#Fotos: “Gyula Kosice (1924-2016)”, en el MNBA

* Algunas fotos que tomé en la muestra-homenaje al gran artista-poeta-visionario en el Museo Nacional de Bellas Artes (se mantiene hasta fines de diciembre).

(Hacer clic en cada imagen para agrandar. Y ver, al final de la galería, un breve video)


Exposición Homenaje a Gyula Kosice en el Museo Nacional de Bellas Artes (desde el 11 de octubre)

Exposición Homenaje a Gyula Kosice en el Museo Nacional de Bellas Artes

El martes 11 de octubre a las 19 horas se inaugura la muestra Gyula Kosice (1924-2016). Exposición homenaje en el Museo Nacional de Bellas Artes.

La exposición, que estará abierta hasta diciembre del 2016 en las Salas 39 y 40 del primer piso, es un homenaje al artista plástico fallecido el último 25 de mayo, y comprende obras históricas y recientes. Se incluyen esculturas hidrocinéticas, lumínicas, pinturas Madí, maquetas de la Ciudad Hidroespacial y piezas interactivas pertenecientes a las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, del Museo Castagnino+macro, del Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, y del propio Museo Kosice, entre otras.

A 25 años de la exposición retrospectiva Kosice – Obras 1944 / 1990, el Museo Nacional de Bellas Artes vuelve a recibir a las obras de un artista, teórico y poeta que marcó la historia del siglo XX y del XXI con sus propuestas de vanguardia.

El Museo Kosice, por su parte, es la institución dedicada a preservar y difundir la obra de Gyula Kosice. Creado por el propio artista en el 2005 como extensión de su taller en el barrio porteño de Almagro, cuenta con la más importante colección de piezas realizadas a lo largo de sus más de 70 años de creación artística.

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Museo Kosice

Humahuaca 4662

Buenos AiresCABA  C1192

Argentina

Gyula Kosice: “Siempre traté de estar a la vanguardia” (revista Debate)

kosice* Ayer se publicó en la sección “Cultura” de La Izquierda Diario el obituario que escribí sobre el gran maestro hidrocinético Gyula Kosice. Y allí figura un fragmento de una entrevista que le hicieron en la ahora extinta (creo) revista Debate. Como el link está caído y yo tengo la nota en el buzón de salida de mi casilla de e-mail, la dejo abajo completa.

(link original: revistadebate.com.ar/2009/04/30/1864.php)

Gyula Kosice: “Siempre traté de estar a la vanguardia”

Integrante de la vanguardia argentina de arte concreto, fundador del movimiento Madí y pionero en la utilización del gas de neón y el agua en movimiento en la escultura, todavía sueña con “La ciudad hidroespacial”. Una exposición de sus obras más recientes es presentada en la galería Zurbarán.

“A ver, venga, venga.” Gyula Kosice toma el brazo con firmeza y suavidad e invita a caminar sobre una de sus esculturas lumínicas. “Ahora, cuando esté con una persona que ama, cuéntele que caminó sobre la luz”, le dice al ocasional visitante de su taller-museo de la calle Humahuaca.
A las 85 años, el fundador del movimiento Madí -la corriente artística de proyección internacional que integró junto a Carmelo Arden Quin, Rhod Rothfuss y Martín Blasco, entre otros- presenta una gran vitalidad e interrumpirá la entrevista en algunas ocasiones para dar indicaciones a sus colaboradores sobre las nuevas esculturas que está preparando para la exposición de obras recientes que se inauguró la semana que acaba de finalizar en la galería Zurbarán.
Pionero en la utilización del agua en movimiento y del gas de neón en la escultura, Kosice también explora, desde hace sesenta años, en uno de los proyectos que más lo obsesionan: las ciudades hidroespaciales. Se trata de viviendas suspendidas a mil y 1.500 metros de altura, con la premisa de liberar al ser humano de todas las ataduras. Cuatro de esas maquetas con nuevos “lugares para vivir” se pueden ver, hasta el 30 de mayo, en el marco de la muestra colectiva “El Futuro ya no es lo que era”, organizada por la Fundación OSDE. Con la curaduría de Rodrigo Alonso, la exposición reúne distintos imaginarios de futuro gestados por artistas argentinos.

