Disertación de Tununa Mercado sobre el libro ‘La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración’

Mi querida amiga Tununa Mercado estuvo hace unos días en Córdoba, en la presentación del libro, recientemente publicado, La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración.

(Acá hay más información sobre el libro.)

A pedido mío, comparto (compartimos) abajo el texto que ella escribió y leyó allí.

*   *   *

Tununa Mercado. Presentación. 7/10/2012. Córdoba

Ana Mariani y Alejo Gómez Jacobo. La Perla. Historia y testimonios de un campo de concentración.

Veinte días de lectura. Con luz diurna el libro en la pantalla se expande en anotaciones en un papel adjunto al teclado, es fervorosa mi necesidad de afirmar lo que acabo de leer, con número de página para que un nombre se fije y también la circunstancia. Un subrayado destaca la importancia de un hecho, un círculo rodea una significación y la enlaza con otro círculo para marcar una inferencia que deberá anticiparse a un esbozo de interpretación. La lectura quiere ser incisiva y exalta las líneas del texto en una fiebre de afirmación que necesita cada vez más papel a medida que transcurre y reproduce lo que se va leyendo. Como si el libro fuera a fugarse lo retengo sobre el papel, como si lo que por la pantalla transcurre hacia el norte imaginario del borde iluminado fuera a desaparecer reescribo este libro, a un costado, a mano, sobre mi mesa. Insomnio, imposible escritura, las anotaciones tapan la escritura real, la que debería estar diciendo lo que este libro es y suscita; crecen como sucedáneo para hacer tiempo, para posponer, como si yo misma estuviera en la antesala misma de una condena. No hay aparato crítico ni bibliografía que pueda sostenerme, los textos clásicos no están a mi alcance, no hay consulta posible y si la hubiera solo retardaría la noción de mi impotencia.

El libro de  Ana Mariani y Alejo Gómez Jacobo ha estado respirando en nuestras vidas sin que lo supiéramos,  preparándose para decir lo que no se podía nombrar. “La Perla”, ahí sobre la derecha, ahí, ahí, mientras el ómnibus avanza y deja atrás sin remisión la imagen que hay que retener, apenas una ráfaga que los ojos del viajero no logran fijar, un amago de casas, un techo, una construcción, para no abundar con explicaciones y, sobre todo, para no delatar a quien ha hecho el señalamiento, el compañero de viaje, el que sabe, y se ha limitado a señalar con un giro de cabeza algo que no se alcanza a ver. Todo en silencio. La Perla no se veía, no se la quería ver aún después del 83; estaba al costado de la ruta a Carlos Paz, ahí nomás, detrás de una lomada, pero era como si hubiera estado en una selva impenetrable, la que ahora muestra sus claros en este libro.

Los primeros testimonios de sobrevivientes en los ochenta iniciaron una narración que tuvo sus hitos en estos treinta años: declaraciones ante organismos internacionales y de derechos humanos en el extranjero; los relatos de boca en boca o transcriptos para su difusión que llegaban hasta el exilio como el de Graciela Geuna que produjo una tremenda conmoción en México; libros, el de Contepomi y Astelarra. Esa palabra incomunicada, empozada, rozando sin proponérmelo el significante más fuerte del campo, el pozo, “ser llevados al pozo”, es decir a la muerte, revivía y respiraba, como dije antes, en nosotros, susurraba lo no dicho o lo insuficientemente dicho en los oídos de los familiares, los amigos, la sociedad, para nombrar en términos amplios lo que excede a las vidas personales.

