Las décadas pasan, los colores quedan

Tuve la oportunidad de ver la muestra de los 50 años de trayectoria del pintor Waldomiro de Deus, en Centro Cultural Correios de Salvador de Bahía (Pelourinho). Esta retrospectiva, aunque breve (apenas 30 obras), sin embargo impacta y deleita con la pureza de los colores y la claridad de las figuras. Animales, ritos populares (desde los religiosos hasta los deportivos, como el fútbol), figuras místicas y situaciones contemporáneas (los ataques al World Trade Center del 11 de septiembre de 2001) se dan cita en el (brillante y popular) mundo del pintor.

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De origen humilde, y nacido en el sur de Bahía, Waldomiro de Deus mantuvo intactos sus recuerdos de la ruralidad, plasmados en muchos cuadros de su prolífica obra (su página web habla de más de 2.000 cuadros –y hay artículos que hablan de unas 4.000–). Ya establecido como pintor –tras haber tenido diversos oficios para ganarse la vida– se ligó al movimiento beatnik, al tropicalismo (ver acá y acá), y luego viajó a Europa, donde expuso en varios países (Francia, Italia, Bélgica, Holanda), regresando al Brasil en 1975 y estableciéndose en Sao Paulo.

Como explica un artículo, junto al “universo” del campo y el religioso (donde el pintor llegó a vestir a Jesús con bermudas –cuestión que escandalizó cierto “buen gusto” del establishment que en un primero momento lo aceptó–), se encuentra “Na temática urbana, Waldomiro de Deus aborda as condições da vida nos subúrbios, como: a violência; a corrupção política; o desemprego e outros temas que afligem o dia-a-dia das classes subalternas. Um desses exemplos foi quando o pintor retratou em “O Trem Fantasma” (1983) o cotidiano dos trens suburbanos que serviam a região oeste da Grande São Paulo – verdadeiros conglomerados de ferros sujos e enferrujados, transportando milhares de pessoas e colocando vidas humanas em risco, ou, ainda, em “Amor Violento no Matagal” (1983) quando a violência sexual passou a ser fato comum nas delegacias e em notícias de jornais”.

Como nuestro pintor –también colorido, aunque bajo otras formas–, el argentino Carlos Gorriarena (fallecido en 2007), “Waldomiro de Deus também realiza uma crítica ao cenário político nacional com quadros como “A Dívida”, s/d; “Um voto por 20 reais”, 1995; “Segura este monstro da Inflação”, 1995; “Custo de Vida”, s/d; “Desemprego”, s/d, e muitos outros”, como dice el artículo citado.

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En suma, como ya lo señaló otro artista popular, el escritor Jorge Amado, en 1979, Waldomiro de Deus ofrece “el placer de vivir, la fraternidad, la ternura”. Bajo las formas naíf o primitivista (de manera sencilla, simple y directa), tenemos a un prolífico retratista, de adultos y niños, de campesinos y amas de casa, de políticos corruptos y de las formas religiosas que adopta el pueblo. De sueños, vivencias y utopías, que son, en definitiva, (algunas de) las formas en que transmite el arte la vida misma.

 

(Hacer clic en las fotos para ampliarlas)

 



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