¿Por qué a partir de los años cuarenta trabajó sobre la idea de crear ciudades hidroespaciales?
Ya en la editorial de la revista Arturo, de 1944, yo decía que “el hombre no ha de terminar en la Tierra”. A partir de esa afirmación empecé a hacer algunas maquetas para pensar cómo podía vivir el hombre en el espacio, con sus correspondientes lugares para habitar. Esa suspensión de hábitats se realiza descomponiendo el agua por electrólisis, un procedimiento que permite utilizar el oxígeno para respirar e introducir el hidrógeno en una máquina de fusión nuclear que suministraría energía más que suficiente. Siempre el combustible es el agua, porque es el origen del ser humano y nuestro planeta tiene las tres cuartas partes de agua.
La muestra curada por Alonso se denomina “El futuro ya no es lo que era”, ¿qué esperaba de este presente cuando comenzó a desarrollar estas propuestas?
Desde el comienzo, yo estaba convencido de que era una necesidad. Y toda necesidad biológica requiere de un tiempo que tiene que revelarse. Veía que todo es posible, pero no en lo inmediato, sino en lo mediato. Sin duda, todavía no se dio, porque no están suspendidos los hábitats ni tampoco están funcionando las ciudades hidroespaciales. Pero eso también me impulsa a decir que va a llegar el día en que no haya alternativa para todo esto. Que evidentemente es una condición sine qua non de la propuesta.
¿Por qué sostiene que no va a haber otra alternativa que el establecimiento de ciudades hidroespaciales?
No hay otra forma, tenemos 6.500 millones de habitantes en el mundo y si se incrementa un 30 por ciento más, ¿se imagina dónde vamos a ir? Ante esa tendencia terrible, me pregunté dónde iba a vivir esa gente. Y hay que ocupar el espacio. Una utopía es tal hasta que deja de serlo. Después vendrán otras utopías, pero, mientras tanto, hay que cubrir nuestras necesidades inmediatas. Aunque, en realidad, la ciudad hidroespacial no es una utopía, sino una propuesta científica. En Marte, en la Luna o en el Sol no hay agua, así que tenemos que arreglarnos nosotros mismos con lo que tenemos.
Los “lugares para vivir” que plantea, ¿tienen cierto componente poético?
Son lugares concretamente inventados, en los que se desarrollan la vida y las relaciones humanas. Son lugares diferentes a los tradicionales; y la distinción radica en que ya no está más la cocina, el baño, el dormitorio, lo que nosotros tenemos como lugares prefijados de antemano. Propongo un lugar “para tener ganas”, otro “para olvidar el olvido, con un anexo para memorias libres”; un “lugar de lo inimaginable a través del júbilo personal y colectivo”, y un “puente para transitar del azar a la administración del azar”.
¿Y cómo definiría su propuesta “Irvé”?
Vivimos en una civilización regida por las pantallas y quiero pasar al volumen. Se trata de una antimáquina, que permite enviar materia a otra parte. No es la teletransportación -que son sólo imágenes tridimensionales-; sino del envío real de volumen a través del espacio a un lugar geográfico determinado. Si lo envío, no lo tengo más, aparece en cualquier lugar del mundo. Es la disolución molecular. Y es posible, aunque hoy todos se pierden en las cosas cotidianas, en las necesidades del momento, en vez de investigar nuevas posibilidades.
En 2006, se cumplieron sesenta años desde la fundación del arte madí, ¿qué recuerdos tiene de aquellos años?
Se hizo un homenaje a través de una muestra que curó Rafael Cippolini, uno de los fundadores de Ramona. Hicimos una caminata madí por la calle Florida. Fue muy interesante, porque llevábamos carteles alusivos, y llegamos hasta la calle Corrientes. La gente nos miraba sorprendida. Caminábamos bajo diferentes consignas.
¿Qué decían esos carteles?
“Madí. Inventa y crea”; “Ninguna expresión, representación, significación, júbilo, negación de toda melancolía”; “Por un arte esencial, por una invención real”; “El hombre conquistará el espacio multidimensional”; “Movimiento, espacio, luz”; “Madí, arte, ciencia y tecnología”. Fue un gran festejo, pero el grupo, en realidad, se disolvió de una manera inesperada. El arte concreto también duró dos años. Fueron hechos muy fuertes, pero de muy poca duración.
¿Por qué decidió integrar de forma pionera en sus trabajos elementos como el agua y el gas de neón?
Soy de origen húngaro, y en el viaje en barco hacia la Argentina, con sólo cuatro años, lo único que veía era agua y estrellas. Fueron 31 días de viaje con mi familia en el océano Atlántico y todo era agua, agua, agua. A los diez años, quedé huérfano y quedó en mí -como un sedimento- la necesidad de vincularme con el arte. Fui a la Academia Libre, a la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, pero me cansé de copiar naturalezas muertas, de los dibujos vivos, de copiar una supuesta realidad, que yo no creía necesario.
¿Cuáles fueron las influencias que tuvo en esos primeros años de formación?
Tenía muchas lecturas del contructivismo, de la Bauhaus, de Kasimir Malevich, de todos los iniciadores del arte abstracto. También investigué mucho la obra de Leonardo Da Vinci, pero esa influencia pasa, sobre todo, por la multiplicidad de disciplinas que él develó al mundo. A partir de esas búsquedas, comencé a utilizar el agua en mis obras. Pero es el agua móvil, que se mueve.
¿Su arte está en constante movimiento?
No hay nada, nada absolutamente estático en el universo, todo está en movimiento. Por eso, lo del hidrocinetismo. Pero a veces tengo recomienzos y hago algunos cuadros madí que, en realidad, no deben llamarse cuadros sino pinturas; porque hay una industria carpintera tradicional que siempre hace rectángulos y la pintura tradicional no sale ahí (se ríe). Comencé a utilizar gas neón, siempre traté de estar a la vanguardia con los elementos que me daba la sociedad.
Decidió crear su propio museo en 2005. ¿Por qué?
Quería tener las obras agrupadas. Así que adaptamos el taller para tener una sala de exposiciones de las distintas piezas, ordenadas por los distintos períodos de mi trabajo. Mi colaborador y mis nietos me ayudan. Pero ahora suspendimos por un tiempo las visitas del público porque estoy trabajando sobre dos obras nuevas, que expongo, junto a otras recientes, en la galería Zurbarán. Hay algunas pinturas con marco recortado, esculturas hidráulicas, de acero, arte digital, obras realizadas con gas neón.
Finalmente, ¿cómo definiría a Gyula Kosice?
Me considero un artista -si se quiere, con una proyección no común-, cuya fuente de inspiración permanente es el factor del suceder. Es decir, el tiempo y, por defecto, el espacio, que uno tiene que utilizar a favor del ser humano.