Las voces diversas que constituyen este libro componen una narración que se presenta en haz, ceñida, articulada en episodios que se entrecruzan y arman una trama colectiva. En una secuencia perdemos a alguien, acongoja su traslado – eufemismo que tardó en ser aceptado como equivalente a la muerte – y de pronto reaparece en el siguiente relato, en otra circunstancia, como si sobreviviera al final previsible para completar su historia.  El relato individual se irradia en una sociedad de pares. El número agiganta o empequeñece, pero siempre es desmesura. Desmesura dos mil muertos o desaparecidos, desmesura una veintena de secuestrados que puede contar lo que pasó. Lo alto y lo bajo de la cifra.  En el espacio de la muerte propiamente dicha, el ritmo de hacinamiento aumenta o se desacelera por diferencias entre los jefes o por estrategias criminales frente a un hecho colectivo, como por ejemplo el Mundial, o el anuncio de una visita internacional de derechos humanos.  Se llevan a muchos y de pronto comienzan a trasladar sólo de a tres. Una nueva figura, el tres, para el desconcierto. En el medio, también en el espacio, las cuadras,  las  víctimas que esperan el traslado, las colchonetas alineadas, una geometría que disciplina la espera con separaciones entre las personas, ciegas, compartimentadas,  que no obstante pueden insuflar ánimo y llegar al otro en medio de la incertidumbre y el riesgo: la boca que emite una voz, la uña que rasca una superficie cuando la voz está prohibida, la mano que toca, aunque a veces no se supiera en qué sentido estaba el cuerpo, de qué lado la cabeza y hacia dónde los pies. En esos repliegues de una historia ya contada o en figuras nuevas que la entrevista pudo suscitar, está la cifra que da sentido a este libro: la preservación de la vida.

Es curioso que la palabra entrevista contenga y se haga cargo de ese “entrever” La Perla que signaba la mirada desde la ruta y definía al mismo tiempo el instrumento de una búsqueda. Mariani y Gómez Jacobo para sacudir una estática de hechos cumplidos referidos en testimonios que a lo largo de estos años ya obraban en actas, para decirlo en términos de justicia, buscaron a los sobrevivientes. Esa experiencia límite tenía que ser nuevamente escuchada y difundida para aquilatar sus valores y dar lugar a revelaciones. La entrevista permite ver, rompe aquel entrever que persistía, aparta sombras y con la mera transmisión de una escucha leal revierte las especulaciones en torno del campo y resitúa la índole del exterminio: una entidad compacta, con efectos múltiples de enajenación y distorsión de la condición humana, una ejecutora con recargas múltiples de asedio sobre la víctima para  anular su voluntad y su deseo. Exterminar entonces no sólo es matar sino apoderarse de la vida, matar al otro mientras se lo deja vivir.

Una de las protagonistas dice: “Nos sentíamos perdidos y recuerdo en algunas oportunidades haberme aferrado con todas mis fuerzas a la colchoneta para no caerme, a pesar de que sabía que estaba en el suelo”. Ha tocado tierra, regresado a su puesto de vigilia, ha vuelto a levantar sus defensas. Y cada vez que reviva el acto de aferrarse revivirá, estrictamente; doblará como en una apuesta, su derecho a un suelo desde donde se expande la red que no llamo social, ni comunitaria, porque esos términos son de disciplinas de uso institucional, sino red de afirmación de los sentidos que para operar exige tener un registro muy abierto y agudo. Saber decir, sin voz; reconocer una voz sin ver; percibir lo que pasa alrededor aguzando el sentido libre; reemplazar el sentido anulado a causa de un golpe, una venda o cualquier otra forma de obturación son los recursos de un sistema defensivo que surge espontáneo, por la fuerza de la naturaleza amenazada, como un reflejo de la especie.

Pero la red es más compleja. Una vez que se ha sorteado la muerte y otro día más se la sortea, se instaura, por así decirlo, un margen de operación, los recursos pueden variar pero el objetivo de conservación sigue sin que tenga estrictamente ese nombre. Subyace, es un sustrato de la conciencia mortificada y de pronto encuentra la apoyatura que el aparato le brinda para no morir. “Decir que eso es ‘colaborar’ es usar un término impuesto por los militares, (…)  su uso significa que ese término le ha ganado a la verdad de lo que sucedió, ha simplificado una situación difícil, compleja y brutal, y victimiza aún más a las víctimas”, dice una exprisionera. La Perla fue una doble prisión: la que hacinaba a la gente bajo el poder militar devenido en Dios que decidía sobre la vida y sobre la muerte; y otra prisión que siguió aherrojando a los que no murieron. Este enorme documento tiene el valor de haber surgido de la fuente misma y de llegar a nosotros sin interferencias.  Los nudos apretados que costaba desatar se han soltado. Los sobrevivientes que hablaron con Mariani y Gómez, han razonado con creces sobre la índole de una experiencia que pudo haberlos destruido: la concentracionaria, cuyos parámetros de exterminio paradójicamente podían llegan a fracturarse, y la de una “liberación” condicionada que para algunos tuvo un costo muy alto.

