Documental devela “la avaricia del negocio millonario del arte”

* Nota aparecida hoy en el diario mexicano La Jornada

Fue rechazado de varios festivales; lo hicimos más accesible, pero ni así lo aceptaron, señala el director

Galeristas, coleccionistas, artistas y directores de museos hablan en el largometraje

Juan José Olivares

El espejo del arte es un largometraje documental que plantea una crítica al mercado del arte contemporáneo.

Realizado por Pablo Jato, pone de manifiesto la importancia del dinero muy por encima del interés cultural y artístico.

En 95 minutos de entrevistas, deja en evidencia la hipocresía, la avaricia y los intereses que mueven un negocio de 50 mil millones de euros al año.

La cinta se estrenará este viernes en la Cineteca Nacional, luego de que en 2014 tuvo un sinfín de pedimentos para ser exhibida en festivales, de los que fue rechazada. Levanta costra.

El largometraje refleja parte del mercado de esa mercancía metafísica. Lo hace en voz de sus propios protagonistas. Reúne entrevistas a galeristas, artistas, coleccionistas, directores de museos, curadores y otras personalidades de ese mundillo.

En los testimonios queda al descubierto la falta de consenso en los conceptos básicos sobre lo qué es el propio arte. Las contradicciones entre unos y otros son evidentes, y las incongruencias respecto al manejo del mundo del arte.

Ningún subsidio

Se trata de un trabajo sin ayudas ni subvenciones públicas o privadas, aseguran los productores, que realizan una cinta sin ánimo de lucro y que será entregado de forma gratuita a cualquier centro cultural o educativo (escuelas, universidades) que desee proyectarlo.

“Al principio –señala en entrevista el director– todo mundo lo aceptó, pero cuando lo vieron, todos se echaron para atrás. Hablo de museos, salas de arte… Nadie lo quiso en festivales, encuentros que lo rechazaron de manera curiosa. Nos daban excusas absurdas que incluso tengo por escrito. Decían que no había llegado a tiempo, cuando lo habíamos enviado un mes antes de que se cerrara la inscripción. En otro festival en México, me dijeron que no se podía ver.

Luego lo envié físicamente, pero aun así me dijeron que no se había inscrito porque no habían podido verlo… Un curador famoso que me dijo que ese documental no pasaba en su museo más que por encima de su cadáver.

Jato asegura que su documental es inocente. De hecho, le quitamos cosas: lo hemos aligerado para hacerlo más accesible. Pensé que así se proyectaría, pero una vez, en el Museo Soumaya, donde se estrenó el año pasado, no lo vio ningún ejecutivo del recinto; pero a partir de ese día (cuando se proyectó), ya no nos contestaban el teléfono ni nos regresaban la llamada, y eso que nos lo habían pedido para que se quedara ahí para exhibiciones cíclicas.

El espejo del arte comenzó casi como una broma, en la que el realizador pregunta a los involucrados ¿Qué es el arte?

Tenemos como 28 mil explicaciones distintas, pero ninguna coherente u objetiva. Tengo explicaciones de algunos como de una hora, pero en el documental nadie supo explicar qué era el arte porque no lo saben. Y el hecho de que no lo sepan les conviene, porque si supieran, la mitad de lo que venden no se podría vender.

Pero eso provoca que le quiten el sitio a los verdaderos artistas, que se pueden morir de hambre. La avaricia llegó al arte luego de contaminar todo lo demás. Esa avaricia y corrupción pudren a la raza humana. Pero eso sí, en lo que todos los entrevistados coinciden es en que el arte es elitista. Por ejemplo, muchos se burlan de la colección del Soumaya. En el mundillo del arte se dice que ese museo es de risa, pero por lo menos es gratis.

A Pablo Jato, que ha trabajado en medios de comunicación desde los 16 años y es autor multidisciplinario, escritor y dibujante, se le pregunta: ¿cuál será el sentir de los verdaderos artistas?

Responde: “En una entrevista que ya no hicimos, el personaje era alguien que está en la cárcel y que se dedicó a hacer obras de arte con pipas de crack usadas en ese sitio. Cuando vi lo que hacía, me dije: ‘Es fantástico, mucho mejor que lo que hace (el millonario) Damien Hirst, pero este cuate ha estado en la cárcel, es desconocido y se muere de hambre, pero es más artista que los que ganan millones diciendo que lo son. Como él hay muchos”.

Agrega: El pastel, aunque parezca grande, no es muy grande, y algunos se lo quieren comer entero y no dejar miguitas a nadie. Hay artistas increíbles trabajando de meseros. Creo que si la raza humana pierde el arte, pierde la mitad de su humanidad. Corromperlo es muy grave. Habla mal del ser humano.