“Gyula Kosice: patrimonio universal” (Pierre Restany)

Pierre Restany: […] Tu fuerza creadora y poética consiste en que tu tiempo está identificado con el tiempo de los otros. Pero ocurre que este último, para los otros, no lo está realmente. Si algún día puedes realizar tu propuesta de la ciudad hidroespacial será porque el tiempo de los otros habrá coincidido en verdad con el tuyo. Por eso las condiciones son tan complejas, porque en el fondo no es una cuestión de mercado, de crítica, sino una cuestión de dinámica planetaria, en un mundo que adquiere inclusive mayor entidad cosmológica. La tuya es una propuesta de orden inédito, que requiere para su ejecución una escala todavía no comprendida en su totalidad, una realidad, repito, mega-humana…

-Pero yo quiero coordinar el tiempo de todos, el mío, el tuyo y el de los demás, a favor de una tecnología humanizada creada por el hombre y capaz de liberar al hombre.

-Todo lo que dices es muy auténtico. Tal vez tu suerte sea…

-¡Vivirlo!…

-Aunque no lo vivas es igualmente valioso.

-Pero es vital que llegue el momento y se construyan los primeros hábitats prototipos de ensayo, para integrar todas las artes a través de las ideas, la pintura, la escultura, el diseño, la holografía, el video, la poesía…

-Estoy de acuerdo contigo. Puedo también aceptar tu impaciencia de querer vivir este concepto estructural anunciado hace tanto tiempo; pero déjame decirte que importa más la proyección de tu pensamiento que la realización en su inmediatez, tu capacidad de asumir contra viento y marea este tipo de conciencia en la dimensión ética. Pero debes mantener la distancia. Lo magnífico es que tú, hombre de la segunda mitad de nuestro siglo, hayas sido capaz de imaginar y estructurar un pensamiento colectivo, porvenirista, de esta envergadura. Porque forma parte del patrimonio universal. […]

kosice-gyula-entrevisiones-1985-“Pierre Restany: la crítica de arte en los umbrales del nuevo humanismo integral”, en Gyula Kosice, Entrevisiones, Bs. As., Sudamericana, 1985, p. 235.


Habla Julio Le Parc

Leemos:

“Mi punto de partida siempre fue reflexionar sobre los mecanismos de la difusión, sobre la mistificación del creador y la inserción en el circuito comercial -explica-. Es imprescindible que el espectador jamás se sienta inferior, que tenga la relación más directa posible con la obra, sin necesidad de haber estudiado estética o historia del arte.”

