Habla Cordelia Dvorák, autora del documental sobre John Berger ‘The Art of Looking’ (2016)

Leemos la siguiente nota en el diario mexicano La Jornada, a propósito del estreno del documental en ese país. (La película se encuentra en YouTube, aunque -al menos por el momento- sin subtítulos en castellano…)

El humanista se definió como angry young man (joven enojado) que fue y siguió hasta el final de su vida por como estaba el mundo, explica Cordelia Dvorák, autora del filme The Art of Looking, en entrevista con La Jornada 

Armé su retrato desde el espejo de los otros con los que dialogó

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La casa de John Berger (1926-2017), ubicada en el pequeño pueblo de Quincy, en los Alpes franceses, donde el escritor, pintor y crítico de arte británico vivió más de cuatro décadas
Foto Cordelia Dvorák

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Detalle de los brazos de Berger, quien, en palabras de Cordelia Dvorák, fue gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias, en su compromiso con los marginados.
Foto Majade Filmproduction Berlin

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En la imagen, el colaborador de La Jornada en una escena del filme The Art of Looking en París, en 2016
Foto Majade Filmproduction Berlin

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John Berger y su inseparable motocicleta, con la cineasta Cordelia Dvorák, y en la siguiente imagen con su hija Katya en París, en 2016
Foto Majade Filmproduction Berlin

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Martes 7 de marzo de 2017, p. 4

Una mañana, sentada en su café preferido en Prenzlauerberg, Berlín, la directora de cine Cordelia Dvorák abrió el periódico para encontrarse con una fotografía de John Berger, de gran tamaño.

Ella pensó que era la noticia de la muerte del escritor, pintor y crítico de arte británico, pero no: era un artículo en el que se rendía homenaje a Berger por su cumpleaños 88.

Estaba tan aliviada y contenta que decidí en ese momento, y por una de esas intuiciones de las cuales salen a veces las mejores ideas, que quería hacer una película con él para su cumpleaños 90, explica Dvorák en entrevista con La Jornada.

Así nació la idea del documental John Berger or the art of looking, que el pasado noviembre se estrenó en la Volksbühne de Berlín y cuyo estreno en México se hará con tres funciones en Jalisco: en el pueblo de Ajijic, en el encuentro Docuarte, y en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara.

John Berger, humanista, intelectual y colaborador de La Jornada, falleció el pasado 2 de enero en París. Tuvo tiempo de ver concluido ese documental.

El primer contacto de Cordelia Dvorák con John Berger fue a través de sus textos. “Antes, sobre todo, de sus ensayos sobre arte, de su manera muy única y poco ortodoxa de observar, de acercarse a sus temas, a un cuadro, un artista, un fenómeno o pequeño evento cotidiano que le llama la atención y que desea compartir. Siempre me fascinó su manera de crear conexiones cruzadas completamente inesperadas; por ejemplo: encontrar de plano una especie de ‘eco’ entre la imagen de una Madonna y un dibujo de una rosa suyo… Hasta mucho más tarde empecé a descubrir su prosa, sus novelas y su poesía.

“Fue también siempre un gran ejemplo en sus convicciones políticas, en su alerta continua sobre las injusticias en el mundo, en su compromiso con los marginados, los desplazados, los desprivilegiados.”

–Sus lectores conocen mucho su obra, ¿qué les va a sorprender cuando vean el documental?

–Algo muy sintomático en la obra de John es su concepto de sí mismo: nunca se quería ver como novelista; siempre se definió –muy modestamente–– como un storyteller, alguien que recoge las historias que nos rodean por todos lados y las comparte con el mundo. Por eso tampoco nunca le había interesado su autobiografía o hablar mucho de su persona.

“En ese sentido nuestro documental tampoco es una biografía de John, porque a él le parecían muy aburridos esos artistas o escritores que siempre hablan de sí mismos. De ninguna manera deseaba algo así, hasta no quería ninguna entrevista o preguntas directas o personales, algo difícil como punto de partida para mí, que tenía el encargo con nuestros coproductores, como Arte y la BBC, de hacer un retrato sobre alguien importante que cumple 90 años y tiene toda una obra y vida muy plena.

“Al mismo tiempo yo estaba consciente de que John era alguien que siempre había sido muy curioso e interesado en diálogos con otros artistas, y parte de su obra son justamente colaboraciones muy interesantes y poco comunes con fotógrafos, directores de cine, dibujantes, gente de teatro y otros escritores. Entonces decidí armar el retrato sobre John justamente en el espejo de los demás, de algunos de sus más importantes colaboradores de las últimas décadas, o ‘cómplices’, como él los llamaría.”

En el documental aparecen el director de cine Mike Dib, el grafista e ilustrador turco Selçuk Demirel; el traductor y editor de John en Alemania, Hans Jürgen Balmes; su hijo Yves, “quien es pintor y nos cuenta las razones por las cuales John dejó Londres y su carrera como estrella de la BBC y explica por qué, después de haber recibido el Premio Booker, Berger se fue a vivir más de cuatro décadas a un pueblo chiquito en las altas montañas en Francia y con su hija Katya, crítica de cine, lo vemos jugando en el jardín de la casa de John en París, un juego de infancia, intercambiando asociaciones espontáneas sobre postales de arte. En cierto momento vemos a John subiendo a su moto tan querida para irse de compras, y poco después nos explica qué tienen que ver para él sus idas en moto con escribir y presencia.

“En medio de esas intervenciones vemos a John como hilo conductor en su papel preferido de storyteller,hablando con el espectador con extractos de sus textos, algunos todavía inéditos.

No he conocido a alguien que dominara la cámara como él, con esa voz tan íntima y seductora, grave y simpática a la vez y dirigiéndose a su público de la manera más directa, invitándolo a una complicidad realmente muy especial.

Dealer de miradas y apariencias

–Hablamos de un hombre que hizo del arte y la literatura su forma de manifestarse y de analizar y debatir sobre el mundo actual. ¿Qué es lo que le llamó más la atención como documentalista?

–Muchas veces, John dijo que su verdadera inteligencia era su inteligencia visual. En nuestra película nos comparte un sueño que tuvo donde se experimentó a sí mismo como una especie de “extraño dealer”, “un dealer de miradas y apariencias”.

“En el sueño logra entrar en las apariencias y así entenderlas, sin esfuerzo. Sin embargo, al despertar ya no se acuerda de cómo lo hizo. Es un momento muy conmovedor y, de una manera indirecta, también sumamente íntimo.

“Creo que nunca he encontrado a alguien que mira, que se fija y que observa como John. Mirar es el tema de su vida. Me recordó mucho a uno de sus álter egos, el filósofo Spinoza, con el cual entró también en diálogo en su libro Bento’s sketchbook, especie de encuentro ficticio con el pensador holandés. Lo que muchas personas no saben: Baruch de Spinoza, aparte de su existencia como filósofo, se ganaba la vida como constructor de microscopios y pulidor de lentes. De alguna manera John siempre me pareció un ‘pulidor de lentes’ del siglo XX.

La nota completa acá.



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