En el camino (diario) de Jack Kerouac

kerouacADN Cultura publicó un anticipo de los diarios de uno de los emblemas de la literatura “beatnik”, Jack Kerouac, recientemente publicados en castellano por Editores Argentinos, junto a una nota de Elvio Gandolfo.

(…)

Todavía no siento que En el camino haya comenzado. Sin embargo, en el trabajo mismo hallaré mi camino. Mientras avanzo (y especialmente en el trabajo definitivo de esta noche) me doy cuenta de que quiero una estructura diferente así como un estilo diferente en este trabajo, en contraste con El pueblo y la ciudad… Cada capítulo una línea de verso dentro del poema épico total, en vez de cada capítulo como una declaración en prosa de ancho cauce dentro de la novela épica total. Es por eso que quiero emplear capítulos cortos, cada uno con un encabezamiento como un verso, y muchos, muchos capítulos así; lenta, profunda, melancólicamente desarrollando la melancólica historia y su largo viaje con brazos abiertos hacia espacios extraños. Y establecer un ritmo de tales capítulos cortos hasta que sean como un collar de perlas. No una novela como río, sino una novela como poesía, o mejor, un poema narrativo, un epos en un mosaico, una suerte de preocupación arabesca… libre de vagar lejos de las leyes de la “novela” como fueron fijadas por las Austen y los Fielding hacia una zona de mayor meollo espiritual (que no puede ser alcanzada sin este aparato técnico, al menos en mi caso) donde moran los Wm. Blake y Melville e incluso el desigual Céline de los capítulos cortos. Quiero decir cosas que solo Melville se permitió decir en La Novela. Y Joyce.

No estoy interesado en La Novela, sino en aquello sobre lo que quiero escribir. Quiero, como en 1947, escapar de la narrativa europea para alcanzar los capítulos anímicos de una “dispersión” poética americana – si es que puedes llamar a capítulos cuidadosos y una prosa cuidadosa una dispersión. Si esto no resulta del agrado del público, ¿qué puedo decir? Como un Arquitecto sin embargo me ocuparé de que todo sea sólido en esto. Ya veremos.

Es algo terrible contemplar el hecho de que editores como Giroux, con su vasta experiencia de lectura, son capaces de seleccionar aquellos aspectos de la novela que mejor se leen y en consecuencia se sienten con la conciencia libre para eliminar cualquier cosa que en el crisol de imaginerías desgarradas del autor parece lo más meduloso, pero para el lector lo más moroso en su pecado caliente de “querer saber lo que pasa después”.

Un día habrá de llegar en que el entusiasmo narrativo será asociado a su pariente más cercana y prima, la pornografía, y los autores de imaginación exacta se vean libres, como Joyce se vio libre, de ir enrollando sus melancólicos velos alrededor de la historia que se está contando.

No hay ninguna razón en este mundo para que yo no tenga la libertad de hacer eso incluso ahora.

(…)

Lo que se fue en el camino. Eso es lo que dice Dean, cuando, después de sus visiones de marihuana, uno se apoltrona en un sofá y se pregunta quién es. “Lo que se fue en el camino..”: la vida es un viaje en el camino, desde el útero hasta el fin de la noche, siempre estirando el cordón plateado hasta que se quiebra en algún lugar.. quizás cerca del fin, quizás no hasta el final, quizás al principio del viaje.

¿Adónde estamos todos? Idos en el camino.. ¿Qué hay al final?

La noche… lo que fuera que Céline quisiera decir al darle ese nombre a la muerte, cualquier especie de muerte a la que se refiriera.

(…)

La nota completa acá.



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s