Acreedores, tras la colección de arte de la quebrada ciudad de Detroit

Mural de Diego Rivera podría acabar pagando parte de la deuda municipal

Uno de los impulsores de la propuesta afirma que no se trata de un bien esencial

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David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 29 de noviembre de 2013, p. 30

Nueva York, 28 de noviembre.

Diego Rivera podría acabar pagando parte de la deuda municipal de una ciudad estadunidense.

Acreedores de la ciudad de Detroit han solicitado a un juez encargado de la bancarrota municipal más grande de Estados Unidos participar en la valuación de la colección de arte de la ciudad, que incluye un famoso mural de Diego Rivera, como parte del proceso para recuperar los 18 mil millones de dólares que se les debe.

Aseguradoras de bonos municipales, el sindicato más grande de trabajadores municipales de Detroit y varios bancos europeos solicitaron formalmente esta semana al juez Steven Rhodes ordenar a Detroit cooperar con una comisión de acreedores para determinar el valor de la colección de arte en el principal museo de la ciudad, el Instituto de Arte de Detroit (DIA, por sus siglas en inglés), según el rotativo Detroit Free Press y Bloomberg News.

Entre las miles de obras de arte, entre ellas de Picasso, Degas, Bruegel, Rembrandt, Matisse, Van Gogh y un Warhol, el edificio contiene el mural de Rivera de dos pisos creado en 1933 titulado Industria de Detroit.

Se deben 18 mil mdd

El mural de Rivera consta de 27 paneles y lo elaboró en 11 meses, entre abril de 1932 y marzo de 1933. Según el DIA, es considerado el mejor ejemplo del muralismo mexicano en Estados Unidos y afirma que el propio artista consideró que era su mejor obra. El mural ofrece un panorama de la industria y tecnología como la cultura que definía a Detroit (imágenes del mural).

Durante sus primeros años el mural fue motivo de controversia; políticos y líderes religiosos criticaron aspectos de la obra, decían que fomentaba la guerra de clases, que se burlaba de Jesús, que promovía la igualdad racial, que era propaganda marxista y más. Hubo incluso una demanda del Detroit News para que fuera borrado; en ese tiempo era el principal rotativo de la ciudad.

Ahora, para los acreedores, es un bien que podría ayudar a recuperar su dinero.

Uno de los directores de Financial Guaranty Insurance Co, una de los principales aseguradoras de bonos de la ciudad, que impulsó, junto con otros acreedores, la solicitud presentada esta semana, insistió en entrevista con el Detroit Free Press que la ciudad tiene que vender la colección de arte para satisfacer a los acreedores. El ejecutivo Derek Donnelly indicó que entiende que es un tema delicado, pero argumentó que el arte no es un bien esencial y especialmente no lo es para otorgar servicios a la ciudad.

El museo ha insistido en que cualquier orden para vender o utilizar su colección para los propósitos de satisfacer a acreedores sería el fin de la institución y, por lo tanto, se opone a cualquier venta de la colección.

Kevyn Orr, el administrador de emergencia financiera de la ciudad, contrató a Christie’s Inc para evaluar la colección de arte, pero aún no ha declarado si la ciudad está contemplando vender algunas de las piezas para pagar a los acreedores. A diferencia de otros museos parecidos, donde las obras siguen perteneciendo a colecciones privadas, buena parte del acervo del DIA es propiedad de la ciudad.

El procurador general estatal de Michigan opinó en junio que la colección de arte en el museo es un fideicomiso caritativo y, por lo tanto, no puede ser vendido para ayudar en pagar las deudas de la ciudad. Pero el juez aún tiene que determinar si la ciudad permanecerá bajo protección del tribunal de bancarrota, fallo que se espera a principios de diciembre, y en relación a eso, qué hacer con sus bienes como la colección de arte en el plan para salir de la bancarrota.

La ciudad, que ha sido sujeta a décadas de devastación económica y corrupción política, se declaró en bancarrota, algo sin precedente en una metrópolis de este tamaño e impensable para lo que fue una de las capitales industriales del mundo. Detroit ahora tiene unos 700 mil habitantes (80 por ciento afroestadunidenses pobres), la mitad de la población que tenía hace medio siglo; están el centro y miles de edificios y casas abandonados.

