Reportaje al actor Carlos Weber, protagonista de la obra ‘Marx en el Soho’, de Howard Zinn

En el teatro argentino, Marx (y su “pasión por cambiar el mundo”) ha vuelto

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…que no le hicieran caso a esos idiotas que repiten “Marx está muerto”…
Bueno… sí, lo estoy. Y eso es dialéctica para ustedes, seguramente. ¿Nunca se han preguntado por qué durante 130 años han necesitado declararme muerto una y otra vez? ¡Claro! ¡Tengo reputación de problemático! ¡La tengo! Pero la protesta funciona; ¡claro que funciona! Allá [en el cielo] me dijeron: “Bueno, puede volver”… ¡Marx ha vuelto!
Demian Paredes: Estábamos escuchando un fragmento de la obra teatral Marx en el Soho, de Howard Zinn, y ahora está en comunicación con nosotros el actor Carlos Weber. ¡Hola Carlos!
Carlos Weber: Hola, cómo están… Buenos días.
Estoy sorprendido… ¡No sabía que iba a escuchar mi propia voz por la radio, de la grabación de la función!
DP: Sí… Fue un pequeño fragmento para la audiencia.
Carlos, una primera pregunta, para ir al grano… Una primera cuestión que nos interesa saber: ¿Cómo surgió el volver a hacer esta obra que es original de 1999? ¿Fue una idea tuya, fue del director Manuel Callau o de alguna “tercera persona” que la propuso?
CW: Mirá, Manolo Callau estuvo en Madrid trabajando, a comienzos del 2000, y allí otro director argentino le facilitó el material. Esta obra la habían recibido hacía poco tiempo en Madrid, y se la dio a Manolo con la idea de que Manolo la interpretara.
Bueno, Manolo hizo su gira por allá, y cuando volvió a la Argentina pasaron varios años, él encarpetó ese proyecto, y yo en el 2007 –antes ya: en el 2006– tenía ganas de hacer algo nuevo… hacía muchos años que no hacía ninguna performance, algo unipersonal, y charlando con él me dice “Mirá, yo tengo un material. Leelo, si te gusta lo hacemos enseguida”, porque él tenía que volver España… Así que lo ensayamos… Y entonces, en los comienzos del 2007 se estrenó en el ámbito de la CTA, en una sede de los trabajadores del Estado: en ATE. Y luego hicimos funciones en provincias, hicimos funciones privadas…
DP: Durante varios años
CW: Sí. Una cantidad de funciones hasta el 2009, cuando la pudimos hacer en una sala en Boedo…
DP: Sí, yo estuve ahí… la vi.
CW: …en [el teatro] “Pan y Arte”. Y después, bueno: la obra tuvo carencia de salas. Vos sabés que Buenos Aires tiene la maravilla de tener muchos espectáculos, pero eso hace que las salas escaseen… y entonces se fueron haciendo funciones donde se pudo; en giras en distintas ciudades; en ámbitos privados; en centros culturales… y este año se volvió a dar otra oportunidad de tener una sala acorde, y por eso “estamos en el aire” otra vez.
Mirta Pacheco: Hola Carlos, qué tal… Yo leía cuando hicieron la puesta que comentabas, de 2009, unas declaraciones de Manuel, el director. Y les quiero leer de él una frase cortita, que me pareció muy buena: “Pretendemos con este trabajo un encuentro con un ser humano que dedicó su vida a crear una herramienta que le permita al hombre construir una sociedad más justa. Tal vez nos sirva para intercambiar opiniones frente a la tarea que seguramente tenemos por delante”.
Ahora, yo te quería preguntar Carlos, ¿por qué esta obra?, ¿por qué Howard Zinn, y en particular esta obra de Howard Zinn?
