Biblioteca pública de NY exhibirá archivos de Lou Reed (La Jornada)

Leemos en el diario mexicano:

a08n1esp-1_miniNueva York.

La biblioteca pública de Nueva York adquirió los archivos de Lou Reed, el legendario cantante fallecido en 2013, que incluyen miles de grabaciones y documentos que serán puestos a disposición del público próximamente. La red de bibliotecas públicas de la metrópolis –ubicada en un edificio de la Quinta Avenida y considerada uno de los monumentos más conocidos de la ciudad– anunció la compra el jueves, día en que Reed hubiese cumplido 75 años. Mi sueño siempre fue hacer totalmente accesible al público el trabajo de Lou, comentó la artista Laurie Anderson, viuda de Reed.

Los archivos del cantante incluyen 3 mil 600 grabaciones de audio y mil 300 videos, así como 90 metros de documentos escritos y fotos, según la biblioteca de Nueva York.

Una pequeña muestra de su colección, con parte de su correspondencia, ya se expone en la biblioteca. La elaboración de estos archivos es el fruto del meticuloso trabajo de recolección y clasificación que lanzó Anderson después de la muerte del cantante.

Artífice de patrones deslumbrantes

Se necesita mucho tiempo para contemplar una vida; ahora que la primera etapa de la creación de estos archivos está acabada podemos dar un paso atrás y apreciar algunos patrones deslumbrantes que Lou hizo durante su larga e intensa carrera como artista, señaló su viuda.

La nota completa acá.


#Documental: Lou Reed Remembered (2013)

* Para recordar (o conocer), a dos años de la muerte de Lou Reed.

(Acá, acá y acá, algunas notas interesantes que salieron estos días.)

Lou Reed Remembered
Documental BBC. Primera emisión: 15 Diciembre 2013

Film tribute to Lou Reed, who died in October, which looks at the extraordinarily transgressive life and career of one of rock ‘n’ roll’s true originals

With the help of friends, fellow musicians, critics and those who have been inspired not only by his music but also by his famously contrary approach to almost everything, the documentary looks at how Reed not only helped to shape a generation but also helped to create a truly alternative, independent rock scene, while also providing New York with its most provocative and potent soundtrack.

With contributions from Bob Ezrin, Mick Rock, Lenny Kaye, Paul Auster, Moe Tucker, Boy George, Thurston Moore, Andrew Wylie, Victor Bockris, Holly Woodlawn, Mary Woronov and Steve Hunter.

Subtitulos por Txomin Sorrigueta

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El espíritu de Lou Reed, su ecuanimidad, están en Heart of Dog: Laurie Anderson

Leemos en el diario mexicano La Jornada:

Venecia.

Reflexiones filosóficas, enseñanzas tibetanas, imágenes de infancia, obras pictóricas y música componen Heart of a Dog, el ensayo fílmico con el que la veterana artista multidisciplinaria Laurie Anderson concurre al Festival Internacional de Cine de Venecia.

Es una película sobre el amor, destacó la estadunidense de 68 años sobre este metraje en el que plantea la muerte. Su voz, a modo de narrador, acompaña con sus reflexiones al espectador, al que desafía visualmente con diversos filtros, tanto reales como imaginarios.

El proyecto surgió como una invitación del canal de televisión francoalemán Arte para que hiciera un ensayo personal, y aceptó porque la película combina lo que ella hace: “pintura, historias y música.

Es una película sobre las historias y acerca de cómo funcionan. No es sobre mí, señaló.

Aunque la lectura sea universal, la cinta se construye con referencias personales, como el accidente que sufrió de pequeña y casi la deja postrada de por vida; la muerte de su perra, la de su madre o el suicidio de un amigo cercano.

No menciona, sin embargo, la muerte de su marido, el músico Lou Reed, quien sí aparece en cálidas imágenes personales.

Lou está en la película de muchas formas, como parte importante de muchas historias. Está su espíritu, señaló.

Hay mucha de su ecuanimidad. Tuvimos muchos debates sobre la fuerza y cómo expresar las cosas de forma sencilla, aseguró sobre el músico. Señaló, además, que se insipiró de su fuerza.

