IV Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT

* Jueves 13 de octubre, 19.30 hs., Facultad de Filosofía y Letras.

* Última asamblea antes de las elecciones del 23/10.


Apuntes sobre arte y política en la Argentina la última década (2001-2011)

Este escrito planteará sucintamente algunos elementos que se dieron desde la crisis de 2001, a la actualidad. Un proceso intenso de movilización y luchas que contó con la confluencia, con la participación de artistas, tanto individuales como colectivos, y donde se abrieron una serie de discusiones, a saber: si el arte se podía/debía producir al margen del sistema (o no); discusiones acerca de los contenidos que debía tener; en función de qué o quiénes crear artísticamente, etc.

Luego, haremos referencia a un segundo momento, de 2005 en adelante, donde la intervención del Estado juega un papel preponderante en el “reordenamiento” social, político… y también cultural-artístico. Entonces, este escrito intentará dar cuenta de los vaivenes del arte (de las obras y sus creadores/as) entre la crisis y la “normalidad” burguesa.

 

1. A diferencia de la década del ‘90, donde primó la comercialización a gran escala de un sector (más bien reducido) del arte argentino (“globalizadas” las residencias, bienales y concursos a un nivel mucho mayor al de los ‘80, donde Buenos Aires se sumó también, como sede “del tercer mundo”, al “nuevo itinerario” de las bienales artísticas), el posmodernismo, el “relativismo cultural” y muy pocas manifestaciones críticas[1], el 2001 significó el inicio de un nuevo tiempo (y ritmos) para el arte: la crisis económica, social, política y estatal (una “crisis orgánica”, al decir de Gramsci) brindaron la posibilidad, en el marco de las fuertes movilizaciones sociales, de que el arte se generalizara (y hasta se “fusionara” con la vida –porque la manifestación social tuvo a su vez ingenio e inventiva para expresarse y luchar-) y diera un salto significativo la cantidad de grupos y colectivos artísticos.

Las plazas y parques, las calles y las manifestaciones, las fábricas ocupadas y “recuperadas” por sus trabajadores, los barrios, confluyeron con una cantidad de artistas, grupos y colectivos, “viejos” y nuevos, revitalizándose las formas y contenidos del arte y la cultura en general. Entre los muchos que se podrían nombrar, estuvieron Argentina Arde, el Taller Popular de Serigrafía, Contra-Imagen, Etcétera y el Grupo de Arte Callejero (estos tres últimos ya actuando antes de 2001). Proyectos como el de Indymedia (comunicación alternativa), emprendimientos culturales como los que hicieron los MTD en numerosos barrios, los debates que hubo sobre arte y política en diversos centros culturales y museos (como la mesa redonda “Arte rosa light o arte Rosa Luxemburgo” en el MALBA en 2003), o instancias como la Semana Cultural por Brukman (“Arte y confección”), realizada también en 2003, contra del desalojo de las obreras costureras que habían tomado la fábrica, fueron algunos “hitos” donde los artistas confluyeron con la movilización y la lucha y “activaron” de variadas maneras.

Cabe agregar que, entre las discusiones y perspectivas políticas planteados, estaba el de la “autonomía del arte” y el “compromiso político”; el de enfrentar o no a las corporaciones privadas y al Estado; el de si bastaba (o no) con hacer funcionar “circuitos alternativos” o “paralelos” a los establecidos por el mercado capitalista y los gobiernos, o si se debía apostar a una lucha más profunda. Como veremos abajo, la realidad dio una respuesta a estos debates.

2. Ya desde 2004 la intensidad de la movilización obrera y popular decreció significativamente –obviamente, los procesos sociales y políticos no son eternos– y, grosso modo, muchos artistas, individual o colectivamente, regresaron a sus atelieres y talleres “privados”, al calor de la “pasivización” (Gramsci) del movimiento social, cuestión que, combinada una recuperación económica, terminó por restablecer alguna clase de autoridad estatal y gubernamental, volviendo la situación política argentina a una suerte de “normalidad” capitalista.

