Islandia, 1975: El día en que las mujeres hicieron huelga (The Guardian)

Islandia 

El día en que las mujeres hicieron huelga

10/10/2016 | Annadis Rudolfsdottir

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El 24 de octubre de 1975, el 90 % de las mujeres islandesas se negaron a trabajar, cocinar y cuidar a los niños. El efecto fue increíble, como nos recuerda Annadis Rudolfsdottir.

Gudrun Jonsdottir todavía recuerda lo que llevaba puesto el 24 de octubre de 1975. Contaba 21 años de edad, era recién casada y tenía un niño pequeño; ese día no pensaba cocinar, limpiar ni ir a trabajar. Tampoco mi madre, ni las madres de mis amigas, las empleadas de los supermercados, las maestras… en suma, alrededor del 90 % de las mujeres de Islandia. Una vecina, madre de tres niños revoltosos, se fue de casa a las ocho de la mañana y no volvió hasta el anochecer, dejando a la familia que se las compusiera por sí misma. Curiosamente, pese a que la sociedad islandesa quedó casi paralizada ese bonito día, sus mujeres nunca se habían sentido tan vivas y resueltas.

Cuando Naciones Unidas proclamó 1975 Año de las Mujeres, se formó un comité con representantes de cinco de las principales organizaciones de mujeres de Islandia con vistas a organizar actos conmemorativos. Un movimiento de mujeres radical, llamado Medias Rojas, fue el primero en formular la pregunta: “¿Por qué no vamos todas a la huelga?” Eso sería, según ellas, un fuerte toque de atención a la sociedad sobre el papel que desempeñan las mujeres en su funcionamiento, sobre sus bajos salarios y el escaso valor que se otorga a su trabajo dentro y fuera del hogar. La idea se propagó y finalmente el comité la aprobó, aunque solo después de que la palabra “huelga” fuera sustituida por “un día libre”. Pensaban que esto permitiría que la idea calara más fácilmente entre las masas y pondría en un aprieto a las empresas, que podían despedir a las mujeres que hicieran huelga, pero tendrían problemas si les denegaban “un día libre”.

En los días anteriores al 24 de octubre se formaban corros de mujeres en todas partes, tomando café y fumando sin parar, pero hablando mucho de forma agitada. Mi abuela, que realizaba un trabajo increíblemente duro en una factoría de pescado, no pensaba tomarse el día libre, pero las cuestiones planteadas por los movimientos de mujeres le fueron rondando la cabeza. ¿Por qué los hombres jóvenes se embolsaban salarios más altos que ella si su tarea no era físicamente menos extenuante? Mi madre, que tenía entonces 28 años y trabajaba en una granja lechera, tuvo que hacer uso de todo su arte negociador para convencer a su jefa, una mujer muy trabajadora que superaba la cincuentena, de que ese día debían dejar de trabajar. Cuando mi madre fue a la casa de su jefa para proponerle acudir a una concentración convocada en el centro de Reykjavik, la encontró expiando su sentimiento de culpa por no trabajar cocinando como loca.

En Reykjavik se concentraron unas 25 000 mujeres para escuchar discursos, cantar y debatir: un número espectacular, teniendo en cuenta que la población islandesa sumaba entonces poco menos de 220 000 habitantes. Las mujeres procedían de todos los ámbitos: jóvenes y viejas, abuelas y escolares; algunas llevaban su uniforme de trabajo, otras se habían arreglado. “Fue realmente la base popular”, recuerda Elin Olafsdottir, quien contaba entonces 45 años de edad y más tarde representó a la Alianza de Mujeres en el ayuntamiento de Reykjavik. “Fue, y lo digo en serio, una revolución tranquila.” Este sentido de unidad, de calma y firmeza tranquila es lo que recuerdan la mayoría de mujeres de aquella jornada. Gerdur Steinthorsdottir, que era estudiante de 31 años en la Universidad de Islandia y ahora es maestra, ayudó a organizar la concentración. Afirma que la participación fue tan amplia porque las mujeres de todos los partidos políticos y de los sindicatos se sintieron capaces de cooperar entre ellas y hacer que sucediera.

