Comentarios a la nouvelle ‘Space Invaders’, de la escritora chilena Nona Fernández Silanes

542ed6e5dca37_260x409* Hoy en la sección Cultura de La Izquierda Diario salió mi reseña a Space Invaders, de Nona Fernández, publicada recientemente.

A continuación, un fragmento de la misma:

1.
Tras años de exilio, el escritor Roberto Bolaño (1953-2003) regresó a su país, Chile. Y luego de esa experiencia dejó un escrito llamado “Fragmentos de un regreso al país natal” (1999). Publicado en una revista, y luego en el libro-compilación Entre Paréntesis (Barcelona, Anagrama, 2004), allí afirmó: “hay una generación de escritoras que promete comérselo todo. A la cabeza, claramente, se destacan dos. Éstas son Lina Meruane y Alejandra Costamagna, seguidas por Nona Fernández y por otras cinco o seis jóvenes armadas con todos los implementos de la buena literatura”. Y no se equivocaba: entre aquellas “jóvenes escritoras chilenas que escriben como demonias” (Bolaño dixit), Nona Fernández Silanes le ha dedicado mucha prosa a unos “demonios” (en este caso, sin metáfora) muy bien reales; a los del bando contrario, a los de la dictadura. Ahí está también –a juicio de quien escribe– una de sus grandes novelas, Fuenzalida (Santiago, Mondadori, 2012), entre otros trabajos, para demostrarlo.

2.
Las dictaduras cívico-militares del cono sur dejaron –entre tanta muerte, destrucción y desaparición– una profunda huella, su marca, en la cultura de la época. Tras los hechos y secuelas, se puede decir que quedó en aflicción gran parte de la literatura latinoamericana que, hasta el presente, mantiene la revisita de todos esos acontecimientos. (La narrativa, por ejemplo la argentina, buscó en muchos casos espacios, “personajes” y enfoques novedosos desde donde contar –como Martín Kohan en Ciencias morales–, y hasta se deslizó ¿catárticamente? hacia los bordes del género fantástico, incluso empleando la hipérbole para relatos en primera persona –como Félix Bruzzone en Los topos–.) En Space Invaders (Bs. As., Eterna Cadencia, 2014), por medio de un puzzle literario, cuyas piezas son la historia, los juegos y cartas juveniles, la memoria y los sueños de un grupo de liceístas, la escritora, dramaturga, guionista y actriz Nona Fernández Silanes recorre años y hechos (reales) bajo la dictadura de Pinochet.

3.
La nouvelle esboza un cuadro, de contornos vaporosos, de límites evanescentes, donde los anhelos y prácticas de libertad de adolescentes y preadolescentes son custodiadas, controladas, por la disciplina y rigidez de las formas y ritos institucionales: formar fila, “tomar distancia” con el brazo subido al hombro de quien se está delante; marchar, cantar el himno mientras se iza la bandera, rezar, etcétera. “La bandera por fin arriba del asta, flameando sobre nuestras cabezas, al compás de nuestras voces, y nosotros mirándola protegidos por su sombra oscura” (p. 18). Una “tutoría” a la que se le opone el mundo de fantasías y juegos (el “cuarto oscuro”), la amistad, y, en algunos casos, el comienzo de la actividad política. Las “pulsiones” humanas –juveniles– enfrentadas a las autoridades (maestros, porteros, carabineros y demás agentes “de seguridad”).

La nota completa acá.



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