Para el director, el mayor premio es que la gente lo vea y entienda. Es un documental no para intelectuales aunque trate un tema afín. El premio es distribuirlo; lo regalamos para que todos los lugares donde se maneja la cultura, como escuelas, museos, centros, lo tengan a disposición.

El espejo del arte fue producido por Pablo Jato en colaboración con Embrujo Films y World Image Press. El guión es de Pablo Jato. Fue filmado en México, España, Suiza y Estados Unidos.

 


Acreedores, tras la colección de arte de la quebrada ciudad de Detroit

Mural de Diego Rivera podría acabar pagando parte de la deuda municipal

Uno de los impulsores de la propuesta afirma que no se trata de un bien esencial

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David Brooks
Corresponsal
Periódico La Jornada
Viernes 29 de noviembre de 2013, p. 30

Nueva York, 28 de noviembre.

Diego Rivera podría acabar pagando parte de la deuda municipal de una ciudad estadunidense.

Acreedores de la ciudad de Detroit han solicitado a un juez encargado de la bancarrota municipal más grande de Estados Unidos participar en la valuación de la colección de arte de la ciudad, que incluye un famoso mural de Diego Rivera, como parte del proceso para recuperar los 18 mil millones de dólares que se les debe.

Aseguradoras de bonos municipales, el sindicato más grande de trabajadores municipales de Detroit y varios bancos europeos solicitaron formalmente esta semana al juez Steven Rhodes ordenar a Detroit cooperar con una comisión de acreedores para determinar el valor de la colección de arte en el principal museo de la ciudad, el Instituto de Arte de Detroit (DIA, por sus siglas en inglés), según el rotativo Detroit Free Press y Bloomberg News.

Entre las miles de obras de arte, entre ellas de Picasso, Degas, Bruegel, Rembrandt, Matisse, Van Gogh y un Warhol, el edificio contiene el mural de Rivera de dos pisos creado en 1933 titulado Industria de Detroit.

Se deben 18 mil mdd

El mural de Rivera consta de 27 paneles y lo elaboró en 11 meses, entre abril de 1932 y marzo de 1933. Según el DIA, es considerado el mejor ejemplo del muralismo mexicano en Estados Unidos y afirma que el propio artista consideró que era su mejor obra. El mural ofrece un panorama de la industria y tecnología como la cultura que definía a Detroit (imágenes del mural).

Durante sus primeros años el mural fue motivo de controversia; políticos y líderes religiosos criticaron aspectos de la obra, decían que fomentaba la guerra de clases, que se burlaba de Jesús, que promovía la igualdad racial, que era propaganda marxista y más. Hubo incluso una demanda del Detroit News para que fuera borrado; en ese tiempo era el principal rotativo de la ciudad.

Ahora, para los acreedores, es un bien que podría ayudar a recuperar su dinero.

Uno de los directores de Financial Guaranty Insurance Co, una de los principales aseguradoras de bonos de la ciudad, que impulsó, junto con otros acreedores, la solicitud presentada esta semana, insistió en entrevista con el Detroit Free Press que la ciudad tiene que vender la colección de arte para satisfacer a los acreedores. El ejecutivo Derek Donnelly indicó que entiende que es un tema delicado, pero argumentó que el arte no es un bien esencial y especialmente no lo es para otorgar servicios a la ciudad.

El museo ha insistido en que cualquier orden para vender o utilizar su colección para los propósitos de satisfacer a acreedores sería el fin de la institución y, por lo tanto, se opone a cualquier venta de la colección.

Kevyn Orr, el administrador de emergencia financiera de la ciudad, contrató a Christie’s Inc para evaluar la colección de arte, pero aún no ha declarado si la ciudad está contemplando vender algunas de las piezas para pagar a los acreedores. A diferencia de otros museos parecidos, donde las obras siguen perteneciendo a colecciones privadas, buena parte del acervo del DIA es propiedad de la ciudad.

El procurador general estatal de Michigan opinó en junio que la colección de arte en el museo es un fideicomiso caritativo y, por lo tanto, no puede ser vendido para ayudar en pagar las deudas de la ciudad. Pero el juez aún tiene que determinar si la ciudad permanecerá bajo protección del tribunal de bancarrota, fallo que se espera a principios de diciembre, y en relación a eso, qué hacer con sus bienes como la colección de arte en el plan para salir de la bancarrota.

La ciudad, que ha sido sujeta a décadas de devastación económica y corrupción política, se declaró en bancarrota, algo sin precedente en una metrópolis de este tamaño e impensable para lo que fue una de las capitales industriales del mundo. Detroit ahora tiene unos 700 mil habitantes (80 por ciento afroestadunidenses pobres), la mitad de la población que tenía hace medio siglo; están el centro y miles de edificios y casas abandonados.