¿Cómo restablecer la matriz política en un campo de exterminio? En la cárcel donde algunos fueron llevados la  posibilidad de establecer grupos de pertenencia humanizó la situación. La llamada militancia podía llegar a constituirse, en su precariedad podía habilitar sus cuadros. Pero en el campo la aridez fue absoluta. No había otro encuadre político que el que cada uno se forjaba para neutralizar la inminencia de un traslado ni podía haber un reflejo militante frente la tortura. Las organizaciones de pertenencia estaban lejos e, incluso, podía pensarse que los habían abandonado. “La gente estaba muy sola ahí; las organizaciones, derrotadas, literalmente abandonaron a sus militantes. En esas condiciones, las personas se vuelven muy frágiles; se sienten desamparadas, olvidadas”.

Tengo finalmente el libro en mis manos. Llegó tardíamente. Mientras lo leía en PDF me esforzaba por anotar los nombres de quienes fueron los amos del campo; en la lista homologaba sus cargos para sólo marcar la “especialidad” que los caracterizaba en el ejercicio del mando. Era un trazado “subjetivo” de las actitudes que los singularizaban y prometía ser una tarea demencial y acaso inútil. En los anexos hay una lista de los jefes responsables literalmente memorizada y luego reconstruida por varios de los ex prisioneros entrevistados por Mariani y Gómez, y la nómina aproximada del personal que operó en el periodo 1976-1978, en el destacamento 141, en los dos años de mayor producción mortífera en la escala de la represión militar en Córdoba. En la primera están los responsables de mayor rango y sus caracterizaciones más importantes. En la segunda, cada uno de esos nombres se completa con un sobrenombre que alude a un rasgo: “León”, “Hijo de la Tía”, “Ratón”, “Ángel”, “Cata”, “Negro”, “Gordo”, “Turco”, “Ropero”, “Nabo”, “Tarta”, “Quequeque”, “Fogonazo”. Hay capitanes, tenientes, suboficiales, sargentos, muchos civiles. Se apoderaron de personas, hicieron botín de sus bienes. Torturaron, fusilaron, llegaron a hacer parodias de juicios en consejos de guerra, creyeron poder envilecer a sus víctimas.

Este libro está ahora en el centro de la literatura del terror que se inició con el Nunca más. Es mucho más que un registro de muerte. En cada párrafo reverdece la antítesis del aniquilamiento: que sería atender al menor signo de vida para estimular su crecimiento. El relato de quienes protagonizaron esa destrucción cotidiana poniendo a salvo la memoria, el sentido de la propia historia, de su ética y politicidad, sólo podía emerger de una inquisitoria muy elaborada y segura de su finalidad. Mariani y Gómez interrogaron suscitando en el interlocutor un flujo de memoria que fue más allá de lo fáctico. Afloraron razones, aparecieron contradicciones, el drama, como en toda tragedia, permitió inferir lecciones para sostener la humanidad que alimenta el derecho a sobrevivir.


Muestra fotográfica itinerante – 20 de octubre en Plaza de Mayo [Calle Bolívar frente al Cabildo]

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Música: Charly García

No creo que sea necesaria ninguna explicación a la alusión (sino, ver acá, acá o acá).


Mañana martes 18: marcha por Jorge Julio López

* Desde las 17.30 hs en Congreso. Marchamos con el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia.

“Exigimos al gobierno basta de encubrimiento e impunidad”.


Mariano Ferreyra ¡presente!

Como se anunció, la Asamblea de intelectuales, artistas y docentes en apoyo al FIT realizó un mural por Mariano Ferreyra.

Abajo, las fotos (clic para agrandarlas y verlas mejor) y un video de Contraimagen.


Hoy: Jornada Cultural y de lucha por los derechos de todos los pibes asesinadas por la policía

HOY Sábado 28 de enero de 2012.

