Salvador Elizondo “leyó y escribió hasta tres días antes de su deceso”

Rinden homenaje al multifacético creador en su décimo aniversario luctuoso

Presentan Diarios 1945-1985, libro con sus textos íntimos, coordinado por Paulina Lavista

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A 10 años de su fallecimiento Salvador Elizondo es conmemorado con la publicación de sus diarios por el FCE y la apertura de una muestra sobre el autor de Farabeuf en la librería Rosario Castellanos (Tamaulipas 202, esquina Benjamín Hill, colonia Hipódromo Condesa)
Foto Paulina Lavista
Mónica Mateos-Vega

Para rendir un homenaje al escritor Salvador Elizondo (1932-2006), a 10 años de su fallecimiento (que se cumplen el 29 de marzo), el Fondo de Cultura Económica (FCE) presentó la noche del martes el libro Diarios 1945-1985.

Se trata de una selección de los textos íntimos y personales que el autor plasmó en más de cien cuadernos.

Además se inauguró en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa una exposición dedicada a quien se consideraba un artesano del lenguaje.

Su máquina de escribir Olivetti; el último de sus diarios, donde hay una anotación realizada tres días antes de morir, fotografías, así como acuarelas y dibujos creados por Elizondo, forman la muestra que abarca desde la infancia hasta la madurez del autor de El grafógrafo.

Sus diarios, una constante

La viuda del escritor, la fotógrafa Paulina Lavista, tuvo a su cargo la coordinación del libro, así como la selección del material que lo integra. Durante la presentación recordó que vivió con Salvador Elizondo 37 años y “con admiración lo vi escribir día a día en unas libretas grandes que él mismo diseñó, al tamaño de su caligrafía.

Aunque paradójicamente muchos críticos lo tildaron de ser un escritor poco prolífico, hoy me permito desmentirlos radicalmente, considerando su legado literario y artístico. Mi misión es salvaguardar y difundir su obra.

El escritor comenzó sus diarios a la edad de 11 años, “cuando fue enviado a un internado militar en California, a causa de un complicado divorcio de su padres, experiencia que narrará en su libro Elsinore. Sin saber una jota de inglés, pero sí de alemán, pues su destino desde los tres años de edad fue vivir cambios de vida muy contrastantes entre Europa, Canadá, Perú y un México que le fue siempre entrañable. Pasó casi cuatro años en la escuela militar, de donde salió con el grado de teniente.

“Salvador tuvo muchas vocaciones hasta estacionarse en la escritura, pero hubo una constante, sus diarios. Me parece que en Elsinore, cuando cursaba el quinto año de primaria, en la soledad del súbito destierro, encontró en el cuaderno a su interlocutor. Con los diarios dialoga, le platica todo, se ríe con él, le confiesa sus defectos y pecados, sus penurias, su vida literaria y muchas veces, en ese diálogo con el cuaderno, se le ocurre el germen de sus textos.

“Sin embargo, no son los únicos cuadernos que lleva. Salvador era muy ordenado y tenía otro cuadernos que en inglés denominaba literary writings, donde escribía con precisión y sin titubeos, de un plumazo, casi sin tachaduras, limpiamente, alla prima, toda clase de textos, de ficción, ensayos, artículos para el periódico, etcétera; siempre manuscritos.

“Además tenía otros pequeños cuadernos que tituló Noctuarios,porque decía que de día se pensaba de otra manera que de noche. Además de pasarse buena parte del día escribiendo en sus cuadernos o pasando a máquina sus textos, leía durante horas con gran concentración. Me decía: ‘ya acabé por hoy de escribir, ahora ansío ponerme a leer’.

“A veces acabábamos en el oculista porque le salían tremendas perrillas. ‘Son de tanto leer, debe descansar la vista, señor Elizondo’, recomendaba el médico, pero jamás lo hizo; leyó y escribió hasta tres días antes de su deceso. Murió muy plácidamente, oyendo el Requiem de Fauré, pasó del sueño a la muerte sin ningún estertor. Falleció como el gentleman que siempre fue”, concluyó Lavista.

Autor imprescindible

Diarios 1945-1985 es un libro impreso a dos tintas, ordenado cronológicamente en 12 capítulos, en el que se descubre, principalmente, a un gran lector, a un incipiente escritor, a un gran filósofo.

