#Fotos: Yuyo Noé, “Mirada prospectiva” (MNBA)

* Algunas fotos de la megamuestra de Yuyo Noé, Mirada prospectiva (100 obras), en el Museo Nacional de Bellas Artes. (La muestra se mantiene abierta hasta el 20 de septiembre.)

(Hacer clic en las imágenes para agrandar.)

 


polémica ante la edición 14 de ‘Documenta’

Leemos en el diario mexicano La Jornada sobre el desdoblamiento de las sedes para la catorceava edición de Documenta, en la cual, además, participará la artista argentina Marta Minujín con un remake de su Partenón de libros:

 

La edición 14 de ese escaparate mundial del arte contemporáneo se iniciará el sábado

Documenta se desdobla; sale de Kassel, recala en Atenas y desata polémica

La crisis griega propicia abrir un espacio de imaginación, pensamiento y acción, en lugar de seguir la desoladora configuración neoliberal que se ofrece como (no) acción, opina experto

Alejandra Ortiz Castañares
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Miércoles 5 de abril de 2017, p. 4

Atenas.

La edición 14 de Documenta, gran escaparate del arte contemporáneo a escala mundial, comenzará esta vez en la capital griega.

Con el lema Aprendiendo de Atenas, dirigida por Adam Szymczyk (Polonia, 1970), tendrá su jornada inaugural el 8 de abril con una novedad: su duplicación temporal y espacial en el área quizá más problemática de Europa, lo cual desata polémicas.

Por primera vez, Documenta sale de su histórica sede en Kassel –ciudad industrial situada en el centro de Alemania– ampliando el tiempo de exhibición de tres a seis meses, acogiendo nuevo público (el del sur de Europa) y en coincidencia con la apertura de ambas sedes por cinco semanas a partir de la inauguración de la muestra en Kassel, el 10 de junio.

En 1955 el artista y arquitecto Arnold Bode (1900-1977) dio vida a Documenta con la convicción de que tras la destrucción física y moral después de la Segunda Guerra Mundial. Alemania podía redificarse desde el arte en cuanto a su facultad de introspección y análisis, y a la consecuente superación del sentimiento de pérdida.

La migración concierne a todos

Annette Kulenkampff, directora general de Documenta, explicó en entrevista con el periódico griego conservador Kathimerini que la elección de Atenas tenía que ver con la misma motivación que llevó a fundar la institución cuando el pueblo en Alemania abrumado por el presente no lograba ver un futuro. Un paralelo equivalente a la actual situación de Atenas. Nos interesaba, además, por el momento de cambio que se vive no sólo en Europa, sino en el mundo. La cuestión de la migración, por ejemplo, concierne a todos. Atenas destaca porque sus residentes no sólo tienen que lidiar con los problemas prácticos de la cotidianidad, sino también con asuntos existenciales (26/2/16, versión en inglés).

Esa decisión ubica a Atenas en el centro de atención; la crema del arte y la prensa global escribirán, abordarán su problemática, habrá debates y desmenuzarán su realidad.

Sin embargo, Grecia tiene una herida abierta; padece la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea (28 por ciento), donde los embates de las finanzas europeas (en particular la alemana) a través de la troika la ha puesto frente a una política de austeridad presupuestaria extrema, con la consecuente y brutal expropiación de sus recursos que están en manos extranjeras: terminales marítimas, aeropuertos, electricidad, ferrovías y recientemente el metro y el agua potable.

Los encargados de la empresa que distribuye el agua, durante una protesta frente al Parlamento, el pasado septiembre, tras la aprobación de un nuevo paquete de reformas, gritaban: ¡Ahora les falta vender la Acrópolis. Están malbaratando la riqueza y la soberanía del país!

Si la prensa de Alemania vio con recelo el desdoblamiento de Documenta, pues los principales patrocinadores son de ese país, el mundo del arte ateniense se ha mostrado abierto o implícitamente hostil.

