#Música: (First TV performance in 8 years) Björk (BBC Two)

 

 

 

 


björk: biophilia live trailer

Publicado el 14/08/2014

björk: biophilia live

‘biophilia live’ is a concert film by nick fenton and peter strickland that captures the human element of björk’s multi-disciplinary multimedia project: biophilia. recorded live at björk’s show at london’s alexandra palace in 2013, the film features björk and her band performing every song on ‘biophilia’ and more using a broad variety of instruments – some digital, some traditional and some completely unclassifiable. the film has already been hailed as ” a captivating record of an artist in full command of her idiosyncratic powers” (variety) and ” an imaginative stand-alone artwork” (hollywood reporter) and is a vital piece of the grand mosaic that is ‘biophilia.’

http://www.biophiliathefilm.com/

Find a screening:
http://bit.ly/bjork-screenings

a gloria production in association with one little indian + the wellcome trust

directed by nick fenton + peter strickland
produced by jacqui edenbrow
executive producers derek birkett, emma birkett + meroe candy

director of photography brett turnbull
edited by nick fenton

© 2014 wellhart ltd. / one little indian ltd.


Unas líneas sobre el (último) recital de Björk (en Argentina)

Ando retrasado en comentar en este blog algunos de los últimos recitales a los que pude asistir (anduve ocupado con algunos menesteres editoriales). Pero es imposible, además de tratar de ponerme al día –una de las obligaciones que depara todo blog–, no dedicarle algunas líneas a la presentación –la última, ya que canceló los shows siguientes– de Björk con su último disco, Biophilia.

El Centro Municipal de Exposiciones montó un escenario circular, similar al que alguna vez empleó Peter Gabriel, donde subieron la cantante, dos músicos (percusiones, programaciones electrónicas y juguetes varios) y el coro Graduale Nobili, auténticas nenúfares que rodearon (y cantaron y bailaron y saltaron y acompañaron durante casi todo el recital) a Björk.

Ahí estábamos, con el amigo y camarada Julio Rovelli, que trataba de sacar alguna foto al escenario, rodeado de instrumentos –algunas gigantes (y delicadas) cajas y “maquinarias” musicales–, y que era escrachado (Julio) por la seguridad del lugar, con un rayo láser(!?)… Pedían (los guardias “de seguridad”) que no se sacara fotos ni se filmara, ni antes ni durante el show

Avatares aparte, Björk dio un gran concierto, haciendo principalmente temas de Biophilia, y alguno que otro de sus discos anteriores. Lo que impacta –y ya suena en el primer tema, “Thunderbolt”– es la bobina Tesla, adaptada para sonar como un instrumento más: acondicionada en una bruta jaula de metal que baja desde el techo, suena la bobina, accionada por los teclados digitales, descargando hasta miles (¿millones?) de voltios, que allí (por suerte) se quedan.

Otra cosa a destacar es la interpretación de “One Day”: Björk junto al acompañamiento de Manu Delago, el percusionista austríaco, con hang. ¡Impresionante versión!

En definitiva, la música islandesa sigue innovando, intentando en este caso producir una “obra orgánica” que incluye interacción con los oyentes (con las aplicaciones de IPad para crear música, por ejemplo) y un concepto artístico donde se pretende que Biophilia fusione la música, la vida (la naturaleza) y la tecnología. Esta última salta a las claras en el concierto: pantallas táctiles, que son tocadas, golpeadas, arañadas o acariciadas (y suenan, por supuesto, fieles a la intensidad del intérprete); instrumentos gigantes acondicionados para el recital y la voz (las voces) cantante(s); pantallas de video que “ilustran” cada tema –y acompañan sus ritmos–. Sin embargo tal vez sea “un poco demasiado” que el conocido científico naturalista David Attenborough anuncie al comenzar el show, con su voz grave, de documental, que “Estamos al borde de una revolución…”.

Más allá de los sueños cándidos de Björk, el recital fue muy bueno. Contundente(mente musical).

 


El tema (musical) de los viernes -y a veces sábados- (32)

Baterías, percusiones, samplers y teclados; además de una enorme orquestación (con bronces), hay en esta versión de “Bachelorette” (del disco Homogenic), de Björk, en vivo en 2007.

(Una versión anterior, a puro chelo y violines, en la TV, acá. Y acá, pueden bajar todos los discos de la cantante y compositora -y actriz; al menos por una vez- islandesa.)