La edición y curaduría de esa obra (que recibió el premio al Arte Editorial 2015, que otorga la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana) estuvo a cargo de Gerardo Villadelángel, quien participó en la presentación, en compañía del poeta Armando González Torres y el director del FCE, José Carreño Carlón.

Este último puntualizó que Salvador Elizondo es un autor imprescindible, quien dedicó gran parte de su juventud a las artes plásticas. Ha sido considerado el ejemplar único de una especie inclasificable en el universo de nuestra cultura, gracias a su singular obra y su manera tan personal de concebir la escritura.


Pixies: nuevos temas para un nuevo disco

De una entrevista publicada hoy en el diario mexicano La Jornada al baterista de los Pixies, David Lovering:

–¿Están trabajando en material nuevo?

–Sí, de hecho, antes de que vayamos a la ciudad de México voy a trabajar en la preproducción de música nueva. Básicamente hicimos Indie Cindy (su disco de 2014) y esto es lo que sigue, porque supimos, al publicar ese disco, que todavía éramos una banda, por eso decidimos intentarlo de nuevo y comenzamos a trabajar en música nueva. Hasta ahora, puedo decirlo, tenemos 14 o 15 canciones, y quizá tengamos más cuando empecemos a grabar. Son canciones que me gustan mucho, incluso más que las de Indie Cindy. Estoy muy feliz. A la gente le gustará.

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Nuevo libro de Alberto Manguel: curiosidad&lectura

Leemos en el diario español El País, en el suplemento Babelia:

La curiosidad según Manguel

El escritor argentino se embarca en un singular y ambicioso viaje que abarca la pluralidad de sus intereses, sus vivencias personales y su vida dedicada a la lectura

1444408667_870047_1444409933_sumario_normalPodría sonar raro que un autor entre cuyas actividades figura la de traductor, y que como tal ha vertido al español algunos libros, sea en esta ocasión él mismo traducido al idioma del país que le vio nacer. No lo es, sin embargo, para quien sepa algo de este nómada escritor, que nació en Buenos Aires, creció en Tel-Aviv, donde su padre era embajador de Argentina, y ha vivido en Francia, Inglaterra, Italia, Tahití y Canadá, donde reside desde hace más de dos décadas y cuya nacionalidad adoptó. De hecho, la obra de Alberto Manguel es tan variada como la de su peripatética existencia: ficción y no ficción, teatro, antologías y traducciones.

Una historia natural de la curiosidad, la obra que ahora publica Alianza Editorial, tiene un poco de todo esto, de sus plurales intereses, de sus vivencias personales, que afloran constantemente, y de una vida dedicada a la lectura, a la lectura con mayúsculas; esto es, a la de las grandes obras de la literatura y del pensamiento (también, claro, a otras no tan selectas).

Es difícil encasillar este libro —de lectura no necesariamente fácil—, yo diría que precisamente por su grandeza, por la ambición que anima todas y cada una de sus páginas. Pero hay dos ejes que lo vertebran: la curiosidad —“tengo curiosidad por la curiosidad” anuncia desde el principio— y la Divina Comedia de Dante, un libro al que, confiesa Manguel, llegó tarde, “justo antes de cumplir los sesenta” y que “desde la primera lectura, se convirtió en ese libro absolutamente personal y, al mismo tiempo, carente de horizontes”.

“Una de las experiencias compartidas por la mayoría de los lectores”, escribe, “es el descubrimiento, tarde o temprano, de permite como ningún otro una exploración de uno mismo y del mundo, que parecer ser inagotable y que, al mismo tiempo, enfoca la mente en los detalles más minúsculos, de una manera íntima y singular. Para algunos lectores, ese libro puede ser un clásico reconocido, como las obras de Shakespeare o Proust, por ejemplo; para otros, es un texto menos conocido o que concita un reconocimiento menos generalizado, pero que por razones inexplicables o secretas, resuena en ese lector con un eco profundo. En mi caso, a lo largo de mi vida, ese libro único ha ido cambiando; durante muchos años fueron los Ensayos de Montaigne o Alicia en el País de las Maravillas, las Ficciones de Borges o el Quijote, Las mil y una noches o La montaña mágica. Ahora no lejos de la proverbial ‘edad avanzada’, ese libro que para mí lo abarca todo es la Divina Comedia de Dante”.