La atmósfera en la concentración fue increíble. Sigrun Bjornsdottir era una estudiante de 19 años y acababa de descubrir que estaba embarazada. Fue un tiempo difícil, recuerda, pero participar en la concentración le hizo sentir que estaba conectada con una fuerza mayor, que estaba empoderada. Mientras, Gudrun Jonsdottir, de 21 años, se encontraba en medio de la muchedumbre, llorando en silencio. No podía creer que una vieja amiga de la familia, Adalheidur Bjarnfredsdottir, fuera una de las principales oradoras del encuentro. Representaba a Sokn, el sindicato de las mujeres peor pagadas de Islandia. La lectura de su primer discurso público provoca ahora escalofríos. “Los hombres gobiernan el mundo desde tiempos inmemoriales y ¿qué ha sido de este mundo?”, preguntó con su voz profunda y áspera. Respondiéndose a sí misma, describió un mundo ensangrentado, una tierra contaminada y explotada casi hasta la ruina. Una descripción que hoy parece más cierta que nunca.

Los hombres islandeses casi no daban abasto. La mayoría de empresas no montaron ningún escándalo por el absentismo de las mujeres, sino que trataron de prepararse para la llegada de niños sobreexcitados que tendrían que acompañar a sus padres al trabajo. Algunos de estos salieron a comprar dulces y reunieron lápices y papel en un intento de mantener a la prole ocupada. Las salchichas, la comida preparada favorita de la época, se agotaron en los supermercados y muchos maridos acabaron sobornando a los niños mayores para que cuidaran de sus hermanos pequeños. Las escuelas, tiendas, guarderías, factorías de pescado y otros establecimientos tuvieron que cerrar o funcionar a medio gas.

Las mujeres responsables de componer el Morgunbladid, uno de los periódicos más leídos de Islandia, volvieron al trabajo a medianoche, como Cenicienta. Al día siguiente, el diario tenía la mitad de páginas y los artículos solo hablaban de la huelga. Las cajeras de los bancos que vieron cómo sus puestos estaban ocupados por sus superiores hombres, se dieron el gustazo de acudir al banco y hacerles trabajar. Para muchos padres, que al final del día estaban exhaustos, aquello fue un momento de la verdad. No es extraño que ese día fuera bautizado más tarde por ellos con el nombre de “el largo viernes”.

¿Qué ganaron las mujeres islandesas con todo esto? Para muchas, fue un aldabonazo que les abrió los ojos. Yo, como muchas mujeres de mi generación, ese día me volví feminista, a mi tierna edad de 11 años, y eso a pesar de que tuve que quedarme en casa sola con mi hermana de 9 años, enfadada por no poder asistir a la concentración. Fue un acicate para la acción y muchas sienten que la solidaridad que mostraron ese día las mujeres abrió el camino para la elección, cinco años más tarde, de Vigdis Finnbogadottir, la primera mujer del mundo elegida democráticamente presidenta. Finnbogadottir también lo cree firmemente. “Después del 24 de octubre, las mujeres pensaron que era hora de que una mujer fuera presidenta”, dice. “El dedo me apuntó a mí y yo acepté el reto.”

Sin embargo, 30 años después también hay una sensación de decepción. Bjornsdottir, la estudiante embarazada que ahora se encarga de las relaciones públicas del departamento de educación del ayuntamiento de Reykjavik, está triste porque su hija ya no se ha beneficiado de lo que ocurrió. Una estadística muy comentada estos días muestra que las mujeres islandesas cobran en promedio tan solo un 64,15 % de lo que suelen percibir los hombres. Así que hay un llamamiento para que el próximo lunes, cuando se celebra el 30º aniversario de aquella huelga, las mujeres abandonen su puesto de trabajo a las 14 horas y 8 minutos, pues a esa hora ya se habrían ganado su salario si ganaran lo mismo que los hombres. Tienen planeado saquear previamente su cocina y llevarse cazos y sartenes al trabajo para organizar caceroladas y armar mucho ruido. Está por ver si las autoridades les escucharán.

18/10/2005
Traducción: VIENTO SUR

“Primavera árabe”, cine y mujeres en lucha (en nota del NYT)

Leemos: “DUBAI. Cuando los egipcios salieron a las calles de El Cairo, en enero pasado, en manifestaciones masivas que llevaron al fin del gobierno del presidente Hosni Mubarak, el cineasta Sherif El Bendary estaba entre los manifestantes.

El levantamiento permitió a varios cineastas captar imágenes en crudo de los tumultuosos hechos, en fuerte contraste con el tiempo en que enfrentaban obstáculos como la censura, las limitaciones a las libertades individuales y la falta de financiación.

“¿Las revoluciones de la “primavera árabe” cambiarán el cine árabe? Por supuesto”, afirmó El Bendary, de 33 años, durante una entrevista telefónica. “Todo gran evento en la historia de un país, sea una revuelta o un tsunami, tiene un impacto poderoso en su gente. ¿Cómo lo cambiarán? Es difícil saberlo”, agregó.