A modo de collage, Heart of a Dog une historias ligadas a la muerte, las enseñanzas del profesor tibetano Mingyur Rinponche, las del Libro tibetano de los muertos y el pensamiento filosófico de Soren Kierkegaard o Ludwig Wittgenstein

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Es una cinta sobre el amor, dice Laurie Anderson
Foto Ap

 

 

La propuesta de Anderson tuvo buena recepción, al igual que el nuevo trabajo del polaco Jerzy Skolimoswsky 11 Minutes, frenético retrato de la Polonia actual que deriva en una eclosión final.

 

 

 

 

Laurie Anderson, the world’s leading performance artist, sketches the connections between birth and death, dream and reality, humans and animals.

 

Marianna Ninni recensisce “Heart of a dog” di Laurie Anderson, in concorso alla 72ma Mostra del Cinema di Venezia.
Montaggio: Paolo Righini


Laurie Anderson: cuentos (y sonidos) de nuestro presente

RECITALES // ARTE MULTIMEDIA

Laurie Anderson: cuentos (y sonidos) de nuestro presente

La cuarta visita al país de la artista multimedia Laurie Anderson se dio en el marco de la primera Bienal de la Performance (BP.15). A la función del viernes 8 de mayo en el Teatro Opera Allianz agregó una segunda, el día 9.

Demian Paredes
@demian_paredes

Fotografía: Lucía Feijoo

 

En un ambiente intimista, con poca luz y un escenario colmado con decenas de pequeñas velas en el piso, se instalaron, por una parte, el teclado, micrófono, computadora y el ya clásico violín eléctrico, y en el otro extremo un gran sillón de cuero con otro micrófono; Laurie Anderson desarrolló sus historias (cuentos, relatos) acompañándose de músicas y sonidos. Puede decirse que este espectáculo, a diferencia del anterior que la trajo aquí, en 2008, presentando su disco Homeland, con tres músicos y su pareja (fallecida en 2013), el legendario Lou Reed –invitado para hacer “The Lost Art of Conversation”–, fue más “literario” que “musical”.

El show, titulado “The Language of the Future”, comenzó, tras un fortísimo comienzo de violín, con “The Lark”: Anderson relatando cómo nació la memoria, con los pájaros como protagonistas, cuando no había tierra. Luego, otra historia –como la gran mayoría, relatadas en primera persona– dio cuenta de una experiencia en una granja amish –donde iba, por curiosidad, a trabajar con una familia, con gente que no utiliza ninguna tecnología de las que existen y se desarrollan desde hace cinco siglos, y sí la rueda y el viento–, con una nota final oscura, tétrica, donde se resalta que un niño da un beso a su abuela… obligado, forzado; dando algo –ese beso– impuesto por las circunstancias, por un “trato” o maniobra.

Otro cuento va de cómo fue cajera en McDonald’s y la “filosofía” y manejos que sustentan esa empresa. El “poder darle a la gente lo que pide”, como una falsa satisfacción/conclusión a la que podría llegar el/la empleado/a, y la “simpleza” en la cadena de mandos, donde ella, con toda una historia familiar y ramas y “cruces” internacionales terminó siendo, para su encargado que la interrogaba al respecto –finalmente, para poder darle órdenes e identificarla en el plantel–, sencillamente, “la alemana”.

La Biblia (y una graciosa “opción” de cómo serían las representaciones artísticas de la muerte de Cristo si se hicieran acorde al Antiguo Testamento –no por crucifixión sino por apedreamiento–); la autoayuda y la naturaleza (y los viajes en grupos para “meditar” y “contar cada uno su historia”); un trabajo que tuvo de joven como docente (y fabulista) de Historia; el arte; la relación entre pueblos originarios, memoria y tecnología serán otros tanto temas tratados; y, por supuesto, aparece “Sharkey”, el personaje que Anderson hace con el vocoder, alterando su voz, en “Mambo and Bling”, repleto de ironías y un dejo de desesperanza por el futuro. “Hablar del futuro es una forma de hacer arte”, dice; o nos recuerda una escena “típica” también: el alterado anuncio “¡Algo ha pasado en la mina!”: una catástrofe, un derrumbe.

