El poeta obrero (Vladimir Maiacovski)

El poeta obrero

Le gritan al poeta:

“Sería bueno verte trabajar en el taller.

¿Qué son los versos?

¡Vaciedad pura!

Seguro que para trabajar te faltan agallas.”

 

Para nosotros, tal vez,

el trabajo es nuestra ocupación preferida.

Yo también soy una fábrica,

y si no tengo chimeneas,

tal vez,

sea peor para mí, más difícil, más doloroso.

Yo sé,

no gusta la frase hueca.

¡Hachar robles, es hacer algo!

Y nosotros,

¿acaso no somos tallistas?

Pescar.

es cosa por cierto muy respetable.

Sacan la red,

y en la red, merluzas.

Pero el trabajo del poeta es más respetable;

pescamos gente viva y no peces.

Trabajar ante el horno,

es trabajo penoso,

y más aún,

templar en el yunque el hierro candente.

Pero,

¿acaso alguien puede acusarnos de holgazanes?

Nosotros pulimos las almas,

con la gubia del verso.

–¿Quién vale más,

el poeta o el técnico,

que conquista para el mundo,

comodidades y objetos?

¡Ambos!

Motores iguales, son sus corazones.

El alma es el mismo móvil astuto.

Somos iguales,

camaradas de la masa obrera,

proletarios de cuerpo y alma.

¡Solos juntos,

remozaremos el universo,

y con marchas iremos cantando!

Nos cuidaremos del diluvio de las frases huecas.

¡Al grano!

¡El trabajo es vivo y nuevo!

A los oradores vacuos, al molino.

¡Que den vuelta la manija de sus discursos!

(1918)

* Vladimir Maiacovski, Antología poética (Preliminar, selección y traducción de Lila Guerrero), Bs. As., Losada, 1973, segunda edición, pp. 101-103.



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