El Bendary estuvo en el circuito del festival de cine del Golfo este mes, mostrando sus documentales y compartiendo sus ideas sobre cómo los levantamientos han afectado al mundo del cine. Participó del reciente Festival de Cine de Abu Dhabi y, esta semana, presentó su documental de 53 minutos Camino al centro en el Tribeca Film Festival de Doha, que terminó el sábado pasado. El film es un retrato de un vecindario del centro de El Cairo, bosquejado a través de sus personajes y sus rutinas diarias.

“Para los cineastas árabes, los festivales en Abu Dhabi, Dubai y Doha son críticos”, dijo. “Estos festivales siempre están dedicados al cine árabe. No es una sección especial limitada a una edición, como sucede con los festivales internacionales.” Su corto, Toque de queda (Curfew) , fue parte del proyecto 18 días, del director egipcio Yousry Nasrallah, sobre la revolución egipcia. Fue presentado en Cannes y Abu Dhabi, uno de una decena de cortos sobre el levantamiento de enero. Toque de queda cuenta la historia de un abuelo y su nieto que se pierden durante el toque de queda nocturno.

A lo largo de los años, el interés internacional por el cine árabe ha ido en aumento, lo que condujo a una creciente aceptación global del cine de la región, tendencia que fue confirmada por ¿A dónde vamos ahora?, de Nadine Labkai. Este film ganó el Premio de la Elección del Público en el Festival de Cine Internacional de Toronto, el mes pasado.

Poco después de que las revoluciones comenzaron a atravesar Medio Oriente, los festivales de cine internacional se apresuraron a agregar películas que se refieren a los eventos, como Tahrir 2011: los buenos, los malos y el político, que se proyectó en festivales en Venecia y Toronto.

(…)

Al-Salami, más conocida por documentales que se refieren a los derechos de las mujeres, filmó durante dos semanas en abril en Sana, la capital yemení, para un proyecto.

“Comencé filmando a estas mujeres increíblemente fuertes, que encabezaban las marchas”, dijo por teléfono. “Estaban en las calles, en la «Plaza del Cambio», cerca de la Universidad de Sana y se ganaban su lugar en una sociedad dominada por los hombres”.

“Quiero comparar mujeres yemeníes con mujeres tunecinas y los roles que tuvieron en las revoluciones”, agregó la cineasta. “Será sobre mujeres y sus roles antes, durante y después de las revoluciones.”

Al- Salami ya ha sufrido la oposición de partidos políticos que esperan que el presidente Ali Abdullah Sale renuncie. “Prefieren hablar de los derechos de las mujeres y su rol en el nuevo Yemen después de que se forme un gobierno y se estabilice el país”, señaló al respecto. “Yo digo que tiene que ser ahora. Debemos discutir los derechos de las mujeres junto con las otras cuestiones y no esperar a la estabilidad.””

Nota completa acá.


“Las mujeres de Almodóvar son supervivientes natas” (diario La Jornada)

Marisa Paredes y Elena Ayala promueven La piel que habito en Morelia

Las mujeres de Almodóvar son supervivientes natas
Jorge Caballero
Enviado

Morelia, Mich., a 16 de octubre. La visita de las chicas Almodóvar Marisa Paredes y Elena Ayala, quienes promueven la más reciente película del director manchego, La piel que habito,colapsó la sique de los asistentes del Festival Internacional de Cine de Morelia. Paredes dijo: Nunca dudamos en venir a esta ciudad, quería conocer el mundo de Lázaro Cárdenas, que significó mucho para España. Yo vengo no como indignada, sino como actriz, ahora que los respiraderos de esperanza están surgiendo por todas las ciudades del mundo.

Ayala dijo: Mejor llegar indignada a México y no indignarse en Nueva York, donde los detienen por el simple hecho de salir a la calle a decir que basta ya, o por no decir nada. Es un buen momento para que la voz de la gente se deje escuchar.

La historia de La piel que habito,en la que comparte créditos con Antonio Banderas, Jan Cornet y Roberto Álamo, entre otros, cuenta la historia del doctor Robert Ledgard, quien desde que su mujer sufrió quemaduras en todo el cuerpo en un accidente de auto se obsesiona en la creación de un nuevo tipo de piel con el que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su laboratorio. Es una piel sensible a las caricias, pero a la vez una auténtica coraza contra todas las agresiones, tanto externas como internas. Para lograrlo aprovecha las posibilidades que le proporciona la terapia celular.