La posibilidad de la venta de parte de la colección ha provocado un intenso debate en los círculos culturales de este país, defensores de museos y otras instituciones dedicadas a ofrecer arte al público denuncian que estas maniobras de bancos y otros acreedores ponen en riesgo una de las grandes instituciones del país. Es difícil ver cómo puede argumentar uno para mantener inviolables el arte en Detroit, y nuestros museos, sin un argumento intelectual más amplio por la necesidad cívica de las instituciones culturales. Una de las pocas cosas positivas que podrían surgir de los escombros en Detroit es que la gente que honestamente cree que los museos y el arte son esenciales para la vida cotidiana, se dé cuenta de que necesita decir justo eso, escribió Philip Kennicott, crítico de arte y Premio Pulitzer del Washington Post.

En la entrada al DIA está grabado en piedra el propósito del mural: Dedicado por el pueblo de Detroit al conocimiento y gozo del arte.

Para ver la colección y obtener más información sobre DIA: www.dia.org


Nadezhda Tolokonnikova, de #PussyRiot, desaparecida

Leemos en La Vanguardia:

La-componente-del-grupo-punk-P_54353788540_51351706917_600_226Tolokonnikova se encuentra en paradero desconocido desde hace diez días, cuando supuestamente fue trasladada desde una prisión de Mordovia a otra cárcel

Madrid. (EUROPA PRESS).- El marido de la miembro de Pussy Riot Nadezhda Tolokonnikova, Piotr Verzilov, ha denunciado que su mujer se encuentra desaparecida desde hace diez días, cuando supuestamente fue trasladada desde una prisión de Mordovia a otra cárcel en una ubicación desconocida después de denunciar abusos en prisión.

“Quieren aislarla del mundo exterior”, ha explicado Verzilov en declaraciones al portal estadounidense Buzzfeed y ha señalado que la decisión de trasladar a Tolokonnikova procede de las altas instancias de Moscú.

El marido de la miembro de Pussy Riot ha recordado que ésta aún está débil debido a las dos huelgas de hambre en las que se ha embarcado para denunciar las condiciones en las que se encontraba encarcelada y ha acusado a las autoridades rusas de castigarla por su actitud de protesta.

La última confirmación de su ubicación se produjo el 21 de octubre, cuando partió en tren desde Mordovia y tres días después, el 24 de octubre, fue vista por otro pasajero cuando el tren llegó a la ciudad de Cheliabinsk, en los montes Urales.

La joven miembro de Pussy Riot está cumpliendo una pena de dos años de prisión por irrumpir en 2012 en la principal catedral ortodoxa de Moscú para interpretar una oración punk contra el regreso al Kremlin del actual presidente ruso, Vladimir Putin.

Tolokonnikova inició a finales de septiembre una huelga de hambre en protesta por las pésimas condiciones que afrontaba en la prisión de Mordovia.

Posteriormente, aseguró que había sufrido amenazas de los guardias del centro por denunciar su situación.

Tras su estancia en el hospital de la cárcel, Tolokonnikova anunció que retomaba su ayuno porque las autoridades penitenciarias rusas habían decidido volver a enviarla a su celda pese a que le habían prometido previamente que la dejarían en el módulo hospitalario o la cambiarían de centro.

En una aparente respuesta a su nueva huelga de hambre, el Servicio Federal de Prisiones confirmó el 21 de octubre que Tolokonnikova sería trasladada a otro centro penitenciario. Además, indicó que la información sobre su nuevo destino carcelario sería comunicada a uno de sus familiares en el plazo de diez días, plazo que ya se ha cumplido.

 

* La noticia en Infobae.


La bancarrota de Detroit pone en peligro doce murales de Diego Rivera

Leemos en el diario español ABC:

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El especialista en arte latinoamericano Gregorio Luke lanzó ayer una voz de alarma por la suerte de las «joyas» artísticas que posee Detroit, incluidos 12 murales del mexicano Diego Rivera, tras la declaración de bancarrota.

En una entrevista con Efe Luke, exdirector del Museo de Arte Latinoamericano de Long Beach (California) y excónsul para asuntos culturales de México en Los Ángeles, mostró especial preocupación por los murales de Rivera, sin olvidar por ello otras obras de «valor incalculable» del Instituto de Artes de Detroit.

Fundado en 1885, este museo, que ocupa su actual sede desde 1927, tiene una colección de arte que está entre las seis mejores de EE.UU, según su página web.

El museo posee piezas de arte de todas las procedencias y épocas, desde la prehistoria hasta el siglo XXI, incluidos cuadros de Bruegel, Miguel Ángel, Caravaggio y Rembrandt.