Transmisión especial por Radio y TV a 3 años de la desaparición de Luciano. “Jornada Cultural y de lucha por los derechos de todos los pibes asesinadas por la policía”. Medios comunitarios, alternativos y populares transmitirán en forma conjunta de 15.00 a 21.30. EN VIVO por AIRE para el BARRIO DE LOMAS DEL MIRADOR. Desde San Martín y Mosconi (Matanza) x FM 102.5 y Canal 4. Habrá un escenario donde tocarán diversas bandas, una carpa donde se realizarán diferentes charlas y otra carpa cultural donde se desarrollarán talleres de música, títeres, danza, plástica, varieté de teatro.
Más información:  http://lucianoarrugadesaparecido.blogspot.com

http://www.rnma.org.ar

RETRANSMITEN
Radio y TV RNMA http://www.rnma.org.ar http://radio.nodo50.org:8000/mediosalter.mp3.m3u
La Colectiva Radio Por aire en la FM 102.5 Por internet en http://www.lacolectiva.org.ar
La retaguardia http://www.laretaguardia.com.ar
Red Eco Alternativo http://www.redeco.com.ar
ANRed http://www.anred.org
Radio Semilla FM 106.5 Barrios San Cristóbal y Balvanera-Ciudad de Buenos Aires
http://www.radiosemilla.com.ar/vivo.html
Antena Negra TV http://www.antenanegratv.com.ar
Radio La Negra  FM 90.1 El Bolsón – Río Negro http://radiolanegra.blogspot.com/
Radio en vivo: http://giss.tv:8000/radiolanegra.mp3
Radio La Revancha  FM 103.9 Cutral Co – Rio Negro
Radio Fribuay FM 90.7 Haedo-Pcia de Buenos Aires http://www.fmfribuay.org.ar
La Tribu FM 88.7 Ciudad de Buenos Aires http://www.fmlatribu.com/
Radio Sur FM  88.3 Parque Patricios – Ciudad de Buenos Aires http://www.radiosur.org.ar


La fiesta del monstruo (los Ingenios azucareros del NOA)

A propósito del documental Diablo, familia y propiedad

Para conocer la historia del poder económico consolidado en los ingenios San Martín del Tabacal (Salta) y Ledesma (Jujuy), puede verse Diablo, familia y propiedad (1999)[1], documental dirigido por Fernando Krichmar, del Grupo de Cine Insurgente. (Otro documental posterior, Sol de noche[2], se centra sólo en Ledesma, y en la historia de Luis y Olga Aredez.)

El documental tiene como protagonista al “familiar” o, lo que es lo mismo, al ingenio: verdadero “monstruo fabril” donde el sudor y la sangre obrera, desde hace 200 años, “alimenta” a sus dueños –manteniendo la explotación capitalista-, quienes son verdaderos parásitos sociales.

El documental relata cómo los descendientes de los pueblos aborígenes conocen y siguen transmitiendo la leyenda del “familiar”: alguien distinto al diablo; un animal o “viborón” que realiza un pacto con el dueño del Ingenio, previo a la zafra, para que haya una buena cosecha, y vive en los sótanos de la fábrica, esperando para “hacer desaparecer” a algún trabajador. Hablan desocupados de Libertador (localidad donde está Ledesma) y estudiantes de colegio secundario. También hablan antropólogos, periodistas e historiadores, y de conjunto se muestra –con fotos y filmaciones- cómo estas empresas que ya funcionaban en el siglo XIX explotando a los aborígenes (transportándolos en trenes desde la frontera con Bolivia, haciéndolos caminar decenas de kilómetros para llegar al trabajo y abandonándolos a la intemperie en muy precarios “ranchos”) se consolidan como monopolios capitalistas, para mediados del siglo XX, “modernizando” (maquinizando) la cosecha en los cañaverales, y degradando y precarizando aún más el nivel de vida de los peones del campo.

La “indiada” de 8.000 trabajadores en las grandes huelgas de mediados/fines de la década de 1940, también son relatadas por los descendientes de los tobas y chiriguanos

Además de información y relatos sobre Patrón Costas, dueño del ingenio salteño, aparecen imágenes de “Nelly” Arrieta de Blaquier[3], quien cuanta que “trabajó” en la sección de enfermedades del Ingenio, ¿”cuidando” qué? Las enfermedades de artritis, ya que eso impedía la jornada laboral del trabajador. (Como buena explotadora, dice que, para que Argentina tenga “su lugar en el mundo”, “la gente tiene que querer trabajar”.)