Björk: la artista y su actitud punk

Leemos: “Como oyente, ¿de qué modo se enfrenta usted a la música?

La música es algo bastante simple. Te hace sentir bien, la necesitas, la disfrutas… Y eso sí que es simple. Nada la destruirá. Creo que esto de la música grabada durará. Pero a lo mejor peco de romántica.

¿Es posible seguir siendo punk cuando uno es millonario y famoso? Depende de lo que se entienda por el término. Nunca me gustó la música punk en sí misma, sino más bien la infraestructura, la autosuficiencia… Se trataba más bien de no ir de víctima por la vida. Si quieres sacar un álbum, hazlo por ti mismo y no te lamentes por las esquinas. En ese sentido me sigo sintiendo así. Nunca seré una víctima.

Pero no negará que se halla en la posición afortunada de la estrella a la que nadie osa contradecir en nada...

Yo pagué por la grabación de Biophilia, siempre he sido capaz de hacerlo con las ventas del álbum anterior [toca madera]. No salgo tan cara, compongo con mi ordenador portátil en casa, no me gusta escribir en un estudio. Así que no resulta tan costoso, comparado con según qué cosas… Conseguí un premio en Suecia [el Polar], con ese dinero pagué la construcción de los instrumentos empleados en el álbum. Y la gente que ha ideado las aplicaciones, bueno, con ellos alcancé un acuerdo y nos repartiremos las ganancias a medias.

¿Diría que la recesión ha colocado el hecho de la producción artística en un lugar más sensato? Absolutamente. Coja el ejemplo de estos genios de la informática que me han ayudado en este proyecto. Los busqué por todo el mundo, nos reunimos en mi restaurante favorito de Reikiavik y les expliqué mi pretensión; a todo el mundo le resultó una buena idea. Pero no estaba planeado de antemano. En otro tiempo, en ese mundo que pretendían los fanáticos de las fábricas de aluminio, no habría sido posible.

¿Podría explicar el concepto del álbum para que lo entendiese su padre, el viejo electricista permanentemente afiliado al sindicato?

Es solo un álbum. Para mí, eso es lo más importante. Cuando comencé a componerlo tenía una aspiración: escribir música en horizontal, con una pantalla táctil. Era la consecuencia lógica de mis experimentos con instrumentos como el lemur. No existían los iPads en aquella época. Empecé a volcar mis sentimientos acerca de la musicología en una pantalla. Me forzó a escribir canciones de una nueva y fascinante manera. Luego, dos años después, salió el iPad y entonces fue una sorpresa. Nos permitió terminar, entregar al oyente, un disco en el formato de la pantalla táctil, el mismo en el que fue concebido. ¿Cree que mi padre lo habría entendido?

Una de las grandes conquistas de la tecnología últimamente es su enorme capacidad para llegar a todos, pero imaginemos que su padre aplicara la dialéctica marxista… ¿No será todo esto una burda plusvalía para lograr vender discos ahora que no hace falta pagarlos?

No lo creo. Para mí la decisión fue bastante idiosincrásica. Llevo toda la vida imaginándome la música sobre una superficie plana, con colores que se identifican con las notas. Por ese motivo imaginará que las posibilidades que brinda un iPad se me antojaron como una revelación. Siempre he escrito melodías mientras camino por la calle, nunca empleé el piano o la guitarra. Ahora tengo un aliado inesperado en esos cacharros. Las aplicaciones pueden ser positivas para hacer que los músicos atraviesen barreras que nunca creyeron que superarían. Es un nuevo tipo de tecnología, cuya virtud es que ya no es burda como solía. Le aseguro que no lo he hecho para ganar dinero. Creo que es una revolución la pantalla táctil para asuntos como la educación. Imagine las posibilidades para los niños disléxicos. Albert Einstein lo era. Y Walt Disney. Son gente con una enorme capacidad para las tres dimensiones. Cuando yo iba al colegio, el 90% del tiempo se lo dedicábamos a los libros. El resto lo repartíamos entre un poco de carpintería, las clases de coser… Hoy eso ha cambiado. Creo, por tanto, que es obligación de los músicos hacer su arte más táctil e intuitivo.”

* Largo reportaje (sobre política, economía y, por supuesto, música) a Björk, que sacó nuevo disco.

Completo acá.