Carlos Weber: “Es bueno que Marx esté entre nosotros”

Leemos hoy en la contratapa de TiempoArgentino:

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Protagoniza Marx ha vuelto, una miniserie para Internet pensada en el arranque con cuatro capítulos, ya estrenados, pero que debido a la gran repercusión alcanzada en las redes, ahora rueda nuevas entregas. En la ficción, Carlos Weber se pone una vez más en la piel del pensador alemán, después de haber protagonizado durante varios años Marx en el Soho. Y lo hace de una manera genial, en un producto que también lo es, y que tiene algunas singularidades. El proyecto, basado en el Manifiesto Comunista, cuenta con armado general del Instituto del Pensamiento Socialista, realización del grupo de cine Contraimagen y difusión a cargo de la señal web TVPTS del Partido de los Trabajadores Socialistas. Aunque ya está en Youtube y Vimeo, entre otros sitios de descarga. Pensado como aporte a los cursos y actividades del Instituto, y con la producción de Javier Gabino y Matías Maiello, la miniserie también muestra excelentes trabajos de varios peces que se mueven muy bien en el agua del teatro independiente, como Martín Scarfi, Hilda Frisari y Laura Espínola.

–Se acaba de afeitar, pero en los afiches de la miniserie, con barba, usted “es” Marx ¿Cómo juega en los espectadores el parecido físico?
–Constantemente me dicen que somos iguales, pero no estoy muy convencido de eso. Todos vieron a Marx alguna vez en retratos, daguerrotipos o láminas. Pero afortunadamente, nadie lo escuchó hablar.
–Ahí terminan de confirmar que, además, “están viendo” al mismísimo Karl en persona.
–Claro (se ríe). Lo que en su momento pasó con la obra de teatro, y ahora en la serie, es cruzarme con estudiantes de Economía o Ciencias Políticas que agradecen, porque después de verme comprendieron mejor los textos que habían leído.
–Marx en el Soho se estrenó en el ámbito de la CTA, y Marx ha vuelto fue producida por el PTS. Una especie de continuidad en querer establecer la conjunción entre lo político y lo artístico.
–Es así. La obra arrancó en 2007, con puesta de Manuel Callau y asistencia de dirección de Liliana Andrade, mi actual coach. Fue increíble, porque no teníamos sala, a los productores no les interesaba, y tampoco podíamos entrar en festivales. Hasta que aparecieron los compañeros de ATE y nos invitaron a que hiciéramos funciones allí. Recorrimos municipios, sindicatos, cooperativas, el teatro SHA. Y justo un 1º de mayo estrenamos en un lugar de Boedo. Hasta que los muchachos del Instituto me propusieron hacer algo para sumarme a los cursos que brindan en todo el país.
–¿Cómo lo tomó?
–La idea me pareció genial. Sobre todo porque me interesaba generar un hecho artístico, aportando mi trabajo a la construcción que estos compañeros llevan adelante con tanto esfuerzo. En la obra, Marx vive con su familia, desnuda sus penas y conflictos durante el período en que escribe El Capital, deja ver conflictos personales y penurias económicas de todos los días. Para la serie, los chicos también querían a un Marx coloquial, simple, que se sentara en un bar con los pibes a tomar cerveza o mate.
–Lo contrario al mito, o en el peor de los casos, a esa imagen lavada y pasada de moda que el liberalismo intentó colgarle.
–Por supuesto. A Marx lo atacaron siempre desde distintos flancos. También dijeron que era confuso, o lo reducían a un ícono vacío usado por los partidos de izquierda. Para romper eso, tampoco es casual que la obra teatral haya sido escrita por Howard Zinn, el primer gran revisionista que denunció el genocidio de pueblos originarios en Estados Unidos. Es bueno que Marx esté entre nosotros para analizar estas cosas, pero también podés mirarlo del otro lado. Si en el mundo los hombres hubiéramos alcanzado la igualdad, la inclusión, y pudiéramos vivir dignamente de nuestro trabajo, el bueno de Karl hubiera quedado como una figura que aportó en su momento, y ahora estaríamos leyendo a otros pensadores. Pero “lamentablemente” sigue vigente.
–¿Cuál fue su reacción cuando le dijeron que la serie se difundiría por Internet?
–A veces me siento un neardental, recién hace menos de un año uso celular (se ríe). Para mí es todo un descubrimiento protagonizar una ficción que va más allá del mero entretenimiento, y apunta a contar cosas que tienen como objetivo mejorar la vida de la gente. Lo que se produce cuando alguien pincha algo en la Web es impresionante. La serie ya salió subtitulada en cinco idiomas, la piden de muchos lugares, gracias a una herramienta de difusión que es muy difícil dimensionar.