Otras imágenes, en perfecto contrapunto (y obsceno, por lo chocante e irritante), la muestran de invitada en el programa de Mirtha Legrand, luciendo su traje de Armani; mientras los trabajadores no tienen nada: sólo perros y ranchos, contaminación y explotación, alrededor del Ingenio.

Aparecen también los valientes y emocionantes testimonios de Olga Aredez, esposa –ya fallecida[4]- del desaparecido Luis Aredez: primero médico de la empresa –despedido por atender realmente la salud de los trabajadores y hacerle “gastar” a la patronal en remedios- y luego intendente tras las elecciones de 1973, quien le obliga a pagar, por primera vez en la historia, impuestos al Ingenio; los de Dora Weisz, esposa de Jorge Weisz, militante y organizador sindical; y los de Olga Demitrópulos, docente, presa bajo la dictadura e historiadora, autora de varios libros sobre Jujuy y Libertador. Tanto Jorge Weisz como Luis Aredez fueron finalmente desaparecidos por el “famliar”: por uno vestido de verde (oliva). Los “apagones” en Libertador y Calilegua en 1976 consistieron en 400 secuestros de estudiantes y trabajadores (¡e incluso de ex trabajadores sindicalistas ya jubilados!), por parte de los militares y Ledesma, quien puso vehículos y personal, y dejaron el saldo de casi 40 desaparecidos/as[5].

Diablo, familia y propiedad muestra también las soltarias marchas de los jueves de Olga, y las marchas por los “apagones”, que comenzaron desde los ’90 a reunir a unas 2.000 personas de todo el país. Fenómeno al que se suman los piquetes del ’97 –“imitando” a los de Cutral-Có, Tartagal, Mar del Plata y Córdoba-, donde la feroz represión de la gendarmería el 22 de mayo, luego de tres días, debe retroceder y retirarse, marcando un hito en la lucha de clases; un triunfo donde la fuerza de la juventud, desempleada y sin futuro, se combinó con una pueblada y 22 cortes de ruta en toda la provincia.

Un joven desocupado entrevistado, en un momento, dice que la única forma de resistir al “familiar” es que estén “todos juntos los trabajadores”.

Aunque la leyenda es sólo un mito, un (semi)ocultamiento a la necesidad patronal de desaparecer a los “revoltosos” o luchadores, la conclusión del desocupado es totalmente correcta.

 

NOTAS:

[2] Puede verse nuestra reseña sobre el documental, “Acerca de Sol de noche”, en La Verdad Obrera 125.

[3] “Nelly” fue nombrada a fines de 2009 como “embajadora cultural” por el gobierno de Mauricio Macri. Se puede ver nuestra nota “Nelly’ Blaquier: entre la ‘cultura’, el elitismo… y el asesinato de obreros”.

[4] Puede verse nuestra breve nota necrológica en La Verdad Obrera 160: “Murió Olga Aredez”.

[5] Puede verse al respecto el libro Memorias del apagón. La represión en Jujuy: 1974-1983Acá, nuestra reseña al mismo.


Mañana: marchamos (con impunidad y represión no hay derechos humanos)

COMUNICADO DE PRENSA DEL PTS

DE CONGRESO A PLAZA DE MAYO, 14:30 horas

CHRISTIAN CASTILLO: “EN LA ARGENTINA DE CRISTINA HAY MÁS DE 4000 LUCHADORES PROCESADOS”

(PTS, 23-03-2011) Christian Castillo, dirigente nacional del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) convocó “a movilizarnos masivamente este 24 de marzo junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, no sólo por el castigo a todos los genocidas de la dictadura sino denunciando que la represión y la impunidad continúan con este gobierno”. La movilización está convocada a las 14:30 horas, de Congreso a Plaza de Mayo, donde se leerá un documento crítico del gobierno nacional acordado por las más de 300 organizaciones convocantes.

