emergencia dejaron de conducirlas al comedor. Algunas mujeres me han contado que pasaron mucha hambre y que tenían un diario en que anotaban todos los horrores de aquellos días. Una vez extinguidos los incendios, los servicios de seguridad registraron los barracones de arriba abajo y confiscaron todos esos diarios para que no trascendiera nada al exterior.

Las condiciones sanitarias en la colonia están concebidas para que la reclusa se sienta como un animal sucio e impotente. Aunque hay personal sanitario en cada unidad, la administración ha instaurado, con una finalidad punitiva y pedagógica, un “local sanitario común”, es decir, una habitación prevista para 5 personas a la que tiene que ir a lavarse toda una colonia (800 personas). No tenemos derecho a lavarnos en los cuartos de baño de nuestros barracones, ¡sería demasiado práctico! En ese “local sanitario común” todo son empujones, y las chicas, armadas con palanganas, se apresuran a lavarse “la nodriza” (así la llaman en Mordovia) pasando unas por encima de otras. Tenemos derecho a lavarnos el cabello una vez por semana, pero a veces incluso anulan esa “jornada de baño”. Motivo: una bomba que se ha roto, una tubería que está obturada. Ha ocurrido que una unidad no ha podido lavarse durante dos o tres semanas.

Cuando se atasca un tubo, la orina refluye de los váteres al dormitorio y los excrementos salen por racimos. Hemos aprendido a desatascar nosotras mismas las tuberías, pero el remedio no dura mucho tiempo, vuelven a atascarse una y otra vez. No hay herramientas para desembozar las tuberías en toda la colonia. La ropa se lava una vez a la semana. El lavadero es una pequeña habitación en la que hay tres grifos de los que sale un hilillo de agua fría. Siempre con un propósito educativo, es de suponer, las reclusas no reciben más que pan duro, leche generosamente mezclada con agua, cereales siempre rancios y patatas podridas. Este verano, la colonia recibió un gran cargamento de tubérculos negruzcos y malolientes, que tuvimos que comer.

Podríamos seguir hablando interminablemente sobre las condiciones de vida y de trabajo en la colonia nº 14, Pero el reproche principal que hago a esa colonia es de otro tipo. Es que la administración hace todo lo posible por impedir que la menor queja, la menor declaración relativa a la colonia nº 14 trascienda sus muros. Lo más grave es que la dirección nos condena al silencio. Sin detenerse ante los medios más viles y viciosos. De este problema se derivan todos los demás: los cupos de producción excesivos, la jornada de trabajo de 16 horas, etc. La dirección se cree invulnerable y no duda en oprimir cada vez más a las reclusas. Yo no lograba entender por qué todo el mundo callaba hasta que tuve que afrontar por mí misma la montaña de obstáculos que se alza ante la reclusa que ha decidido actuar. Las quejas no pueden salir del recinto de la colonia. La única posibilidad es transmitir la queja a través del abogado o de la familia. La administración, mezquina y rencorosa, emplea todos los medios de presión para que la reclusa comprenda que su queja no resolverá nada para nadie. No hará más que empeorar las cosas. La dirección aplica castigos colectivos: ¿te quejas de que no haya agua caliente? Pues van y cierran el agua completamente.

En mayo de 2013, mi abogado, Dmitri Dinze, presentó ante el fiscal general una queja relativa a las condiciones de vida en la colonia nº 14. El teniente coronel Kupriánov, director adjunto del campo, impuso de inmediato unas condiciones insoportables en el campo: registros repetidos, informes sobre todas las personas relacionadas conmigo, requisa de la ropa de invierno y amenaza de confiscar también el calzado de invierno. En el trabajo se vengaron impartiendo tareas de costura particularmente complejas, aumentando las cuotas de producción y provocando incumplimientos artificialmente. La jefa de la brigada vecina a la mía, que es el brazo derecho del teniente coronel Kupriánov, incitó abiertamente a las reclusas a deteriorar la producción de la que yo soy responsable en el taller, con el propósito de que me encierren en el calabozo por “degradación de bienes públicos”. Esa misma mujer ordenó a otras reclusas de su unidad que me provocaran a una pelea.