Pedro siempre sorprende

En una charla con los medios, Marisa Paredes dijo: Aunque se conozca a Pedro, él siempre es nuevo. Quiero decir cuando plantea un guión, un trabajo o una historia uno sabe que sacará lo mejor de uno mismo, pero también él sabe que va a sacar lo mejor de sí mismo; sí, hay una especie de entendimiento que tiene que ver con conocerse, pero que a la hora de la exigencia quizás es mayor.

Sobre su personaje, Marilia, la actriz agregó: Es sobre todo alguien que trata de responder preguntas que no sabe cómo responder; es una madre feroz, que trata por todos los medios de salvar una familia, de sí misma y de algo que no controla, de manera que en toda la historia de la película hay una parte muy negra, pero al mismo tiempo muy compleja e interesante, personajes, amores, desamores venganzas…

Paredes considera que “evidentemente el tiempo pasa por todos, y por Pedro Almodóvar también, de manera que los que piensan que las películas del realizador van a ser como las de hace 15 años se equivocan; todos los cineastas evolucionan. Al estar con Pedro en el set entra una especie de inquietud, desasosiego, porque lo que se sabe es el principio, nunca el final. Lo más bonito de la película es ver cómo avanza, cómo va colocando el proceso, qué va provocando en los actores y en todos los que están alrededor, pero se sabe que será la película que él quiere y se trabaja a tope, a fondo y con mucha disponibilidad. Pedro es un director que ha crecido desde el punto de vista técnico, que sus trabajos tienen mayor preocupación en el sentido estético, del lenguaje y en el sentido de hacer una película distinta como ésta”.

Sobre el papel de la mujer en el cine de Almodóvar, dijo: Me parece fantástico que Pedro haya puesto el énfasis de su cine en las mujeres; además, no son mujeres que pasan por eso que se llamaba una mujer decorativa, una mujer jarrón… todas sus mujeres son valientes, luchan por su libertad y son supervivientes natas. En sus películas las mujeres tenemos la posibilidad de pasar de un matiz a otro con todo lo que él nos pone.

La chica Almodóvar más añeja extendió: “Nunca me he quedado con algo de los personajes; si lo hubiera hecho sería una tortura; se tienen que alejar de uno al volver a tomar otro personaje si esos personajes dejan un sentimiento, una emoción o incluso una experiencia que nunca se había tenido. Pero efectivamente, cuando se entrega un personaje al público, es este último el que recibe el personaje y lo dota de vida con su visión e intención. Pero uno tiene que volver a casa y borrar al personaje para que no haga daño.

Creo que las películas no hacen la revolución solas, pero apuntan caminos, siempre aconsejan y tocan muy profundo a las personas sensibles.

Por su parte, Elena Ayala dijo sobre su personaje: Para mí hacer Vera fue un reto actoral, que se tiene que cumplir de manera absoluta. Celebro hacer este papel porque es de una mujer que tiene mucha fuerza y con esta determinación de vivir; claro que es un reto, porque tengo a uno de los mejores directores del mundo a mi lado exigiendo con precisión hacer las cosas.

He tenido que ser muy valiente

Los elementos que considera que tuvo Almodóvar para llamarla son: He llegado a esta película en el momento en que Pedro consideraba que estaba lista para habitar esta piel difícil de habitar. Creo que los años van pasando; llevo 18 películas y todas me han aportado mucho; los personajes y la vida hacen que uno aprenda más cada día a relacionarse y a conocerse uno mismo. He tenido que ser muy valiente para ponerme al lado de Pedro, pero afortunadamente lo tenía con la mejor disposición y las mayores ganas de sacar lo mejor de mí; además tuve a unos compañeros excelentes, enormes, a quienes he admirado toda mi vida, con quienes he crecido.

Finalmente agregó: Estamos viviendo una periodo extraño, como que estamos llegando al final. No sabemos que más puede pasar, cuanta crisis queda por vivir, qué papel van hacer lo políticos, hasta dónde van a llegar los bancos… entonces hace falta contar películas para que el público se deje influir, se deje sentir, que el arte y la cultura ocupen un momento su cabeza para que tenga un aliento de lo que nos está comiendo la cabeza y se replantee qué opciones hay para seguir adelante.


