Surrealismo ≃ “indignados”, según una muestra de museo mexicano

Leemos en el diario La Jornada:

El surrealismo “es una idea vigente porque se trata de no quedarse sentado a ver cómo pasan las cosas, sino tomar partido y luchar por transformar la realidad, por lo cual ese movimiento surgido a principios del siglo XX tiene mucho que ver con los indignados de todo el mundo; está muy bien que la utopía siga viva, sobre todo en los jóvenes”, afirmó el cineasta español Javier Espada.

El también director del Centro Buñuel de Calanda participó en la curaduría de la exposición Surrealismo: vasos comunicantes, que se inauguró el miércoles en el Museo Nacional de Arte (Munal).

Durante el recorrido de prensa, el especialista dijo a La Jornada que el movimiento artístico definido por André Breton en un manifiesto escrito en 1924 “surgió en contra de los desastres de la Primera Guerra Mundial en Europa, pero sus postulados no sólo son estéticos, sino éticos. Sus deseos de transformar al mundo tenían una forma que hoy, a la distancia, nos podría parecer ingenua porque era a través del escándalo, de la provocación a la burguesía, pero con una intencionalidad muy clara.

“El surrealismo sigue vivo porque su espíritu ya existía antes de que Breton lo formulara, es decir, existía el mundo del sueño, la transgresión, el inconsciente, y siguió existiendo más allá de la Segunda Guerra Mundial porque en todos está el deseo de una realidad que signifique una mejor vida.

“Durante las manifestaciones del mayo de 1968, el surrealismo estuvo en muchas de sus consignas, por ejemplo en aquella que decía ‘debajo de los adoquines está el mar’, y ahora mismo, en esta exposición, hay frases de Breton que podrían usar los jóvenes de hoy, como ésta: ‘Lo importante es retener de la vida despierta lo que merece ser retenido y lo que no, no’.

“Por eso, son clarísimos los vasos comunicantes que hay entre el surrealismo y el movimiento de los indignados: el primero nace en contra de los desastres de una guerra, y ahora los jóvenes están contra el desastre que están haciendo los economistas con la ayuda de algunos políticos, quienes están privándolos de esperanza, pues muchos se encuentran sin trabajo y sin posibilidades de desarrollar su vida o de poder crear y contribuir a un mundo más civilizado.

Ese es el nexo de unión entre el mundo de los jóvenes visionarios y utópicos del periodo de entreguerras del siglo XX y estos jóvenes de principios del siglo XXI que viven la utopía y quieren cambiar el mundo, concluyó el curador.

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Ópera + indignados

Leemos: “Madrid, 13 de marzo. C(h)oeurs es una mezcla de las piezas para coro más estremecedoras de Richard Wagner y Giuseppe Verdi con una reflexión en voz alta sobre el devenir apocalíptico de nuestra era, con la presencia cruda y desnuda del pueblo oprimido que alza la voz ya sea a través de los indignados españoles o los desesperados activistas de la primavera árabe.

Se trata –en palabras del director del Teatro Real, el agitador cultural Gerard Mortier– de un gran teatro musical, acompañado de coreografías creadas ex profeso por uno de los talentos más vanguardistas y sui generis de la danza contemporánea: Marc Piollet.

El madrileño Teatro Real estrenó el lunes una de las obras más heterodoxas, singulares y atrevidas desde que asumió la dirección artística el belga Mortier, en enero de 2010. Es un proyecto que nació hace cinco años, pero que se perfiló de manera paulatina con la intención de celebrar o rememorar varias cosas: la proximidad de los bicentenarios de Verdi y Wagner, un homenaje en toda regla al Coro del Teatro Real y así revertir, al menos por un día, que suele estar en un segundo plano. Pero ocurrieron las revueltas árabes, el mundo se colapsó por la crisis económica y el estallido del modelo neoliberal, y los impulsores del proyecto –Mortier, Piollet y el director musical, Alain Platel– decidieron incorporar a la obra el malestar social, las incipientes movilizaciones sociales contra –como diría Verdi– esa patria oprimida y opresora, que se ha convertido en un sepulcro para tus hijos.

En la rueda de prensa para presentar C(h)oeurs una de las cuestiones que más se analizaron fue la naturaleza del espectáculo, pues es una obra operística sin serlo de manera cabal; también es una pieza de danza con coreografías de vanguardia, pero en la que la música está siempre en el mismo plano, si no superior. Estamos frente a un viaje emocional en el que no hay un argumento al uso, pero en el que siempre están en primer plano los eternos conflictos del ser humano.”

Completo acá.

* Para el amigo Dialegein, que anda (¿pre?)ocupado buscando cómo “el espíritu de la época” se hace carne en las artes… 😉