Todo se puede soportar. Todo lo que no afecta más que a una misma. Pero el método de responsabilidad colectiva vigente en la colonia tiene consecuencias más graves. Por lo que tú haces ha de sufrir toda tu unidad, todo el campo. Y lo que es más perverso, sufren todas aquellas a las que has cogido cariño. Una de mis amigas se ha visto privada de su liberación anticipada –liberación que trató de ganarse desde hacía siete años a base de trabajar, cumpliendo e incluso superando su cuota de producción–,y ha sido amonestada porque ambas tomamos juntas un vaso de té. Ese mismo día, el teniente coronel Kupriánov la transfirió a otra unidad. Otra conocida mía, una mujer muy culta, fue enviada a una unidad de castigo donde la golpearon todos los días porque leyó y comentó conmigo el “Reglamento interno de los centros penitenciarios”. Se han abierto expedientes sobre todas las personas que están en contacto conmigo. Lo que me dolía era ver que perseguían a mujeres con las que he trabado amistad. El teniente coronel Kupriánov me dijo entonces entre risotadas: “¡Seguro que ya no te quedan muchas amigas!”. Y me explicó que todo eso se debía a la queja presentada por mi abogado.

Ahora comprendo que debí haberme declarado en huelga de hambre en el mes de mayo, en la situación de entonces. Pero debido a la terrible presión a que sometía la administración a las demás reclusas, retiré mis reclamaciones contra la colonia. Hace tres semanas, el 30 de agosto, envié al teniente coronel Kupriánov una solicitud de que concediera a todas las reclusas de mi brigada ocho horas de sueño. Se trataba de reducir la jornada laboral de 16 a 12 horas. “Muy bien, a partir del lunes la brigada no trabajará más que ocho horas”, contestó. Sé que es una trampa, porque en ocho horas es materialmente imposible cumplir nuestra cuota de producción, de modo que la brigada no la alcanzará y será castigada. “Y si se enteran de que todo esto es por tu culpa”, continuó el teniente coronel Kupriánov, “ ya nunca más te sentirás mal, porque en el otro mundo uno se siente siempre bien”. El teniente coronel hizo una pausa y añadió: “ Una última cosa: no pidas nunca nada por las demás. Pide únicamente por ti. Hace años que trabajo en campos y todos los que vienen a pedirme algo para otros van directamente al calabozo nada más salir de mi despacho. Tú serás la primera a quien no le ocurra esto. 

Las semanas siguientes, en la unidad y en el taller, las condiciones se hicieron insoportables para mí. Las reclusas cercanas a la administración comenzaron a incitar a las demás a vengarse: “Pues eso, os han castigado durante una semana con la prohibición de tomar té y de comer fuera del comedor, supresión de las pausas para ir al retrete y para fumar. A partir de ahora estaréis castigadas todo el rato si no cambiáis de comportamiento con respecto a las nuevas, y en particular con respecto a Tolokonnikova; hacedles lo que os han hecho a vosotras. Os han golpeado, ¿no? ¿Os han roto la cara? Pues bien, pagadles con la misma moneda, que nadie os dirá nada. ” Más de una vez han intentado provocar conflictos y peleas conmigo, pero ¿qué sentido tendría pelearme con mujeres que no son libres y que actúan por orden de la administración?

