Tema alusivo…

Aunque el día en Buenos Aires no sea –para nada– alusivo (nublado, viento, frío), la música sí.

Vamos con el tema de Tanguito/Ramsés (y acá aquel mítico “disco” de él con su guitarra), hecho por el gran Luis Alberto Spinetta. (Este cover, el Flaco, que lo tocó desde siempre, hasta su último gran concierto con las Bandas Eternas, fue grabado en estudio con su banda Invisible.)

Mar del Plata de 1991
Todos los videos capturados por Agus Ferro.
https://twitter.com/#!/Agustin_Ferro


Canción(es) para los días de la vida

Se cumplió un año de la muerte física del Flaco Spinetta… Van abajo algunos de sus (grandes -entre taaaaaaaantos-) temas, para recordarlo y disfrutar de su arte…

(Acá, acá, acá y acá se puede ver el recital “Todos cantamos a Spinetta” que se hizo en Villa Gesell en homenaje; y acá una nota de la Rolling Stone local analizando el discazo Artaud).

 


Transmisores de locura

Leemos:

Un tacho de basura en la cabeza. Una máquina de flit en las manos. Una toalla atada a la cintura. Sentado en una silla ante la ventana, el modelo de la foto parece estar mirando a través del vidrio. Viste sólo un chaleco, la remera ausente se puede descubrir debajo del tacho de basura que hace las veces de sombrero y, sobre su torso desnudo, una pequeña cruz cuelga de su cuello. Ningún detalle es extraordinario, sino que son más bien mundanos, aunque intercambiados, fuera de lugar. Pero hay algo en la actitud, en la mirada o simplemente en la luz, que permite que no se perciban inmediatamente los detalles específicos, sino que gane el conjunto.

“Es como un faraón, pero del tercer mundo”, imagina Eduardo “Dylan” Martí, amigo personal y gran fotógrafo de Luis Alberto Spinetta, autor de más de una foto iconográfica de su carrera, como ésta, que –precisa– fue tomada en un hotel de Santa Fe, en la época de Invisible. “La hicimos un amanecer –recuerda Dylan–. Estábamos ahí, pelotudeando en nuestras habitaciones, cuando descubrimos un carrito de limpieza abandonado y no tuvimos mejor ocurrencia de que Luis se vistiera con todas esas cosas.”

Ante la pregunta sobre si esa extraña puesta en escena respondía a una búsqueda estética determinada, Martí se encoge de hombros y sonríe. “No había idea de nada”, confiesa. Una respuesta que también abarca otras fotos grupales de la misma época, con los tres integrantes del grupo disfrazados y en poses siempre sugerentes. “No había concepto. Nos divertíamos haciendo esas cosas. Buscábamos crear un clima onírico, que no fuesen fotos de tres tipos parados ahí nomás. Si terminaba transmitiendo locura, por lo menos transmitía algo.”

 

* Nota en suplemento Radar, sobre la muestra que ya arranca en la Biblioteca Nacional sobre el flaco LAS.

Completa acá.

(En este post de Eduardo Berti está la programación de la muestra.)


Eduardo Berti sobre el flaco LAS

Leemos hoy en el suplemento ADN-Cultura:

Cierto día en que paseaban por el campo, el poeta Matsuo Bashô (1644-1694) y su discípulo Kikaku se extasiaron mirando el revoloteo de las libélulas. En el acto, el discípulo compuso un haiku:

¡Libélulas rojas!
Quítales las alas
y serán pimientos.

El maestro repuso: “No. De esta manera has matado a las libélulas”. Y propuso otra versión:
¡Pimientos!
Añádeles alas
y serán libélulas.

La anécdota fascinaba a Luis Alberto Spinetta en sus últimos años, tanto que llegó a contarla en más de una entrevista. Un video realizado por Emilio Cartoy Díaz muestra a Spinetta comentando que, a su entender, el episodio de Bashô resume y confronta “dos visiones del mundo”: la destrucción versus la creación.