Reportaje al actor Carlos Weber, protagonista de la obra ‘Marx en el Soho’, de Howard Zinn

En el teatro argentino, Marx (y su “pasión por cambiar el mundo”) ha vuelto

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…que no le hicieran caso a esos idiotas que repiten “Marx está muerto”…
Bueno… sí, lo estoy. Y eso es dialéctica para ustedes, seguramente. ¿Nunca se han preguntado por qué durante 130 años han necesitado declararme muerto una y otra vez? ¡Claro! ¡Tengo reputación de problemático! ¡La tengo! Pero la protesta funciona; ¡claro que funciona! Allá [en el cielo] me dijeron: “Bueno, puede volver”… ¡Marx ha vuelto!
Demian Paredes: Estábamos escuchando un fragmento de la obra teatral Marx en el Soho, de Howard Zinn, y ahora está en comunicación con nosotros el actor Carlos Weber. ¡Hola Carlos!
Carlos Weber: Hola, cómo están… Buenos días.
Estoy sorprendido… ¡No sabía que iba a escuchar mi propia voz por la radio, de la grabación de la función!
DP: Sí… Fue un pequeño fragmento para la audiencia.
Carlos, una primera pregunta, para ir al grano… Una primera cuestión que nos interesa saber: ¿Cómo surgió el volver a hacer esta obra que es original de 1999? ¿Fue una idea tuya, fue del director Manuel Callau o de alguna “tercera persona” que la propuso?
CW: Mirá, Manolo Callau estuvo en Madrid trabajando, a comienzos del 2000, y allí otro director argentino le facilitó el material. Esta obra la habían recibido hacía poco tiempo en Madrid, y se la dio a Manolo con la idea de que Manolo la interpretara.
Bueno, Manolo hizo su gira por allá, y cuando volvió a la Argentina pasaron varios años, él encarpetó ese proyecto, y yo en el 2007 –antes ya: en el 2006– tenía ganas de hacer algo nuevo… hacía muchos años que no hacía ninguna performance, algo unipersonal, y charlando con él me dice “Mirá, yo tengo un material. Leelo, si te gusta lo hacemos enseguida”, porque él tenía que volver España… Así que lo ensayamos… Y entonces, en los comienzos del 2007 se estrenó en el ámbito de la CTA, en una sede de los trabajadores del Estado: en ATE. Y luego hicimos funciones en provincias, hicimos funciones privadas…
DP: Durante varios años
CW: Sí. Una cantidad de funciones hasta el 2009, cuando la pudimos hacer en una sala en Boedo…
DP: Sí, yo estuve ahí… la vi.
CW: …en [el teatro] “Pan y Arte”. Y después, bueno: la obra tuvo carencia de salas. Vos sabés que Buenos Aires tiene la maravilla de tener muchos espectáculos, pero eso hace que las salas escaseen… y entonces se fueron haciendo funciones donde se pudo; en giras en distintas ciudades; en ámbitos privados; en centros culturales… y este año se volvió a dar otra oportunidad de tener una sala acorde, y por eso “estamos en el aire” otra vez.
Mirta Pacheco: Hola Carlos, qué tal… Yo leía cuando hicieron la puesta que comentabas, de 2009, unas declaraciones de Manuel, el director. Y les quiero leer de él una frase cortita, que me pareció muy buena: “Pretendemos con este trabajo un encuentro con un ser humano que dedicó su vida a crear una herramienta que le permita al hombre construir una sociedad más justa. Tal vez nos sirva para intercambiar opiniones frente a la tarea que seguramente tenemos por delante”.
Ahora, yo te quería preguntar Carlos, ¿por qué esta obra?, ¿por qué Howard Zinn, y en particular esta obra de Howard Zinn?
CW: ¿Por qué esta obra? Porque Howard Zinn es un hombre… lamentablemente falleció hace unos años…
DP: Sí, en 2010…
CW: …fue un hombre extraordinario; un hombre que descubrió el marxismo y el anarquismo trabajando en los muelles de Brooklyn. Él es un hombre que viene “de abajo”, de un trabajo muy duro. Luego participó en la Segunda Guerra Mundial como artillero en bombarderos, en estas fortalezas volantes que masacraban a los pueblos…