CW: ¿Por qué esta obra? Porque Howard Zinn es un hombre… lamentablemente falleció hace unos años…
DP: Sí, en 2010…
CW: …fue un hombre extraordinario; un hombre que descubrió el marxismo y el anarquismo trabajando en los muelles de Brooklyn. Él es un hombre que viene “de abajo”, de un trabajo muy duro. Luego participó en la Segunda Guerra Mundial como artillero en bombarderos, en estas fortalezas volantes que masacraban a los pueblos…
Conoció el horror desde adentro, en los muelles, y en el fragor de la guerra. Y claro: él tuvo una ideología humanista toda su vida. Y luego se hizo universitario: él fue un profesor de historia, un profesor de la Universidad de Boston. Es materia obligada la historia revisionista de Howard Zinn en los Estados Unidos: fue el primero que denunció algo muy similar a lo que aquí hizo [Julio Argentino] Roca: el exterminio de los aborígenes en los Estados Unidos. Él hizo un libro famoso que se llama La otra historia de los Estados Unidos. Y luego muchas otras aproximaciones, ensayos sobre la realidad de Estados Unidos y el capitalismo.
Y bueno: entonces él encontró la necesidad, tuvo la necesidad de traer a Marx a la tierra, para que Marx –como dice la obra– “limpie su nombre”, aclare lo que se ha tergiversado de él, porque lo han convertido durante muchos años en un monstruo. Y naturalmente, nosotros sabemos por qué lo convierten en un monstruo: porque el hombre [Marx] hizo el único análisis exhaustivo sobre la realidad del capitalismo, y eso es una herramienta muy peligrosa. Entonces había que destruirlo. Y para destruirlo mejor y más rápidamente hay que demonizarlo.
Eso es lo que hicieron: tuvieron la ayuda de otros dictadores, por supuesto…
DP: Carlos, teniendo en cuenta que esta obra ya se había puesto sobre tablas en 2009 en Boedo, y ahora esta nuevamente, en el Teatro SHA, la pregunta es: ¿por qué tanto éxito?, ¿por qué tanta gente va a ver a Karl Marx después de tantos años?
CW: Es una pregunta que tiene la respuesta en cada análisis de la realidad que la gente hace, porque a pesar de que han querido demonizarlo al pensamiento de Marx, no se puede negar que el análisis que hace es correcto, y que lamentablemente las cosas no han cambiado. Entonces la gente tiene ahora el único espectáculo que hay en Buenos Aires, al que se podría denominar como en otros años “teatro político”, que es éste. No hay ninguna otra expresión en este momento en Buenos Aires donde se esté hablando de lo que pasa en el mundo, de lo que ha hecho el capitalismo con todos los seres humanos.
Además tiene la ventaja este espectáculo de que Howard Zinn tuvo realmente una idea genial; esta peripecia que hace Howard Zinn es extraordinaria; por qué: porque nos muestra a un Marx real: un Marx que vivía con su familia en el Soho de Londres en la más absoluta miseria, luchando contra las adversidades de la época, las adversidades que le presentaba el medio, porque ¿sabemos cómo vivía Marx? Marx vivía de los artículos que enviaba a los Estados Unidos.
DP: Así es: de su trabajo periodístico.
CW: Trabajo periodístico; y entonces, de pronto, “se cortaba” ese flujo y se quedaba sin dinero. Y entonces Engels corría a ayudarlo.
DP: Engels: compañero de ideas, de lucha y amigo.
CW: Así es. Un hombre que afortunadamente nació en un lugar de ricos porque su padre tenía fábrica, y entonces él podía disponer de cierto dinero, y de esta manera ayudaba a la causa, al socialismo en Europa.
Yo creo que el éxito [de la obra] se debe a que se presenta a un Marx real, a un Marx histórico –porque yo lo he estudiado mucho–: Marx tenía un humor zumbón, extraordinario, hablaba nueve idiomas, cantaba todo el día, era un gran contador de historias, los chicos lo adoraban (donde había niños se quedaban encantados con Marx). Era un hombre sencillo, digamos –yo diría– un paisano inteligente. Eso era Marx. ¡Nada que ver con lo que nos han querido pintar de él, por supuesto!