En una entrevista con Spike Magazine, el ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis (casado con la artista Danae Stratou), afirmó: “Debo decir que no estoy muy contento con la idea de que una parte de Documenta tendrá lugar en Atenas. Es como un turismo de la crisis. Es un truco para explotar la tragedia en Grecia con la finalidad de masajear la conciencia de algunas personas. Es como si los ricos estadunidenses hicieran una gira por un país africano pobre, en un safari, yendo a una cruzada de turismo humanitario. Me parece ofensiva e inútil tanto artística como políticamente”.

Un antecedente de esa descentralización geográfica fue la propuesta de Carolyn Christov-Bakargiev en Documenta (13), donde había incluido en el programa lugares tan dispares como Kabul, Afganistán, Alejandría, en Egipto, y Banff, en las montañas canadienses, aunque considerados sedes satélites, secundarias.

Sin embargo, la lógica de antítesis curatorial ya la habían planteado Szymczyk y Elena Filipovic, curadores de la quinta Bienal de Berlín en 2008, dividiendo la muestra en dos partes: una se desarrollaría durante el día y la otra por la noche.

El público mexicano recordará a Adam Szymczyk, por la curaduría de la exposición Olinka o donde se crea el movimiento, montada en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo en el invierno de 2012-2013.

Szymczyk es considerado un mago de la curaduría, un descubridor de talentos, un anticonvencional y un explorador de la jungla artística global.

En un simposio, efectuado en octubre de 2014, explicó que “la posición de anfitrión después de 13 citas en Kassel parecía no ser sostenible; había que cuestionarla, aunque fuera de manera temporal y mostrar las tensiones entre el Norte y el Sur, como se articula e interpreta en la producción cultural contemporánea.

“Atenas, siendo una metrópoli mediterránea, permite alargar el discurso artístico al ser un crisol de culturas provenientes de Europa, África, Medio Oriente y Asia. Los artistas han sido invitados para crear dentro de la dinámica de esas dos ciudades.

“La ‘crisis griega’ propicia la oportunidad de abrir un espacio de imaginación, pensamiento y acción, en lugar de seguir la desoladora configuración neoliberal que se ofrece como (no) acción, implícita en la (no) elección de la austeridad”, concluyó.

La nota completa acá.


Inauguración: Luis Felipe Noé – Vicente Zito Lema Memoria del presente – 1976-2017

Luis Felipe Noé – Vicente Zito Lema
Memoria del presente- 1976-2017
“Toda la vida se reduce
cuando alguien en la noche grita
mientras otro cierra la ventana…” (VZL)

Los invitamos a la inauguración de la exposición “Memoria del presente” – obras de Luis Felipe Noé y Vicente Zito Lema, el próximo sábado 1° de abril, a las 20hs. en Bar La tribu.

                                                                                               Los esperamos!

Inauguración: sábado 1 de abril – 20hs
Cierre: sábado 20 de mayo

Curaduría: Natalia Revale – Javier del Olmo

Diseño gráfico: Estudio Dos Ríos
Producción serigráfica: Cumby Giraudi – Lucho Gatti


#Fotos: “Gyula Kosice (1924-2016)”, en el MNBA

* Algunas fotos que tomé en la muestra-homenaje al gran artista-poeta-visionario en el Museo Nacional de Bellas Artes (se mantiene hasta fines de diciembre).

(Hacer clic en cada imagen para agrandar. Y ver, al final de la galería, un breve video)


Exposición Homenaje a Gyula Kosice en el Museo Nacional de Bellas Artes (desde el 11 de octubre)

Exposición Homenaje a Gyula Kosice en el Museo Nacional de Bellas Artes

El martes 11 de octubre a las 19 horas se inaugura la muestra Gyula Kosice (1924-2016). Exposición homenaje en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La exposición, que estará abierta hasta diciembre del 2016 en las Salas 39 y 40 del primer piso, es un homenaje al artista plástico fallecido el último 25 de mayo, y comprende obras históricas y recientes. Se incluyen esculturas hidrocinéticas, lumínicas, pinturas Madí, maquetas de la Ciudad Hidroespacial y piezas interactivas pertenecientes a las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo Castagnino+macro, del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, y del propio Museo Kosice, entre otras.