Conoció el horror desde adentro, en los muelles, y en el fragor de la guerra. Y claro: él tuvo una ideología humanista toda su vida. Y luego se hizo universitario: él fue un profesor de historia, un profesor de la Universidad de Boston. Es materia obligada la historia revisionista de Howard Zinn en los Estados Unidos: fue el primero que denunció algo muy similar a lo que aquí hizo [Julio Argentino] Roca: el exterminio de los aborígenes en los Estados Unidos. Él hizo un libro famoso que se llama La otra historia de los Estados Unidos. Y luego muchas otras aproximaciones, ensayos sobre la realidad de Estados Unidos y el capitalismo.
Y bueno: entonces él encontró la necesidad, tuvo la necesidad de traer a Marx a la tierra, para que Marx –como dice la obra– “limpie su nombre”, aclare lo que se ha tergiversado de él, porque lo han convertido durante muchos años en un monstruo. Y naturalmente, nosotros sabemos por qué lo convierten en un monstruo: porque el hombre [Marx] hizo el único análisis exhaustivo sobre la realidad del capitalismo, y eso es una herramienta muy peligrosa. Entonces había que destruirlo. Y para destruirlo mejor y más rápidamente hay que demonizarlo.
Eso es lo que hicieron: tuvieron la ayuda de otros dictadores, por supuesto…
DP: Carlos, teniendo en cuenta que esta obra ya se había puesto sobre tablas en 2009 en Boedo, y ahora esta nuevamente, en el Teatro SHA, la pregunta es: ¿por qué tanto éxito?, ¿por qué tanta gente va a ver a Karl Marx después de tantos años?
CW: Es una pregunta que tiene la respuesta en cada análisis de la realidad que la gente hace, porque a pesar de que han querido demonizarlo al pensamiento de Marx, no se puede negar que el análisis que hace es correcto, y que lamentablemente las cosas no han cambiado. Entonces la gente tiene ahora el único espectáculo que hay en Buenos Aires, al que se podría denominar como en otros años “teatro político”, que es éste. No hay ninguna otra expresión en este momento en Buenos Aires donde se esté hablando de lo que pasa en el mundo, de lo que ha hecho el capitalismo con todos los seres humanos.
Además tiene la ventaja este espectáculo de que Howard Zinn tuvo realmente una idea genial; esta peripecia que hace Howard Zinn es extraordinaria; por qué: porque nos muestra a un Marx real: un Marx que vivía con su familia en el Soho de Londres en la más absoluta miseria, luchando contra las adversidades de la época, las adversidades que le presentaba el medio, porque ¿sabemos cómo vivía Marx? Marx vivía de los artículos que enviaba a los Estados Unidos.
DP: Así es: de su trabajo periodístico.
CW: Trabajo periodístico; y entonces, de pronto, “se cortaba” ese flujo y se quedaba sin dinero. Y entonces Engels corría a ayudarlo.
DP: Engels: compañero de ideas, de lucha y amigo.
CW: Así es. Un hombre que afortunadamente nació en un lugar de ricos porque su padre tenía fábrica, y entonces él podía disponer de cierto dinero, y de esta manera ayudaba a la causa, al socialismo en Europa.
Yo creo que el éxito [de la obra] se debe a que se presenta a un Marx real, a un Marx histórico –porque yo lo he estudiado mucho–: Marx tenía un humor zumbón, extraordinario, hablaba nueve idiomas, cantaba todo el día, era un gran contador de historias, los chicos lo adoraban (donde había niños se quedaban encantados con Marx). Era un hombre sencillo, digamos –yo diría– un paisano inteligente. Eso era Marx. ¡Nada que ver con lo que nos han querido pintar de él, por supuesto!
