“Una persona amplia y generosa” (Alejandro Urdapilleta)

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ELLA: (Entrando.) –¡Apague la música! ¡Apague esa música de una vez! ¡Apague el combinado! ¡Es un Ranser último modelo! (Mariluz apaga.) ¡No soporto la música, la odio! ¡No me deja escuchar si suena el teléfono! ¡No necesito musiquitas! Lo que necesito es un ser humano, una persona coherente, simpática, bien vestida, con buen aliento… Alguien con un poco de cultura… Alguien con quien mantener una charla… Un tête à tête. ¡Eso es lo que necesito! ¡Un buen tête à tête! ¡Pero claro! ¡Es lo mismo que pedirle peras al olmo! ¡Si por lo menos sonara el teléfono! Una vez nada más, que sonara y se cortara… Pero noooo… No va a llamar nunca más… ¡Y usted lo sabe bien! Y yo aquí tan sola, con este agujero afectivo que me ha dejado, con este buraco en el pecho. ¿Quién va a pagar las deudas? ¿Quién va a poner a andar el motor? Soy desgraciada, qué desgraciada soy.
(Ella apaga el habano y toma otro y lo sostiene entre los dedos. Mariluz se acerca con un encendedor y le ofrece fuego.)
¿Usted no sabe que dejé de fumar? ¿Qué quiere? ¿Que me muera de un cáncer de pulmón? ¿Eso es lo que quiere…? Para heredar mi fortuna, seguramente. Pues sepa que ya está todo testamentado, muebles, alhajas, escobillones, obras de arte, electrodomésticos, pares de medias… Todo testamentado por escribano… Y no precisamente a su favor… Le dejaré todo a una Academia de Artes Marciales que hay en Caballito. Amo el Kung Fu. Creo que todos los ciudadanos argentinos deberíamos aprender Kung Fu en algún momento de nuestras vidas. ¡Y no me conteste, eh!
(Mariluz se acerca con unas enormes planillas y demás papeles y libros de contabilidad y una lapicera y se la entrega a Ella, que empieza a firmar.)
¿Qué me mira, está aburrida? Vaya a Plaza Italia y levántese a un negro asqueroso y después venga a pedirme plata para el aborto. ¡Le voy a decir que no, por supuesto, porque estoy a favor de la vida, no de la muerte!
(Mariluz retira todos los papeles firmados y vuelve a su lugar, de pie.)
¿Suena al teléfono? ¿Sí? No. Sí. No, qué va a sonar… Estoy sola como una perra. ¡No me mire así! Usted no tiene nada que achacarme en nada, nada. Ese es su problema. Nada que achacarme. Usted sabe bien que soy una persona amplia y generosa. Yo me desvivo por el prójimo, por el demás. Soy filantrópica a más no poder. Lo sabe muy bien. Hay dos cosas solamente que no soporto en el ser humano: ¡que agarren mal los cubiertos para comer y que no se pongan de pie para escuchar el Himno Nacional!

IMAG0276Alejandro Urdapilleta, vagones transportan humo, Bs. As., Adriana Hidalgo, 2008 (ed. original 2000), pp. 33, 34 y 35: “Las fabricantes de tortas”: Texto teatral estrenado en el marco de la I Bienal de Arte Joven (1989). Intérpretes: Batato Barea (Mariluz) y Alejandro Urdapilleta (Ella). Más tarde representada en el Parakultural y en la apertura de la Sala Cancha del Centro Cultural Rector Ricardo Rojas (UBA).



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