Coherentemente con su preferencia, cada uno de los 17 capítulos de estaHistoria natural de la curiosidad se abre con una lámina de la Divina Comedia, a la que sigue el título, siempre una pregunta: ‘¿Qué es la curiosidad?’, ‘¿Qué queremos saber?’, ‘¿Cómo razonamos?’, ‘¿Cómo vemos lo que pensamos?’, ‘¿Cómo preguntamos?’, ‘¿Qué es el lenguaje?’, ‘¿Quién soy?’… Como se ve, preguntas no triviales, preguntas que atraviesan constantemente los infiernos, paraísos y purgatorios personales de todos los humanos, no importa cuál sea su condición social o cultural. Preguntas que han ocupado las vidas de pensadores de todo tipo, filósofos, científicos, historiadores, ensayistas… y que permiten a Manguel reflexionar acerca de los grandes libros y autores de la historia de la humanidad: Homero, Sócrates-Platón, los textos de las grandes religiones, Virgilio, santo Tomás de Aquino, Galileo, Hume, Goethe, Dickens, Dostoyevski, Joyce, Rachel Carson, Primo Levi, Oliver Sacks…, además, por supuesto, de sus queridos Montaigne, Lewis Carroll, Borges, Cervantes y Thomas Mann Y así, como si se tratara de un oscilante e imprevisible camino, que responde al diseño de una mente a la vez juguetona y profunda, insegura en la seguridad de que lo más importante es la curiosidad, pasan por los ojos del lector, hacia el depósito insondable de su mente, los grandes temas de la humanidad: justicia, guerras, enfermedad, vida y muerte, esclavitud, culturas e identidades sociales o de género, amor, orgullo, avaricia, cambio climático, Dios, bombas atómicas o Auschwitz.

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Cuba: Homenaje a Tununa Mercado en la UNEAC

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La querida escritora argentina Tununa Mercado, reconocida como una de las más grandes representantes de la literatura argentina contemporánea, está de vuelta en Cuba. Esta vez la ha convocado el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar, al que ha sido invitada como jurado.
Su presencia en La Habana logró reunir a un grupo de reconocidos escritores y amigos cubanos en la tarde del martes 25 de agosto, quienes la recibieron en la sala Rubén Martínez Villena de la UNEAC para rendirle homenaje por su persistente y fructífera trayectoria literaria. Se encontraban presentes los Premios Nacionales de Literatura Miguel Barnet, Roberto Fernández Retamar, Eduardo Heras León y Pablo Armando Fernández, acompañados de Abel Prieto, Zuleica Romay, Alex Pausides, Aitana Alberti y Adelaida de Juan, entre otros.
Luisa Campuzano, al hacer las palabras de elogio y bienvenida, recordó que su primer libro de cuentos titulado Celebrar a la mujer como a una pascuarecibió en 1966 una Mención del Premio Literario Casa de las Américas y, desde entonces, ha tenido un vínculo muy estrecho con Cuba y sus colegas de la isla.
Resaltó que haya sido una de las primeras mujeres escritoras que se lanzó de modo brillante, con una literatura de excelente lenguaje y simbología, a presentar el tema del erotismo en todas sus dimensiones y a erotizar todas las maneras de la existencia humana. Pero su obra como narradora y ensayista no se limita a ello, pues abarca una amplia diversidad de temas, desde la historia de su país, su idiosincrasia y la realidad del continente, los temas relacionados con su condición de mujer – llegando a ser editora de la revista Fem, una de las primeras revistas feministas latinoamericanas – hasta uno de los temas más difíciles de la literatura del continente: el exilio y el regreso.
Tununa agradeció emocionada el recibimiento y ni un apagón momentáneo en la sala pudo disuadir la magia del encuentro, cuando recordaba dos visitas anteriores a Cuba: en 1994 al ser invitada para formar parte del jurado del Premio Casa de las Américas y en 2007 para la Feria del Libro de La Habana.
“El tema de la memoria circula en todo lo que yo escribo, cada vez más estoy buscando esa interlocución con cosas que sucedieron”, indicó al referirse a su obra; y señaló que la cuestión erótica no desaparece, porque más que una temática la considera como una forma de escritura, y que el feminismo no lo presenta como alegato, sino entretejido en historias que tienen que ver con la justicia y el respeto.
Tuvo tiempo para compartir con sus amigos cubanos sobre cuanto quiso reflexionar: sobre su recorrido por La Habana Vieja para disfrutar de su “esplendor fragmentado”, sobre la contagiosa música cubana que percibe como un “despertar del cuerpo”, sobre la actualidad argentina y los medios de prensa que calificó de “canallas”, dedicados a manipular la información; sobre arraigos, desarraigos, pérdidas y regocijos en el regreso.
Pero dejó claro que estaba feliz de volver a lo que denominó “el fervor de La Habana”, para compartir la fuerza de su gente y de su arte. Y también tuvo tiempo para regalar, al vuelo, un sublime pensamiento literario: “escribir es delinear ese cubo en el que la persona se refugia y recluye para entender cuál es su naufragio, de cuáles fronteras ha sido arrojada y en cuáles arrecifes podría trabar su ancla, para no perecer en el desarraigo”.