Las reclusas de Mordovia tienen miedo de su sombra. Están aterrorizadas. Y si ayer todavía estaban a buenas conmigo y me imploraban: “haz algo por las 16 horas de trabajo”, ante la presión a que me ha sometido la administración ahora tienen miedo hasta de dirigirme la palabra. He propuesto a la administración apaciguar este conflicto, poner fin a la tensión creada artificialmente contra mí por las reclusas proclives a la administración y a la esclavitud de la colonia entera reduciendo la jornada de trabajo y ajustando la cuota de producción a la norma legal. Sin embargo, en respuesta han dado una vuelta de tuerca más. Por eso, a partir del lunes 23 de septiembre inicio una huelga de hambre y me niego a participar en el trabajo esclavo en el campo mientras la dirección no respete las leyes y no deje de tratar a las reclusas como ganado sujeto a todas las arbitrariedades en aras a las necesidades de la producción textil y las trate como a seres humanas.

30/09/2013

http://alencontre.org/laune/russie-le-directeur-du-camp-a-nadedja-tolokonnikova-et-sachez-que-sur-le-plan-politique-je-suis-un-staliniste.html =

Traducción: VIENTO SUR

http://vientosur.info/spip.php?article8380


Trasladan a integrante del grupo ruso Pussy Riot a una celda de aislamiento

Nadezhda Tolokonnikova ha asegurado que las presas son obligadas a trabajar hasta 17 horas al día cosiendo uniformes de la Policía. Tolokonnikova podría enfrentarse a un castigo disciplinario por difamación.

139221-620-282

EP. 24.09.2013 – 23:01h Una de las dos integrantes del grupo de punk ruso Pussy Riot encarceladas, Nadezhda Tolokonnikova, ha sido trasladada este martes a una celda de aislamiento después de haberse declarado en huelga de hambre como protesta contra el “trabajo esclavo” que se realiza en la prisión. Tolokonnikova podría enfrentarse a un castigo disciplinario por difamación El director del comité público que supervisa Mordovia, la región remota en la que ha sido confinada Tolokonnikova, Gennadi Morozov, ha negado que este traslado sea parte de un castigo. Morozov ha descrito la celda de aislamiento como un “lugar seguro” donde estaría protegida de las amenazas de otros presos. Morozov también ha informado de que las denuncias de la integrante de Pussy Riot sobre que había recibido amenazas de muerte por parte de reclusas y de un funcionario de la prisión, además de las deplorables condiciones de la cárcel, serán investigadas. El director de la comisión ha asegurado que Tolokonnikova podría enfrentarse a un castigo disciplinario por difamación si la investigación concluyese que las acusaciones no son ciertas. Una portavoz del Servicio Penitenciario Federal ha asegurado que la integrante del grupo de punk ahora vive en una “espaciosa celda individual” con una cama, frigorífico, lavabo y objetos personales. Sin embargo en una carta que ha hecho pública su marido, Tolokonnikova ha asegurado que las presas son obligadas a trabajar hasta 17 horas al día cosiendo uniformes de la Policía y que no se les permite dormir más de cuatro horas por día. Ha asegurado que las presas son obligadas a trabajar hasta 17 horas cosiendo uniformes de la Policía La reclusa también ha afirmado que los funcionarios de la prisión usan a los internos más antiguos para hacer cumplo el orden, describiendo el sistema como un castigo colectivo con cuotas de producción que recuerdan a los campos de trabajos forzados en los gulag de la era soviética. Según la carta cuando Tolokonnikova instó a una investigación de las condiciones de la prisión el funcionario de la prisión le contestó que seguramente no se sentiría mal de nuevo “porque nunca se está mal en el otro mundo”. Un tribunal de Moscú condenó en agosto de 2012 a Tolokonnikova y a otras dos integrantes del grupo a dos años de cárcel por “vandalismo motivado por odio religioso”, después de haber irrumpido en febrero de ese mismo año en la catedral ortodoxa de San Pablo de Moscú y celebrar una ‘misa punk’ en la que pedían a la Virgen María la dimisión del entonces primer ministro (y actual presidente desde mayo de 2012) Vladimir Putin

http://www.20minutos.es/noticia/1928504/0/pussy-riot/celda-aislamiento/huelga-hambre/

