Doctorow: “de todos los libros que he escrito, este es el que juzga más severamente al lector”

Leemos en el diario español El País:

En El cerebro de Andrew, Doctorow ha dado forma a una narración elegante e intimista, una miniatura en la que se plantea el enigma de la conciencia, el conocimiento, la percepción, y se aborda la estructura profunda del deseo y los sentimientos, algo un tanto alejado de los grandes frisos históricos a que tiene acostumbrados a sus lectores. “No veo tanta distancia”, afirma el escritor en la biblioteca de su casa de Manhattan, inundada por la luz de un atardecer espléndido. “Las metáforas son pequeñas, pero el alcance del libro es muy vasto. El cerebro del protagonista nos traslada a una infinidad de lugares y momentos. Se evoca una gran cantidad de sucesos y además se cuenta una historia de amor”. En la que algunos se preguntan si será la última novela de Doctorow, hay momentos de gran intensidad, evocados con un lenguaje límpido y de gran belleza, pero también hay elementos desconcertantes, que el escritor no tiene inconveniente en intentar elucidar.

“Pienso en términos de imágenes, que se manifiestan en el libro en forma de lugares y episodios que no se sabe si son reales o sólo existen en la mente de Andrew. Procuro no hacer distinciones en ese sentido, de modo que siempre hay un elemento de duda. La escena que ha sido objeto de más críticas es la que cierra el libro. Tiene lugar en la Casa Blanca y algunos piensan que es una especie de chiste, pero no lo es en absoluto. Tiene un sentido político muy claro. La coincidencia con los datos que recoge el informe oficial sobre lo que ocurrió en Washington el 11 de septiembre de 2001 es absoluta. Desde el punto de vista estético, la escena es totalmente coherente. Dentro de unos años nadie dirá que es un chiste. La verdad es que de todos los libros que he escrito, este es el que juzga más severamente al lector”.

El libro se sustenta sobre teorías procedentes de disciplinas como la psicología cognitiva y la neurociencia. ¿Qué se proponía exactamente conseguir el autor con una narración así? “En realidad mi libro no hace más que recoger la vieja disputa entre los cartesianos que postulan la existencia del alma y quienes niegan categóricamente que haya nada fuera de lo que es materialmente tangible, para quienes el alma no es más que una ficción. Si la conciencia humana, los sentimientos, los pensamientos, los deseos, son funciones del cerebro, algo físico, corpóreo, se pregunta Andrew, ¿entonces cómo se llega a la conciencia humana y a la vida subjetiva? Andrew revive un debate eterno, sólo que lo hace desde los postulados de la neurociencia. Los términos son muy resbaladizos, pero para entendernos digamos que incluso entre los neurocientíficos hay quienes postulan la existencia de algo que funciona fuera de los parámetros de su disciplina. En el libro, este problema se aborda desde el plano de la ficción”.

La nota completa acá.



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