3. ¿Cuáles son las alternativas, disminuida la movilización social, que tuvieron (y tienen) los artistas entonces? A grandes rasgos, dos: aceptar en algún grado (nuevamente) los vaivenes del mercado capitalista (el dominio de los monopolios privados), o confiar en que el Estado y el gobierno (capitalistas ambos también) los cobije. Y algo de esto último hubo –con clara intencionalidad política-, si tenemos en cuenta el creciente peso del Estado y gobierno en diversas áreas del arte y la cultura de 2005 en adelante, con distintas leyes que beneficiaron (sectorialmente) al arte: subsidios a través del INCAA para producir ficciones y documentales; leyes para los actores (como la que los contempla dentro de los “derechos de autor”); ley para que los escritores puedan cobrar una jubilación, etc. Todas “pequeñas acciones reparadoras” que, siendo progresivas, encubren problemas mayores, estructurales, como la creciente desfinanciación y decadencia de las escuelas, y terciarios de arte, del IUNA, etc.

Es que, a fin de cuentas, los grandes empresarios (dueños de colecciones privadas que exhiben en sus museos –previo pago de entrada- y activos actores en el mercado internacional de compra-venta de obras y… artistas) como así también el actual gobierno y el Estado (que coopta y utiliza por lo general a artistas “progres”, reconocidos y/o populares con el único fin de obtener popularidad con recitales masivos gratuitos)condicionan al arte, manipulándolo a favor de sus fines políticos y/o económicos. Este, un dato de la realidad actual.

Porque la actual administración kirchnerista acuerda en la necesidad de desarrollar la “industria cultural” (eso sí: con perfil nac&pop). Como admite el titular de la Dirección Nacional de Industrias Culturales, Rodolfo Hamawi, “las industrias culturales son un sector económico como cualquier otro, que genera empleo, que compra insumos y maquinaria, que exporta e importa su producción. Y aún más, en la Argentina actual, las industrias culturales son un sector económico relevante, que aporta el 3,5% del PBI, lo cual es equiparable a sectores como el de la energía”[2]. Pese a toda la cháchara, al palabrerío acerca de “batallas culturales”, el gobierno y Estado argentinos conviven tranquila y cómodamente con la extranjerización y comercialización monopólicas… mientras desarrollan sus propios negocios. Como ejemplifica el titular de Cultura, Jorge Coscia, “el Estado es el mayor comprador de libros de la Argentina: compra prácticamente un 20 por ciento de los libros que se venden destinados a distintas instancias. El Estado argentino es un gran estimulador de las industrias editoriales. Claro que el escenario actual es de desnacionalización de la industria editorial”[3].

En este marco, ¿será viable la “solución” que propone Andrea Giunta en su muy comentado libro Poscrisis. Arte argentino después de 2001? Dice allí, refiriéndose al área museística por ejemplo: “quedan muchas cuestiones pendientes en relación con los nuevos patrimonios: presupuestos para conservación y mantenimiento, profesionalización del personal, continuidad y movilidad de las colecciones. Estas cuestiones no podrán ser resueltas sosteniendo la separación entre lo público estatal y lo privado. En lugar de la pauperización de lo público y la espectacularización del apoyo privado a eventos que se consumen en el acontecimiento, el desafío radica en pensar una agenda a largo plazo en la que ambas esferas, la estatal y la privada, participen en la gestación de un proyecto común, con un programa y una financiación sostenidos en el tiempo”[4]. Es decir que Giunta “triangula” al Estado (siendo para ella una institución sin carácter de clase ni económico; un mero “árbitro neutral”) con los capitalistas privados y con los/as sujetos que hacen arte “desde abajo”. Una especie de fórmula ideal (es decir, imposible), donde “todos pueden ser felices”: desde el artista que crea con su propio esfuerzo y quiere (lógica y sensiblemente) difundir, dar a conocer los más posible sus obras, pasando por el gobierno que está a la cabeza del Estado (y que por supuesto sí tiene intereses económicos y de clase: es decir, políticos) hasta las empresas privadas (que también tienen interés en obtener ganancias y… en preservar el statu quo: es decir, no apoyar, bajo ningún punto de vista, un arte que sea cuestionador, rebelde o subversivo).