Y esto está en el escenario. De alguna manera. Y su amor por su mujer, que era una luchadora extraordinaria. Por su hijas. Y todo eso hace ver a un hombre que está viviendo una pasión por su familia, una pasión por sus amigos, y una pasión por cambiar el mundo.
Esto al mismo tiempo en un Londres en el que estaba organizándose de una manera salvaje el capitalismo industrial.
DP: Además, en el Soho es cuando Marx pierde –¡nada menos!– que a tres hijos…
CW: Así es. Pierde a tres hijos y a su mujer.
MP: A Jenny.
DP: Para mí en la obra queda claro, como vos bien expresás, que es una obra intensa, y que parte de la propia trayectoria vital, de la vida de Marx, y desde ahí se va “mechando” su accionar político, su pasión por la ciencia, por descubrir los mecanismos del capitalismo, y también por enfrentarse y luchar contra él.
CW: Algo muy importante que queda claro en la obra es su antidogmatismo: Marx nunca fue un dogmático, por eso dice “yo no soy marxista”.
Queda muy claro el ecumenismo que podría haber desarrollado Marx. Si Marx viviera actualmente, nosotros podríamos proyectar, como un dialéctico que era, ¡que ahora el tipo estaría discutiendo con todos! Por eso dice en la obra “yo lo conozco a Jesús”…
Eso está claro, y ahora lo tenemos más claro que nunca, que la doctrina de Jesús, que la doctrina del marxismo de Marx, de la idea de socialismo, no son incompatibles. Él es el adalid de esta fusión.
DP: Para mí es toda una ironía el comienzo [de la obra], cuando Marx aparece, enojado, diciendo que tuvo “problemas burocráticos” en el cielo, en lo que es una alusión directa al proceso de la Unión Soviética, de degeneración de aquella revolución que dirigieron Lenin y Trotsky, ¿no?
CW: Sí, sí. Así es.
DP: Ahora, en relación al presente, porque vos decís “qué diría hoy, qué haría hoy Marx si estuviera acá”, nosotros hace un rato comentábamos con el equipo acá de la radio que hace dos días salió una nota en el diario español El País, titulada “La segunda juventud de Marx”, donde –no casualmente– comenta la crisis económica actual, comenta las movilizaciones, la situación de la juventud protestando, los indignados, etc., y también plantea que, “a ambos lados del Atlántico” la obra Marx en el Soho viene teniendo numerosas, decenas de funciones. No menciona justo “la nuestra” pero está claro que al decir “en Europa y en América”…
CW: Es que se da en todo el mundo. Hace poco estuvo acá en Argentina, en la ciudad de La Plata, un actor peruano –antes había estado un actor cubano– que viene haciéndolo hace muchos años a Marx en el Soho, en Centroamérica y en América del norte también… se está dando en todo el mundo: esta obra es una obra que es, naturalmente, ¡necesaria!
En Argentina somos los únicos que la estamos haciendo. Pero lo que está pasando con Marx en el mundo es extraordinario: ha vuelto a las universidades, como libro de consulta permanente en todas partes, ha vuelto a los diarios, como vos bien lo estás mencionando… ha vuelto al debate. Todo el mundo está diciendo algo respecto al análisis de Marx sobre la realidad del capitalismo; que esto lo predijo –la dialéctica de Marx–; Marx dijo que el capitalismo estaba cavando su propia tumba. Y esto es lo que está ocurriendo. No sabemos cuántos años más va a tardar en cavarla, ni qué vendrá luego, no lo sabemos; pero sabemos que esto que está pasando ahora no es una “crisis de bancos”; no es una “crisis financiera”: es una crisis terminal del capitalismo.
DP: Además, una cosa que me gustaría destacar para la audiencia es cómo la han aggionardo a la obra: así como Howard Zinn en 1999 plantea cómo Marx ve la situación en los Estados Unidos ustedes –recuerdo particularmente la función del 2009– también lo han hecho y ponían a Marx leyendo la crisis económica de los Estados Unidos, y entonces Marx leía un fragmento de un diario y lo asombraba que lo dieran por muerto (y a sus ideas, y a sus denuncias al capitalismo) y entonces tu personaje grita exaltado “¡Pero acá hay gente durmiendo en las calles, en carpas, en los automóviles!”.