«Detroit está en quiebra y esa ciudad posee una de las más importantes colecciones de arte en EE.UU.», dijo Luke, quien destacó que en «lacuna de la industria automovilística las más denotadas obras de arte pertenecen a la urbe».

«Estamos preocupados en los círculos artísticos de todo el continente por el destino que tendrán los doce murales de Diego Rivera en Detroit», agregó.

El especialista mexicano advirtió de que pueden caer en manos de coleccionistas privados si los acreedores de la capital de Michigan, deciden subastarlos para recuperar parte del dinero adeudado.

Paisaje industrial

Pamela Marcil, portavoz del Instituto de Artes de Detroit, dijo a Efe que entienden esta preocupación, pero aseguró que las autoridades de Detroit y el propio gobernador de Michigan, Rick Snyder, «no quieren poner en la mesa de negociación el edificio del Instituto y las obras de arte». «No creemos que eso de vender o subastar las obras vaya a ocurrir, pero si intentan hacerlo entonces vamos a pelear para que no ocurra en el juicio», aseguró.

«El arte en Detroit era accesible al público en el museo del Instituto de Artes, pero hoy, con la ciudad en bancarrota, todas sus posesiones, que incluyen el edificio del Instituto y las obras que contiene, que son auténticas joyas, están sujetas a los reclamos de los acreedores de la ciudad», indicó, por su parte, Luke.

Entre «esas gemas valiosísimas» están los murales que Henry y Ethel Ford encargaron en 1932 al pintor mexicano Diego Rivera para las paredes del Instituto. «Los murales están inspirados en las industrias de la ciudad, que incluye la automovilística. Es una docena de murales que son la obra máxima de Diego Rivera en Estados Unidos», aseguró Luke.

«Los murales coloridos relatan visualmente el proceso de creación de varias industrias y los más famosos son los de la creación del automóvil, desde que la materia prima se extrae de la tierra, la creación de las piezas, ensamblaje, hasta el producto terminado que es un vehículo», describió.

«Diego Rivera decía que la mayor satisfacción que tuvo en Detroit fue ver las expresiones en los rostros de los trabajadores cuando entraron a ver los murales, que reaccionaban como si estuvieran ante un gran espejo», destacó Luke.


León Ferrari, el “hilo rojo” del arte argentino

Por Demian Paredes

La muerte de todo gran artista convoca a “repasarlo” o conocerlo; a difundirlo y rememorarlo.

Ése es el caso de León Ferrari.

El genial artista ha fallecido: el pasado jueves 26, a los 92 años, (nos) dejó una obra inmensa, producto de seis décadas de consecuente y comprometida labor.

Esculturas, textos y montajes (de toda clase de íconos y materiales: fotos de las más diversas procedencias, incluyendo a grandes dictadores y genocidas, como Hitler y la Junta Militar argentina; reproducciones de pinturas clásicas –entre ellas, religiosas–; titulares y notas de diarios; elementos y aparatos de cocina; santos, muñecos y objetos “cualesquiera” –¡y también algún que otro animal!–) fueron los “vehículos expresivos” de Ferrari.

Como recuerda la crítica Andrea Giunta en su libro Vanguardia, internacionalismo y política, en la década de 1960, cuando Ferrari había comenzado a exhibir sus primeras esculturas y caligrafías (“cartas”), el arte, en sus diversas expresiones y búsquedas –individual y colectivamente–, se gestaba, en Argentina, “desde la más absoluta heteronomía”; se renovaba temática y formalmente: “dejaba de ser una máquina visual para convertirse en una máquina conceptual. La realidad invadía su territorio de manera cruda, directa y sin mediaciones del lenguaje, funcionando la obra a partir del montaje”. Los golpes militares en Latinoamérica, la revolución cubana y los ataques que recibía del imperialismo norteamericano, junto a la –justamente: cruda– guerra de Vietnam, fueron los hechos que marcaron época, y que Ferrari “asumió” mediante una serie de obras, donde una se destaca y es la más conocida: “La civilización occidental y cristiana”, un montaje compuesto por un cristo de santería crucificado en un avión bombardero FH107: una clara alusión a la guerra de Vietnam y al papel “santificador” de la Iglesia. (La obra fue una de las propuestas de Ferrari para el Premio Nacional del Instituto Torcuato Di Tella, en 1965, que sufrió la censura del pope del arte Jorge Romero Brest. Ferrari tuvo que retirar esa obra –hoy famosa mundialmente– que ni el “vanguardista” Instituto aceptó.)