Tomando las conocidas imágenes de “iluminaciones profanas” de Walter Benjamin, Laurie Anderson recordó que, ante el ángel de la historia, parecemos ser solo “una montaña de escombros”, ruinas. Luego se apartó de sus instrumentos, fue hacia el sillón, y relató una anécdota personal (ella y su terrier Lollabelle de vacaciones por las montañas de California, sorprendidos durante un paseo por un ataque de halcones desde el cielo) para aludir al 11-S y al peligro constante desde entonces, permanente, que se siente (o huele) en el aire… (En una entrevista reciente, esto dijo al respecto sobre la participación de Estados Unidos en las guerras: “En esta guerra particular en la que estamos, ni siquiera tenemos un elemento coherente enfrente nuestro. Se la llama ‘la guerra global contra el terror’. ¿Cómo tenés una guerra contra el miedo? Peleás contra todos, porque le tenés miedo a todo. El terror significa que estás escondido en la oscuridad, buscando un enemigo que no está ahí. Esto genera una cultura vigilada y una sociedad temerosa. ¿En qué momento entonces reaccionás? ¿Cuál es tu responsabilidad como ciudadano y como artista?”).

Su plástica y hermosa voz, sus maneras y modos de narrar, las inflexiones, tonos y acompañamientos musicales, hizo contener los aplausos del público entre un relato y otro. Este siguió atento –embelesado, concentrado– cada historia (aunque la proyección para su lectura de la traducción simultánea en la pantalla de fondo no fue bueno), y rió y la vivó y aplaudió recién al final, tras hora y media de espectáculo, con un breve bis, como en su anterior show, de una pieza musical con su violín.

La artista, de 67 años, siempre atenta a la innovación y las tecnologías ofreció entonces un espectáculo donde belleza y conocimiento, crítica y arte se enlazaron creativamente –en un largo monólogo autobiográfico (poco importa cuánto de “cierto” y cuánto de “invento” tenga cada historia)–, con la narrativa y el humor en el centro de la escena. Como dijo en la entrevista mencionada, Laurie Anderson intenta no dar “discursos” sino “generar ideas”: con ellas “es más fácil ver con claridad aquello que nos rodea, es decir, estamos describiendo el mundo como necesita ser visto”. Ver, críticamente, para generar el lenguaje (y el mundo) del futuro.


Lou Reed – Magic & Loss Live Full Concert 1992

Lou’s fantastic 1992 full concert where he featured the complete “Magic & Loss” powerful concept album along with great versions of Velvet/solo tracks. A phenomenal live performance with Mike Rathke, Rob Wasserman, Tony Blair and Jimmy Scott! “What’s Good”, “Warrior King” and some other stellar cuts make up this story about how cancer affected his friends and the impact of their cancer on himself.

I do not own the rights to this and will gladly take down if asked, but this release is long out of print and never released on DVD.

Doritas (intro)
What’s Good
Power & The Glory
Magician
Sword of Damacles
Goodbye Mass
Cremation
Dreamin’
No Chance
Warrior King
Harry Circumcision
Magic & Loss

Encores:

Dirty Blvd
Sweet Jane
Waiting for the Man
Rock & Roll
Satellite of Love
Walk On The Wild Side


David Brooks sobre Lou Reed: solidaridad y ternura

Leemos en La Jornada hoy:

Ya no hay más que decir, sólo escuchar, y dar gracias al artista.

Sin embargo –y no soy experto– al revisar lo que se dice de él, brotan un par de cosas que sorprenden por su ausencia en la descripción de su multidimensional y transformativa presencia.

Una es su solidaridad.

La primera y tal vez única vez que lo vi en vivo, fue en un acto de solidaridad con una huelga de trabajadores municipales en Nueva York en algún momento de los ochenta. No se anunció que llegaría, pero de pronto una figura, por supuesto vestida de negro, con una esculturada cara inconfundible, cargando una guitarra, apareció. Tocó un par de rolas solo, y se fue a sentar a escuchar. Poco después, se esfumó.

Le encantaba dar entrevistas incoherentes, contradictorias, burlonas, en las cuales uno no sabía qué tomar en serio. De repente decía que si se encontrara con Bob Dylan en una fiesta, se imaginaba que sería un fastidio y que le tendría que decir que ya se callara. Muchos concluyeron que despreciaba a Dylan, y a todo que pretendía ofrecer un mensaje social, sólo para encontrar que Reed participó en un magno concierto en honor a Dylan en el que interpretó una de sus canciones (Foot of Pride). Años después participó con otra canción en el disco de rolas de Dylan emitido para el 50 aniversario de Amnistía Internacional, Chimes of Freedom.

Hace un par de años Reed, el supuesto oscuro, interpretó una canción The debt I owe (La deuda que debo), de Woody Guthrie, el cantautor folk más influyente y entre los más comprometidos con la lucha social de este país.