CW: Exactamente. Porque en esos momentos, cuando estrenamos la obra en Boedo, había ocurrido esta explosión de la “burbuja inmobiliaria” en los Estados Unidos, y se habían producido verdaderas “ciudades-carpa”… La gente vivía en carpas: cientos de miles de personas en Estados Unidos. Y eso para nosotros es lo que tenía que ver Marx caminando por las ciudades.
¿Ahora qué es lo que ve acá? Algo que todo el mundo reconoce, que es la gente durmiendo en las calles. Todo el tiempo. Cada vez vive más gente en las calles; en todas las ciudades, y en Buenos Aires es la mayor [cantidad]. Es alucinante…
MP: Bueno, en relación a lo que vos decís sobre Marx y la vigencia de sus ideas, no por casualidad se volvieron a editar el Manifiesto Comunista, el Capital
CW: Permanentemente hay reediciones. Permanentemente…
MP: Yo quería resaltar algo. Fui el sábado pasado y me gustó muchísimo, tu interpretación, Carlos, y quería una de las partes cuando Marx, tu personaje, se refiere a la Comuna [de París], exaltadísimo, con una pasión bárbara, a la rebelión de los esclavos insurrectos tomando el poder, aunque fue una experiencia que duró poco; incluso cómo relatás por qué peleaba esa comuna…
Por ejemplo: que los funcionarios ganen lo mismo que un trabajador… Cosa que uno ve hoy, cómo es la casta política, cómo viven y cuán alejados están del común de la gente, del trabajador…
CW: Absolutamente. Marx recuerda el episodio de la Comuna de París porque realmente fue un estallido popular, social, interesantísimo; un experimento muy interesante donde confluyeron allí, en la Comuna, distintos pensamientos; muchos de ellos encontrados también, no vayan a creer que todo era “un orden”… no.
MP: Y no: ¡fue una revolución!…
CW: La Comuna de París tenía entre sus miembros dirigentes muchos enfrentamientos, muchas distintas visiones acerca de cómo tenía que avanzar ese proceso; pero lo que está claro es que por primera vez el pueblo pudo tener sus propias leyes; eso es algo impensado en aquellos tiempos –imaginémonos lo que fue–. Ahora sigue siendo impensado que nosotros tengamos nuestras propias leyes: miremos lo que pasa con la educación en la Argentina, que están “recortando” todo; lo que pasa con la salud; lo que pasa con los transportes; lo que está pasando con la tercerización del trabajo…
DP: Es una vida muy precaria…
CW: Sí. Si nosotros pudiéramos tener nuestras propias leyes esto no pasaría…
Por eso Marx está tan exaltado recordando aquel episodio, y él dice que “había mucho del socialismo que yo soñé” en aquella revolución… cosa que no pasó lamentablemente en los años posteriores… Al menos se toma el trabajo Marx de criticar a Stalin, porque realmente lo que pasó en la Unión Soviética con el stalinismo fue absolutamente un desastre.
DP: Así es: todo lo contrario a lo que Marx planteaba y nos plantea hoy en el presente…
Carlos, te agradecemos la comunicación telefónica, y desde ya que te esperamos el próximo sábado o el otro en el piso de la radio…
CW: Y yo los espero en el teatro; esta noche…
MP: …recordanos dónde se está dando la obra, en qué teatro, qué días…
CW: Estamos en el auditorio del “Teatro SHA”, en la calle Sarmiento 2255, los viernes y los sábados a las 21 horas.
MP: Bueno, muchas gracias Carlos por la comunicación, por esta charla tan amena que hemos tenido, e interesante.
CW: Chau, gracias a todos, saludos; y espero poder estar pronto allí con ustedes para saludarlos personalmente.