Con el golpe militar de 1976 Ferrari y toda su familia –menos un hijo, que era militante montonero, y que fue desparecido– se exiliarán. A Brasil. Y allí el artista seguirá creando: de esa época datan sus “esculturas sonoras” (imponentes metales y tubos exhibidos y “habilitados”/pensados generosamente para “ser tocados y que suenen”), y también una serie de heligrafías y “planos arquitectónicos” que funcionan como un (alucinado y alucinante) señalamiento de la “locura cotidiana” (alienación) que se vive en –y fundamentalmente por– la “organización funcional” de las ciudades modernas, y que Roberto Jacoby comentó en un artículo de 1987: “la clave: se trataba de una vasta cárcel (…): el dispositivo panóptico donde un ojo soberano vigila sin ser visto, mientras que los observados no se conectan entre sí más que parcialmente. Un territorio que se ordena a fin de disciplinar. El caos que trata de evitar no devendría solo de la acción incontrolada de la muchedumbre, sino de cada minúsculo vínculo de unos con otros”. Hay aquí una crítica aguda al sistema capitalista.

La caída de la dictadura argentina permitió que León Ferrari regresara al país.

Y que siguiera trabajando.

Además de obras de tono humorístico como “Los músicos”, o las que tienen cucarachas de plástico (en una serie que metaforiza claramente al imperialismo norteamericano como “gran plaga invasora del mundo”) y aviones de guerra adornados con coloridas “plumas fashion”, proliferaron –junto a nuevas cartas– sus “cuadros escritos” (cuadros únicos e irrepetibles –y muchas veces “ilegibles”–, definidos por la escritora Tununa Mercado como una escritura que posee, por sus formas y características –y por los mismos caracteres– “una significación avasalladora por ausencia, es decir capaz de desmoronar todo lo que previsiblemente podía haberse erguido en el camino para significar, colocando en su lugar la pura significación de la forma”). Y también siguieron las pinturas, los montajes (muñecos de cristo, curas, monjas, gorilas y mamaderas ingeniosamente “llenadas”, adornadas con estampitas) y collages denunciando a la Iglesia y su aval a la dictadura (y antes, en Alemania, al fascismo), como hizo también ilustrando una reedición del Nunca Más. La muestra retrospectiva de 50 años de trabajo, exhibida en el Centro Cultural Recoleta a fines del año 2004, pasó a la historia por los sucesivos ataques y censura que recibió por parte del fundamentalismo católico y donde el entonces arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio –hoy papa Francisco, jefe del Estado Vaticano– envió una “carta abierta” a todas las iglesias, llamando a la muestra de Ferrari “blasfemia”.

En síntesis, la obra de Ferrari, surgida de tiempos sociales convulsivos, atravesó la dictadura y el último “período democrático”; recibió –aunque tarde– reconocimientos internacionales como el del New York Times (“uno de los 5 artistas plásticos más importantes del mundo”) y el “León de Oro” en la Bienal de Venecia de 2007; y se mantuvo fiel a su espíritu creador, lúdico y crítico (fundamentalmente a los poderes militares y “celestiales”), profundo y abierto a interpretaciones y matices.

Más allá de la mercantilización y de los usos que este gobierno gobierno (y otros) haga(n), la obra de Ferrari quizas sea la más dificil de “asimilar”, de comercializar y/o “institucionalizar”. ¿Quién de los actuales gobernantes y homejeantes “de buena fe” colgaría un “cristo asesino” en su lujoso despacho, si están corriendo al Vaticano, a los pies de Bergoglio/Francisco?

Contra las modas en el arte y los valores establecidos en la sociedad capitalista, la obra de Ferrari sigue siendo poderosamente subversiva.

Ése es su legado.


La segunda juventud de Marx (El País)

VIDA & ARTES »

La segunda juventud de Marx

El marxismo, desterrado tras el derrumbe soviético, revive en algunos círculos académicos y culturales

En el 15-M los referentes van desde Hessel a Mafalda

 27 JUN 2013 – 21:22 CET

El libro más vendido de la historia es la Biblia. El segundo es el Manifiesto comunista, de Karl Marx, una obra que ha visto resurgir sus ventas en los últimos años. Lo mismo sucede con El Capital, otra obra del filósofo alemán que vende cientos de miles de ejemplares en todo el mundo en versiones que sorprenderían sobremanera a su autor. En España, acaba de llegar a las librerías una edición de El Capital en versión manga (Herder), traducción de un volumen japonés del que se han vendido la friolera de 120.000 ejemplares. Se trata de una adaptación libre en la que se ha inspirado el director chino de teatro He Nian para convertirlo en un musical.

