Clorindo Testa y Enio Iommi en una muestra para los chicos

jaques9dejulio

La ciudad debe ser muy ordenada y los dibujos deben ser muy prolijos

Unos grandes llamados Clorindo y Enio nos dejaron de legado un pensamiento sofisticado que, de tan sofisticado, parece de niños.

Los dibujos que presentaremos son los últimos que hicieron y que querían exponer.
Enio creció en una familia de artistas; el papá de Clorindo, en cambio, fue médico. Cuando unos chicos le preguntaron a Clorindo quién le había enseñado a amar al arte, dijo: “Vos empezás a dibujar y dibujar, sin saber quién te enseñó a querer eso (…) pero en casa siempre estuvo la caja de pinturas de mi madre y yo la usaba”
Pensando en esta frase, la galería quiere seguir haciendo todos los años una exposición dedicada a los chicos con arte “de grandes”, si es que este término puede ser aplicable, pero pensándola a la medida de ellos y pensando que tal vez y sin saberlo, alguno un día vaya a ser artista, coleccionista, amante del arte o nuestro futuro cliente. Y ojalá muchos quieran seguir viniendo a la galería para ver qué estamos haciendo.
Siempre habrá una caja de pinturas.

Nuestros padres hicieron muchas exposiciones juntos. Ésta la organizamos juntas Joaquina Testa y Clara Martínez.


Galería Jacques Martínez

Av. de Mayo 1130 4to G
info@galeriajacquesmartinez.com
4381-7458/ 153-589-2701
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Muestra de Enio Iommi en la Fundación Klemm

Leemos en el suplmento ADN-Cultura acerca del genio de Iommi, cuyas obras se exhiben en la Fundación Federico Klemm (Marcelo T. de Alvear 626, subsuelo), hasta fines de noviembre, con entrada gratis:

Uno y vario, fiel a sí mismo, Enio Girola Iommi (Rosario, 1926) es un perverso polimorfo. Es decir, un niño, según la definición freudiana. Más llano, el dicho español afirma que la verdad se oye de boca de niños y de locos, de aquellos que no ajustan juicios, decires y obras con el rasero de la conveniencia modosa y acomodada al uso.

Iommi vuelve al ruedo desde el horizonte del tablero de la mesa de café, donde conviven Biblia y calefón desde antes de que el genial Discépolo se convirtiera en el Mordisquito que murió del asco ajeno y, finalmente, propio. Estas menciones no son baldías: aluden a la rica y mestiza experiencia argentina.

De todo esto y de sus degradados descendientes tecnológicos contemporáneos trata la muestra Las maravillas del mundo, ensamblados y materiales mixtos que Iommi presenta en la Fundación Federico Klemm. Elena Oliveras es responsable de la curaduría y del texto que integra el catálogo, junto a las desencantadas palabras del artista.

Atención: Iommi no cuestiona la tecnología sino el uso ignorante, insulso, de su potencial. Cala hondo desde el dominio precoz, familiar, de las técnicas del laboreo de materiales, conceptos y metáforas sintetizadas en imágenes nítidas, sin abdicar de la enjundia conceptual. Es la ancestral tradición italiana, sin remilgos ante las exigencias del oficio.

Desde el tuteo con la materia, Iommi se desacató junto con los pares del grupo Arte Nuevo-Invención. Teóricos, filósofos, poetas, diseñadores, pintores y escultores convulsionaron el lapsus informativo impuesto por la Segunda Guerra Mundial. No es dato secundario que de la precariedad haya emergido una renovación fundante del arte producido en el remoto sur, la República Argentina.

La movida era la concreción plástica de una utopía social y política. Pero de la estética estricta, ascética, del movimiento Arte Concreto derivó Iommi hacia materiales rústicos, pegamentos visibles, con rebarbas bruscas.

Hoy está Iommi acotado por una silla ortopédica mientras remonta una operación. Pero su virulencia está intacta. Rezonga su malestar en el texto del catálogo y lo pone en obras -en acción- realizadas en los dos últimos años. Él no está desencantado, sino  que es un arrabbiato.

Texto completo acá.

 


Enio Iommi, un genio del arte

Me enteré que, hace nomás un par de meses, la Untref destacó como “profesor honorario” al gran artista Enio Iommi, y por ello decidí hacer(le) este post con unos videos que dan cuenta –seguramente sólo en alguna medida– de lo verdaderamente impactante que es su obra, como se puede (pudo) ver en la muestra retrospectiva que se hizo, hace un tiempo, en el CCR; y además está la palabra de Enio, comentando los movimientos artísticos de la década de 1940 en nuestro país, su labor bajo la dictadura y lo que siguió, además de su crítica al arte contemporáneo (“decorativo”, “para adornar casas”) y su visión sobre el consumo y la cultura actuales.

(Y pueden ver, acá o acá, la reseña que hice de dicha exposición, con algunas fotitos que tomé.)

Pasen y vean…