Volver al origen: Liao Yiwu (Margo Glantz)

Leemos hoy esta nota en el diario mexicano La Jornada:

Hace poco estuve en China, recorrí la famosa plaza de Tian’namen, situada entre el Palacio de Verano de los emperadores y el mausoleo de Mao Tse Tung. Le pregunté a mi guía, una jovencita inexperta que hablaba un español duro, si me podía hablar de los acontecimientos de 1989; la respuesta fue evasiva, pero muy elogiosa para su gobierno. La tristemente célebre masacre ocurrió cuando el gobierno chino proclamó la ley marcial y en la noche del 3 de junio envió el ejército para disolver el movimiento encabezado por los estudiantes y los trabajadores que protestaban contra el gobierno represivo y corrupto de su país. Se calcula que hubo más de 200 muertos y cerca de 10 mil heridos. Después de esa acción, se emprendieron un gran número de arrestos para controlar a los líderes del movimiento, se expulsó a la prensa extranjera y se controló estrictamente la cobertura de los acontecimientos en la prensa china. Esa represión causó la condena internacional. Solamente uno de los guías que nos tocaron en suerte o en mala suerte en nuestra visita a China se atrevió a mencionar a la dictadura y cuando le pregunté por qué no estaba permitido utilizar ni el Twitter ni elFacebook en su país, respondió llanamente: vivimos bajo un régimen dictatorial. Era un joven excepcional, muy culto y lector y sus respuestas no eran automáticas ni aprendidas de memoria como las de casi todos los otros guías, también casi todos bautizados con nombres españoles por sus instructores para facilitarles a los turistas la rápida comunicación. Asimismo, sólo uno de los guías decidió mantener su nombre original, Ming, otro joven maravilloso, culto y servicial.
Liao Yiwu es el autor de un libro memorable, El caminador de cadáveres, en breve en circulación en español, publicado por la editorial Sexto Piso. Este novelista, poeta, escenógrafo y músico chino vive en Alemania, acaba de recibir el Premio de la Paz de los Libreros alemanes y ha sido invitado a la FIL de Guadalajara 2012. Nació en 1958 en Yanting, Sichuan, y es conocido también como Lao Wei. En los años 80 fue uno de los poetas jóvenes más prometedores de su país, pero a raíz de la publicación de su poema intitulado Masacre, donde anunciaba un día antes de que se produjera la represión de la Plaza Tian’namen, en Beijing, fue incluido en las listas negras de su país y encarcelado durante cuatro años.
En su discurso reciente en Frankfurt condenó al gobierno chino y repitió como orando las palabras este imperio tiene que desmembrarse, y añadió quela construcción de la muralla debía aislar al pueblo del exterior y convertir a China en una cárcel; luego evocó a Lu Peng, que en su poema La bala y el opio encabeza la lista de los 202 muertos de Tian’namen: Tendrá siempre nueve años y quiero que nunca se olvide, repitió Liao. Además, en ese mismo discurso criticó duramente a Mo Yan, ganador del Premio Nobel de Literatura 2012, acusándolo de haber organizado un acto donde cien escritores transcribieron cada uno un texto de Mao como muestra de fidelidad al régimen. Eso da una idea del personaje, es un canalla, añadió.
En El caminador de cadáveres, que creo fue traducido como El paseante de cadáveres al español, Liao entrevista a numerosos personajes de distintas clases sociales, regiones y oficios en China. En el prólogo a la versión inglesa, Philip Gourevitch dice:
La formación de Liao como escritor se forjó en la más dura de las experiencias, casi murió de hambre cuando niño y su padre fue estigmatizado como enemigo del pueblo; fue encarcelado por escribir poemas donde criticaba al Partido Comunista Chino; fue golpeado en la cárcel por rehusar callarse y en ella descubrió la enorme importancia de escuchar a otra gente semejante a él, gente a la que las autoridades chinas hubieran querido mantener amordazada para siempre. Liao escribe con la valentía de un hombre que conoce el sufrimiento y la pérdida y no los teme… Sin lugar a dudas es el poeta chino más original.
@margo_glantz

Margo Glantz y la literatura “sin centro”, de la frontera…

Leemos en el diario mexicano El universal:

La literatura en México y Estados Unidos está cambiando por los efectos de la inmigración de millones de latinoamericanos y el narcotráfico, creando nuevas formas de expresión, afirma la ensayista y narradora mexicana Margo Glantz, quien ha podido atestiguarlo a lo largo de los años.

“Hay un descentramiento en el sentido más específico del término, en el sentido literal. (La literatura) se está descentrando. La Ciudad de México era por lo general donde se producían los más importantes escritores o a donde llegaban los escritores importantes después de vivir en sus lugares de origen”, dijo la autora de “Las genealogías” y “Síndrome de naufragios”. “Ahora muchísimos escritores están viviendo en el norte y están escribiendo sus propias obras justamente en la frontera”.

Glantz, de 82 años, mencionó a escritores como el mexicano Juan Villoro, autor de la novela “Arrecife”, cuyo tema subyacente es el narcotráfico; o Elmer Mendoza, oriundo del estado de Sinaloa; Luis Humberto Croswell, quien eligió Tijuana; Yuri Herrera, que también adoptó el tema del narcotráfico y la frontera, o Heriberto Yepes, cuya narrativa se desarrolla fuera de la capital.

De hecho el libro que la autora dijo estar leyendo esta semana en Chicago, donde se encontraba para dictar una cátedra en una universidad y desde donde conversó vía telefónica con The Associated Press, es “Canción de tumba” de Julián Herbert, un escritor que desde hace años reside en Saltillo, capital del estado de Coahuila fronterizo con Estados Unidos.

“Es un libro sin ninguna complacencia, con absoluta falta de sentimentalismo, con una escritura feroz, sobre todo la primera parte … que deja ver una infancia tan complicada como la de un niño que nace cerca de un prostíbulo y tiene que estar exiliándose de ciudad en ciudad, sin poder terminar la escuela, y cómo acaba siendo adicto a la cocaína”, dijo. “Aunque no hable del narcotráfico en sí está vinculado con el narcotráfico, porque (el personaje) es un consumidor de cocaína perpetuo. Es una novela muy interesante, de las nuevas novelas que están escribiendo en México”.

Al otro lado de la frontera los cambios también son evidentes por la “enorme” cantidad de estudiantes de humanidades mexicanos y de otros países de Latinoamérica que Glantz ha visto incorporarse a las universidades de Estados Unidos.

“En Chicago hay más de un millón de mexicanos. Muchos de ellos se dedican a labores muy tradicionales, como el campo y el servicio, pero también hay muchos que están estudiando, porque las segundas y terceras generaciones ya van a las universidades y es muy importante que se pongan en contacto con lo que se produce en sus ciudades de origen”, dijo.

Glantz recibió su primera invitación para impartir clases en universidades estadounidenses en 1993 y lo continuó haciendo a la par de la explosión de la inmigración latinoamericana en ese país, y ha notado un incremento en el interés de los estudiantes por la región de la que son originarias sus familias.

Completo acá.