#LiteraturaViva: conversación con Leonardo Padura jueves 29, 15 hs.

El próximo jueves 29 de julio a las 15 hs (ARG)

Ciclo Literatura viva: Conversaciones

Coordinación: Alejandra Torres (CONICET-UBA-UNGS) 

Encuentro con el escritor Leonardo Padura.

Abrirá la reunión Noé Jitrik y conversarán Fernando Bogado, Ezequiel De Rosso, Demian Paredes y Guadalupe Silva.

Se transmitirá en vivo simultáneamente por nuestro canal de YouTube y por el canal del CCPU.


#Fragmentos de ‘La nieta de Trotsky’, de Jeanne Molinier

(En torno a la valija, de esa valija que ha sido tu legado, papá, se ha ido formando un campo de fuerza que es el campo narrativo del que surge este texto. Desde el momento en que aparece la valija, incluso en su forma anterior cuando eras un niño, esa palabra se carga de una fuerza especial, de una potencia relevante que se convierte en una fuera magnética, un nudo de vínculos invisibles, que busco desentrañar en estas líneas. Me sirvo de esa metáfora para confesarte que en este libro busco encontrar un hombre que se sacaba y ponía distintas máscaras, que se metamorfoseaba. He tratado de llevar adelante lo que pienso que tiene que ver con algunas voces que me ayudaron a rememorar tu historia, a convocar fantasmas que pretendo develar).

[…]

Supimos desde ese día que una trama política se sobreponía a nuestra vida familiar, aún antes de nuestro nacimiento. Entonces me enteré de que aquel por el que tanto preguntábamos y nos contaban historias de su vida, de la familia, no era nuestro abuelo. Le decía el Viejo y para nosotros era nuestro abuelo, pero en realidad, era Lev Davidovich Bronstein. Tampoco Natalia era nuestra abuela, ni Zina ni Lyova a quienes llamábamos tíos lo eran. Sieva no era nuestro primo hermano. Los que habían sido nuestros parientes pasaron de ser nuestra familia a ser los ‘camaradas’ de militancia de mi padre. En esta historia están incluidos Jeanne, la que había sido mujer de mi padre y después lo fue de Lyova. También aclaró roles más destacados, Vera Lanis, a quien llamaban Tatá, y mi medio hermano Raymond, Zazá; además de Gala, hermana de Vera, Allan su hijo, y la que nosotros llamábamos la Poeta, una compañera de ellas de andanzas desde la época en que eran actrices. Una francesa de la Rive Gauche que pertenecía al grupo de poetas surrealistas de esa época. Estos conformaban nuestra recolección de conversaciones en la mesa donde se atravesaba la historia a través de anécdotas y escuchábamos atentos.

Jeanne Molinier, La nieta de Trotsky [biograficción], Bs. As., Voria Stefanovsky, 2020, pp. 115-116 y 128.


Lou Reed – Magic And Loss Live w/ John Zorn 05/05/2008

Lou Reed – Magic And Loss Live w/ John Zorn 05/05/2008 Highline Ballroom, NYC

SBG Media


Entrevista a Tununa Mercado (Radar libros)

Por Demian Paredes

La editorial Miluno acaba de publicar El vuelo de la pluma, de Tununa Mercado. Con prólogo, selección y notas de Facundo Giuliano, se recuperan y recorren en casi cuatrocientas páginas cinco décadas de trabajos tan periodísticos como literarios a lo largo de diversas ciudades del mundo y provincias argentinas: La Habana, Ciudad de México, Guadalajara, Mérida, Eichstätt, San Pablo, Chaco, Córdoba, Rosario. Los temas: el deseo, una marcha del orgullo, un poemario, las Madres de Plaza de Mayo, el sistema carcelario, un congreso de escritoras latinoamericanas, Cuba y su revolución, Saramago, Cortázar, Borges, Bioy, la dictadura y el exilio –sufridos por la misma escritora–, la memoria y la traducción.