*   *   *

Una integrante de Pussy Riot denuncia torturas en prisión

Nadezhda Tolokónnikova fue trasladada a una celda de aislamiento por cuestiones de seguridad tras denunciar amenazas de muerte en la prisión Ik-47. El Consejo de Derechos Humanos adjunto al Kremlin investigará si las internas sufren malos tratos y explotación laboral, como asegura la activista que lidera la banda de punk rock feminista

El Consejo de Derechos Humanos (CDH) adjunto al Kremlin investiga hoy las denuncias sobre maltratos en la prisión Ik-47 de la república de Mordovia vertidas por la encarcelada integrante del grupo punk Pussy Riot, Nadezhda Tolokónnikova.

“Nos hemos reunido con Tolokónnikova. Comprobaremos los hechos de los que habla en su carta”, afirmó María Kannabij, representante del CDH, en alusión a la carta abierta publicada este lunes por la joven en la prensa local.

Kannabij aseguró que “existen muchas cuestiones que requieren ser investigadas y discutidas, como los problemas sanitarios y de producción” en los talleres de esa penitenciaría para mujeres.

El marido de Nadezhda Tolokónnikova, Piotr Verzilov, aseguró que los representantes del CDH comenzaron esta mañana las visitas de inspección a varias penitenciarias de Mordovia, entre ellas la IK-47. Los abogados de Tolokónnikova, que se declaró este lunes en huelga de hambre, han pedido a la Fiscalía que investigue las graves denuncias de su defendida sobre casos de violencia y la violación de los derechos laborales de las internas.

Tolokónnikova ha tenido que ser trasladada a una celda de aislamiento por cuestiones de seguridad tras denunciar amenazas de muerte en la prisión Ik-47, donde cumple una condena de dos años. En su carta, la joven denunció malos tratos y las torturas que reciben sus compañeras de prisión y también denunció amenazas de muerte por parte de la administración de la cárcel. Entre otras cosas, dijo que las presas son obligadas a trabajar en un taller de costura 16-17 horas al día con cuatro horas diarias para dormir y sólo un día libre en mes y medio. También informó de que las mujeres son golpeadas, algunas hasta la muerte, por compañeras de celda instigadas por los funcionarios la prisión.

Rechazo a su recurso de libertad

A finales del pasado agosto el tribunal superior de Mordovia rechazó el recurso de libertad condicional interpuesto por Tolokónnikova. La otra integrante de Pussy Riot en prisión, María Aliójina, también estuvo en huelga de hambre en mayo en su prisión de Perm (Urales) en protesta por no poder asistir a la vista judicial sobre la concesión de la libertad condicional.

Denuncia que las mujeres son golpeadas, algunas hasta la muerte, por compañeras de celda instigadas por los carceleros

Ambas chicas cumplen dos años de cárcel por “gamberrismo motivado por odio religioso” tras escenificar en febrero de 2012 una plegaria punk en el principal templo ortodoxo ruso. Mantienen su inocencia e insisten en que su acción en la catedral de Cristo Salvador de Moscú tenía fines políticos y no estaba dirigida contra los creyentes ortodoxos. El presidente ruso, Vladímir Putin, ha respaldado en varias ocasiones la pena de cárcel, mientras que el primer ministro, Dmitri Medvédev, considera que las jóvenes ya han pagado con creces su culpa.

http://www.publico.es/internacional/470594/una-integrante-de-pussy-riot-denuncia-torturas-en-prision


Joven de Pussy Riot encarcelada denuncia abusos y se declara en huelga de hambre

Leemos hoy en el diario mexicano La Jornada:

contraLas reclusas son obligadas a trabajar como esclavas, acusa Nadezhda Tolokonnikova

Pide un traslado a otro penal por amenazas

Se trata de un chantaje: vocera del reclusorio

Tras denunciar amenazas contra su vida por oponerse a las infrahumanascondiciones laborales en su centro penitenciario, Nadezhda Tolokonnikova, integrante del grupo Pussy Riot que cumplió ya tres cuartos de su condena a dos años de privación de la libertad por cantar una oración punk contra el presidente Vladimir Putin en el principal templo ortodoxo de esta capital, se declaró en huelga de hambre este lunes.