Pero antes de fundar el GRAV, Julio Le Parc había recorrido un largo camino. Un camino que comenzó en Mendoza, su provincia natal, donde un día, a los 14 años, se dio cuenta, al pasar por delante de la Escuela de Bellas Artes, de que “era exactamente eso lo que quería hacer”. La conciencia social se formó después, seguramente en Buenos Aires, donde trabajaba de día en una fábrica y estudiaba arte por la noche.

“Buenos Aires era el sitio importante -confiesa-. Al borde del Río de la Plata nos encontrábamos todos: los marxistas, los marinos, los panaderos. En la Academia Nacional de Bellas Artes, uno de mis profesores fue Lucio Fontana, que predicaba la idea del espacialismo y nos obligaba a reflexionar. Al mismo tiempo se iban desarrollando las ideas sobre el arte concreto: formas simples y colores. No había necesidad de pasar por la figuración. Todas esas historias siguieron habitándome.”

 
Tres obras que marcan distintas etapas del trabajo de Le Parc: Reflejos (1967), Reales y virtuales (1959-1990) y Continuo. Luz con formas en contorsión (1966-2012). 

En 1958, gracias a una beca del gobierno francés, Julio Le Parc llegó a París, por entonces la capital mundial de la creación artística. “El modelo dominante en pintura era entonces la abstracción lírica”, recuerda. Pero Julio tenía otras ambiciones. “Yo me negaba a poner al público en situación de inferioridad. Quería que su mirada fuera menos pasiva. Por eso comencé a inventar movimientos con pequeños cartones y mecanismos simples.”

En 1959 empezó a experimentar con los efectos de la luz en el espacio. A principios de la década de 1960 imaginó obras cuyo aspecto está relacionado con el desplazamiento del espectador y estableció ciertas reglas teóricas. Por ejemplo, una gama única de catorce colores que sigue respetando aún en la actualidad.

Gran Premio de la Bienal de Venecia en 1966, dos años después fue expulsado de Francia por haber participado en el atelier popular de la Escuela de Bellas Artes, que creaba los afiches de Mayo de 1968. La expulsión fue mantenida a pesar de la intervención de numerosas autoridades culturales, entre quienes se contaba el célebre escritor André Malraux.

La distancia no calmó sin embargo sus ardores. De regreso en Francia, fue uno de los artistas que se negó a participar en la exposición 72/72 del Grand Palais, en 1972, por considerarla una manifestación demasiado comprometida con el gobierno. En los años siguientes, en el marco de las Brigadas de Artistas Antifascistas, participó en numerosas manifestaciones en contra de las dictaduras en América Latina.

En la muestra del Palais de Tokio, la última sala propone un inmenso juego de punching-ball que invita a golpear contra figuras que representan la autoridad: un militar, un sacerdote, un padre, un jefe y un juez. Un juego de dardos permite la elección del “enemigo”: desde el imperialista hasta el intelectual “neutro”, pasando por el capitalista o el militar.

Los museos franceses le hicieron pagar su impertinencia. No era para menos si se piensa que, también en 1972, jugó a los dados su participación en una exposición en el Museo de Arte Moderno de París. y perdió. Pero Julio Le Parc mira todo eso con filosofía: “Cada uno hace lo que puede. Yo jamás pude amoldarme para poder ser considerado un artista oficial. Me hubiera gustado sin embargo tener más imaginación para ayudar a cambiar las instituciones, más sometidas que nunca a los diktats del mercado”, lamenta.

-¿Se podría decir entonces que los condicionamientos del arte nunca cambiaron desde la década del 1960?

 
””¿Es arte porque todo el mundo reconoce que es arte o porque el artista dice que es arte?””, pregunta Le Parc, rodeado de sus obras. 

-Desde aquella época, el arte contemporáneo se desarrolló basado en el concepto de la rareza, pensando en el futuro, cuando recién podrá ser comprendido. Muchos usan como ejemplo a los impresionistas o a los cubistas y su apreciación tardía en Francia. Como está concebido en la actualidad, el arte continúa sometido a los mismos resortes.

Para Le Parc, en la producción actual, mucho sigue siendo incomprensible para el espectador si el artista o su entorno no le explican lo que está viendo. Ya es una primera exigencia obligar al público a leer textos en las paredes y después en los catálogos. “Para mí, por el contrario, el contacto directo con el arte es lo principal. ¿Es arte porque todo el mundo reconoce que es arte o porque el artista dice que es arte? Galeristas, críticos, todos se suceden para otorgar el certificado de arte. El último de ellos es el comprador, que le pone valor económico a la obra”, dice.

 

* Este es un fragmento de una extensa nota y reportaje (que recomiendo leer entero acá), aparecida en en el Suplemento cultural ADN.