Castillo señaló que “en la Argentina de Cristina hay más de 4000 luchadores procesados por luchar. Las causas se multiplican, especialmente contra los delegados combativos que enfrentan a la burocracia sindical, las patronales y el gobierno, como los compañeros de Kraft, de Zanon, de Fate o ferroviarios. Es una estafa que este gobierno de los Kirchner quiera apropiarse de la fecha de repudio al golpe, cuando es uno de los grandes pagadores de la deuda externa y cuando cientos de genocidas que siguen en funciones en las fuerzas represivas”.

Secretaría de Prensa del PTS

Partido de los Trabajadores Socialistas

CONTACTOS:

Christian Castillo: 15 5881 9565

Marcela Soler: 15 5470 9292 (Sec. Prensa)

Virginia Rom: 15 5006 4242 (Sec. Prensa)

 


Convocatoria del Encuentro Memoria, Verdad y Justicia

A 35 AÑOS DEL GOLPECON IMPUNIDAD Y REPRESIÓN NO HAY DERECHOS HUMANOS

30.000 compañeros detenidos-desaparecidos ¡¡presentes!!

- CÁRCEL YA A TODOS LOS GENOCIDAS
- RESTITUCIÓN DE LA INDENTIDAD DE LOS JÓVENES APROPIADOS
- APERTURA DE TODOS LOS ARCHIVOS DE LA DICTADURA

- Julio López-Silvia Suppo-Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco y Sergio Cárdenas (Bariloche)-Mariano Ferreyra-Roberto López y Mario López (Formosa)- Bernardo Salgueiro, Rosemary Chura Puña y Emilio Canaviri Álvarez (Indoamericano).
CASTIGO A TODOS LOS RESPONSABLES POLÍTICOS Y MATERIALES

- BASTA DE REPRESIÓN ESTATAL, PARAESTATAL Y PATOTAS DE LA BUROCRACIA SINDICAL

- NO A LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA SOCIAL

- LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS: Roberto Martino, Karina Germano, Carlos Olivera y Manuel Arias.

- CIERRE DE LAS CAUSAS Y ANULACIÓN DE LAS CONDENAS a los trabajadores de Kraft, Subterráneos, Zanón, Ferroviarios, Fate, Hospital Francés; movimientos de desocupados y territoriales; ambientalistas; estudiantes; campesinos; originarios; militantes políticos y a todos los procesados por luchar.

- Luciano Arruga – Rubén Carballo – Giuliana Jiménez Miguel Portugal y Lucas Rotella (Baradero) – Franco Almirón y Mauricio Ramos (José León Suárez).
BASTA DE GATILLO FÁCIL Y ASESINATO DE JÓVENES EN LAS BARRIADAS POPULARES

- NO A LA REFORMA ELECTORAL PROSCRIPTIVA del GOBIERNO K.

- BASTA DE BAJOS SALARIOS, HAMBRE Y ENTREGA.

- NO AL PAGO DE LA DEUDA EXTERNA

- SOLIDARIDAD CON LA LUCHA Y LA RESISTENCIA DEL PUEBLO LIBIO ANTE LA BRUTAL REPRESIÓN Y BOMBARDEOS DEL GOBIERNO DE KHADAFI. NO A CUALQUIER INTERVENCIÓN IMPERIALISTA.

 


LA PLAZA DE LOS LUCHADORES Y LA IZQUIERDA, O EL CANDOMBE OFICIALISTA

Marchamos a Plaza de Mayo desde el Congreso a las 14.30 hs.

Por: Manolo Romano (La Verdad Obrera 417)

Los luchadores y la izquierda estamos ante un nuevo desafío político este 24 de marzo. En Plaza de Mayo se disputará la escena nacional en otro aniversario del golpe genocida de 1976.

Los actos oficiales se despliegan para sostener el nuevo lema gubernamental a ritmo de candombe: el “Nunca menos”, elegido por el kirchnerismo para acompañar el de “Cristina 2011”. Ya no es el “Nunca más” a los golpes de Estado que pregonaron los radicales en los años 80 para hacer pasar, bajo el consenso de masas alcanzado por el odio a la dictadura, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida que consagraban la impunidad para miles de genocidas y los planes de hambre de Alfonsín. Ahora, el “Nunca menos” peronista pretende que, para defender lo conquistado después del 2001, debemos apoyar a los Kirchner “contra la derecha” que quiere “volver a los 90” con “ajuste fiscal” y “mano dura”.

