Inauguración: “León Ferrari: La bondadosa crueldad” (27/4 – 20hs. Bar La tribu)

LA BONDADOSA CRUELDAD
-León Ferrari​-

“Ut pictura poesis” – Así como la pintura también la poesía – proclamó Horacio.

“La pintura es poesía muda y la poesía es pintura que habla” reveló Simónides de Ceos.

 

Tenemos el agrado de invitarles a la inauguración de LA BONDADOSA CRUELDAD, del artista León Ferrari, donde mostraremos parte de su obra ecológica. Tal como él la llamo al referirse a los poemas que alberga el libro que lleva por título este mismo nombre. Por renunciar lo más posible a su condición matérica, las palabras son el recurso más fácil de renovar.

Dialogando con una selección de sus ensamblajes y ready mades, los textos, habilitan una lectura del hoy al mismo tiempo que nos interpelan y comprometen como sujetos políticos y de derechos. 

Curaduría: Natalia Revale, Ayelén Rodriguez y Javier del Olmo.

Agradecemos a la Fundación Augusto y León Ferrari y al taller Humano por el apoyo y las ideas.

Diseño gráfico: dosRíos [diseño&comunicación]

Fotografía: Javier Gramuglia

Inauguración: Viernes 27 de abril – 20hs. 

 

Bar La tribu. Lambaré 873. CABA.

Occidente siente una singular y doble pasión por la crueldad. Frente a Jesús crucificado llora dos mil años y la rechaza; frente a los padeceres de quienes el atormentado en la cruz condena al tormento, la comprende, justifica y alienta. La crueldad es injusta cuando la sufre Jesús unas horas y justo castigo cuando anuncia que millones la sufrirán eternamente.

Este doble concepto de justicia forma parte de nuestra cultura. Sobre un fondo de vírgenes, ángeles y palomas, los artistas cristianos pintaron el dolor lamentado: corazones sangrantes, coronas de espinas, la cabeza del Bautista y crucifijos, innumerables crucifijos que nos rodean adornando cementerios, comisarias, colectivos y cuarteles. 

Los mismos pinceles – Fra Angélico, Giotto, Miguel Ángel – pusieron su destreza al servicio de la intimidación religiosa pintándolo que para ellos es la crueldad justa, merecido castigo a paganos e impíos: diluvios, Sodoma, primogénitos egipcios, Jericó, Apocalipsis, Juicios Finales, infiernos.

Creyentes e incrédulos coinciden en no cuestionar éticamente esas obras. Los creyentes, porque la tortura forma parte de su ética. Los incrédulos, porque adictos a la estética no miran la ética: si el cuadro está bien pintado no importa que exalte un crimen. 

Este singular aspecto de nuestra cultura, la crueldad tan íntimamente mezclada con la bondad que la oculta, puede haber sido el origen de “los cuadros escritos” que este libro alberga.

 León Ferrari.



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