Acerca de la obra ‘Marx en el Soho’

* A modo de aviso: esta breve reseña fue publicada en 2009 en La Verdad Obrera, y la republico porque mañana estaremos en el programa radial Pateando el Tablero entrevistando a Carlos Weber, protagonista de este “unipersonal” de Howard Zinn, que está nuevamente sobre tablas.

 

ACERCA DE LA OBRA DE MARX EN EL SOHO

La plena vigencia de un retorno

Fecha: Jueves 25 de junio de 2009

Por: Demian Paredes

 

“Pretendemos con este trabajo un encuentro con un ser humano que dedico su vida a crear una herramienta que le permita al hombre construir una sociedad más justa.
Tal vez nos sirva para intercambiar opiniones frente a la tarea que seguramente tenemos por delante”
Manuel Callau, director de la obra

 

Aún quedan dos funciones –hasta nuevo aviso- para ver la obra Marx en el Soho, escrita por el historiador y ensayista norteamericano Howard Zinn. En el teatro Pan y Arte del barrio de Boedo (Boedo 878), Carlos Weber (bajo la dirección de Manuel Callau), encarna a Karl Marx, que regresa del “cielo” (tras una fuerte protesta contra la burocracia que lo administra) a la Tierra, para hablar –poco más de una hora- con el público presente.

Producto de un “error burocrático” Marx regresa al Soho; pero no al inglés que compartió varios años junto a su familia, sino al Soho de Nueva York. No obstante esto, la miseria de esta “gran ciudad” (repleta de pobres y mendigos) sirve como ejemplo de que todas las voces que dieron por “muerto” y “fracasado” su proyecto de construir la sociedad socialista y comunista están equivocadas. Aggiornado a los últimos acontecimientos, Marx lee la crisis mundial que comenzó en los Estados Unidos bajo el mandato de Bush, y continúa en el de Obama, como un gran fraude donde billones de dólares del sistema estatal van al rescate de las empresas privadas y grandes bancos (como así de los “superdirigentes” de las compañías y sus “inútiles jerarcas”) en desmedro de los intereses del resto de la sociedad. ¡El robo de la riqueza producida, gracias a la propiedad privada de los medios de producción y el rol de los gobiernos y el Estado, es fuertemente denunciado por el mismo Marx 150 años después!
Todo un momento está dedicado a diferenciar sus postulados de la experiencia de la URSS: Marx nos dice que la perspectiva del socialismo y el comunismo está totalmente opuesta a quienes, en su nombre, fueron capaces de asesinar a sus propios compañeros de militancia por “diferencias”; Marx denuncia a Stalin como un usurpador burocrático que degeneró toda la experiencia del Estado obrero ruso.

En un vigoroso diálogo que combina sus principales postulados teóricos y políticos (la denuncia al sistema como generador de una riqueza inmensa en el plano social, pero que se acumula en sólo un pequeño sector de dueños y propietarios; la necesidad de que los trabajadores de todo el mundo se unan; pensar la sociedad socialista como una “dictadura del proletariado” donde todos los trabajadores “ejerzan su propio gobierno”, entre otros), con sus vivencias de militancia (las discusiones con Bakunin, la experiencia de la Comuna de París de 1871) y sus vicisitudes personales (la pobreza que sufrió –y la ayuda de su camarada y amigo Engels-, la muerte de tres hijos, la relación con su esposa Jenny, etc.), Karl Marx “se pinta a sí mismo” (incluyendo toques de humor e ironía), en toda su integridad: como un ser humano que hizo lo más subversivo que se puede hacer en la vida: decir la verdad. Esta es una obra sumamente recomendable, que con un diálogo sencillo y directo, replantea las principales denuncias y perspectivas contra el sistema capitalista, en pos de que todos los explotados (que incluye además de la clase trabajadora a intelectuales y artistas: todos transformados en mercancías) se unan para cambiar esta sociedad de pura miseria.