En 1985, Reed participó en el gran proyecto encabezado por Steven Van Zandt, el guitarrista de la banda de Springsteen, llamado Artistas Unidos contra el Apartheid, para promover el boicot cultural al régimen de apartheid de Sudáfrica. Además de Reed, participaron Dylan, Ringo Starr, Rubén Blades, Keith Richards, Bonnie Raitt, Joey Ramone, Gil Scott-Heron y más. Grabaron un disco, Sun City, junto con un documental sobre el proyecto dirigido por Jonathan Demme.

Pero también la solidaridad está en sus versos, en la furia contra las vidas perdidas, anuladas, en su ira contra el poder falso y la hipocresía oficial. “Nosotros que tenemos tanto a ustedes que tienen tan poco/Nosotros que tenemos tanto más de lo que un solo hombre necesita/y ustedes que no tienen nada…/ ¿Alguien verdaderamente necesita un cohete de mil millones de dólares?/ ¿Alguien necesita un coche de 60 mil dólares?/ ¿Alguien necesita otro presidente?/ ¿Alguien necesita otro político?/Cachado con sus pantalones abajo y dinero colocado en su hoyo?/ Hombre de paja, va directamente al infierno”, canta en Strawman.

O en la obra extraordinaria de Dirty Boulevard donde cuenta de un Pedro que vive en un cuarto semiabandonado, golpeado por su padre porque está tan cansado que no puede salir a pedir limosna, y que tiene nueve hermanos que son criados sobre sus rodillas. El cuarto cuesta 2 mil dólares, cuenta, y en algún lugar un casero se está riendo hasta que moja sus pantalones/ Nadie aquí sueña con ser doctor o abogado ni nada/Sueñan con vender drogas en el boulevard sucio. Y cita, con cambios, el lema oficial de la Estatua de la Libertad: Dame a tus hambrientos, tus cansados, tus pobres y me orinaré sobre ellos/Eso es lo que dice la Estatua de la Intolerancia. Y cuenta cómo van llegando las limusinas a Lincoln Center llenas de estrellas para ver una opera, y cómo las luces inundan el lugar, mientras las luces están apagadas en las calles duras. Pedro mientras se encuentra un libro de magia en un basurero y desea saber cómo hacerse desaparecer para “volar, volar de aquí, de este boulevard sucio/Quiero volar…”, canta al final de la canción, donde de pronto voces preciosas se suman al coro y rompen el corazón a quien escucha (aquí, versión con Bowie en 1997).

La otra cosa que no se menciona tanto, del artista cabrón, atrevido, lleno de lírica oscura, provocadora y más es, pues, su ternura. Una y otra canción de amor, de conversaciones delicadas, algunas llenas de inocencia. Al final de su disco inspirado por Edgar Allan Poe, The Raven, hay una de éstas, que se llama Guardian Angel (Ángel de la Guarda): Tengo un ángel de la guarda/Lo tengo en mi cabeza/Cuando estoy temeroso y solo/Lo llamo a mi cama/Tengo un ángel de la guarda/Que aleja cosas malas de mí/La única manera para estropearlo sería que yo/No confiara en mí.

La nota completa acá.

Y ver también acá las notas dedicadas a Lou Reed en el suplemento “Radar”, de Página12.


Obituario de Laurie Anderson a Lou Reed

A nuestros vecinos:

¡Qué otoño tan maravilloso! Todo reluciente y dorado y toda esa increíble luz suave. El agua nos rodea.

Durante los últimos años Lou y yo pasamos tiempo aquí, y aunque somos gente de ciudad este es nuestro hogar espiritual.

La semana pasada le prometí a Lou que lo sacaría del hospital y volveríamos a casa a Springs. ¡Y lo conseguimos!

Lou era un maestro de tai chi y pasó sus últimos días aquí feliz y deslumbrado por la belleza y el poder y dulzura de la naturaleza. Murió el domingo por la mañana mirando a los árboles y haciendo la famosa posición 21 del tai chi con tan solo sus manos de músico moviéndose en el aire.

Lou era un príncipe y un guerrero y sé que sus canciones sobre el dolor y la belleza en el mundo llenarán a muchas personas con la extraordinaria alegría de vivir que él tenía. Larga vida a la belleza que desciende y perdura y que se adentra en todos nosotros.

Laurie Anderson

Su amante esposa y eterna amiga 

(* http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/01/actualidad/1383300820_129717.html)