A 25 años de la exposición retrospectiva Kosice – Obras 1944 / 1990, el Museo Nacional de Bellas Artes vuelve a recibir a las obras de un artista, teórico y poeta que marcó la historia del siglo XX y del XXI con sus propuestas de vanguardia.

El Museo Kosice, por su parte, es la institución dedicada a preservar y difundir la obra de Gyula Kosice. Creado por el propio artista en el 2005 como extensión de su taller en el barrio porteño de Almagro, cuenta con la más importante colección de piezas realizadas a lo largo de sus más de 70 años de creación artística.

Copyright © 2016 Museo Kosice, Todos los derechos reservados

Museo Kosice

Humahuaca 4662

Buenos AiresCABA  C1192

Argentina

A 50 años de ‘Antiestética’: diálogo con “Yuyo” Noé

antiestetica1-67b9a9df7916843383464c3473bb3088-1024-1024* Publicado en la sección Cultura de La Izquierda Diario

Conversar con Yuyo Noé es intenso. (Ya habíamos tenido otro diálogo, extenso, de corte autobiográfico, también publicado en La Izquierda Diario, a comienzos de 2015) Activo, lleno de planes, Noé nos muestra una mesa repleta de papeles, impresos y manuscritos –fragmentos y borradores de libros–, y conversa sobre la reciente reedición de Antiestética (por Ediciones de la Flor) y varios proyectos y actividades: nuevos libros y reediciones, nuevas muestras, y toda clase de planteos y reflexiones sobre arte, historia y política. También, brinda un recuerdo sobre Gyula Kosice, Arte concreto y Madí. Una charla con un amplio abanico de temas, donde Yuyo, a sus 83 años, sigue creando obras, y además anticipa sus próximos planes: una muestra este año, en la Galería Rubbers –su galería habitual–, y otra en el Museo Nacional de Bellas Artes, para 2017.

Yuyo, para empezar, comentá esta reedición

- Este libro, Antiestética, fue publicado hace cincuenta años. El año pasado se cumplieron los cincuenta años, y por eso lo reedité.

¿Y le cambiaste algo, le sacaste, agregaste…?

- No cambié absolutamente nada. Eso sí: tiene muchos prólogos esto. Está mi primer prólogo. Mi segundo prólogo, que se llama “Prólogo a la reincidencia” [de 1988]. Y este tercer prólogo, para esta edición, y dos prólogos más: uno de Cecilia Ivanchevich, colaboradora mía, y otro de [Eduardo] Stupía.

Stupía considera que este libro es de una época. Y que es distinta la época actual. Esta reedición la ve como una cosa de concepto histórico. En cambio, Cecilia lo ve como un presente –como me lo dice mucha gente–.

 

¿Y vos cómo lo ves?

- Yo lo veo como presente. Como un presente que no es anecdóticamente presente. Quiero decir: acontecen muchas cosas, y uno por ejemplo las responde; pero luego acontecen otras. Pero esas otras que acontecen después, y que parecen cambiar el panorama, tienen que ver implícitamente con esas primeras. Porque todo está generado por algo. Entonces, si querés, esto es un tiempo anterior a un tiempo presente; pero el tiempo anterior a nuestro presente está presente. Y tiene que ver con mi teoría del caos. Y creo que, en cierto modo, es actual en la medida en que preveo cosas que luego han ocurrido después.