Los luchadores y la izquierda nucleados en el Encuentro Memoria Verdad y Justicia, de decenas de organizaciones sociales y de los derechos humanos independientes del gobierno que tradicionalmente organizamos las marchas del 24 de marzo, sostenemos que esto es un engaño, y marcharemos a expresarlo a Plaza de Mayo. En los últimos cinco meses, seis crímenes políticos contra los trabajadores y el pueblo explotado: Mariano Ferreyra por la patota de la burocracia sindical de la UF de Pedraza que vino siendo apañada por el gobierno; los tobas qom asesinados por la policía del gobernador K Gildo Insfrán en Formosa; los trabajadores inmigrantes sin techo que ocuparon tierras en el Indoamericano y fueron víctimas del operativo de la Federal y la Metropolitana, las policías de Cristina y Macri juntas.

El “Nunca menos” de los K, es el lema del acto por la reelección de Cristina en Huracán, con el que el kirchnerismo pretende evocar el 11 de marzo, la fecha del triunfo de Cámpora en 1973 donde la izquierda peronista tenía una fuerte impronta. Claro que, meses después, la izquierda peronista era parte de la movilización popular al Penal de Villa Devoto para liberar a los presos por luchar.

En sentido contrario a gestas de ese tipo, el gobierno de “La Cámpora” de hoy mantiene a miles de trabajadores procesados por luchar contra “el neoliberalismo” de Menem y De la Rúa, que no fueron amnistiados a pesar de la existencia de proyectos de ley en ese sentido. Ya el 24 de marzo pasado sostuvimos desde el Encuentro Memoria Verdad y Justicia que había “más de 4.000 compañeros con causas abiertas y juicios en marcha. Y de cada conflicto abierto surgen nuevos procesados”. Y así fue, con creces. Actualmente decenas de delegados obreros antiburocráticos y estudiantes de izquierda son denunciados penalmente por cortar calles, rutas y vías en lucha contra los despidos, tercerizaciones, los bajos salarios, como desarrollamos en estas páginas.

Las causas judiciales contra los que luchan han aumentado bajo el gobierno de los Kirchner que cada vez más arremete contra la acción directa, es decir contra los métodos que fueron los que realmente hicieron retroceder las políticas de “ajustes fiscales”, los ataques directos al bolsillo y pusieron a la defensiva a las fuerzas represivas en el 2001.

En tanto la derecha neoliberal no tiene posibilidad de volver en lo inmediato, es la gestión de CFK la que intenta disciplinar a los salen a pelear porque consideran que “menos imposible”. Los que no tienen paritarias porque están en negro o bajo contratos precarios en las empresas que ganan “como nunca”. Los tercerizados que cobran la mitad de un ferroviario y si cortan vías para alcanzar la igualdad salarial son acusados de “extorsión”. Los que cortan rutas para evitar los cierres de fábricas y el desempleo masivo, como los ceramistas neuquinos de Zanon y Stefani, y son amenazados con ser llevados a juicio. Este es, en realidad, el gobierno del “ya no más” concesiones como piden las corporaciones como las patronales agrarias a las que el gobierno acaba de prometer nuevos subsidios en Expo-Agro, mientras mantienen la explotación de trabajo esclavo.

Los organismos de derechos humanos cooptados por el kirchnerismo o afines a él, utilizan el encarcelamiento de una ínfima minoría de los miles de genocidas, aún después que fueron anuladas las leyes de impunidad, para ocultar el giro de la política estatal contra la acción directa de los trabajadores y el pueblo. No sólo ocultan que hay 400 hijos de desaparecidos apropiados por los genocidas, sin identificar aún, porque CFK se niega a abrir los archivos de la dictadura. Sino que, además, son parte de un operativo para encubrir que en el presente, bajo Cristina, se endurecen los ataques del Estado contra los que luchan con procesos y causas judiciales.