“Recurro a esta medida extrema, pero estoy completamente convencida de que es la única solución posible ante la situación creada. La administración (de la cárcel, eufemísticamente llamada campo de trabajo) no quiere escucharme y tampoco puedo permanecer callada, viendo cómo se caen de cansancio las reclusas, sometidas a condiciones laborales peores a las que tendrían si fueran esclavas”, explicó Tolokonnikova en una carta dada a conocer hoy por su esposo, Piotr Versilov.

Cuando la activista de Pussy Riot se quejó ante el subdirector del centro penitenciario IK-14 de Mordovia, a 600 kilómetros de Moscú en sentido este, el funcionario rechazó la petición de modificar el régimen laboral que obliga a las reclusas a trabajar en el taller de costura entre 16 y 17 horas diarias a cambio de un salario mísero, apenas equivalente a un dólar el mes anterior, y le recomendó: no te preocupes más, pues en el otro mundo seguro que no tendrás ninguna queja.

Así consta en la denuncia de Tolokonnikova que presentó hoy su abogada, Irina Jrunova, ante el Comité de Instrucción y la procuraduría de Rusia, en la cual solicita fincar responsabilidades penales al teniente coronel Yuri Kuprianov por atentar contra su vida en grado de amenaza.

Según la denunciante, varias reclusas le han confiado que la administración del centro penitenciario las instiga a asesinarla a cambio de la promesa de dejar impune el crimen y de darles, como premio, preferencias en el trato.

Pide, por ello, ser trasladada a otro centro penitenciario donde se respeten los derechos humanos y las reclusasno sean tratadas como esclavas.

En la carta donde explica por qué decidió iniciar la huelga de hambre hasta que la administración del IK-14 de Mordovia deje de mortificar a las reclusas, Tolokonnikova describe condiciones similares al Gulag de los tiempos estalinianos.

Cuenta que las presas, divididas en brigadas de costureras, trabajan de 7 y media de la mañana a 12 y media de la noche, porque cada brigada tiene la obligación de entregar cada día de la semana 150 uniformes de policía por un salario mensual que no supera el equivalente de un dólar.

Incumplir esa norma desproporcionada implica severos castigos como anular el único día de descanso –un domingo cada mes y medio–, o dejar a la intemperie a las reclusas formadas durante horas, sea invierno o cualquier otra temporada, sin permitirles tomar agua ni ir al baño.

La vocera del centro penitenciario, Marina Janeyeva, confirmó que Tolokonnikova inició la huelga de hambre, pero desmintió las acusaciones y dijo que se trata de un chantaje del esposo y la abogada de la reclusa.

Según ella, Jrunova y Versilov exigieron a Kuprianov facilitar el traslado de Tolokonnikova a una cárcel más cercana a Moscú y, en caso de negarse, lo amenazaron con presentar una denuncia en su contra. Hasta le mostraron el texto ya escrito por la reclusa, declaró a una emisora de radio.

Al parecer, esta versión no convenció al consejo de derechos humanos, instancia consultiva del Kremlin, que mañana enviará a Mordovia una delegación, encabezada por su titular, Mijail Fedotov, a visitar a Tolokonnikova y comprobar si son ciertas las arbitrariedades que denuncia.

Maksim Kononenko, columnista de Izvestia, se preguntaba esta noche qué necesidad de mentir tendría una muchacha que quedará en libertad dentro de poco más de seis meses y concluye que su denuncia sólo puede deberse a un marcado sentido de solidaridad con las demás reclusas, las que aún tendrán que seguir cumpliendo sus condenas en un auténtico infierno.