La posibilidad de la venta de parte de la colección ha provocado un intenso debate en los círculos culturales de este país, defensores de museos y otras instituciones dedicadas a ofrecer arte al público denuncian que estas maniobras de bancos y otros acreedores ponen en riesgo una de las grandes instituciones del país. Es difícil ver cómo puede argumentar uno para mantener inviolables el arte en Detroit, y nuestros museos, sin un argumento intelectual más amplio por la necesidad cívica de las instituciones culturales. Una de las pocas cosas positivas que podrían surgir de los escombros en Detroit es que la gente que honestamente cree que los museos y el arte son esenciales para la vida cotidiana, se dé cuenta de que necesita decir justo eso, escribió Philip Kennicott, crítico de arte y Premio Pulitzer del Washington Post.

En la entrada al DIA está grabado en piedra el propósito del mural: Dedicado por el pueblo de Detroit al conocimiento y gozo del arte.

Para ver la colección y obtener más información sobre DIA: www.dia.org


La bancarrota de Detroit pone en peligro doce murales de Diego Rivera

Leemos en el diario español ABC:

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El especialista en arte latinoamericano Gregorio Luke lanzó ayer una voz de alarma por la suerte de las «joyas» artísticas que posee Detroit, incluidos 12 murales del mexicano Diego Rivera, tras la declaración de bancarrota.

En una entrevista con Efe Luke, exdirector del Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach (California) y excónsul para asuntos culturales de México en Los Ángeles, mostró especial preocupación por los murales de Rivera, sin olvidar por ello otras obras de «valor incalculable» del Instituto de Artes de Detroit.

Fundado en 1885, este museo, que ocupa su actual sede desde 1927, tiene una colección de arte que está entre las seis mejores de EE.UU, según su página web.

El museo posee piezas de arte de todas las procedencias y épocas, desde la prehistoria hasta el siglo XXI, incluidos cuadros de Bruegel, Miguel Ángel, Caravaggio y Rembrandt.

«Detroit está en quiebra y esa ciudad posee una de las más importantes colecciones de arte en EE.UU.», dijo Luke, quien destacó que en «lacuna de la industria automovilística las más denotadas obras de arte pertenecen a la urbe».

«Estamos preocupados en los círculos artísticos de todo el continente por el destino que tendrán los doce murales de Diego Rivera en Detroit», agregó.

El especialista mexicano advirtió de que pueden caer en manos de coleccionistas privados si los acreedores de la capital de Michigan, deciden subastarlos para recuperar parte del dinero adeudado.

Paisaje industrial

Pamela Marcil, portavoz del Instituto de Artes de Detroit, dijo a Efe que entienden esta preocupación, pero aseguró que las autoridades de Detroit y el propio gobernador de Michigan, Rick Snyder, «no quieren poner en la mesa de negociación el edificio del Instituto y las obras de arte». «No creemos que eso de vender o subastar las obras vaya a ocurrir, pero si intentan hacerlo entonces vamos a pelear para que no ocurra en el juicio», aseguró.

«El arte en Detroit era accesible al público en el museo del Instituto de Artes, pero hoy, con la ciudad en bancarrota, todas sus posesiones, que incluyen el edificio del Instituto y las obras que contiene, que son auténticas joyas, están sujetas a los reclamos de los acreedores de la ciudad», indicó, por su parte, Luke.

Entre «esas gemas valiosísimas» están los murales que Henry y Ethel Ford encargaron en 1932 al pintor mexicano Diego Rivera para las paredes del Instituto. «Los murales están inspirados en las industrias de la ciudad, que incluye la automovilística. Es una docena de murales que son la obra máxima de Diego Rivera en Estados Unidos», aseguró Luke.

«Los murales coloridos relatan visualmente el proceso de creación de varias industrias y los más famosos son los de la creación del automóvil, desde que la materia prima se extrae de la tierra, la creación de las piezas, ensamblaje, hasta el producto terminado que es un vehículo», describió.

«Diego Rivera decía que la mayor satisfacción que tuvo en Detroit fue ver las expresiones en los rostros de los trabajadores cuando entraron a ver los murales, que reaccionaban como si estuvieran ante un gran espejo», destacó Luke.