Howard Zinn (1924). Historiador y ensayista, es reconocido por su libro La otra historia de los Estados Unidos (A People’s History of the United States). Como dramaturgo, se interesó en el teatro desde la década del ’60. Su obra sobre la anarquista estadounidense Emma Goldman, llamada Emma, representada en EE.UU., Inglaterra y Japón. Este año se estrenó la primer versión en español en Bilbao (España)1 . Su Marx en el Soho lo comenzó a escribir en 1989 y se estrenó en 1995 en el Church Street Theater de Washington, D.C. (luego se representó en el Carleton Collage, en la Universidad Estatal de Mankato, en Minnesota y en el Broadway Arts Center de Asheville, Carolina del Norte. También se leyó en la Universidad de Boston, Massachussets). Desde esa fecha ha recorrido varios países, entre los que se encuentran los últimos años Cuba2 , Costa Rica3 , Venezuela, Perú y Argentina. 
En nuestro país, la versión de Callau y Weber se representó en La Plata, en el Auditorio de Bellas Artes y en ATE Capital en 2007; en el Teatro Municipal de Morón en 2008; y en varios lugares este año.


Manuel Callau. debuta en teatro con El Oso y Pedido de Mano de Antón Chejov en 1969. Participa como actor en más de 50 obras. Trabajo con muchísimos directores: entre otros Raúl Serrano, Rubens Correa, Francisco Javier, Jaime Kogan, David Amitin, Javier Margulis, Omar Grasso, Laura Yussem, Héctor Tealdi, Rubén Schumacher, Ferran Madico, Villanueva Cosse.

Debuta en cine con El agujero en la pared y filma más de 20 películas. En TV participa en: Hombres de Ley, La Fiesta, De Poeta y de Loco, Alta Comedia, Amigos son los amigos, Tiempo final y Gasoleros, entre otros.

Su versión de Marx en el Soho fue estrenada este año el 1º de mayo; de ella dice el director: “Un viaje inesperado y fantástico de Karl Marx a nuestros días nos hace recorrer con humor chispeante, agudo e inteligente, momentos que nos permiten echar luz sobre su vida familiar y su magnífico legado, que tal vez nos ayuden a comprender mejor lo que hoy ocurre en el mundo. (…) observando el fracaso del neoliberalismo para proyectar y consolidar una sociedad que le permita al hombre ser y vivir mejor, entendemos oportuno echar una mirada sobre este Karl Marx que nos propone Howard Zinn, tan humano, contradictorio, con mucho sentido del humor y alejado de todo dogmatismo. En momentos en que la pobreza aparece como inevitable y hasta necesaria ó se habla en términos estadísticos, de desocupación, hambre, violencia”4 .

Carlos Weber. Egresado de la Escuela Superior de Teatro de La Plata. Discípulo de Raúl Serrano, con quien se formó en actuación, dirección y pedagogía teatral.
Docente fundador de la Escuela de Teatro de Buenos Aires (que dirige el mismo Serrano), fue profesor de la cátedra de Dirección de la “Escuela Superior de Arte Dramático, Antonio Cunil Cabanellas” (ex Conservatorio Nacional) del IUNA.

Como actor participó más de cincuenta espectáculos, entre ellos Los siete locos de Roberto Arlt, Muerte accidental de un anarquista de Darío Fó, Vestir al desnudo de Luigi Pirandello, Penas sin importancia de Griselda Gambaro y Un guapo del novecientos de Echelbaun, entre otros.

Ha puesto en escena 10 obras, actuado en 12 films y en numerosos programas de TV.

NOTAS

1 – Ver “Ramón Barea estrena en Bilbao la primera versión en español de ‘Emma’” (en www.telecinco.es/informativos/cultura/noticia/851980/851980; y www.emmadehowardzinn.blogspot.com).

2 – Allí Zinn estuvo dos veces en el año 2004, felicitando al actor Michaelis Cué Pérez.
3 – En el Festival Internacional de las Artes (2006), Cuba presentó el unipersonal de Pérez www.laventana.casa.cult.cu/modules.php?name=News&file=article&sid=3113 
4 – www.gacemail.com.ar/Detalle.asp?NotaID=12837


Video: ‘Marx en el Soho’, interpretado por Carlos Weber, con dirección de Manuel Callau

Publicado el 26/04/2013

“Marx en el Soho” es un unipersonal que invita a debatir ideas con humor e ironía. Nos lleva a pensar también en quiénes somos y en quiénes queremos ser y a hacernos cargo de ello”.