Entrevista a Ricardo Lísias: “Las grandes corporaciones quieren invadir totalmente la vida de las personas. Mi libro intenta mostrar lo que ocurre cuando lo consiguen”

tapa lord* Entrevista con el escritor brasileño Ricardo Lísias, para La Izquierda Diario:

Se publicó recientemente en Argentina tu novela El libro de los mandarines, primera traducción al castellano de un libro tuyo. ¿Qué lecturas tuvo; cómo cayó entre el público, el periodismo y la crítica?

Aún no tuve noticias de la reacción del público, si tuvimos buenas ventas, etc. En cuanto a la recepción crítica, hubo un texto de hecho muy bueno firmado por un intelectual argentino que da clases en los Estados Unidos, Fermín Rodríguez. Y el texto tuyo también me dejó muy contento, Demian; destaco por ejemplo este buen “resumen” de lo que son las diversas líneas que conforman El libro de los mandarines: “La despersonalización o ‘impersonalización’ (todos los nombres –por país o continente– se repiten, son el mismo-lo mismo), la individualización-privatización-aislamiento extremos del sujeto, la ambición y la codicia (de fama y dinero) como motores de la alienación en las capas altas de la sociedad son trabajados fina, sutilmente, en esta crítica de humor mordaz-satírico que ejecuta Lísias”.

En tanto, observo que la divulgación es un poco más larga que en Brasil: aquí los libros son discutidos solo las semanas siguientes al lanzamiento. Luego quedan olvidados o serán analizados por el público académico, actualmente alejado de la prensa –aquí en Brasil son dos mundos que se mixturan muy poco–. Creo que gradualmente El libro de los mandarines encontrará su espacio entre el público de lengua española. Será algo lento, como aquí en Brasil, seguramente; pero esa lentitud me agrada mucho. No me gusta la extrema velocidad contemporánea: ella me parece alejada de la literatura que yo practico.

¿Y cómo fue la recepción en su momento en Brasil?

El libro recibió las reseñas habituales en los diarios brasileños y después comenzó a interesar bastante al público más joven, teniendo mucho éxito en un evento bastante popular por aquí: la Copa de la Literatura. En este momento está recibiendo la atención del público académico, y también tuvo un aumento de ventas, siguiendo el suceso de la novela Divórcio: las personas leen Divórcio y luego buscan mis otros libros.

¿Por qué la elección de tomar como personaje a un gerente de banco? ¿Qué te llevó a escribir esta historia?

Cuando escribí el libro estábamos al comienzo de la actual (y larga) crisis económica. En fin: el sistema bancario estaba en el centro de las atenciones, mostrando su cara predadora y explotadora. Decidí discutir literariamente cuáles son las consecuencias humanas y humanitarias que el sistema bancario provoca. Observé que el llamado mundo corporativo tiene como uno de sus grandes triunfos invadir la vida de las personas por completo. No se trata meramente de un procedimiento respecto al horario de trabajo: las grandes corporaciones quieren invadir totalmente la vida de las personas. Mi libro intenta mostrar lo que ocurre cuando ellas lo consiguen.

Otros trabajos tuyos, como Divórcio (2013), fueron cruzados en Brasil por una “lectura literal”, lineal, asumiendo que lo que escribías era lo que vivías o viviste –es decir, rompiendo el “pacto de lectura” con laficción y tomando tu texto como confesión–. ¿Cómo analizás esto? ¿Buscabas alguna clase de efecto así? ¿Con qué fines?

Es necesario discutir Divórcio con cierto cuidado. Algunos efectos fueron creados intencionadamente por mí, es claro. El libro necesitaba confundir ciertos protocolos de realidad, por así decir, para obtener la denuncia que buscaba. Funcionó, porque dejó a la prensa conservadoracon los pelos de punta. El libro critica abiertamente a la prensa conservadora, la llamada gran prensa brasileña, ligada a los grupos sociales más conservadores. Te doy un ejemplo: hoy, dos días después del inicio del gobierno de Syriza en Grecia, los diarios casi no dan noticias sobre el asunto…

Fue necesario por parte de esos medios conservadores, así, quitar todo el aspecto político del libro para neutralizar la crítica que él propone. Y no funcionó, porque lectores universitarios muy competentes inmediatamente intervinieron y defendieron el libro. Entonces ocurrió un fenómeno muy curioso y un poco raro por aquí: la crítica altamente especializada y el público lector en general buscando el libro y disfrutando mucho de él; y la prensa conservadora intentando destruirlo, justamente por no aceptar las críticas…

La nota completa acá.



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