“En los límites del control” (Hermann Bellinghausen)

Lo bueno para nuestros antepasados, incluidos los más recientes, es que ya no están aquí para ver en lo que andamos. Algunos lo previeron, con la esperanza de equivocarse. En lo que nos hemos convertido. Avanzamos cada día más rápido hacia los establos del control, y conforme pasa el tiempo, de mejor gana. Si nos falta entusiasmo es indolencia, ni siquiera fatalismo. Nos han curado del espanto de pensar que la vigilancia y el control constante son enemigos de lo humano. Aprendemos que la libertad es relativa, no muy importante. Preferimos la seguridad. Cómplice clave del control es el miedo.

Se trivializa lo ominoso y todos tranquilos. La omnipresencia del Gran Hermano de George Orwell y la limitación del pensamiento en Farenheit 451 hace rato se cumplieron, son antecedentes de una realidad más obtusa, y sin embargo más sofisticada. La intimidad, la soledad y el derecho al secreto desaparecen rápidamente, con el total respaldo de las víctimas que lo ven como algo lleno de ventajas. Ríanse del síndrome de Estocolmo. Estamos enamorados de los carceleros y en el fondo soñamos con ser como ellos.

Del panóptico en prisiones, clínicas y cuarteles pasamos al mercado libre, o el mercado negro, gracias a la obligación de entregar nuestros datos biométricos y existenciales. La unicidad de nuestro rostro es detectable en medio de una multitud y la meta es que pronto no haya calle, corredor, rincón, sótano o ático fuera del alcance de cámaras, micrófonos y alarmas.

Colaboramos alegremente; sin que nos lo pidan hacemos pública y notoria nuestra localización exacta todo el tiempo. Si alguien quisiera clavarnos un misil en la mollera ahora mismo, sólo necesitaría una rápida consulta a las bases de datos para dispararlo derechito y sin daños colaterales, o no muchos; los drones antiislámicos de Israel y Estados Unidos tienen cierto margen de error en bodas y entierros donde los objetivos se confunden con familiares e invitados.

Si alguien quiere halagarnos o envenenarnos, sabe perfectamente qué nos gusta más comer y cómo. Pero no temamos, las intenciones son buenas. Nos conviene. Si el banco y las aduanas ya poseen nuestra huella, nuestro rostro y nuestro antecedentes íntimos, qué más da que los grandes consorcios y los gobiernos nos tengan bien checados. De por sí saben dónde localizarnos, es inútil esconderse. Traemos la señal en el bolsillo o pegada al oído, cerca del cerebro.

Las nuevas generaciones desconocen qué era lo clandestino, lo privado, lo secreto, lo oculto, lo especial y único en las zonas de júbilo o refugio. De manera automática lo personal deviene clientelar (ya no político, como proclamábamos hace medio siglo).

Si alguien cultiva algún vicio o peca de tal o cual modo propio, está en condiciones permanentes de pasar al dominio público. Vivimos la ilusión de que todo lo visible está permitido. Uno se masturba en público si quiere, y si no quiere también. El infierno omnímodo de Los juegos del hambre (Suzzane Collins, 2008) puede ser un blando paraíso, según anuncian quienes dicen protegernos: Evitemos que los delincuentes se salgan con la suya; suavecito y cooperando, total no tenemos nada que esconder. Y nos conviene acumular puntos sociales (¿recuerdan Black Mirror?) Claudicamos ante el control sin la necesidad de conceder un clic.

La nota sigue, completa en La Jornada.


2 comentarios on ““En los límites del control” (Hermann Bellinghausen)”

  1. Ce GF dice:

    Muy buena reflexión La compartiré, gracias siempre!

    C. http://www.ceciliagargano.com

    El mié., 28 de abril de 2021 20:35, Artemuros escribió:

    > Demian Paredes posted: ” Lo bueno para nuestros antepasados, incluidos los > más recientes, es que ya no están aquí para ver en lo que andamos. Algunos > lo previeron, con la esperanza de equivocarse. En lo que nos hemos > convertido. Avanzamos cada día más rápido hacia los establos d” >

    Me gusta


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s