4. Además, los y las artistas y las (sus) obras que no entran aún (o no quieren entrar por alguna decisión o voluntad consciente) en el mainstream, en los circuitos “reconocidos & consagrados”, o en los “actos oficiales” (oficialistas, para ser más preciso), deben funcionar –obligadamente, en un país y un mundo sometido, como ya dijimos, al dominio de los monopolios- a “pequeña escala”. En efecto: teatros y salas, bandas y orquestas, poetas y escritores deben desarrollar su labor “a puro pulmón”, condicionándose así, material y espiritualmente, la creación artística en más de un sentido: uno de los más evidentes es que no puede difundirse ampliamente el arte, al carecer de publicidad masiva, y/o infraestructura y/o, mínimamente, el artista, de los materiales necesarios para desarrollar su trabajo creativo. El “alternativismo” muestra así sus límites; y si el arte confía en el Estado, no será “protegido” del mercado y los empresarios, ni será “impulsado libremente” por el gobierno de turno.

Esta labor, la de los circuitos “alternativos” (teatro off, cooperativas de músicos, pequeñas editoriales “autogestionadas”, “independientes”, etc.) surge, en un sentido positivo, originalmente ya en los ’90, como resistencia al feroz neoliberalismo. Un ejemplo de ello pueden ser las “editoriales independientes”, surgidas del cierre y/o “absorción” por las multinacionales de los grandes e históricos sellos editoriales nativos (Sudamericana, Santillana) y, en un sentido negativo, manteniendo muchas de las reglas condicionantes de las leyes del mercado (es decir, careciendo –en algún grado- de libertad). De fondo, el arte se encuentra ante sus propios límites, que son también los límites mismos del sistema: a) Dominio de los medios de producción (y publicitación) del arte por un puñado de empresas transnacionales, y el gobierno y su Estado; b) Dominio clasista, que somete a millones a la explotación, opresión y alienación; sujetos que podrían (es decir: potencialmente) ser tanto “público consumidor” como “productores” de arte.

Como señalara Trotsky en su Literatura y revolución, el arte entonces no puede superar esta situación “sólo con sus propios medios”: es necesario que intervenga la política.

5. ¿Qué salida tiene la cultura entonces? Si repasamos brevemente la historia, la revolución social, como sostienen varia(da)s tesis, basadas en la experiencia histórica, va siempre acompañada de una sana “revuelta cultural” –de hecho, algo así pasó, como dijimos al comienzo, pos 2001 en nuestro país-.

Y esto, no sólo ocurrió en la “lejana” Revolución rusa de 1917, sino también en los procesos de la etapa revolucionaria 1968-‘82: allí se “diversificaron” las corrientes artísticas, acompañando la lucha y organización obrera, juvenil y popular. Toda clase de obras, prácticas, discursos y manifiestos emergieron al calor de la lucha anticapitalista, como ocurrió en nuestro país. Desde los “renovadores” o innovadores del Instituto Di Tella, hasta la radicalización y compromiso de quienes hicieron, desde un grupo que rompió con el instituto (junto a algunos rosarinos, como Juan Pablo Renzi), “Tucumán Arde”. Todos/as participaron, cada cual a su manera, de un reverdecer de las prácticas artísticas y críticas, de una explosión creativa y comprometida con y desde el arte, y también con su tiempo[5].

Por ello, un arte auténticamente revolucionario podrá desarrollarse hoy sólo si puede preguntarse, plantearse (y plantarse ante) los grandes problemas de su época, que lo atañen, completamente, en su integridad toda, siendo al mismo tiempo conscientemente fiel a su impulso artístico, creativo. A su oficio y búsqueda interna de la mejor manera de expresarse en y con su obra.

Al calor de la crisis capitalista internacional, ya estamos viendo el emerger de la lucha de masas (desde el Magreb y Medio Oriente, a Grecia y otros países de Europa y Latinoamerica -¡Chile!-). Por ello, es probable que, nuevamente, presenciemos, al calor de la lucha de clases, nuevas rupturas en el arte con la ideología dominante, con la instrumentalización política y económica que lo condiciona y somete, y veamos nuevamente corrientes artísticas, críticas, rupturistas y renovadoras, que acompañarán los procesos de lucha de masas.

Una vez más, surgirán artistas, colectivos y agrupamientos al calor de estos procesos, participando activamente –cosa que, aunque no generalizadamente, ya viene ocurriendo-.