Pero claro: es una época. Yo, cuando hice este libro, estaba haciendo obras muy caóticas, en el sentido de que eran obras complejas, que se relacionaban entre sí, pero hacían una. Instalaciones que continuaban por la pared, por el techo, por el piso… Luego, en un momento, esas cosas las tenía en Estados Unidos, porque fui con la Beca Guggenheim, en el año 65, 66…

Es un momento donde la teoría acompañaba a la práctica

- Sí, sí. Y entré en crisis después. Porque se veía que algo no lo podía concretar. Porque eran obras que hacía y deshacía. Pero estaba en mi espíritu el que no me importara deshacerlas. Porque sentía que todo cambiaba y que yo cambiaba también con el tiempo. Y me fui politizando cada vez más. Fue un momento en el que después publiqué un folleto que se llamó El arte de América latina es la revolución. Como que el arte refleja una sociedad, y si la sociedad no está constituida realmente con una presencia de poder, de poder ser –“poder” en el sentido de poder ser–, no puede generar nada. ¡Si no puede generar realmente poder ser cómo va a manifestarse como es! Entonces esa era la idea de esta segunda etapa. Una segunda etapa que me llevó a escribir un libro, que no publiqué, que se llamaba El arte entre la tecnología y la rebelión. Lo escribí, estaba casi terminado. Fue entre el 67 y el 72, aproximadamente. Pero por algo no lo publiqué. Lo podría haber terminado, pero no lo publiqué porque creo que lo que planteaba lo hacía muy lúcidamente; pero las respuestas eran candorosas. O sea: lo que deseaba… Es que toda la época en torno a lo que se llama “el 68”… Más candoroso no podía ser.

Hay una visión equivocada del 68. Primero se cree que el 68 aconteció en París. El 68 es un eco de lo que estaba aconteciendo en los Estados Unidos, en las universidades –en Berkeley, en Columbia–, y que era la resistencia la guerra de Vietnam. Más un espíritu de época que hacía como un replanteo de muchas cosas.

Si vos ves la causa de la rebelión francesa, es totalmente mínima: era un problema del planteo de una ciudad universitaria. Si podían llevar chicas a los cuartos, porque no podían.

Bueno, eran derechos que pedían los jóvenes estudiantes para su vida cotidiana… algo que fue parte de lo que se conoció como “revolución sexual”…

- Era una tontería en cierto modo, comparado con la otra cosa. Era como un teatro, como una representación. Y como toda representación, termina.

Pero lo interesante es ese espíritu, que en cierto modo continúa, de otra manera. Siempre las cosas continúan, pero de otra manera.

Y volviendo al libro: no lo publiqué porque las respuestas me parecían candorosas. Pero creo hay muchas cosas que las tengo todavía. Las publiqué en cierto modo, en parte, en Noescritos sobre eso que se llama arte, que tiene el material recopilado de cosas escritas por mí, del año siguiente en que escribí este libro [Antiestética]; es decir desde el 66, hasta el 2006.

La nota completa acá.


Gyula Kosice: “Siempre traté de estar a la vanguardia” (revista Debate)

kosice* Ayer se publicó en la sección “Cultura” de La Izquierda Diario el obituario que escribí sobre el gran maestro hidrocinético Gyula Kosice. Y allí figura un fragmento de una entrevista que le hicieron en la ahora extinta (creo) revista Debate. Como el link está caído y yo tengo la nota en el buzón de salida de mi casilla de e-mail, la dejo abajo completa.

(link original: revistadebate.com.ar/2009/04/30/1864.php)

Gyula Kosice: “Siempre traté de estar a la vanguardia”

Integrante de la vanguardia argentina de arte concreto, fundador del movimiento Madí y pionero en la utilización del gas de neón y el agua en movimiento en la escultura, todavía sueña con “La ciudad hidroespacial”. Una exposición de sus obras más recientes es presentada en la galería Zurbarán.