El tema (musical) de los viernes -y a veces sábados- (24)

Hacer ya varias semanas que andaba pensando en hacer un post “musical-pedagógico” (si se me permite la expresión). Para ello utilizaré al conocido como “el malo del Bronx”: al cantante y compositor puertorriqueño Wille Colón y su tema “Celo” –acá, versión en vivo para el/la que le interese-, y luego pasaremos al tema “Ojo con la púa”, del (genial) cantautor uruguayo Leo Masliah.

Ambos (uno desde la seriedad del “lamento pasional” de la letra; y el otro desde el humor y una sutil e inteligentísima denuncia al sistema capitalista –y a “cómo nos deja”-) pueden servir para pensar un poco –como hizo nuestro partido, el PTS, a propósito de una discusión acerca de “el amor en tiempos de restauración”, recuperando parte de la historia de la Revolución rusa de 1917 y la cantidad de discusiones y medidas concretas (de avanzada) que generó en el terreno de los géneros, los derechos de la mujer trabajadora, las concepciones acerca de “la función de la familia”, y un largo etc.- las relaciones humanas que tenemos y/o establecemos hoy.

Salute.

Ojo con la Púa

Era una noche de tantas cuando dio el descanso el pito

Los obreros de la planta se iban todos al garito

A conversar de quehaceres o del precio de las cosas

A chusmear sobre mujeres y cuestiones amorosas

Y cuestiones amorosas

Aunque era cosa frecuente darle a fulano o a mengano

Esta vuelta de repente se les fue un poco la mano

A uno de los compañeros púa y cizaña mediante

Con calidad le dijeron que su mujer tenia amante

Que su mujer tenia amante

Que mientras el se venia infatigable al trabajo

En su casa sucedían cosas de un nivel muy bajo

Que todo lo que su esposa le negaba por decente

Al irse el la morbosa se lo aceptaba al suplente

Se lo aceptaba al suplente

Así sin ningún problema siguieron los comentarios

Tanta insistencia en el tema hizo engranar al otario

Cuando hubieron descansado el ingenuo en su tormento

Fue a pedirle a su encargado para salir un momento

Para salir un momento.

El capataz conmovido por su expresión lastimosa

Dijo que si a su pedido vaya respuesta curiosa

Y el hombre se fue apurado rumbeando para su casa

A comprobar el pecado y a la infiel darle caza

Y a la infiel darle caza

Y cuando el falso carnudo iba llegando a su casa

Se le hizo el garguero un nudo y le ataco la viaraza

Porque viendo a un desgraciado que por su rancho pasaba

Se lo imagino implicado en lo que le preocupaba

En lo que le preocupaba

El obrero enceguecido olvido su amor de otrora

Dijo adiós a la libido y estrangulo a su señora

Esta vez era inocente y pese a un rumor hiriente

Era el decir de la gente una mujer excelente

Una mujer excelente

La culpa de este incidente puede ser atribuida

A personas diferentes según como se lo mida

Puede pensarse primero en tomar por inculpado

A nuestro impulsivo obrero por engranar demasiado

Por engranar demasiado

Puede haber acusaciones a los marotes estrechos

Que por dar falsas versiones fueron causantes del hecho

Finalmente hay quien acusa al que intencionadamente

Restringió a charlas obtusas el interés de la gente

El interés de la gente.

* La letra fue tomada de este buen blog, dedicado a Leo Masliah.


Tununa Mercado: fragmento de una entrevista

“GD: ¿Dirías que en tu escritura también transmitís una preocupación por la difícil situación de la mujer? ¿Te parece importante continuar con la lucha feminista?

TM: Soy feminista, es un hecho. Cuando viví en México y era parte del directorio de la revista fem., tuve oportunidad de estar en la lucha cotidianamente. Ahora me veo como miembro de un ejército de reserva, que sale a luchar cuando se presenta la necesidad. Mientras trabajaba en fem. escribí sobre temas de justicia social e igualdad para las mujeres. A medida que maduré como narradora, mi preocupación por los temas femeninos apareció en la forma de escribir sobre la percepción y la sensibilidad de las mujeres. Respecto de la lucha feminista, creo que todavía estamos lejos de lograr nuestros deseos. En la Argentina, por ejemplo, el aborto es ilegal y no tenemos educación sexual, tampoco ofrecemos información a las mujeres jóvenes sobre control de la natalidad y reproducción. Todavía hay mucho que hacer en la lucha por los derechos de la mujer, no sólo a través de leyes y programas sociales, sino también educando a una sociedad que todavía considera secundarias a las mujeres”.

Gwendolyn Díaz, Mujer y poder en la literatura argentina, Bs. As., Emecé, 2009, pp. 140 y 141.