NOTAS:

[1] Escribía Jorge López Anaya todavía en 1998, en una nota titulada “Más allá del radicalismo político”: “El radicalismo político en el arte argentino surgió cuando se creía que los artistas y los intelectuales tenían un papel político importante que desempeñar. Pero en los años ochenta y noventa, a las oposiciones binarias subyacentes en esos pensamientos, como colonizado/colonizador, se opuso la ‘diferencia’ múltiple y heterogénea. La crítica derrideana a la lógica binaria tuvo sus consecuencias.

Pero, más aún, como señaló Vattimo, en nuestros días las filosofías de la historia que inspiraron los movimientos políticos revolucionarios ya no se sostienen. No han caído por ser ‘objetivamente falsas’ sino porque han desaparecido las condiciones sociales e ideológicas sobre las que se fundaban (…).

Las luchas emancipatorias hoy no van dirigidas hacia la igualdad de derechos sino hacia el derecho a la diferencia de los estilos de vida” (Ritos de fin de siglo. Arte argentino y vanguardia internacional, Bs. As., Emecé, 2003, p. 195).

[2] http://sur.elargentino.com/notas/la-cultura-una-industria-mas

[3] http://sur.elargentino.com/notas/entrevista-jorge-coscia-secretario-de-cultura-de-la-nacion

[4] Poscrisis…, Bs. As., Siglo XXI, 2009, p. 96.

[5] Para más detalle, ver el (variopinto) racconto que hace Anaya en el artículo ya citado del libro (también) ya citado, pp. 187-193.

 

* Este texto es un aporte a la mesa de “Arte y Cultura” de las I Jornadas de debate de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT.


Nuevo libro de Christian Castillo

El dirigente del PTS y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda reúne en La izquierda frente a la Argentina kirchnerista artículos que logran constituir una mirada alternativa tanto al “relato” oficial como al que sostienen los sectores de la oposición asociados con los grandes grupos multimedios.

 Christian Castillo –dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y candidato a vicepresidente por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)– reúne aquí algunos artículos referidos a esta cuestión, que logran constituir una mirada alternativa tanto al “relato” oficial como al que sostienen los sectores de la oposición asociados con los grandes grupos multimedios.

Estos textos, escritos al calor de los hechos y desde una perspectiva marxista militante, abarcan un período que va desde los meses posteriores a la rebelión popular de diciembre de 2001 hasta la actualidad.

La izquierda frente a la Argentina kirchnerista incluye también artículos sobre el FIT y el debate en el que participaron, junto al autor, Horacio González, María Pía López, Eduardo Grüner y Pablo Alabarces.


I Jornada de debate de la Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT


Jornada a 71 años del asesinato de León Trotsky – Miércoles 31 de agosto a las 19 hs. en el Auditorio del Bauen

En este último tiempo, la figura de León Trotsky volvió a tomar relevancia internacional, tanto en la literatura de ficción como en obras biográficas. En un nuevo aniversario del asesinato de León Trotsky, el CEIP “León Trotsky” y el Instituto de Pensamiento Socialista “Karl Marx” organizan un nuevo evento para reivindicar y rescatar el legado del gran revolucionario.

 

La jornada que se realizará el miércoles 31, a las 19 horas, en el auditorio del Hotel Bauen, contará con un panel integrado por Andrea Robles, coordinadora del CEIP, el dirigente nacional del PTS y candidato a vicepresidente por el FIT, Christian Castillo y el sociólogo y ensayista, Eduardo Grüner.

En la jornada se presentarán el libro El caso León Trotsky y la nueva publicación del CEIP, Los trotskistas contra Stalin. Este cuaderno aborda la historia de la Oposición de Izquierda rusa, la sección más importante de la IV Internacional. Incluye el trabajo Pierre Broué, Los trotskistas en la URSS (1929-1938), una investigación basada en la traducción del ruso de cartas y artículos que da cuenta de las distintas etapas de la lucha de la Oposición de Izquierda en la URSS. Junto a un dossier sobre el combate de los trotskistas rusos durante los primeros años de deportación y exilio.