“A ver, venga, venga.” Gyula Kosice toma el brazo con firmeza y suavidad e invita a caminar sobre una de sus esculturas lumínicas. “Ahora, cuando esté con una persona que ama, cuéntele que caminó sobre la luz”, le dice al ocasional visitante de su taller-museo de la calle Humahuaca.
A las 85 años, el fundador del movimiento Madí -la corriente artística de proyección internacional que integró junto a Carmelo Arden Quin, Rhod Rothfuss y Martín Blasco, entre otros- presenta una gran vitalidad e interrumpirá la entrevista en algunas ocasiones para dar indicaciones a sus colaboradores sobre las nuevas esculturas que está preparando para la exposición de obras recientes que se inauguró la semana que acaba de finalizar en la galería Zurbarán.
Pionero en la utilización del agua en movimiento y del gas de neón en la escultura, Kosice también explora, desde hace sesenta años, en uno de los proyectos que más lo obsesionan: las ciudades hidroespaciales. Se trata de viviendas suspendidas a mil y 1.500 metros de altura, con la premisa de liberar al ser humano de todas las ataduras. Cuatro de esas maquetas con nuevos “lugares para vivir” se pueden ver, hasta el 30 de mayo, en el marco de la muestra colectiva “El Futuro ya no es lo que era”, organizada por la Fundación OSDE. Con la curaduría de Rodrigo Alonso, la exposición reúne distintos imaginarios de futuro gestados por artistas argentinos.

