Adolfo Bioy Casares, el anti-Joyce

–¿Joyce?

–¿Habrá escrito una novela? Sabía decir las cosas y podía ser muy cómico. Para planear novelas era menos feliz. La gente lo admira, pero no lo lee. ¿O habrá mucha gente que ha leído Finnegans Wake? No, no se puede decir que Joyce haya escrito una novela. Claro que tiene ese don que admiro muchísimo, que es el de saber decir las cosas de un modo que a uno le encante y que a uno le guste repetirlas. Pero no tenía idea de cómo armar una novela, y creo que ha elegido libros que no debería haber escrito. Ha seguido proyectos muy perjudiciales. Le ha hecho mal a él, porque tal vez hubiera podido dejar libros más agradables y logrados, y le ha hecho mal a los demás. Joyce ha presumido hacer libros inmensos. Estoy pensando en el Ulysses y sobre todo en Finnegans Wake, verdaderos mamotretos. Ha cumplido con el plan de fabricar un mamotreto. Y eso resulta triste en una persona capaz de hacer cosas como monedas, pequeñas monedas lindas, como algunos párrafos del Ulysses o algún poema. Y además creo que ha tenido un efecto horrible sobre la literatura. Ha contribuido a uno de los peores defectos de la literatura contemporánea que es la oscuridad, una actitud como organizadores de misterios, o de personas que hablan de esoterismo. Ya se sabe que esas son madrigueras de la charlatanería. Y creo que la oscuridad es una moda vieja, tan vieja como la vanguardia, como el surrealismo, como la carrera tras lo moderno. […]

[…] son teorías que no tienen mucho que ver con la realidad, pero que están en las mentes de los escritores. Cuando empecé a escribir, parte de mis desaciertos se debían, sin duda, a la manera en que escribía, pero también porque quería poner en práctica teorías que realmente era impracticables. Libros como el Ulysses, o libros como los de los dadaístas, o libros como los cuadros de los cubistas, que también eran cosas por el estilo. En esa época leí mucha crítica literaria sobre los movimientos de vanguardia, y creo que me hicieron mucho mal porque no había tenido tiempo para hacer un balance de las cosas. Siempre estaba queriendo hacer el balance de las cosas. Pero leía mucho, escribía mucho, conversaba, tenía apuro, porque la impaciencia, como dijo Kafka, es la madre de todos los vicios. Uno es impaciente, y además tiene sueños de triunfos y pavadas, de los cuales se va curando con el tiempo.

13-agustin-gomilaJorge Torres Zavaleta, Bioy Casares o la isla de la conciencia. Entrevistas y ensayos 1983-1994, Bs. As., Fundación Sur, 2014 [1er diálogo, junio de 1983], pp. 34-35 y 36.

Imagen: Agustín Gomila.

 



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