Para finalizar, se proyectará el mediometraje de ficción, Mi nombre es Trotsky. Una realización de Hernán Aragón y Javier Gabino producida por TVPTS y Contraimagen. Un film donde el tiempo se ve alterado, el pasado y el presente conviven, donde Julieta y León Trotsky, dos personajes de épocas diferentes, se encaminan hacia una confluencia.
Teléfonos de contacto:
Andrea Robles     15 5 829 4422
Christian Castillo 15 5 881 9565
Hernán Aragón    15 2 159 1193

 


Se consolida el espacio de intelectuales y docentes de izquierda

Hacia el 14/8: más de 200 participantes en la II Asamblea de apoyo al FIT

Con más de 200 asistentes se realizó este miércoles 3 de agosto la segunda Asamblea de Intelectuales, docentes, y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Contó con la presencia, entre otros de Eduardo Grüner, Enrique Carpintero, Hernán Camarero, Alejandro Schneider, José Villarruel, Pablo Bonavena, Carlos Mangone, Juan Hernández y José “Pico” Vazeilles. La apertura estuvo a cargo de Hernán Camarero por la coordinación de la asamblea quien hizo un racconto de las actividades realizadas que incluyeron la publicación de la solicitada con las más de 500 firmas de docentes, intelectuales y artistas apoyando al FIT, pronunciamientos políticos en discusión con los intelectuales de Carta Abierta sobre las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires y sobre la importancia del apoyo al Frente en las primarias del 14 de agosto y contra la proscripción de la izquierda, y haber generado un espacio de coordinación semanal que permitió la preparación de esta asamblea.

Con más de una decena de intervenciones, varios ejes atravesaron el debate en la asamblea. Por un lado se abordó la caracterización del escenario político nacional. El punto de partida fue el repudió unánime a la represión del kirchnerista Barrionuevo en Jujuy. En este sentido Eduardo Grüner propuso sacar un pronunciamiento desde la asamblea que se aprobó por unanimidad.

La asamblea contó con la presencia de José Montes, candidato a gobernador en la Provincia de Buenos Aires por el Frente de izquierda, quién destacó la importancia de la asamblea y señaló que desde los ’70 que no se constituía un espacio como este. Planteó que “esta reunión se da en el marco de un nuevo ataque, la salvaje represión en Jujuy a sectores pobres que pelean por un terreno para construir viviendas. Habría que decirles a los intelectuales de Carta Abierta que desde Marx y Engels sabemos que el Estado no es un terreno donde puedan conciliarse intereses de la burguesía y de los trabajadores, sino un organismo de coerción y represión, que usa su fuerza para atacar y reprimir a los trabajadores y sectores populares.” Y luego agregó que “Lo que estamos viendo con la repercusión de la campaña a todos lados donde vamos, es que fue un acierto poner eje en la proscripción que hace el régimen a la izquierda porque esta da un programa de lucha contra la clase capitalista y su Estado. Hemos visto el entusiasmo generado en la zona que va de Pacheco a San Nicolás, donde están las principales concentraciones obreras del país. La campaña genero un terreno fértil. La izquierda tiene el gran desafío de que sus ideas sean son tomadas por la clase trabajadora, que vea la necesidad de tomar en sus manos la tarea de construir un partido revolucionario.”

También se abordó una lectura de los últimos resultados electorales, retomando los debates que habían estado presentes previamente a la asamblea, que pueden verse en este blog. Sobre este punto Agustín Santella, docente de la UBA, planteó que “la reelección de Macri en la CABA expresa la hegemonía política de la clase dominante. Que la mayoría de la población haya votado entre las alternativas de Macri y Filmus, que la elección haya tenido como eje la seguridad, es expresión de su hegemonía cultural, política y hasta económica”. Pablo Rieznik, planteó que “más allá de un avance de la derecha y la desagregación del kirchnerismo” se mostraba “un escenario en el que detrás de la aparente polarización, tenemos en realidad casi una interna del PJ”, y agregó que “también en nuestro ámbito, Carta Abierta está pasando de las cumbres culturales a una disgregación, llegando al bochorno en casos como el de Jujuy”.

