“Plegaria vespertina” (Günter Grass)

Plegaria vespertina

Lo que de niño

me asustaba hasta ponerme el miembro tieso

era una frase  –‘Dios lo ve todo’–

escrita en los muros con letra picuda;

pero ahora –desde que Dios ha muerto–

da vueltas arriba un dron no tripulado,

que no me pierde de vista

con un ojo sin pestañas que no duerme

y todo lo almacena, no puede olvidar nada.

 

Me vuelvo infantil,

tartamudeo plegarias incompletas incoherentes,

quiero pedir gracia y absolución

lo mismo que mis labios en otro tiempo al acostarme

pedían indulgencias tras cada caída.

Me oigo susurrar en el confesionario:

Ay, querido dron,

te pido perdón

para poder ir al cielo de rondón.

 

Günter Grass, De la finitud, Bs. As., Alfaguara, 2016, p. 16.



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