“¿No hay acaso gracia para mi…?” (Enrique Molina)

¿No hay acaso gracia para mi…?

 

Hombre paciente, compilador de embustes,

no quiero tu sonrisa,

no quiero tu conjuro entre la temperancia

y el tapiz,

ante los candelabros que te apartan del hálito nocturno

cuando despierta el Pródigo, con un escalofrío,

entre los muros de su casa.

 

Cuando ata lentamente sus zapatos

–ya sabe todo, ya nombró como un río los objetos

irremediable y lúcido como el amanecer–,

y la sal del exilio en su bocina tempestuosa,

vierte una voz ahogada desde el mar,

un silbido de barco en marcha en el final de la bahía.

 

Hay un vino que exalta el corazón acobardado.

¡Inestimable idioma!

“Mi verdadera alcoba se abre allá lejos” –piensa.

¿Dónde está la flauta dionisíaca y mísera,

el tañido del mundo se levanta,

como la lanza del guerreo que despierta…?

 

¡Oh, demonio, penetrante y profundo sollozo

de las cosas!

¡Qué sabiamente alumbras, tras sus máscaras fatuas,

este rincón gastado por mis sueños,

en donde la costumbre se apacienta día a día, en silencio,

complaciente y viscosa, como la misma dicha

que esparce suavemente su letargo

en agrias galerías de familia!

 

Yo no te pido, vida,

moradas como blandos espejos donde el tiempo

fluya callado y dulce sobre la misma lámpara.

¡Racimo de pasiones! Pon aquí tu sentencia,

disputa en mi corazón ruidosamente, sopla en el humo

de un lugar apacible

como una rama seca acariciada por la turbia sonrisa de la muerte.

 

Yo te suplico labios venenosos;

llagas aun más brillantes que tus flores,

que cristales de sal en la desierta playa

bajo el sol –ah, bajo la luz ardiente–;

el rostro enjuto del deseo sonriendo en cada puerta,

y sangre de mendigo –¡tanta dulzura en la avidez del mundo!–

triste sangre de oscura idolatría

en medio de la noche,

del rodar de la noche sobre caminos duros

donde nada se oiga más que el desnudo salmo de mi alma.

 

4080-MLA116155510_2539-PDe Pasiones terrestres (1946), en Enrique Molina, Hotel Pájaro. Antología, Bs. As., CEAL, 1981 (ed. original 1967), pp. 25 y 26.



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