Por su parte, José Villarruel, sostuvo que la noción de “‘hegemonía cultural” “es una cuestión muy distinta a lo que se está discutiendo hoy en relación al kirchnerismo, presupone que aparte de la lucha política una serie de valores éticos irradian hacia los sectores populares”, y criticando a Carta Abierta planteó que este agrupamiento “acompaña un vaciamiento de la política, vaciamiento en el sentido de despojar aquello que constituye la formulación de objetivos, metas, reemplazado por una especie de operación circense donde los modos, los gestos dominan por sobre los mensajes”.

Junto con esto se profundizó la discusión sobre el intento del régimen de proscribir a la izquierda mediante la exigencia de obtener 400 mil votos para poder presentar candidatos en octubre, y se debatieron las medidas para enfrentarlo. Gastón Gutiérrez, del IPS Karl Marx, sostuvo “El gobierno nacional tiene una agenda de normalización que incluye endurecimiento hacia los reclamos social, represión y muertes. Tanto en la lucha que estamos dando contra la proscripción como en las intervenciones en las elecciones de la ciudad, creo que tuvimos el mérito de tener un discurso político que vincula los aspectos proscriptivos del régimen con nuestro programa”. Por su parte, José Castillo, candidato a diputado por la Ciudad de Buenos Aires, planteó que “con la pretensión de sacar a la izquierda del campo electoral no es el simple derecho de poder presentarse lo que pone en juego” que es un paso previo para poder “reprimir legítimamente”, y en este sentido que “denunciar esto es una elemental defensa clasista”.

La asamblea adoptó varias resoluciones para avanzar en la campaña contra las condiciones proscriptivas hacia la izquierda de las elecciones del 14 de agosto. Se votó emitir un comunicado en este sentido, junto con la conformación de un comisión de prensa para difundirlo ampliamente en los medios de comunicación; también preparar una fuerte intervención en las Jornadas de Sociología de la UBA a realizarse entre el 8 y el 12 de agosto y en la Interescuelas de Historia con este mismo objetivo; así como participar el miércoles 10 de la semana que viene en la conferencia para denunciar la legislación proscriptiva; y participar también en la fiscalización durante las primarias del 14 de agosto.

Otro eje importante del debate de la asamblea desde el comienzo fue la necesidad de desarrollar el espacio de la asamblea de intelectuales, docentes, y artistas en apoyo al Frente de Izquierda. Eduardo Grüner planteó que “estamos trabajando en distintos niveles, con tiempos diferentes. Por supuesto tenemos la urgencia del 14, pero también otra cuestión no menos importante es dar continuidad después de 14 y de octubre, donde se van a dar debates, al menos yo creo que serán muy importantes” y agrego que “es necesario salir a la calle, hacer una presentación mucho más pública del espacio”, “pensar maneras a través de las cuáles el espacio tenga una visibilidad mucho mayor. Pueden ser los foros propuestos, actividades ‘culturales’ más generales hacia afuera, y darle continuidad al espacio.” Por su parte, Hernán Díaz planteó la necesidad de estructurar este espacio, que pueda reflejar los debates que rodean al frente de izquierda.

De conjunto, todas las intervenciones, en las cuales se presentaron múltiples propuestas, acordaron en la importancia de darle continuidad al espacio constituyéndolo como punto de referencia entre intelectuales, docentes y artistas. En este sentido se resolvió impulsar un foro virtual para profundizar los debates que se han ido planteando en la asamblea y en otras contribuciones, y se puso fecha a una nueva asamblea para el jueves 1 de setiembre, en la Facultad de Ciencias Sociales en la sede de Santiago del Estero (Constitución) a las 19hs.

Fotos

* Tomado del Blog de debates del IPS.