Reaparecen, además, obras centradas en analizar la figura del pensador, como la biografía Karl Marx: A Nineteeth-Century Life, que acaba de publicar el profesor de la Universidad de Missouri Johathan Sperber. Y a ambos lados del Atlántico asistimos a representaciones de Marx en el Soho, del estadounidense Howard Zinn, una obra en la que el filósofo es enviado por error al SoHo neoyorquino de finales de los noventa en lugar de al Londres de la revolución industrial. El actor Brian Jones ha llevado esta obra durante los últimos años a decenas de salas universitarias (en abril la representó en el Massachusetts College of Liberal Arts) en EE UU y en Madrid se estrenó recientemente la versión adaptada Marx en Lavapiés.

La imagen y el pensamiento del pensador alemán, casi desterrados de los círculos políticos, académicos y culturales tras la caída soviética, resurge en un momento en el que una severa crisis promueve la búsqueda de respuestas alternativas al capitalismo convencional. Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de grandes movimientos sociales como el 15-M o los Indignados, Marx comparte cartel con una ecléctica lista de referentes filosóficos y morales, que abarcan desde los documentales de Michael Moore hasta la película Inside Job, pasando por las obras de autores como Stéphane Hessel y José Luis Sampedro, el creador de cómics Ivà (Historias de la puta mili) o personajes como Mafalda.

En lo académico, hay autores que llegaron al marxismo en los sesenta y setenta y siguen considerándolo una herramienta válida para interpretar la realidad. Entre ellos figura Juan Ramón Capella, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Barcelona, que sostiene que “el marxismo resulta clave para entender el presente”. Una tesis similar a la del historiador Carlos Martínez-Shaw o el filósofo francés Jacques Rancière. Otros han descubierto a Marx tras una larga trayectoria en la otra orilla. El economista grecoaustraliano Yanis Varoufakis, profesor en la Universidad de Texas tras ser asesor de George Papandreu cuando este gobernaba, declaró recientemente: “La única forma en que he podido hacerme inteligible el mundo es a través de los ojos metodológicos de Marx. Hecho que basta para hacer de mí un teórico marxista”. En una línea similar estaría el filósofo italiano Gianni Vattimo, que llega al marxismo desde el cristianismo y Heidegger.

En los antípodas se sitúan autores como Miquel Porta Perales, autor del libro La tentación liberal, quien sostiene que “el marxismo, como teoría de interpretación y transformación del mundo, entró en crisis hace décadas: el materialismo dialéctico es una entelequia; el materialismo histórico, una manera más de aproximarse a la historia; la lucha de clases, una pugna que busca más trabajo y mayor salario; el proletariado, un ente que desea integrarse en una prosperity capitalista hoy en crisis; la democracia real, una forma de despotismo; la sociedad sin clases, el paradigma de la sociedad cerrada”. Pese a su dura diatriba, Porta Perales reconoce que el marxismo retorna “porque ofrece certeza antiliberal y confort radical: la certeza que permite confirmar ¡por fin! la verdad última del capitalismo explotador; el confort que se obtiene al proponer ¡por fin! una alternativa al sistema”.

El economista Joaquín Trigo, del Instituto de Estudios Económicos, que en su juventud se sintió atraído por el marxismo, sostiene hoy que carece de vigencia y que Marx “nunca estuvo en una fábrica”, así que sus análisis ni sirven ahora, ni servían antes.

Joana García Grenzner, feminista vinculada a los Indignados, sostiene que el marxismo sí sirve para cubrir un vacío a la hora de analizar la realidad social y económica. Grenzner toma a Marx como una de sus referencias a pesar de que apenas trató dos de los asuntos centrales para ella: el feminismo y el ecologismo. La activista insiste en que sus opiniones son solo suyas y no representan a ningún movimiento. Una precisión que también hacen varios adheridos al 15-M en Barcelona, que para pronunciarse sobre este asunto tuvieron que celebrar una asamblea para recoger opiniones, todas “individuales”.

Según estos activistas, su acercamiento al marxismo es indirecto. “Tenemos en común la crítica al capitalismo”, dicen Paco y Pepe. Cuando repasan los autores que les han influido citan a Sampedro, Hessel, Chomsky, Orwell, Huxley y Kropotkin. Un miembro de la asamblea cita también a Marx y Trotsky. Paco destaca la fuerte influencia para él de las historias antimilitaristas de Ivà, las tiras de Mafalda o un libro como La economía no existe (Los libros del lince), del periodista Antonio Baños. Varios de los participantes en el debate señalaron que sus principales fuentes de inspiración son la calle, los movimientos sindicales y vecinales, la plataforma antidesahucios y las redes sociales, además de las llamadas “primaveras árabes”. “Bebemos más de los autores underground que de los clásicos”, “los clásicos son muy duros”, dice Pepe.