La crítica de la violencia y de la destrucción fue una constante en la obra de Spinetta y, con certeza, uno de los pilares de la ideología del rock, que nació tras el nazismo e Hiroshima. Un sketch de la película Hasta que se ponga el sol (de Aníbal Uset), filmado en los años de plomo, casi al mismo tiempo que la matanza de Ezeiza, muestra a los músicos de Pescado Rabioso caminando por una calle apacible de un barrio porteño. Aparece una limusina y tras ella va un coche algo destartalado. Una especie de “personaje importante” baja de la limusina. Un tirador baja del otro coche y le apunta con una grosera escopeta. Los músicos se cruzan, por error, en la línea de fuego. Suena un disparo. David Lebón recibe una bala perdida y reacciona indignado frente al tirador. “Tonto”, resume Spinetta.

De aquella bala perdida a la bengala perdida del disco llamado nada menos que Tester de violencia y basado en algunos textos de Michel Foucault, la postura de Spinetta ante el instinto de muerte fue siempre activa, siempre creativa. Lennoniana, podría decirse. Un grupo como Pescado Rabioso sondeaba la poesía en los resquicios de la “dureza”. Una canción como “Kamikaze” hacía una crítica -no exenta de admiración- de la ética del sacrificio.

“Estoy en contra de la muerte. No concibo la posibilidad de que los hombres se maten ni por inmolación, ni para beneficio de la guerra, ni jugando a los dados o a la ruleta rusa, ni en la calle ni en los accidentes”, le decía Spinetta a Gabriel Senanes en una entrevista donde hablaba del libro que le había inspirado esta última canción: Los kamikazes , de Fernando Castro.

Pero, a la vez, el sobre interno del disco (también bautizado Kamikaze ) admitía su perplejidad por la audaz convicción de estos guerreros: “¿Lamentablemente no hay más kamikazes en la vida creativa?” […]

 Nota completa acá.

Spinetta como leit motiv (avant la lettre) de El cielo sobre Berlín (o Las alas del deseo, como prefieran)

Dijo el poeta y gran músico del rock argento:

Soy un ángel de hambres muy bien reales…

 

 

… soy tan frágil

que tengo

como vos que transformarme.*

* “Poseído del alba” (del disco Pescado 2).


Un artista que se (nos) va

Falleció el flaco.
Gran músico.
Además de excelente compositor y guitarrista, gran poeta.
Desde sus comienzos en la mítica banda Almendra hasta sus últimos discos solistas, hay más de 30 discos con mucho, mucho arte. Desde el rock más clásico (Almendra) pasando por el heavy + poesía surrealista (Pescado rabioso) y el “sinfónico”… también “jazzeado” (Spinetta-Jade), el flaco supo aprovechar lo mejor de cada época en recursos técnicos y expresiones líricas: como los samplers y programaciones electrónicas que usó a comienzos de los ’90 (en Don Lucero, Tester de violencia, Pelusón of milk, Fuego gris) hasta los discos con Los socios del desierto (volviendo un poco al “power trío” que hizo décadas atrás con “el primer Invisible”), y el megarecital que hizo con “las bandas eternas”… con esto último demostrando el lugar que ocupó (y ocupa) Spinetta en el rock nacional…
Va como homenaje de este blog –entre tantas composiciones que se pueden elegir (como “Canción para los días de la vida”, la “Cantata de puentes amarillos”, “Jazmín”, “Dedos de mimbre” o “Los libros de la buena memoria”, entre decenas y decenas de grandes composiciones– la canción “El enemigo”, del disco –junto a Los socios del desierto– Silver sorgo.
Supongo que esta es una bella melodía, apacible, apta para una despedida…

* Acá, Página/12 hizo un breve recopilatorio con frases del artista. Y acá, un “manifiesto” de 1973.

** Y acá y acá, por si lo quieren bajar, el libro de Spinetta, Guitarra negra.


El tema (musical) de los viernes -y a veces sábados- (29)

Hoy Spinetta. Intensa versión unplugged de “Tú vendrás a juntar mis días” -imperdible también el “Mono” Fontana (escuchen sus discos, bajen de acá y acá)-.

* Le dedico el tema a Juliana, mi compañera.