Desde los artículos en México, a fines de la década de 1970 en la revista fem., hasta textos de ponencias e intervenciones públicas más recientes (2017), Tununa Mercado ha sabido conjugar una delicada, aguda, sensible y versátil pluma en torno al Eros, al feminismo, a las marcas y desgarros de la historia, a la recomposición por la vía del recuerdo. Autora de libros que ya son clásicos y siempre se están leyendo y redescubriendo cual “escritora oculta”, la autora de Canon de alcobaEn estado de memoria y Yo nunca te prometí la eternidad postula en un breve “Decálogo” escrito en 2000: “No escribas con el corsé femenino ni con el masculino; déjala ser (a la escritura)”. Y seguidamente: “No escribas con los corsés de los otros géneros: novela, cuento, poesía, ensayo, etc., déjala ser (a la letra) en los etcéteras”.

Tununa ¿cuál es el origen del libro?

–Fue Facundo Giuliano el que me convocó para armar El vuelo de la pluma. Recoge varias notas, artículos y textos que publiqué a lo largo del tiempo. Una sección de la revista fem., y cosas como una entrevista a Saramago. Hubo vía libre para armar lo que mejor le pareció.

Sorprenden gratamente, entre otras cosas, la amplia variedad temática de las notas y la relación que se manifiesta entre periodismo y literatura.

–Periodismo y literatura siempre estuvieron conectados. No hacía yo demasiado discernimiento. La cosa periodística se daba especialmente cuando tenía que entrevistar, o cuando tenía que “salir” dentro de mí, para ver lo que pensaban otros, como Saramago, o Chavela Vargas, por ejemplo. Digamos que la entrevista responde a mi situación de fondo, que es que he sido periodista toda mi vida. Siempre he estado entrevistando, buscando a gente, datos. La entrevista es algo fundamental para eso.

En la charla que hay al final del volumen entre vos y el equipo de edición del libro, se te califica de “pensadora-intelectual”, cosa perfectamente lógica por la dimensión ensayística y teórica que se encuentra en muchos textos. ¿Qué opinas de esta categoría?

–Me sorprende nuevamente el planteo. Pero evidentemente, si hablamos de escritura alguien siempre tiene que ser pensador; no se puede ser un escritor “en bruto”, sin un contexto, un universo que lo recubre. Yo pienso que como escritora he estado marcada por experiencias de tipo académicas, universitarias, y las veces en las que estuve “a la inversa”, como cuando yo daba clases en Francia, por ejemplo. Es intercambiable, digamos, la situación. De pronto soy más pasiva, y en otro momento soy más abierta, más creativa, más protagonista de una situación, ya sea de enseñanza o de comunicación; lo que sería el periodismo.

Te pregunto por tus artículos en la revista fem., teniendo en cuenta que ocupan bastante más de cien páginas, el primer tercio del libro.

–Para mí fue un privilegio estar en México y haber sido convocada a pertenecer a la revista fem., y compartir las temáticas feministas con las compañeras de la revista, y que era un poco más que la revista, porque era un proyecto más abierto, e incluía otros sectores y otras experiencias. Fue muy importante porque fem. me llevó a pensar sobre esta problemática de la mujer con un poco más de dedicación y concentración. Y eso también me abrió a un mundo de mujeres con las que confraternicé, conviví e hicimos cosas juntas. Ya sea acompañar una huelga, o más “recluidamente” escribir en la revista. Era un grupo que estaba despierto a todos los movimientos de mujeres que estaban en México y en América Latina. Y eso fue muy importante porque me mantuvo en conexión con México y América Latina a partir de esta temática de la mujer.

¿Te convocaron desde el primer número, o fue después?

–Ya existía la revista fem., y entonces, en un momento dado, me invitaron a participar. La había fundado gente con mucha claridad de pensamiento, entre otras Alaíde Foppa, que era una guatemalteca que vivía en México y que tuvo sobre mí mucha influencia, porque era una mujer muy formada, muy inteligente, y muy capaz de ligar el feminismo con la cuestión social, con las cuestiones políticas. Era de un espíritu muy amplio, muy abierto y muy rico. Fui muy amiga de ella, y así había otras compañeras, con las que tuve una relación muy fuerte.

Pero tu experiencia periodística comienza antes de México, acá mismo en Argentina, a comienzos de la década de 1970 en el diario La Opinión.

–Sí. Yo estaba con Felisa Pinto, que era la jefa de una sección, que logramos que se llamara “La mujer”, porque creo que más bien nos querían poner en cualquier otra cosa.

¿Hacer recetas de cocina y cosas así?