 

Nilda Mercado – “Tununa“, apodo con el que la llaman desde pequeña – nació en Córdoba, Argentina, el 25 de diciembre de 1939. Estudió la carrera de Letras en la Universidad Nacional de Córdoba y en 1964 se mudó a Buenos Aires. Durante algunos años se trasladó a Francia junto con su esposo, el también escritor Noé Jitrik, y sus dos hijos. Publicó su primer libro de relatos Celebrar a la mujer como a una pascua en 1967.
Regresaron a la Argentina en 1970 y al año siguiente comenzó a trabajar como periodista en el diario La Opinión. En 1974 Noé Jitrik viajó a México para dar clases durante seis meses pero, debido a la dictadura, el viaje se convirtió en exilio y no pudieron regresar a su tierra natal hasta 1983.
Durante sus años en México trabajó en la prensa de la Dirección de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes. A lo largo de su carrera ha sido distinguida con una Beca Guggenheim y diversos galardones. En 2007 ganó el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela Yo nunca te prometí la eternidad.
La escritora y promotora cultural Basilia Papastamatiu, artífice del encuentro y quien fuera distinguida por Miguel Barnet como la palanca que ha movido el Premio Cortázar al nivel que merece, hizo la invitación para la entrega de estos premios en la tarde del miércoles 26 de agosto en la sala Federico García Lorca del Centro Dulce María Loynaz, cuando podrán compartir nuevamente con la escritora argentina y los demás miembros del jurado.

Publicado en: http://www.uneac.co.cu/noticias/homenaje-tununa-mercado-en-la-uneac


El espionaje británico sobre Doris Lessing: “Atractiva, convincente y peligrosa”

Leemos hoy en el diario mexicano La Jornada:

La escritora fue vigilada durante 18 años por el servicio de inteligencia británica, revelan

La operación comenzó en 1944, según documentos revelados en los Archivos Nacionales de Kew

El MI5 la consideraba sospechosa por su odio profundo, al punto del fanatismo por las políticas estilo apartheid de Rodesia del Sur y por sus simpatías por el comunismo

Cahal Milmo
The Independent

A principios de 1956, un oficial de la rama especial de Scotland Yard expresó la sospecha de que cierto departamento de Kensignton se usaba para propósitos inmorales. El fundamento más importante de su inquietud eran las frecuentes visitas depersonas de varias nacionalidades y que la residente femenina era unaconocida comunista.

La potencial quintacolumnista que regenteaba la aparente casa de mala nota no era otra que Doris Lessing, para entonces ya una novelista notable, y los estadunidenses, chinos, indios y negros que visitaban su casa asistían para discutir los puntos finos de la literatura izquierdista y el marxismo.

Más tarde Scotland Yard reconoció a regañadientes que la acusación de mantener un burdel carecía de fundamento. Pero fue apenas uno de tantos episodios en una operación de 20 años del MI5 y la inteligencia británica para tener a Lessing –quien figura entre los novelistas ingleses más influyentes y en 2007 se convirtió en la receptora de más edad del Nobel de Literatura– bajo vigilancia como subversiva sospechosa.

“Atractiva, convincente y peligrosa… indómita…”

Documentos revelados este viernes en los Archivos Nacionales de Kew, en Londres, señalan cómo la novelista, que pasó sus años de formación en Rodesia del Sur, fue espiada durante por lo menos 18 años, en los que también se interceptó su correspondencia. La operación comenzó después de que se decretó que había adquirido un odio profundo por las políticas estilo apartheid de la colonia británica y se volvió simpatizante comunista.

Lessing fue una entre muchos académicos e intelectuales izquierdistas cuyos contactos con el Partido Comunista de Gran Bretaña (PCGB) durante la guerra fría atrajeron la atención del MI5. El servicio de seguridad interna colocó micrófonos ocultos en la sede del partido en Londres, y puso cajas telefónicas en los alrededores para escuchar las llamadas de activistasenterados de la vigilancia.