La dificultad que algunos de estos textos suponen para parte del público fue algo que tuvo en cuenta la editorial Nórdica Libros a la hora de publicar el Manifiesto Comunista en versión ilustrada, uno de los libros más vendidos en la feria del libro de Madrid de 2012. Según su editor, Diego Moreno, “uno de los motivos por los que publicamos el libro es la vigencia de muchos de sus apartados, pero también queríamos hacer una edición que llegase a un público amplio. Se trata de uno de los clásicos del pensamiento occidental. Queríamos alejarnos de los prejuicios que sienten muchos”. Su colega, Raimund Herder, afirma: “Hemos editado libros como Comunismo Hermenéutico de Gianni Vattimo y Santiago Zabala o la versión manga de El Capital porque, 23 años después del fracaso soviético, tenemos que reconocer que su oponente, el liberalismo, también ha fracasado, con consecuencias fatales para la sociedad, la democracia, la ecología”. “Vattimo no propone volver al comunismo o un marxismo metafísico, señala, sino recuperar sus ideas aún vigentes”.

El aparente reverdecer de Marx ha sido reseñado por autores como Stuart Jeffries, columnista del diario británico The Guardian, que tituló uno de sus recientes artículos casi con una declaración: Por qué el marxismo renace de Nuevo. El escritor Jonathan Sperber se preguntaba en sus mismas páginas: ¿Es Marx aún relevante? Y la respuesta era afirmativa, con mención especial de su valía para entender las crisis recurrentes del capitalismo.

Según el catedrático Juan Ramón Capella, “los instrumentos de análisis de Marx, en general, siguen siendo válidos”. En particular, para explicar “tres fenómenos: las crisis cíclicas del capitalismo, la concentración del poder económico y la contrarrevolución política, consecuencia de la caída del beneficio capitalista”. El profesor considera que no hay que tomar a Marx como un dogma: “Él conoció la primera revolución industrial y nosotros estamos en la tercera”. Además, “era un convencido del progreso técnico y no vio algunos de los peligros del desarrollismo. Por ejemplo, no comprendió la elasticidad indefinida de las necesidades humanas”. Pero la idea que expresa el lema “socialismo o barbarie” sigue siendo válida, opina. “La barbarie es una sociedad sin reglamentar, a merced solo del mercado”, señala, para concluir: “Hay quien defiende el ultraliberalismo con el argumento de que el Estado no entiende de economía. Bueno, el mercado tampoco”.

Que Marx permite formular respuestas a los retos actuales es algo que sostienen también el catedrático Carlos Martínez-Shaw, el economista Carlos Berzosa, el filósofo Manuel Cruz o el dirigente del PCE José Luis Centella, entre otros. Según Berzosa, “Marx nunca ha perdido vigencia, aunque sí ha habido intentos de anularlo, de relegarlo a la historia”. Tras el hundimiento del socialismo real, señala, “se le atacó con el argumento de que había perdido vigencia, pero hoy podemos ver la importancia de sus análisis”. Berzosa, como Capella, no pretende que Marx acertara en todo. “Hay que leer a Marx de forma abierta, porque él no tuvo en cuenta aspectos como la ecología o la lucha de género”. En un sentido similar se expresa Centella. “Marx no es un catecismo ni una máquina de dar respuestas, pero nos permite entender que la crisis no es cosa de unos golfos, sino que está vinculada a la estructura económica del capitalismo”.

Manuel Cruz, profesor de Filosofía en la Universidad de Barcelona, reflexiona: “La crisis del marxismo suele presentarse como algo evidente, a partir del fracaso del denominado socialismo real. Pero el marxismo no es solo eso. No caben descalificaciones genéricas: quienes cuestionen la cientificidad de los análisis marxianos vienen obligados a demostrar científicamente su falsedad o sus errores”. En su opinión, “el elemento que proporciona sentido y coherencia al marxismo es el impulso moral por acabar con la injusticia. Por eso no tiene derecho a reclamarse del marxismo ni el marxista de salón ni el oscuro burócrata del aparato de partido, sino quien, desde el conocimiento y la voluntad de transformar, posee también la sensibilidad que le hace vivir como intolerable el sufrimiento humano provocado por un orden social injusto”.

