Le Clézio, un “hogar” para la literatura

Leemos en el diario mexicano La Jornada:

Ha escrito, y su libro más reciente se publicó hace unos seis meses en Francia, con el título Historia del pie y otras historias fantásticas. Sigue trabajando en un ensayo acerca de tres escritores mexicanos: Juan Rulfo, Luis González y González y Sor Juana Inés de la Cruz, quien fue la primera mujer en afirmar la identidad mexicana.

Escribe además una nueva novela acerca de la esclavitud. La esclavitud fue un crimen y no se castigó a los criminales. En mi familia hubo criminales y tengo que resolver esa contradicción interna.

Son ya 65 años dedicados a la escritura. “Comencé a los siete años y creo que fundamentalmente no he cambiado porque, cuando yo tenía esa edad, mi meta era encontrar amistades por medio de la escritura, y creo que lo que me motiva realmente es acabar con la muralla de indiferencia. Es algo que me hizo sufrir bastante cuando era adolescente y el arte, especialmente la literatura, la poesía, me han dado alas para pasar sobre la muralla.

Muchos años, muchos premios, medio centenar de libros pero definitivamente no ha cumplido sus sueños de escritor. ¡Eso sería una pesadilla!, dice sonriendo.

La literatura es difícil, es un oficio de soledad que no se hace en la fiesta, se hace en el relativo aislamiento de un cuarto o de una pared invisible. No es tan fácil. El mundo moderno tiene muchas tentaciones y hay que resistirlas, agrega el autor de Las profecías de Chilam Balam El atestado, su primer libro.

Sigue escribiendo a mano. En eso tampoco he cambiado. Soy muy malo con la máquina de escribir y peor con una computadora. Su objetivo ahora es escribir el libro perfecto.

La literatura como hogar

–¿Es posible escribir un libro perfecto?

–Creo que sí. Todavía tengo unos años por delante para hacerlo. Es como aquel libro que soñé una vez. Me desperté en la mañana habiendo escrito el libro perfecto, pero después el sueño se desmayó, se fue como una nube.

–Los críticos dicen que su libro perfecto es Revoluciones…

–Bueno, agradezco a la crítica, pero el libro perfecto sería el que escribiré en el futuro, que sería mejor que los que ya he escrito.

“Quiero seguir escribiendo. La literatura es mi hogar. La literatura no ha cambiado. Es algo que tiene que ver con el cuento, los cuenteros, el sueño, la imaginación, la libertad.

Las formas que tiene la literatura pueden cambiar ligeramente, pero en lo profundo creo que es la misma necesidad de inventar, no un mundo mejor, sino un mundo más liviano. Quizá un mundo más libre.

Completo acá.


La violencia de unos tres soles

Al principio hubo nubes y nubes, pesadas y negras, expulsadas por algunos vientos, detenidas en el horizonte por un cinturón de montañas. Todo se oscureció y los objetos se cubrieron de escamas regulares, parecidas a láminas de acero, cotas de malla, que desmenuzaban, desperdiciaban, la poca claridad que aún quedaba. Otros objetos, fuentes de luz, pusiéronse a centellear débilmente, dolorosamente, abrumados por lo desmesurado de un suceso impreciso, pero próximo, caricaturizados por su propia comparación con esta especie de enemigo, contra el cual debían librar batalla. El movimiento se descompuso poco a poco; no porque disminuyera en intensidad o en modo, sino porque se agotaba, demorando el ataque de la helada total, del inmovilismo de su carácter eterno, que ganaba, perpetuamente, que roía digiriendo el sol pulgada a pulgada, que se infiltraba en el seno de las animaciones, que rompía la armonía otro tiempo establecida en diferencias, que penetraba en el corazón de la materia y aniquilaba los orígenes mismos de la vida. Delicada, ligera como el papel, la cualidad de sombra recubría los planos, creaba multiplicidad de halos, aumentaba singularmente la potencia de luz hasta el punto de que un solo centelleo, salido de un vaso machacado a lo largo de la cera, allí donde el camión-cisterna había chocado, reflejaba algo así como cien años, sobre un espacio cercano al infinito, con la violencia de unos tres soles.

 

* Primer párrafo de El diluvio (Le déluge), de J.M.G. Le Clézio (Bs. As., Seix Barral, 2008 [ed. original 1966])

** Acá, una breve reseña de El diluvio. Y acá, un perfil de Le Clézio en el suplemento Radar libros.


Jean-Marie Le Clézio lleva el arte popular mexicano al Louvre

Leemos: Con retablos de exvotos mexicanos, carros decorados por chicanos en Los Ángeles y máscaras, el arte popular de México entró al Louvre de la mano del premio Nobel francés de Literatura Jean-Marie Le Clézio, a quien el museo parisino dio carta blanca para organizar una exposición.

Titulada Los museos son mundos,la exhibición busca impugnar la noción de arte como se concibe ahora en Occidente, explicó el Nobel de Literatura 2008 en una conferencia de prensa el jueves en el Louvre, en la que reafirmó su rechazo al eurocentrismo y a “una jerarquía en el arte.

Todas las culturas son producto del mestizaje, incluso la griega, destacó en la rueda de prensa el autor de Diego y Frida, quien rara vez aparece en público y muy poco se presta a entrevistas o conferencias de prensa.

Para esta exposición, que abre sus puertas el sábado en la sala de la Capilla del Louvre, Le Clézio, de 71 años, ha privilegiado cuatro zonas del mundo: México, Haití, África y Vanuatu, escogiendo obras y artistas que no se ven nunca en los grandes museos, y que quiere confrontar con piezas de las colecciones del recinto parisino.

Completo acá.


Publican novela de J.M.G. Le Clézio

Leemos: “Revoluciones no se limita a la minuciosa educación sentimental de su protagonista. Las diversas obsesiones de Le Clézio parecen coincidir en el mismo espacio y alcanzar, quizá como nunca, la estatura de lo ‘romanesque’ (lo novelesco), esa noción indefinible que, en su versión francesa, excede los estrechos límites de lo literario. Es por eso que puede convertirse en novela familiar, en razón de las melancólicas rememoraciones de Catherine, la vieja tía abuela de Jean, sobre la vida en Mauricio; transformarse en novela histórica (aunque una historia en primera persona, de un realismo sin adjetivos) gracias a los diarios de un antiquísimo familiar que participó en la Revolución Francesa; y también, como si a último momento se quisieran recuperar las historias míticas que le dieron notoriedad al autor, en una novela sobre la cultura africana, cuando en el tramo final surge, inesperada, la voz en primera persona de una esclava negra. La prosa se permite el lirismo descriptivo que identifica al autor, pero en las mejores partes se vale de una prosa seca, casi documental, como si los nombres y enumeraciones fueran la manera más eficaz de conservar ese presente que se escurre a cada paso”.

* Pedro B. Rey en el suplemento ADN Cultura sobre la edición, por Adriana Hidalgo, en nuestro idioma, de Revoluciones, novela –con tintes autobiográficos– de Jean-Marie Gustave Le Clézio.

La nota viene con un fragmento de la novela, y también con una entrevista que le hizo Juan Cruz –donde se habla por momentos más de otro libro, Mondo y otras historias, que de Revoluciones-.