¿Por qué a partir de los años cuarenta trabajó sobre la idea de crear ciudades hidroespaciales?
Ya en la editorial de la revista Arturo, de 1944, yo decía que “el hombre no ha de terminar en la Tierra”. A partir de esa afirmación empecé a hacer algunas maquetas para pensar cómo podía vivir el hombre en el espacio, con sus correspondientes lugares para habitar. Esa suspensión de hábitats se realiza descomponiendo el agua por electrólisis, un procedimiento que permite utilizar el oxígeno para respirar e introducir el hidrógeno en una máquina de fusión nuclear que suministraría energía más que suficiente. Siempre el combustible es el agua, porque es el origen del ser humano y nuestro planeta tiene las tres cuartas partes de agua.
La muestra curada por Alonso se denomina “El futuro ya no es lo que era”, ¿qué esperaba de este presente cuando comenzó a desarrollar estas propuestas?
Desde el comienzo, yo estaba convencido de que era una necesidad. Y toda necesidad biológica requiere de un tiempo que tiene que revelarse. Veía que todo es posible, pero no en lo inmediato, sino en lo mediato. Sin duda, todavía no se dio, porque no están suspendidos los hábitats ni tampoco están funcionando las ciudades hidroespaciales. Pero eso también me impulsa a decir que va a llegar el día en que no haya alternativa para todo esto. Que evidentemente es una condición sine qua non de la propuesta.
¿Por qué sostiene que no va a haber otra alternativa que el establecimiento de ciudades hidroespaciales?
No hay otra forma, tenemos 6.500 millones de habitantes en el mundo y si se incrementa un 30 por ciento más, ¿se imagina dónde vamos a ir? Ante esa tendencia terrible, me pregunté dónde iba a vivir esa gente. Y hay que ocupar el espacio. Una utopía es tal hasta que deja de serlo. Después vendrán otras utopías, pero, mientras tanto, hay que cubrir nuestras necesidades inmediatas. Aunque, en realidad, la ciudad hidroespacial no es una utopía, sino una propuesta científica. En Marte, en la Luna o en el Sol no hay agua, así que tenemos que arreglarnos nosotros mismos con lo que tenemos.
Los “lugares para vivir” que plantea, ¿tienen cierto componente poético?
Son lugares concretamente inventados, en los que se desarrollan la vida y las relaciones humanas. Son lugares diferentes a los tradicionales; y la distinción radica en que ya no está más la cocina, el baño, el dormitorio, lo que nosotros tenemos como lugares prefijados de antemano. Propongo un lugar “para tener ganas”, otro “para olvidar el olvido, con un anexo para memorias libres”; un “lugar de lo inimaginable a través del júbilo personal y colectivo”, y un “puente para transitar del azar a la administración del azar”.
¿Y cómo definiría su propuesta “Irvé”?
Vivimos en una civilización regida por las pantallas y quiero pasar al volumen. Se trata de una antimáquina, que permite enviar materia a otra parte. No es la teletransportación -que son sólo imágenes tridimensionales-; sino del envío real de volumen a través del espacio a un lugar geográfico determinado. Si lo envío, no lo tengo más, aparece en cualquier lugar del mundo. Es la disolución molecular. Y es posible, aunque hoy todos se pierden en las cosas cotidianas, en las necesidades del momento, en vez de investigar nuevas posibilidades.
En 2006, se cumplieron sesenta años desde la fundación del arte madí, ¿qué recuerdos tiene de aquellos años?
Se hizo un homenaje a través de una muestra que curó Rafael Cippolini, uno de los fundadores de Ramona. Hicimos una caminata madí por la calle Florida. Fue muy interesante, porque llevábamos carteles alusivos, y llegamos hasta la calle Corrientes. La gente nos miraba sorprendida. Caminábamos bajo diferentes consignas.
¿Qué decían esos carteles?
“Madí. Inventa y crea”; “Ninguna expresión, representación, significación, júbilo, negación de toda melancolía”; “Por un arte esencial, por una invención real”; “El hombre conquistará el espacio multidimensional”; “Movimiento, espacio, luz”; “Madí, arte, ciencia y tecnología”. Fue un gran festejo, pero el grupo, en realidad, se disolvió de una manera inesperada. El arte concreto también duró dos años. Fueron hechos muy fuertes, pero de muy poca duración.
¿Por qué decidió integrar de forma pionera en sus trabajos elementos como el agua y el gas de neón?
Soy de origen húngaro, y en el viaje en barco hacia la Argentina, con sólo cuatro años, lo único que veía era agua y estrellas. Fueron 31 días de viaje con mi familia en el océano Atlántico y todo era agua, agua, agua. A los diez años, quedé huérfano y quedó en mí -como un sedimento- la necesidad de vincularme con el arte. Fui a la Academia Libre, a la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, pero me cansé de copiar naturalezas muertas, de los dibujos vivos, de copiar una supuesta realidad, que yo no creía necesario.
¿Cuáles fueron las influencias que tuvo en esos primeros años de formación?
Tenía muchas lecturas del contructivismo, de la Bauhaus, de Kasimir Malevich, de todos los iniciadores del arte abstracto. También investigué mucho la obra de Leonardo Da Vinci, pero esa influencia pasa, sobre todo, por la multiplicidad de disciplinas que él develó al mundo. A partir de esas búsquedas, comencé a utilizar el agua en mis obras. Pero es el agua móvil, que se mueve.
¿Su arte está en constante movimiento?
No hay nada, nada absolutamente estático en el universo, todo está en movimiento. Por eso, lo del hidrocinetismo. Pero a veces tengo recomienzos y hago algunos cuadros madí que, en realidad, no deben llamarse cuadros sino pinturas; porque hay una industria carpintera tradicional que siempre hace rectángulos y la pintura tradicional no sale ahí (se ríe). Comencé a utilizar gas neón, siempre traté de estar a la vanguardia con los elementos que me daba la sociedad.
Decidió crear su propio museo en 2005. ¿Por qué?
Quería tener las obras agrupadas. Así que adaptamos el taller para tener una sala de exposiciones de las distintas piezas, ordenadas por los distintos períodos de mi trabajo. Mi colaborador y mis nietos me ayudan. Pero ahora suspendimos por un tiempo las visitas del público porque estoy trabajando sobre dos obras nuevas, que expongo, junto a otras recientes, en la galería Zurbarán. Hay algunas pinturas con marco recortado, esculturas hidráulicas, de acero, arte digital, obras realizadas con gas neón.
Finalmente, ¿cómo definiría a Gyula Kosice?
Me considero un artista -si se quiere, con una proyección no común-, cuya fuente de inspiración permanente es el factor del suceder. Es decir, el tiempo y, por defecto, el espacio, que uno tiene que utilizar a favor del ser humano.