El 24 de marzo del año pasado tuvimos que sortear los obstáculos del gobierno que intentó impedirnos llegar a la Plaza, montando un mega festival oficialista desde el aparato de Estado. Buscarán repetir maniobras de ese tipo. El PTS llama a redoblar el frente único de las decenas de organizaciones de derechos humanos, estudiantiles, sindicales y de la izquierda que formamos el Encuentro Memoria Verdad y Justicia para realizar el acto independiente del gobierno y sus opositores patronales, nuevamente, este 24 de marzo. Esta vez, especialmente, para poner en el centro de la política nacional una campaña en defensa de los delegados de base y procesados por luchar, como parte de poner en pie una corriente militante de miles de obreros y jóvenes que luchen por un partido de la clase trabajadora dirigente de todos los explotados.

 


Luciano Arruga: su hermana denuncia

Resposteamos lo que publicamos ayer en El diablo se llama Trotsky.

Respecto a Julio López y las novedades que se conocieron ayer, ver acá una nota que hace una suerte de cronología, junto a declaraciones de Christian Castillo, del PTS y Myriam Bregman, del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ce.Pro.D.H.).

Resaltamos algunos pasajes de la entrevista aparecida hoy a Vanesa Orieta, hermana del joven Luciano Arruga, un (como Jorge Julio Lópezdesaparecido en democracia.

“No logramos que sean procesados los ocho policías implicados, siguen en funciones y están como testigos en la causa, que aún sigue caratulada como averiguación de paradero. Es grosero lo que ocurre, la Justicia busca apagarte, que no tengas fuerzas. Y esto sólo va a cambiar con la movilización. La sociedad sólo mira y los familiares quedan desamparados, enfermos y tristes peleando contra algo enorme como el aparato judicial.”

“(Los “testigos claves”) Eran presos que siguen detenidos, han sufrido amenazas y la están pasando muy mal porque no tienen protección. Si realmente al ministro de Justicia y de Seguridad le interesara el caso los habrían protegido.”

“Me encantaría que nos reciba la Presidenta, y lo pedimos. Pero antes queremos que nos reciba el gobernador, que nos hizo esperar tres horas y luego nos derivó al ministro (Ricardo) Casal y a (el ex ministro de Seguridad Carlos) Stornelli. Y encima tuvimos que soportar que Stornelli nos gritara porque se sentía muy ofendido de que nosotros dijéramos que la policía manda a robar a los chicos del conurbano, que no iba a soportar esas mentiras. La reunión se tuvo que levantar, le gritó también a uno de nuestros abogados. Casal trató de relajar, pero todo fue patético. No están interesados en resolver esta problemática, los ves pidiendo más policía o bajar la edad de imputabilidad. La gente tiene sus derechos básicos violentados desde que nace, y encima la persigue la policía.”

“(…) hay un profundo temor a meterse con la Bonaerense, nadie quiere tocarla, es una mafia con poder propio. Nos podemos cansar de enumerar delitos en los que participa la policía y todo eso se fue naturalizando. Nos reímos al decir que el gordo de la poli le pide plata al de la pizzería, y eso no es ni liviano ni simpático, así empezó todo. Acá no hay loquitos sueltos que cometen errores, son grupos organizados al servicio del delito, y un poder político que mira para otro lado.”

El caso de Luciano Arriga demuestra que no hay reforma posible, como pretenden los kirchneristas (u otros peor:“saludando” al macartista Verbitsky porque habría reconocido la necesidad de un “régimen penal juvenil”), hablando de “seguridad democrática” –como si esa palabra, por sí misma, adosada, obrara milagros-. (Otro caso a mencionar sería elsilencio de radio ante el tema que hizo “la comunidad” de Artepolítica)

(A las ilusiones y promesas reaccionarias del kirchnerismo respecto a las fuerzas represivas, hemos contestado acáacá,acáacá.)

Como señala Vanesa, la policía es un poder propio dentro del mismo Estado, organizado con sus armas, vehículos y negociados. Ninguna reforma es posible.

Por Luciano –y por Julio López, y contra las decenas de casos de gatillo fácil contra la juventud pobre y trabajadora-seguiremos movilizados, reclamando y luchando por el castigo a sus asesinos, y por la disolución de la policía y todo el aparato represivo del Estado.

 


A dos años de la desaparición de Luciano Arruga

Más info acá.