Para Albert Recio, profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Barcelona, “Marx no solo no ha caducado, es un gran clásico y está ganando vigencia y aceptación social debido a la crisis”. Sus ideas valen especialmente para explicar “los conflictos de clase, la crítica al capitalismo y el empleo del ejército industrial de reserva”, expresión que Marx emplea para referirse a los parados. En El capital, no deja de anotar la relación directa entre el salario y el número de personas en paro. En cambio, dice Recio, “Marx no vio la importancia de las estructuras nacionales, un asunto que llevó a la segunda generación de marxistas [Lenin y Rosa Luxemburgo, sobre todo] a abrir el debate sobre el imperialismo”. Tampoco pudo atisbar “la cuestión ecológica por su visión del progreso tecnológico ni la importancia real de las relaciones de género, pese a que Engels sí hizo algunas aproximaciones”. Donde el marxismo sigue en franco retroceso, apunta Recio, es en la Academia “dominada por el pensamiento neoliberal, que ha emprendido una fuerte ofensiva contra las visiones críticas hacia el capitalismo”.

Joan Coscubiela, diputado por ICV, y Fernando Lezcano, portavoz de CC OO, recurren al pensador italiano Antonio Gramsci para referirse a la “hegemonía” de las ideas liberales. Según Coscubiela, “la ofensiva de la derecha en los ochenta colocó al marxismo a la defensiva”. “La sociedad vio cómo todo se convertía en producto a merced del mercado. Hasta la educación o la sanidad”. Lo peor, asegura, es que aquella gran ofensiva ideológica hizo mella en “cierta izquierda”. Cree Coscubiela que un momento culminante de la rendición ideológica de la izquierda se aprecia en la renuncia del PSOE al marxismo, a propuesta de Felipe González: “Es el gran triunfo de una derecha que obliga a la izquierda a renunciar a su ideología”. Lezcano lo resume así: “La derecha consigue hacer creer a la mayoría de la población que sus valores son los valores de toda la sociedad. Que No caben otros”.


Cuando Franco dictó guiones a Hollywood (El País)

Leemos hoy esta nota de Juan Cruz en el diario español:

Era un desdén mutuo. Pero Franco llegó tan lejos en su disgusto por Ernest Hemingway que hasta consiguió que su servicio exterior lograra variar el guion de la película que hizo Hollywood sobre la novela más española del escritor norteamericano, Por quién doblan las campanas.

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Douglas LaPrade es tan alto como Hemingway y trabaja sobre su compatriota y su relación con España desde hace años, en la Universidad de Texas Pan American. El resultado de sus pesquisas figura en algunos libros (Hemingway prohibido en España, Hemingway and Franco, o La censura de Hemingway en España, que fue su tesis doctoral en 1988), que han sido publicados, fundamentalmente, en la biblioteca de Estudios Norteamericanos que lleva el nombre de Javier Coy, uno de los grandes especialistas españoles en literatura anglosajona. LaPrade ha venido a actualizar en Madrid el resultado de su investigación en los archivos franquistas, sobre lo que pronunció una conferencia en la Casa del Lector.

Los censores usaron a los embajadores y cónsules españoles en Estados Unidos. No se contentaron con interferir en Por quién doblan las campanas, sino que arremetieron también contra lo que Hemingway escribía “de peligroso para la consideración que de sí mismo tenía el franquismo” en Las nieves del Kilimanjaro. “Sobre todo insistieron en la cuestión semántica; no querían que se escuchara la palabra ‘falangista’ o ‘fascista”. En lugar de ello, lograron que se dijera ‘nacionalista’. “Y donde Hemingway hablaba de ‘leales republicanos’ los delegados de Franco lograron que se dijera ‘rojos”.

“Se nota que en los estudios de Hollywood tenían ganas de complacer a Franco”. De hecho, en Estados Unidos, señala LaPrade, “muchos lo apoyaban; no querían un enemigo más en Europa. Tenga en cuenta que ya estaba en marcha la guerra contra Hitler y Mussolini y no querían abrir otro frente”. Eso fue en 1942. Diez años más tarde los misioneros de la caza de brujas del senador McCarthy arremetieron contra la versión cinematográfica de Las nieves de Kilimanjaro, “y volvieron a mutilar, según los deseos diplomáticos franquistas, lo que de republicano hubiera en esa nueva adaptación”. El cónsul Pérez del Arco le dijo al embajador Lequerica: “Habiendo observado que el citado guion mantiene, como era de esperar, la vieja terminología de ‘leales’ y ‘rebeldes’, y presenta la zona roja española del modo tradicionalmente tergiversado, como ha sido presentada por múltiples novelas y películas de este país, he hecho al citado guion una serie de correcciones, a fin de centrarlo en su verdad histórica”. Con el mismo propósito, y con el mismo éxito, había arremetido contra Por quién doblan las campanas,responsable máxima, según el censor, de la “tergiversación de los hechos históricos” de la Guerra Civil.

Como los extremos se tocan, Por quién doblan las campanas halló oposición en la Unión Soviética porque el libro no le había gustado ni a la Pasionaria ni a Enrique Líster, que hicieron lo posible porque no lo leyeran los rusos. En España circularon versiones piratas.

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