#Poesía: “El gran mínimo” (G. K. Chesterton)

 

El gran mínimo

 

No ha sido poca cosa llorar como lloramos,

no ha sido poca cosa hacer lo que hemos hecho,

no ha sido poca cosa mantenerse despierto

mientras todos los hombres dormían,

o contemplar estrellas que nunca han visto el sol.

 

No ha sido poca cosa oler la rosa mística,

aunque se haya tronchado

y solamente queden las espinas,

no ha sido poca cosa sentir un hambre igual

a la de quienes probaron el pan que hacen los dioses.

 

Haberte visto a ti, tu rostro inolvidable

–valiente como el solo de clarines

que llama a la lucha,

puro cual lirio blanco junto al agua–,

no ha sido poca cosa, aunque de mí

te separaras hoy, ya para siempre.

 

Aprender los asuntos, cerrados a los débiles,

pasiones milenarias, arriesgadas,

altas y misteriosas,

no es poco ser más sabio que este mundo,

no es poco ser más viejo que los cielos.

 

En un tiempo de escépticas polillas

y de cínicos óxidos,

y de vidas cebadas y hastiadas de dulzor,

en un mundo de amores huidizos

y ansias que se diluyeron,

no es poco estar seguro de un deseo.

 

Benditos sean nuestros oídos pues ellos escucharon,

benditos sean nuestros ojos pues también ellos vieron.

Dejemos que el relámpago y el trueno

descarguen sobre el hombre, y la bestia, y el pájaro.

No ha sido poca cosa haber vivido.

 

G. K. Chesterton, El gran mínimo. Antología poética, Salto de página, 2014, [Selección, traducción y prólogo de Miguel Sala Díaz], pp. 131-132.