Convocatoria a la II Asamblea de intelectuales, docentes y artistas en apoyo al FIT

Las “internas” abiertas y la proscripción de la izquierda

El 14 de agosto no se realizarán unas elecciones más. Ese día el régimen político argentino, con su oficialismo y su oposición de contenido patronal, procurará avanzar en un ataque en regla contra la demo cracia política y los derechos democráticos, que fortalece a los partidos de los capitalistas y pretende silenciar a la izquierda. Las primarias obligatorias son un producto de la llamada ‘reforma política’ ideada por Néstor Kirchner luego de la derrota electoral de 2009. Con ella, intentó reconstruir con una reglamentación electoral el proceso de disgregación de los dos grandes partidos capitalistas. Pero dos años más tarde, la reforma ha sido en buena medida derogada por sus propios autores: a las internas, se suman ahora las listas de adhesión que podrán inte grarse después a las listas ganadoras, o sea, la negación de las propias internas. Lo único que ha quedado en pie de la reforma política son sus mecanismos proscripti vos. Primero, fueron las barreras para la legalización de nuevas personerías, que los partidos patronales sortearon contando con millones de pesos en recursos, y los parti dos del Frente de Izquierda logramos vencer con un gran esfuerzo militante, logrando 75 mil afiliaciones y la lega­lidad en 19 provincias, y más recientemente un diputado provincial en Neuquén. Pero la reforma política impone ahora una nueva traba: como condición para participar en las elecciones generales, exige que cualquier lista obtenga el 1,5% de los votos (400.000 a nivel nacional) el 14 de agosto para poder siquiera presentar su boleta en octubre. Ello vale tanto para la fórmula presidencial como para cada distrito por separado, o sea que una lista, inclu so atravesando esta barrera en el orden nacional, podría enfrentar luego la elección general con sus boletas mutila das, sin representación en los distritos donde no hubiera llegado al piso. Será una “interna” de todos los partidos en simultáneo, además, donde la izquierda tendrá sus bo letas y escrutinios “fiscalizados” por el gigantesco aparato punteril oficial. Por si esto fuera poco el Juzgado Electo ral N°1 de La Plata acaba de disponer que el Estado se desentenderá de la distribución de boletas en los cerca de 5 mil establecimientos y las 32 mil urnas de la provincia de Buenos Aires, lo cual deja al completo arbitrio de los punteros del PJ (y hasta cierto punto de la UCR) el control de lo que ocurrirá en las mesas de votación, abre un esce nario de crisis en un distrito donde compiten centenares de facciones del aparato de los intendentes de uno y otro signo político, y pone en cuestión la propia viabilidad de las internas en su conjunto.

Defendamos el derecho a la participación electoral del Frente de Izquierda votando en las internas el próximo 14 de agosto y convocando a participar en la fiscalización para defender sus votos en todo el país, y especialmente en la provincia de Buenos Aires. Votemos al Frente de Izquierda para enfrentar al régimen y a los partidos que coinciden en rescatar a banqueros y empre sarios a costa de los trabajadores, para defender el 82% móvil, el fin del trabajo precario y flexibilizado; el salario igual a la canasta familiar por ocho horas de trabajo; contra la militarización de los barrios; por el desprocesa miento a los más de 4 mil procesados por luchar; porque todo funcionario político o legislador gane lo mismo que un obrero.

Se quiere silenciar a la única izquierda obrera y socialista que se enfrenta tanto al gobierno como a la oposición patronal en sus diferentes variantes, incluso de “centroizquierda”. Se intenta silenciar a los protagonistas de los procesos más avanzados de lucha y de organización en el movimiento obrero y estudiantil, a quienes luchamos contra la burocracia y contra las patro nales nacionales y extranjeras en las fábricas, a quienes enfrentamos la persecución y la represión estatal en los conflictos, a quienes defendemos las libertades democrá ticas consecuentemente, a quienes formamos parte de las organismos de derechos humanos que no fueron coopta dos, a quienes peleamos en defensa de la educación en los colegios y en las universidades.

Frente al intento de proscripción de la izquierda y para discutir la forma de enfrentarlo, llamamos a todos los intelectuales, docentes y trabajadores de la cultura que se reivindican del espectro de la izquierda y rechazan el intento proscriptivo impuesto por el gobierno y la oposición, a sumarse activamente a la lucha contra la proscripción, impulsando el voto por el Frente de Izquier da en las internas del 14 de agosto y participando de la nueva Asamblea de docentes, intelectuales y artistas en apoyo al Frente de Izquierda y los Trabajadores el miérco les 3 de agosto en la Facultad de Sociales.

MIÉRCOLES 3 DE AGOSTO, 19.00 HS. | FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES (UBA), SEDE M.T. DE ALVEAR 2230, AULA 300