“Su nombre seguirá viviendo en el corazón de la gente cuando sus huesos ya estén hechos polvo por el tiempo…” (‘Sacco y Vanzetti’ x Mauricio Kartun)

THAYER

¿Y qué pretende…? ¿Que condene a alguien sin pruebas…? Usted se olvida con quién está hablando…

KATZMANN

Ni Sacco ni Vanzetti son inocentes, Thayer…

THAYER

¡Demuéstrelo…! Ese es su trabajo…

KATZMANN

Thayer… ¿Cómo quiere que…? Estoy entre la espada y la pared… ¡Usted me presiona…! ¡Nuestra gente me presiona…!

THAYER

¿Quién es ‘nuestra gente’, Katzmann…?

KATZMANN

¿Hace falta que lo diga? No quiero resultar irrespetuoso señor, pero ni usted ni yo llegamos aquí en un repollo.

THAYER

¡Yo he actuado siempre dentro de la ley…!

KATZMANN

Y de eso se trata. De estar unidos dentro de ella. (THAYER va a hablar.) ¿No ha declarado usted siempre que cada una de nuestras acciones debe tener como fin el bien de nuestro país…? Nuestra gente está esperando esta condena. Y usted sabe a quién me refiero cuando digo ‘nuestra gente’. Hay un solo magistrado en todo el país capaz de dar una lección ejemplar a la subversión. Las elecciones están encima. La distribución de cargos en la Suprema Corte también. (Tiempo. THAYER calla.) No los defraude, Thayer. Puede estar tranquilo. Nuestra gente no lo va a defraudar a usted.

[…]

THOMPSON

[…] No voy a hablar más de este proceso. Hablaré sí de otro, del verdadero proceso que se ha juzgado en esta sala: el proceso contra Sacco y Vanzetti por el delito de anarquismo. Esta circunstancia sobre la que la acusación ha puesto su mayor énfasis no ha conseguido sin embargo hacer de ellos dos asesinos. Quiero recordarles: los acusados no están aquí para ser juzgados por sus convicciones políticas. La constitución de nuestro país, una de las más iluminadas del mundo, no deja duda al respecto: los seres humanos deben ser juzgados independientemente de sus opiniones políticas, de su raza y religión. Señores del jurado: el día del arresto de mis defendidos, Rosa Sacco, la esposa del acusado, apenas supo de la detención de su marido, se dio a la deplorable tarea de quemar cada uno de los libros de política que Sacco conservaba en su casa. Señores, cuando un ciudadano en cualquier lugar del mundo cae en la humillación de tener que quemar los libros que prefiere y ama, es porque algo monstruoso a su alrededor está atentando contra sus ideas. Es porque algo está suprimiendo la libertad. He terminado.

[…]

BARTOLOMEO

[…] Esto es lo que quiero decir: no le desearía ni a un perro sarnoso, ni a una serpiente, ni a la criatura más miserable de la tierra, lo que yo he tenido que sufrir por delitos que no cometí. Pero hay algo que me consuela y es que también he sufrido por crímenes de los que sí soy culpable. He sufrido y sufro por ser italiano, y es cierto, lo soy. Estoy sufriendo por ser anarquista, y también lo soy. Pero estoy tan seguro de mis ideas, tan convencido de estar en lo justo, que si ustedes pudieran matarme dos veces y yo pudiera renacer otras dos, volvería a hacer exactamente lo que hice hasta ahora. (Pausa.) He hablado mucho de mí y ni siquiera he mencionado a Sacco, mi amigo. Mi compañero. ¡Ah, sí…! Tal vez yo hable mejor que él, pero créanme que muchas veces tuve que contener mi emoción frente a ese hombre al que ustedes llaman ladrón, al que llaman asesino y van a condenar. Lo harán, lo sé, van a condenarlo. Pero escúchenme bien lo que voy a decirles: ustedes podrán hacer con él lo que su crueldad les permita. Ustedes pueden matarlo, pero si lo hacen, escúchenme bien… su nombre, Nicola Sacco, seguirá viviendo en el corazón de la gente cuando sus huesos, señor Katzmann, y los suyos, señor juez, ya estén hechos polvo por el tiempo, y sus nombres y sus leyes y sus tristes instituciones no sean más que un oscuro recuerdo. Un oscuro recuerdo de ese pasado, de este pasado, en el que el hombre era el lobo del hombre. (Una larga pausa.) Terminé. Gracias por haberme escuchado. (Se sienta. Silencio.)

THAYER

(Se para. Lee.) Bartolomeo Vanzetti y Nicola Sacco, en el día del Señor de 19 de julio de 1921, esta corte los condena a la pena de muerte transmitiendo el paso de una corriente eléctrica a través de sus cuerpos. (MEDEIROS comienza a aullar.) Esta es la sentencia de la ley.

SaccoyVanzettiKartunMauricio Kartun, Sacco y Vanzetti. Dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso, Bs. As., Adriana Hidalgo, 2001, pp. 78-79, 96-97, 102-103.



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