Peter Gabriel en Argentina: música, luces e imágenes impactantes. Magia

¿Podía haber alguna mejor forma de demostrar que el capitalismo, al comercializar el arte, lo pervierte o, “en el mejor de los casos”, lo perturba en sus diferentes momentos de desarrollo?

Pues algo de esto ocurrió el pasado viernes 18/11, cuando el show de Peter Gabriel tuvo que presenciarse, en el Estadio GEBA, con el extremo derecho del escenario, al aire libre, lindando con las vías del ferrocarril San Martín. (No obstante, el músico se tomó lo mejor posible este hecho, y dijo –leyendo un papel con la traducción al español– que esto le recordaba a su estudio de grabación en Bristol, donde también el sitio está cercano a unas vías…) Por los precios de las entradas, hubiera sido cuanto menos decente por parte de los empresarios realizar el show en un ambiente cerrado (un teatro), o al menos en un estadio no cercano a los trenes, que los hay…

Bocinazos y traqueteos de cada formación que pasaba aparte, el recital tuvo todo lo que podía tener: elaborada, sutil y, también, fortísima música sinfónica (“No drums, no guitars”, se anuncia en este show de New Blood), con Gabriel interpretando excelentemente cada canción, a lo que hay que sumar imágenes, colores y luces acompañando con creatividad y precisión cada tema. Una nota dice que 30.000 personas disfrutaron del evento (a mí me parecieron menos).

Gabriel interpretó desde covers –arrancó con “Heroes”, de David Bowie- hasta viejos temas suyos. “In Your Eyes”, “Mercy Street”, “Don’t Give Up”, “Biko”, “The Rhythm of the Heat”, “Intruder” y “Red Rain”, fueron algunos de los que sonaron. “Wallflower” fue dedicado a las víctimas de la ESMA. De conjunto hubo una performance donde cada tema creaba, en su conjunto de música+imágenes+luces una atmósfera distinta; donde lo visual, si bien no fue lo principal, fue clave para darle mayor entidad a este recital orquestado (más de 40 músicos en total sonaron, entre los veinte de la “New Blood Orchestra”, de Londres, y los veinte músicos de nuestro país, convocados a sumarse, con sus cuerdas, vientos y otros instrumentos) por Gabriel, acompañado por las cantantes Ane Brun y Jessica Hoop, y el director Benedict Forster.

(Por más info respecto a las características de la orquestación, acá hay una breve nota de Santiago Chotsourian, “director preparador” del concierto en Argentina. Y acá, el FB de Gabriel, con breves videos, donde hay uno con un poquito del ensayo en el GEBA.)

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Gabriel no se privó de comentar, previo a cada tema, el motivo de su aparición y existencia: hechos, anécdotas y gente que conoció personalmente; y también destacó la “primavera árabe” –que los últimos días tuvo nuevos episodios de feroces luchas en Egipto: vean acá, acá, acá y acá–, reivindicando –con total optimismo– el uso de las tecnologías (internet, “redes sociales”) para que cada sujeto se exprese y actúe autónomamente en defensa y reclamo de sus derechos.

(Por otra parte, cabe mencionarse que Gabriel, en su paso por Chile, se entrevistó con el presidente Piñera, y le planteó, como tema “relacionado a los derechos humanos”, “la violencia con los estudiantes”. Como bien dice un comentario en la nota linkeada: Pobre Peter, nadie le dijo que es lo mismo que hablarle a la pared.)

Gabriel es un artista que –según sus mismas palabras– desarrolla algo así “como tres ramas de actividades, en torno a la música, a las nuevas tecnologías y a acciones benéficas”.

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El artista, que postula “Si hacés las cosas que amás hacer, la vida es un viaje interesante”, nos dejó un impresionante show, de dos horas y media, para el recuerdo.