–Aunque también hacíamos recetas (risas). Pero siempre con algún giro, con alguna vuelta… Pero sí. Para mí eso fue muy importante. Porque entrar a trabajar en un periódico era toda una experiencia. Y sobre todo porque Felisa tenía un espíritu muy abierto, y bueno: convocaba a mucha gente. Entre otras personas, a Manuel Puig. Manuel estaba muy vinculado con ella. Ya en esa época empecé a tener una relación muy fuerte con él, hasta que se murió. Y cuando vino Perón, a Ezeiza, yo quise ir. Entonces había que inventar un argumento. Decirle a Timmerman que yo iba a Ezeiza ¿pero para qué? Entonces se le ocurrió a Felisa decirle que yo iba a ir “buscando la iconografía del peronismo”. Que iba con esa misión. Y efectivamente fui a Ezeiza. Fue una cosa…

De llegar y rajar.

–Estuve en todo. Cuando se armó el “lío”. Cuando tuvimos que tirarnos cuerpo a tierra. El regreso fue muy difícil. ¿En qué regresábamos? En ese momento estaba Lilia Ferreyra que era compañera nuestra pero que ahí, en ese momento, tuvo un papel importantísimo, porque ella tomó la decisión, para que pudiéramos regresar, de tomar un ómnibus que estaba ahí. Fue y directamente le dijo al chofer: “Usted se baja, porque nosotras vamos a volver”. Tomó una decisión muy fuerte. Ya se sabía quién era ella, de valiente y de arrojada.

Para vos podría haber habido una continuidad de esa experiencia en la Argentina, de ir modificando y ampliando los temas y tipos de notas en el diario, el nombre de la sección, pero la dictadura y el exilio cortaron todo.

–Sí, claro. Nuestra sección con Felisa era “de la mujer”. Después en México ya tuve contactos con las feministas y la relación fue diferente. Aquí era muy incipiente todo. Y además la realidad política y social siempre te obligaba a estar en una dimensión que era más jugada en términos políticos que la cosa feminista propiamente dicha. Fueron años muy intensos. 

La entrevista continúa, junto al “Decálogo” de Tununa, en el suplemento Radar libros.


#Música: Bar Kokhba Sextet – Lucifer (Book of Angels Vol. 10)

Tamarata Record

#Bar_Kokhba_Sextet#John_Zorn

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Sother – 0:00

Dalquiel – 5:58

Zazel – 12:05

Gediel – 15:34

Rahal – 21:46

Zechriel – 25:35

Azbugah – 33:29

Mehalalel – 36:31

Quelamia – 46:24

Abdiel – 51:23

Bar Kokhba Sextet brings together six core members of the Masada family under the leadership of John Zorn. The music act is an improvisational group from New York’s best downtown artists, including Cyro Baptista on percussion, Marc Ribot on guitar, Greg Cohen on bass, Joey Baron on drums and Mark Feldman / Erik Friedlander on strings. According to Tzadik, John Zorn’s music label, the band’s music is “Sephardic exotica for young moderns”.

The Bar Kokhba album recorded between 1994 & 1996 together with the Masada musical project was the album that started John Zorn’s 2nd evolution into Masada Book Two (II) or Book of Angels during the Winter of 2005 at Tonic (New York City) after performing a ravishing set of sessions of filmworks at the Anthology Film Archives in the same city during the Winter of 2004.

Discography:

1998 – The Circle Maker – Disc Two: Zevulun

2005 – 50th Birthday Celebration Volume 11

2008 – Lucifer: Book of Angels Volume 10


Hoy, 21 hs., Sarau Brasil e Argentina


1° Congreso internacional de lunfardo (transmisión virtual)


#Música: Uri Caine & Masada String Trio

Uri Caine & Masada String Trio – Jazz in Marciac 2008

Benoît Germet

Uri Caine – Piano ___

Mark Feldman – Violin

Erik Friedlander – Cello

Greg Cohen – Double bass

John Zorn – Direction


‘El vuelo de la pluma’, de Tununa Mercado (novedad editorial)


Video: Willy Crook en la radio (“Todo Pasa”, 4/2021)

Ante la noticia de su fallecimiento, una de sus últimas apariciones.

Urbana Play 104.3 FM