Pero al parecer los espías tanto en Gran Bretaña como en las posesiones coloniales que le quedaban consideraban a Lessing una amenaza especial. Rastreaban de cerca sus viajes a ubicaciones desde Checoslovaquia hasta el sur de África, donde un aviso desde Londres de su visita ocasionó que se le prohibiera la entrada durante muchos años a Sudáfrica en la era del apartheid.

Una fuente del MI5 declaró a sus controladores que la novelista debería ser considerada una “mujer atractiva, convincente y peligrosa… indómita… y no dispuesta a hacer nada contra cualquier forma de comunismo”.

El escrutinio de la escritora comenzó en 1944, cuando oficiales de inteligencia coloniales británicos se quejaron de un club del libro pro comunista que Lessing dirigía en Rodesia junto con su segundo marido, Gottfried Lessing, refugiado judío. Un memorando a Londres señalaba: El tono general del club se reporta como muy de izquierda, y se afirma que la mayoría de los temas de discusión terminan por lo regular en un tono antibritánico, anticapitalista y antimperialista.

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Shakespeare tal vez fumó mariguana, revela estudio realizado en Sudáfrica

Leemos hoy en el diario La Jornada:

Residuos en pipas del dramaturgo fueron analizados con una técnica avanzada en Pretoria

Shakespeare tal vez fumó mariguana, revela estudio realizado en Sudáfrica

Captura de pantalla 2015-08-10 a la(s) 17.30.06Los artículos, de más de 400 años de antigüedad, se hallaron en el jardín del escritor

Además de los resultados del análisis, se detectan referencias a que usó cannabis: en algunos de sus sonetos escribe acerca de la droga; uno de los versos habla de la invención en una yerba notable

Francis Thackeray
The Independent

La tecnología forense de origen sudafricano más avanzada se ha usado para probar y develar el misterio de lo que se fumaba en las pipas de tabaco usadas en el jardín de William Shakespeare en Stratford-upon-Avon.

Residuos de las pipas de barro de más de 400 años de antigüedad del jardín del dramaturgo fueron analizados en Pretoria utilizando una avanzada técnica llamada espectrometría de masa de cromatografía de gases.

Durante el estudio forense se identificaron y cuantificaron químicos de los hornillos y las cañas de pipas excavadas en el jardín de Shakespeare y áreas adyacentes. Los artefactos para el estudio fueron prestados por el Fondo del Lugar Natal de Shakespeare.

La técnica del gas es muy sensible a residuos que se pueden preservar en las pipas aun si se fumaron hace 400 años.

En el siglo XVII había varios tipos de tabaco, entre ellos la nicotiana de Norteamérica (del que se obtiene la nicotina) y la cocaína (Erythroxylum), obtenido de las hojas de la coca peruana.

Se ha afirmado que sir Francis Drake pudo haber llevado hojas de coca a Inglaterra después de su visita a Perú, así como sir Walter Raleigh llevó hojas de tabaco (nicotiana) desde Virginia, en Norteamérica.

En un número reciente de la revista Country Life, Mark Griffiths ha estimulado gran interés por Herbal, de John Gerard, publicado en 1957 como libro de botánica, que incluye imágenes grabadas de varias personas en el frontispicio. Una de ellas (citada como el cuarto hombre) es identificado por Griffiths como William Shakespeare, pero esa identificación es cuestionable.

Es posible que el grabado represente a sir Francis Drake, quien conocía a Gerard.

Herbal, de Gerard, se refiere a varias clases de tabaco introducidas a Europa por Drake y Raleigh en los días de Shakespeare en la Inglaterra isabelina.

Sin duda existe un vínculo entre Drake y las plantas del nuevo mundo, sobre todo el maíz, la papa y el tabaco. Además, uno puede asociar a Raleigh con la introducción del tabaco a Europa desde Norteamérica (de manera notable en el contexto de la planta de tabaco conocida como Nicotiana, de Virginia y otras partes).

Lo que se encontró

Sin duda hay evidencia incuestionable del uso de hojas de coca para fumar a principios del siglo XVII en Inglaterra, con base en evidencia química de dos pipas en la zona de Stratford-upon-Avon.

Ninguna de las pipas con cocaína provino del jardín de Shakespeare. Pero cuatro de las pipas con cannabis sí venían de allí.