Y esto está en el escenario. De alguna manera. Y su amor por su mujer, que era una luchadora extraordinaria. Por su hijas. Y todo eso hace ver a un hombre que está viviendo una pasión por su familia, una pasión por sus amigos, y una pasión por cambiar el mundo.
Esto al mismo tiempo en un Londres en el que estaba organizándose de una manera salvaje el capitalismo industrial.
DP: Además, en el Soho es cuando Marx pierde –¡nada menos!– que a tres hijos…
CW: Así es. Pierde a tres hijos y a su mujer.
MP: A Jenny.
DP: Para mí en la obra queda claro, como vos bien expresás, que es una obra intensa, y que parte de la propia trayectoria vital, de la vida de Marx, y desde ahí se va “mechando” su accionar político, su pasión por la ciencia, por descubrir los mecanismos del capitalismo, y también por enfrentarse y luchar contra él.
CW: Algo muy importante que queda claro en la obra es su antidogmatismo: Marx nunca fue un dogmático, por eso dice “yo no soy marxista”.
Queda muy claro el ecumenismo que podría haber desarrollado Marx. Si Marx viviera actualmente, nosotros podríamos proyectar, como un dialéctico que era, ¡que ahora el tipo estaría discutiendo con todos! Por eso dice en la obra “yo lo conozco a Jesús”…
Eso está claro, y ahora lo tenemos más claro que nunca, que la doctrina de Jesús, que la doctrina del marxismo de Marx, de la idea de socialismo, no son incompatibles. Él es el adalid de esta fusión.
DP: Para mí es toda una ironía el comienzo [de la obra], cuando Marx aparece, enojado, diciendo que tuvo “problemas burocráticos” en el cielo, en lo que es una alusión directa al proceso de la Unión Soviética, de degeneración de aquella revolución que dirigieron Lenin y Trotsky, ¿no?
CW: Sí, sí. Así es.
DP: Ahora, en relación al presente, porque vos decís “qué diría hoy, qué haría hoy Marx si estuviera acá”, nosotros hace un rato comentábamos con el equipo acá de la radio que hace dos días salió una nota en el diario español El País, titulada “La segunda juventud de Marx”, donde –no casualmente– comenta la crisis económica actual, comenta las movilizaciones, la situación de la juventud protestando, los indignados, etc., y también plantea que, “a ambos lados del Atlántico” la obra Marx en el Soho viene teniendo numerosas, decenas de funciones. No menciona justo “la nuestra” pero está claro que al decir “en Europa y en América”…
CW: Es que se da en todo el mundo. Hace poco estuvo acá en Argentina, en la ciudad de La Plata, un actor peruano –antes había estado un actor cubano– que viene haciéndolo hace muchos años a Marx en el Soho, en Centroamérica y en América del norte también… se está dando en todo el mundo: esta obra es una obra que es, naturalmente, ¡necesaria!
En Argentina somos los únicos que la estamos haciendo. Pero lo que está pasando con Marx en el mundo es extraordinario: ha vuelto a las universidades, como libro de consulta permanente en todas partes, ha vuelto a los diarios, como vos bien lo estás mencionando… ha vuelto al debate. Todo el mundo está diciendo algo respecto al análisis de Marx sobre la realidad del capitalismo; que esto lo predijo –la dialéctica de Marx–; Marx dijo que el capitalismo estaba cavando su propia tumba. Y esto es lo que está ocurriendo. No sabemos cuántos años más va a tardar en cavarla, ni qué vendrá luego, no lo sabemos; pero sabemos que esto que está pasando ahora no es una “crisis de bancos”; no es una “crisis financiera”: es una crisis terminal del capitalismo.
DP: Además, una cosa que me gustaría destacar para la audiencia es cómo la han aggionardo a la obra: así como Howard Zinn en 1999 plantea cómo Marx ve la situación en los Estados Unidos ustedes –recuerdo particularmente la función del 2009– también lo han hecho y ponían a Marx leyendo la crisis económica de los Estados Unidos, y entonces Marx leía un fragmento de un diario y lo asombraba que lo dieran por muerto (y a sus ideas, y a sus denuncias al capitalismo) y entonces tu personaje grita exaltado “¡Pero acá hay gente durmiendo en las calles, en carpas, en los automóviles!”.
