Comentando una novela con “hechos extraordinarios”

Fiel a su deseo de una literatura que cuente “hechos extraordinarios”, Ricardo Strafacce –un escritor al que se puede definir como “primo-hermano” de César Aira– publicó hace poco la novela Gerardo y Mercedes. Abajo un fragmento de la reseña que hice para La Izquierda Diario, comentando esa novela, y recordando de qué van otros libros de RS.

El delirante realismo –urbano, contemporáneo, “histórico” incluso, pop– cruza entonces la vida de seres “corrientes”, aunque con sus particularidades, que los definen como “personajes” –de algún tipo; tampoco pasa por aquí lo esencial de Strafacce–, junto a “referentes reales”: “famosos”, “personajes públicos” y diversos “tipos sociales”. Y esto –abundando– es así en la mayoría de las novelas de Strafacce: en La boliviana están los militares, Campo de Mayo, la “cadena nacional” y los (pobres) residentes extranjeros en sus barrios; en La transformación de Rosendolos piqueteros movilizados y el “famoso” ex Vicepresidente de la República “Cacho [sic] Álvarez”, habitué del bar Varela Varelita; en Frío de Rusia el “aparato” del PJ y sus punteros e “internas”, la mención a Luis Zamora y la existencia de un policía (de barrio) que se dedica a la dramaturgia (!); y en Crímenes perfectos aparecen Maradona (ojo: sólo dando un reportaje, o dos) y el big business deportivo-mediático, con el pobre jugador argento-sudaca que quiere ir a Europa “para hacer la diferencia económica”, y las llamadas “botineras” –“como corresponde”, junto a sus bogas–. Acá, con Gerardo y Mercedes aparecen, en escenas comiquísimas, hilarantes, burlescas, Cristina Mucci (y su programa de TV) y Fogwill, además de un (“posesivo”) psicólogo, un golpe militar como “trasfondo”… y personas desaparecidas. Todo esto como acompañamiento de una historia de amor, la de Gerardo y Mercedes, junto a una plétora de personajes (“famosos”, amigos, personajes y desconocidos) que los acompañan. La polimorfia sensual/sexual, las transformaciones y cambios sorprendentes (y a veces inesperados), lasfrases hechas y lugares comunes retrabajados (delirados) en este re-uso de expresiones, refranes y dichos “célebres” en los parlamentos, convocan a un cierto “sabor de lectura”, a una “ceremonia” (incluso), o a un enfoque desde cierto sarcasmo (“light” o ferozmente crítico: dependerá de quien lea) para con la sociedad. 

La nota completa acá.



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