Los resultados de este estudio (incluidos 24 fragmentos de pipa) indicaron cannabis en ocho muestras, nicotina al menos en una, y en dos, evidencia definitiva de cocaína peruana de las hojas de coca.

Tal vez Shakespeare estaba al tanto de los efectos deletéreos de la cocaína como compuesto extraño. Es posible que prefiriera la cannabis como yerba con propiedades estimulantes de la mente.

Estas sugerencias están basadas en las siguientes indicaciones literarias. En el Soneto 76, Shakespeare escribe acerca de la invención en una yerba notable. Se puede interpretar que Shakespeare estaba dispuesto a usar yerba (cannabis como una especie de tabaco) para la escritura creativa (invención).

En el mismo soneto parece que prefiere no asociarse con compuestos extraños, lo cual se puede interpretar, al menos potencialmente, como una referencia a drogas extrañas(posiblemente cocaína).

El Soneto 76 podría atribuirse a un complejo juego de palabras relacionado en parte con las drogas (los compuestos y la yerba), y en parte con un estilo de escritura asociado con vestimentas (yerbas) y compuestos literarios (palabras combinadas para formar uno, como en el caso de la palabra Philsides (del nombre del famoso escritor y cortesano inglés Philip Sidney).

¿Shakespeare estaba pacheco?

El análisis clínico de los residuos de pipas de barro para tabaco del siglo XVII ha confirmado que en Europa se fumaba una diversidad de plantas. El análisis literario y la ciencia química pueden beneficiarse mutuamente, conjuntando ciencias y artes en un esfuerzo por entender mejor a Shakespeare y sus contemporáneos.

¿Esto prueba también que las obras de Shakespeare fueron representadas en la Inglaterra isabelina en una atmósfera llena de humo?

Bien puede uno imaginar un escenario en el que Shakespeare representó sus obras en la corte de la reina Isabel, en compañía de Drake, Raleigh y otros que fumaban pipas de barro llenas de tabaco.

***

Este artículo está basado en una nota publicada en la Revista Sudafricana de Ciencia en julio de 2015. Se publicó originalmente en The Conversation.,
Francis Thackeray es titular de la cátedra Phillip Tibias en el Instituto de Paleontología y Estudios de la Evolución en la Universidad del Witwatersrand.

Traducción: Jorge Anaya

©The Independent


Juan José Saer, a 10 años de su muerte

Captura de pantalla 2015-06-10 a la(s) 14.51.33* Hoy el diario La Nación publica una serie de notas sobre el escritor, además de las opiniones del escritor Sergio Chejfec y la de Alberto Díaz, su amigo y editor.

** Dice la nota principal:

“Con la lluvia, llegó el otoño, y con el otoño, el tiempo del vino.” Ése fue sólo el arranque que dejó escrito del séptimo y último capítulo de La grande, la que sería su novela más extensa y quizá la más ambiciosa y lograda, cuando un cáncer de pulmón se lo llevó el 11 de junio de 2005 en París. La fascinante e inmóvil gesta de retorno, condensada en una semana, del exiliado Gutiérrez a su lugar, que Seix Barral publicaría inconclusa poco después de su muerte.

Una década ha pasado desde entonces, y sin embargo Juan José Saer sigue ahí, más presente que nunca. Dónde, se preguntará el lector. ¿En la zona (1960), para jugar con los cuentos de su bautismo de fuego narrativo? ¿En el mítico lugar a medias imaginario y a medias real entre las inmediaciones de Santa Fe y su Serondino natal comparable al condado de Yoknapatawpha de Faulkner, la Santa María de Onetti o la Región de Benet, del que tanto se ha hablado, en el que transcurre toda su obra? ¿Acaso en París, donde vivió más de 40 años desde su exilio voluntario, en 1968?

Más bien Saer permanece no sólo en el centro del canon de la literatura argentina de las últimas décadas, sino también en un lugar insoslayable de la vasta narrativa en lengua española, mientras se suceden homenajes por el décimo aniversario de su muerte y su obra sigue creciendo simbólica y físicamente. De allí que su legado resulte cada vez más difícil de gestionar para las nuevas generaciones, como reconocía no hace mucho Martín Kohan: “Muchos buscamos en la literatura lo que Saer encontró de manera perfecta. Él nos plantea un desafío sólo comparable al de Borges, que es el dilema de cómo escribir después de ellos”.

Completa acá.