CW: Exactamente. Porque en esos momentos, cuando estrenamos la obra en Boedo, había ocurrido esta explosión de la “burbuja inmobiliaria” en los Estados Unidos, y se habían producido verdaderas “ciudades-carpa”… La gente vivía en carpas: cientos de miles de personas en Estados Unidos. Y eso para nosotros es lo que tenía que ver Marx caminando por las ciudades.
¿Ahora qué es lo que ve acá? Algo que todo el mundo reconoce, que es la gente durmiendo en las calles. Todo el tiempo. Cada vez vive más gente en las calles; en todas las ciudades, y en Buenos Aires es la mayor [cantidad]. Es alucinante…
MP: Bueno, en relación a lo que vos decís sobre Marx y la vigencia de sus ideas, no por casualidad se volvieron a editar el Manifiesto Comunista, el Capital
CW: Permanentemente hay reediciones. Permanentemente…
MP: Yo quería resaltar algo. Fui el sábado pasado y me gustó muchísimo, tu interpretación, Carlos, y quería una de las partes cuando Marx, tu personaje, se refiere a la Comuna [de París], exaltadísimo, con una pasión bárbara, a la rebelión de los esclavos insurrectos tomando el poder, aunque fue una experiencia que duró poco; incluso cómo relatás por qué peleaba esa comuna…
Por ejemplo: que los funcionarios ganen lo mismo que un trabajador… Cosa que uno ve hoy, cómo es la casta política, cómo viven y cuán alejados están del común de la gente, del trabajador…
CW: Absolutamente. Marx recuerda el episodio de la Comuna de París porque realmente fue un estallido popular, social, interesantísimo; un experimento muy interesante donde confluyeron allí, en la Comuna, distintos pensamientos; muchos de ellos encontrados también, no vayan a creer que todo era “un orden”… no.
MP: Y no: ¡fue una revolución!…
CW: La Comuna de París tenía entre sus miembros dirigentes muchos enfrentamientos, muchas distintas visiones acerca de cómo tenía que avanzar ese proceso; pero lo que está claro es que por primera vez el pueblo pudo tener sus propias leyes; eso es algo impensado en aquellos tiempos –imaginémonos lo que fue–. Ahora sigue siendo impensado que nosotros tengamos nuestras propias leyes: miremos lo que pasa con la educación en la Argentina, que están “recortando” todo; lo que pasa con la salud; lo que pasa con los transportes; lo que está pasando con la tercerización del trabajo…
DP: Es una vida muy precaria…
CW: Sí. Si nosotros pudiéramos tener nuestras propias leyes esto no pasaría…
Por eso Marx está tan exaltado recordando aquel episodio, y él dice que “había mucho del socialismo que yo soñé” en aquella revolución… cosa que no pasó lamentablemente en los años posteriores… Al menos se toma el trabajo Marx de criticar a Stalin, porque realmente lo que pasó en la Unión Soviética con el stalinismo fue absolutamente un desastre.
DP: Así es: todo lo contrario a lo que Marx planteaba y nos plantea hoy en el presente…
Carlos, te agradecemos la comunicación telefónica, y desde ya que te esperamos el próximo sábado o el otro en el piso de la radio…
CW: Y yo los espero en el teatro; esta noche…
MP: …recordanos dónde se está dando la obra, en qué teatro, qué días…
CW: Estamos en el auditorio del “Teatro SHA”, en la calle Sarmiento 2255, los viernes y los sábados a las 21 horas.
MP: Bueno, muchas gracias Carlos por la comunicación, por esta charla tan amena que hemos tenido, e interesante.
CW: Chau, gracias a todos, saludos; y espero poder estar pronto allí con ustedes para saludarlos personalmente.


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