Don DeLillo y la subjetividad del escritor (o la escritura como “autoreconocimiento”)

“Para mí, la escritura es crear un lenguaje claro, bello y cautivante.

Trabajar las oraciones y los ritmos es probablemente lo más gratificante de la tarea del escritor. Creo que, al cabo de un cierto tiempo, un escritor comienza a reconocerse a través de su lenguaje. Ve cómo, a través de esas construcciones, aparece un reflejo de sí mismo, o se sus circunstancias. Año tras año, el escritor va adquiriendo la posibilidad de mejorar como ser humano, a través del lenguaje que utiliza. Así de profundo me parece el lenguaje; así de importante es la ficción. El escritor no sólo se ve reflejado en ella; sino que también va haciéndose en ella, va criticándose. Por supuesto, todo esto entra en el terreno de la más pura y misteriosa subjetividad”.

* Entrevistas a narradores norteamericanos de hoy, Edición preparada por Tom LeClair y Larry McCaffery, Bs. As., Grupo Editor Latinoamericano, 1986 (ed. original 1983), entrevista realizada en septiembre de 1979, pp. 106 y 107.

 


Don DeLillo: “sobrio” escritor que “reconoce” sus personajes…

Mis actitudes no están dirigidas de ninguna manera hacia los personajes. No siento simpatía por algunos, ni antipatía por otros. Tampoco los amo desmesuradamente ni me conformo con ninguno. Los personajes son los que tienen las actitudes, no yo.

Algunos [críticos] creyeron que Pammy y Lyle de Players [Jugadores], no me gustan. No es cierto. Creo que esos dos personajes son mucho más típicamente [norte]americanos de lo que a muchos les gustaría. Pammy es más humana. Al mismo tiempo, más vulnerable a la contingencia, y a la superficialidad de las ideas que pueblan su mundo. Puedo hablar de ellas así como lo hago ahora, pero no puedo decir que las ame o que las odie. Sí las reconozco.

 

* Entrevistas a narradores norteamericanos de hoy, Edición preparada por Tom LeClair y Larry McCaffery, Bs. As., Grupo Editor Latinoamericano, 1986 (ed. original 1983), p. 106, entrevista realizada en septiembre de 1979.


Don DeLillo y el 11-S: cuando la ficción supera (o “anticipa”) a la realidad

“Mira, da la impresión de que ese avión va a estrellarse” contra el World Trade Center [WTC], dice –anticipó- un personaje (son algunos yuppies borrachos en la terraza de un edificio) de la novela Jugadores [1977], de Don DeLillo, escritor norteamericano que primero fue impactado “por derecha” tras los atentados de septiembre de 2001 (escribió duros textos contra el Islam, los inmigrantes y a favor de que EEUU “responda”), y que luego matizó sus posiciones, al calor del fracaso “neoimperialista” norteamericano…

Una de sus últimas novelas –luego de Cosmópolis, entre otras- fue El hombre del salto, inspirada en una foto del 11-S.

Un par de páginas atrás dice otro: “Todos queremos que nos lo digas bien clarito. ¿Seguirá existiendo un piso donde negociar compras y ventas de activos en un futuro próximo? ¿O acaso ingresará todo eso en la bruma de la historia, damas y caballeros?”

Y aún antes, Pammy se pregunta: “Si los ascensores del WTC eran sitios, tal como ella creía que lo eran, y si los vestíbulos eran meros espacios, como ella también creía, ¿qué era entonces el WTC en sí? ¿Una condición, un acontecimiento, un suceso físico, una circunstancia existente y dada de antemano, una presencia, un estado, un conjunto de invariables?”

 

* Don DeLillo, Jugadores, Bs. As., Seix Barral, 2004 (ed. original 1977), pp. 106, 103 y 60, respectivamente.